A ver cómo suena esto: David Cross creando y escribiendo una serie en la que Stephen Mangan es un bígamo que engaña a sus dos mujeres, siendo una de ellas Heather Graham y la otra Jo Hartley. Pues eso es lo mejor que vais a escuchar de Bliss (UK), porque aunque se note el esfuerzo que el reparto y los guionistas -es decir, Cross junto a Mark Chappell– han puesto en que esto funcione acaba teniendo dos problemas insalvables: Que el conflicto es todo el rato el mismo, que es tan poco original como haber decidido actualizar el episodio de los Búfalos Mojados, que  cuando te mueves entre el drama y la comedia sin acabar de decidirte puedes acabar logrando una mezcla de ambas pero también te puede pasar como en este caso, quedarte en una tierra de nadie en el que el drama es blando y la comedia aún más. En fin, un desperdicio de talento.

Menos mal que, a ratos, hay ejemplos de repartos aprovechados. Porque Carey Mulligan está muy bien protagonizando Collateral (UK), pero, además, tenemos por ahí a John Simm, Nicola Walker, Billie PiperJeany SparkBen Miles, Saskia ReevesHayley Squires. Con tan impresionante reparto y David Hare como creador la mayor pega que se le puede poner es lo ligeramente rutinario que suena. Comparada con la Trilogía de Johnny Worricker del mismo autor esto es una historia más clásica, una actualización contemporánea de muchas de esas historias de asesinatos que tocan a muchas personas distintas y que tienen algo más detrás. Muy bien hecha, muy bien interpretada, pero… ¿No la hemos visto ya? ¿Seguro? En cualquier caso, la mejor demostración de cómo hacer de manera estupenda una de estas historias.

Cuando uno no tiene los medios para crear su propia emoción tiene que tomarla prestada, esa es la premisa de la nostalgia. Generalmente es porque nos encontramos con productos como Everything Sucks! (USA), mediocres hasta la médula que sólo encuentran como manera de aderezar la historia -ya que enderezarla ni se lo plantean- meterle mucho de ambientación. Y no hay nada más, porque nada más se han molestado en crear. Es lo que pasa cuando la creación de puro insustancial se mueve entre lo vulgar, lo adocenado y lo anodino. No sé si esta historia se ha puesto en Boring siendo consciente, igual que no sé si están tratando de ser irónicos con el título, pero sí puedo decir que, efectivamente, lo que ocurre es Boring y no sé si Everything Sucks! o solo esta serie.

Las cosas de Alan Ball podría ser mejor título que Here and Now (USA) que suena a programa de Juan y Medio. Luego resulta que lo que hay dentro es algo así como This is Us HBO Edition en la que el multiculturalismo es de garrafón, yendo a la vez más lejos y más cerca de lo que la serie de la generalista, sobre todo en el centro blanquísimo de la serie. Y si esto no fuera suficiente además parece más un cúmulo de viñetas que esperan ir tirando con intención en el futuro que estar construyendo algún tipo de historia. Y no porque estén creando una suerte de mezcla de historias corrientes interconectadas como la de la NBC, sino porque la aleatoriedad con la que se establecen e intercalan hacen que Lost parezca una serie milimetricamente trazada. Así que si no tengo muy claro qué es lo que Ball quiere contar me tranquiliza parcialmente que él tampoco parece saberlo. El resultado, en fin, en un reboltijo en el que al menos podemos agradecer que den oportunidades a actores con tradicionalmente menos espacio en las pantallas, aunque sean más por dar color. Poco más que pueda decir. Bueno, sí, no es una serie mala. Es un batiburrillo que se puede ver sin mayor problema. Supongo que porque también los canales necesitan un fondo de pantalla.

Catherine Langford es un personaje principal de la historia de Stargate, así que organizar esta suerte de Indiana Jones con portales que es Stargate: Origins (USA) muestra un cierto interés por hacerle justicia. Y también por lograr tener una webseries propias aprovechando la franquicia. No sé yo si tendrá mucho recorrido pero como ocurrencia resulta simpática.

Que alegría ver series como This Close (USA), una historia de amistad entre dos personas -y ya se encargan de que sea amistad entre distintos sexos haciendo que él sea homosexual, en fin, las gallinas que entran por las que salen- en lo que podría no ser mucho más allá de la rutina de este tipo de series de no tener ambos personajes diversidad funcional. Y la cosa es que no es el centro de la historia pero sí algo fundamental. Ambos tienen diferentes sorderas, pero eso está muy lejos de ser lo que les define, aunque sí algo que hace que su vida sea distinta. Porque luego son las relaciones entre los personajes y lo que se deja de decir no porque no se pueda físicamente sino porque no se sabe cómo manejar para no dañar a los demás. Habrá que ver cómo evoluciona, pero es un gran comienzo para una serie necesaria.

John Simm de nuevo en este Trauma (UK) que demuestra los problemas que un guión poco claro puede crear en una serie incluso cuando son solo tres capítulos. Y es una pena porque los actores están en el peor de los casos correctos. Pero a veces esos puntos de partida que parecen prometedores -un padre que decide seguir al médico que considera responsable de la muerte de su hijo sin que realmente entendamos por qué le considera el mayor responsable- van derivando en un descuidado drama de media tarde. Y claro.

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¡Libros que Llegan! du Maurier, “Detectives Victorianas”, Faye y más…

Una semana rara en un mes especialmente raro. Bien sea por unos u otros problemas parece que este año nadie está decidiéndose a cazar con cañonazos, pero sí a realizar tentativas para ver hacia dónde sopla el viento. Es cierto -y de agradecer, incluso- que se notan ganas de aprovechar este páramos para probar cosas nuevas. No quiero sonar críptico, es mucho más sencillo que lo veáis con vuestros propios ojos tras decir bien alto:

¡Que entre la pila!

Detectives Victorianas de VV.AA. edición de Michael Sims, ed. Siruela

Una buena selección de relatos detectivescos con protagonista femenina. No han sido capaces de hacer que fueran solo con escritoras porque, yo qué sé, pero con eso y todo sirve para echar un ojo a posibilidades, comprobar las diferencias en los puntos de vista, apuntar nombres e incluso valorar el ratio entre las páginas y el precio. Vamos, que nos tendrá entretenidos durante bastante tiempo. Comprar.

No mires ahora de Daphne du Maurier, ed. La Biblioteca de Carfax

No sé la de veces que lo habré dicho, pero aquí una más: Daphne du Maurier es una de esas autoras que tiene mucho peor consideración de la que merece. Incluso cuando no se apela directamente a las películas que usaron sus historias, parece que siempre hay que disculparse en lugar de proclamar que tiene una carrera envidiable y unas creaciones, como los relatos aquí reunidos, que merecen más atención de la que se le ha dado tradicionalmente. Comprar.

Pequeño País de Gaël Faye, ed. Salamandra

Llegado directamente desde Ruanda está este libro que contrapone una infancia alegre con todo lo que vino después, los problemas familiares por un lado y una guerra -cruel, claro, como todas las guerras- por el otro que destrozaron su vida y le obligaron a marcharse. Al menos hasta que muchos años después pudo volver y comparar lo que había quedado con lo que recordaba. Vamos, que el libro es pequeño pero está lleno de sucesos. Comprar.

Montecarlo de Peter Terrin, ed. Rayo Verde

Exploración sobre Lo Heróico comprendido como un hecho excepcional pero necesitado de reconocimiento. Sin ese reconocimiento, parece indicar el centro de esta novela, no parece que aquello que se haya perdido para realizarlo tenga realmente valor. Pero, si se pide ese reconocimiento, si no es un acto por el mismo hecho de realizarlo, ¿qué valor tiene? Con lo cual los coches de carreras, accidentes y figuras televisivas acaban siendo en realidad el decorado en el que la tragedia es tan filosófica como moral. Comprar.

Presentarse en forma grata de Joseph Salvatore, ed. Dos Bigotes

Más interesante de lo que suelen ser los primeros libros publicados, esta colección de relatos muestr aun interés por aprovechar las innovaciones y atracciones de la escritura y de la narración. Ya sea mediante discurso o, incluso, puntuación. Se nota, por supuesto, que aún le queda camino por recorrer, pero está claro que es un buen punto de partida. Comprar.

El otro Hollywood de Eve Babitz, ed. Literatura Random House

Es complicado explicar quién es Eve Babitz, lo que no es tan difícil es decir dónde ha estado o con quien. Si Alice Denham tenía una obra clara la de Babitz está muy ligada a esta suerte de confesiones/ diarios/ autobiografía en la que cuenta sus andanzas -en unas ocasiones con ribetes de novela picaresca, en otros como una columna de cotilleos elevada- permitiendo, al menos, que esta It Girl se convierta finalmente en una cronista de todas esas interioridades que ha visto. Ahora ya el interés de las interioridades supongo que va por barrios. Comprar.

La guerra de los clones. Más allá de Star Wars de El Pájaro Burlón, ed. Applehead Team

La aparición y el éxito abrumador, arrollador y todos esos etc… de La Guerra de las Galaxias (recordemos, película que más recaudó de su año en USA a mucha distancia del segundo, fenómenos mundial y ganadora de 6 ÓscarsTM además de 1 extra a sus logros de entre 10 posibles que incluía Mejor Película) llevó a que sucediera como siempre que algo tiene éxito: Que hubiera exploit. Multitud de películas que bien bebían de ese mismo momento cultural que parecía facilitar un estilo de space opera o que, directamente, decidían fotocopiar lo que había funcionado para hacer algo de dinero. De ellas -al menos de una parte de ellas- va este libro. Y lo que no pierde por la superioridad con la que se habla de las películas lo gana por el resumen y recopilación que hace de todas estas obras que quizá no sorprendan mucho a los usuarios habituales de internet, pero que demuestran claramente las olas que levantó el impacto de la original. Comprar.

Infierno de hielo de Douglas Preston y Lincoln Child, ed. Plaza & Janés

Pues aquí siguen Preston y Child. Con Gideon Crew esta vez, no con Pendergast. Así que igual de acción a tope, giros locos y toda la pesca pero un poco más sencillote. Sus cosas. Comprar.

En la cocina con Kafka de Tom Gauld, ed. Salamandra

Nuevo recopilatorio de viñetas humorísticas de Gauld, esta vez con tema literario todas -es decir, todas provenientes de suplementos y páginas culturales- de modo que a poco que te interesen sus dibujos -y si estás leyendo esto es bastante probable que algo sea- te recomiendo que, por lo menos, le eches un ojo. Comprar.

Los hermanos Tormenta (Princesas Dragón) de Pedro Mañas y Luján Fernández, ed. SM

El quinto de las Princesas Dragón, que no se diga que no ayudamos a seguir la cuenta. Comprar.

Rory el pequeño dino. ¡Aventura con papá! de Liz Climode, ed. Astronave

Un dinosaurio con inquietudes, su padre y un estilo sencillo pero atractivo. Justo lo que uno esperaría que llamara la atención a los pequeños. Comprar.

Cómo cuida de tu profesora de Jean Reagan y Lee Wildish, ed. Picarona

Un libro que anima a los pequeños a tratar bien y ayudar a sus profesores, a veces con humor, a veces dejándoles claro que su cooperación es necesaria. En todo caso una buena idea. Comprar.

Bonitas de Stacy McAnulty y Joanne Lew-Vriethoff, ed. Astronave

Ilustraciones y comportamientos reforzados y explicados, dejando claro que toda la diversidad de estilos, formas, colores y capacidades es tan bienvenido como el de inquietudes y acciones siempre que estas ultimas sean igualmente inclusivas. Comprar.

Tiempo de abrazar de Patrick McDonnell, ed. Oceano

Tiempo de abrazar; Patrick McDonnell

McDonnell sigue con sus creaciones achuchables, nunca más que en esta última oportunidad, por supuesto. Es Patrick McDonnell, así que no debería de sorprendernos. Comprar.

Esto ha sido todo, que no es que sea mucho pero sí es interesante. Y más que lo será la semana próxima cuando empiecen a llegar algunos algunos de los títulos y autores que están pendientes. Fundamentalmente ese Cuando sale la reclusa de Fred Vargas, pero también Mujeres y poder de Mary BeardGB84 de David Peace, Hambre de Roxane GayMin Jin Lee, Susan Sontag, Yasutaka Tsutsui o Alan Moore. Además de novedades de Laura Freixas o Cristina Fallarás. O la tan traída Llámame por tu nombre de André Aciman. Vamos, que se presenta una semana entretenida. Pero, como siempre, eso será la semana próxima. Dediquémonos a las lecturas de nuestra pila y, como siempre hasta entonces, lo que queda es decir… ¡Nos leemos!


Una vez visto 2 Dope Queens (USA) -o, si se prefiere, el primero de los especiales que la HBO ha encargado- debo decir que esperaba bastante más. Ya sé que la tendencia ‘del podcast a la pantalla’ estaba ahí, pero Jessica Williams me ha parecido normalmente mucho más divertida que aquí, un excesivamente largo programa especial en el que parece que hay que confiar en que el carisma de dúo principal y el buen hacer de los invitados -por un lado cómicos de stand up, por el otro invitados entendidos de una manera tradicional, en el primer programa nada menos que Jon Stewart– lo que lo convierte en algo así como un híbrido que podría llegar a ser un late night en algún momento. Supongo que el nivel de los invitados -el de los cómicos del segundo suena definitivamente mejor que este- hace que sea al final algo así como la versión real de lo que deberíamos estar teniendo en las televisiones a estas alturas. Quién sabe, quizá en algún momento llegue esa transformación. Mientras tanto se agradece que les vayan dando rodaje, porque queda todavía mucho que pulir.


Lo más difícil de The Adventures of King Danger (USA) es entender cómo han llegado a este nivel de explotación tal que a ratos parece su propia parodia de The Ambiguously Gay Duo. La serie parece no tener mucho interés en ofrecer algo diferente de las aventuras de la serie original –Henry Danger- ni, desde luego, ofrecer tampoco mucho dinero para la animación. Así que el resultado final es fundamentalmente relleno. No es lo peor que se puede decir de un canal en el que Dan Schneider sigue de jefazo, pero está claro que no pasa de ser relleno.


Supongo que era el tener a Tim Minchin como cabeza de cartel, o porque firmaban dos autores que están entre lo teóricamente mejor de la comedia australiana como son Trent O’Donnell y  Adam Zwar, pero la verdad es que Squinters (AU) tiene poco recorrido. Una serie de coches con personas atrapadas en un embotellamiento. Y a partir de ahí pequeñas viñetas con la misma gente en los coches. Si estás pensando en que abundarán los chistes de relaciones estropeadas, pedos, fumadas y similares… exactamente. Hasta el punto de poner a Jacki Weaver a echarle la culpa de sus pedos al perro ante un absolutamente nada crédulo Sam Simmons -quizá el actor que mejor parado sale de la cosa esta- mientras que Minchin… en fin. Supongo que para aquellos que creen que si metes muchos chistes en un productor alguno acabará por funcionar funcionará, el resto hemos sufrido ya muchas veces como a menos porcentaje de efectividad mayor es la sensación de que están usando 20 minutos como podrían haberse pasado 10 horas, simplemente han abierto los micrófonos y se han sentado a esperar a ver si algún chiste se les mete dentro por propia voluntad.


Menos mal que no soy el público de Top Wing (USA) o pensaría que mi problema es menos que hayan intentado hacer una versión de los Thunderbirds con… bueno… pájaros… por parte de un estudio de marketing que quiere vender a menores mientras sigue con las mismas ranciedades de “una sola chica y que vaya de rosa” de toda la vida. Como digo, no soy el público. El público es esa juventud que tiene que aprender aún mediante estos dibujos monos no sólo que tiene un montón de merchandising que comprar, también cuál es el papel de cada uno en el mundo.


Terminamos la semana con The Young Offenders (UK), que sería casi la mejor de las opciones si realmente fuera algo más que la enésima creación de la televisión británica para hablar desde el punto de vista de esa juventud desmotivada y ajena. Un tema tan recurrente que casi parece una categoría británica en sí misma y que aquí tiene la fortuna de que la mitad de las veces les funciona con mayor o menor fortuna. Pero sí se notan intentos de ofrecer algo distinto y original, lástima que no acabe de tirar. Quizá en una temporada, o dos… Si para entonces hay alguien viéndola que me avise, que mi paciencia es limitada.


¡Libros que Llegan! Oates, “Paper Fish”, King y más…

Que semanas más raras nos encontramos algunas veces.Ni mucho, ni poco, ni desconocidos ni sólo consagrados, más de transición que la tradicional última semana del mes y menos cargada que la igualmente semana inicial. Pero bueno, ha pasado una semana más y aquí nos encontramos, dispuestos una vez más a decir aquello de…

¡Que entre la pila!

Desmembrado de Joyce Carol Oates, ed. Gatopardo

En estas historais de violencia son las mujeres las que ocupan el centro como víctimas y verdugos, acosadas o decididas a expulsar su oscuridad interior. Distintas historias con la ya tradiciona sordidez de la gran autora estadounidense. Comprar.

Paper Fish de Tina de Rosa, ed. Hoja de Lata

Un clásico de la literatura italoamericana, una historia familiar y cercana en la que una niña va acercándose a la edad adulto mientras es testigo tanto de las ensoñaciones ccomo de las realidades -generalmente sucias, cuando no grasientas- de la realidad en Pequeña Italia del Chicago de los años ’40. Un retrato intimista que explica cómo a veces incluso los que no lo parecen tanto pueden acabar sintiéndose fuera de lugar en un lugar familiar. Comprar.

Bellas durmientes de Stephen y Owen King, ed. Plaza & Janés

Stephen King e hijo. En esta ocasión para hacer un distopía sobre mujeres desaparecidas, pero quizá también para que el padre vuelva a los senderos más fantásticos de la narrativa. Sea lo que sea lo único importante es que podemos disfrutar de nuevo de él. Comprar.

En un café de Mary Lavin, ed. Errata Naturae

Una nueva autora antigua -es decir, una de esas desafortunadas autoras que aprece que no habían encontrado aún el momento de ser presentadas en España- siempre es de agradecer. Y si se cumplen lo que las críticas de esta irlandesa dicen tendremos mcuho que celebrar. Artefactos narrativos evocadores nos esperan. Comprar.

– Llega la negra crecida de Margaret Drabble, ed. Sexto Piso

Alegre como es por lo general Margaret Drabble *cof* imaginad lo que es una historia en la que intenta explicar los hechos, realidades, intereses y sinsabores de la senectud. Sí, la edad como punto de partida mediante una contraposición no sólo de aquello que se puede hacer sino de cómo es recibido pasada ciertra edad. Tan afilada como siempre, también tan dura. Comprar.

Éste es el mar de Mariana Enríquez, ed. Litertura Random House

Ha sido una sorpresa ver a aparecer un libro de relatos de Mariana Enríquez fuera de su editorial -española- habitual, pero aquí lo tenemos. dispuestos a descubrir con qué nos sorprenderá en esta ocasión una de las más originales y brillantes escritoras en español que podemos encontrar en la actualidad. Comprar.

Marcas en la pared de Alastair Bruce, ed. Armaenia

Un mundo sumergido y un hombre que lideró hace tiempo a parte de la sociedad superviviente, que ha pasado años aislado y que ahora considera regresar a ver qué se encuentra. Podría vales como ciencia ficción, podría valer como alegato, y -desde luego- vale como lectura. Además, claro, de como forma de conocer a su autor. Comprar.

Tiempos oscuros de John Connolly, ed. Tusquets

Un nuevo Charlie Parker, así que un nuevo aviso de que ha salido un nuevo Charlie Parker. Esto funciona así. Comprar.

La cultura de las ciudades de Lewis Mumford, ed. Pepitas de Calabaza

Es cierto que un tratado histórico sobre las diferentes formas que han adoptado las ciudades a lo largo de la historia y sus relaciones con la organización sociológica tanto como sus sistemas de producción resulta quizá demasiado concreto y específico. Pero ahí estamos, con Lewis Mumford haciendo otro de esos enormes compendios de conocimientos y reflexión a los que nos tiene acostumbrados. EComprar.

La mujer leopardo de Schwartz y Yann, ed. Dibbuks

Las aventuras de Spirou al margen de las colecciones oficiales y regladas no dejan de darnos sorpresas, como este album doble estupendamente ilustrado con regusto del fantástico clásico. Comprar.

Pequeña & Grande Jane Austen de Katie WilsonMª Isabel Sánchez Vegara, ed. Alba

Es por todos bien sabido que una colección de figuras importantes tiene que acabar tratando a Jane Austen. Así que aquí la tenemos, que mucho ha tardado. Comprar.

Ada Magnífica, Científica de Andrea Beaty y David Roberts, ed. Beascoa

Aproximación -rimada- a la ciencia con una pequeña niña como centro de la misma y un montón de preguntas guiadas por su insaciable curiosidad que van preparando a la pequeña a convertirse en toda una exploradora del conocimiento. Comprar.

Una pequeña… gran cosa de Tony Johnston y Hadley Hooper, ed. Corimbo

Encantador y excelentemente ilustrado cuento de una niña que se encuentra con un perro y le va perdiendo poco a poco el miedo. Todas las metáforas culinarias aplicadas para expresar la satisfacción que produce su lectura son pocas. Comprar.

Y hasta aquí por esta semana. Como veis ha sido peculiar -acompañada también por las irregularidades de distribución, que se han puesto las botas- pero, en fin, eso significa que para la próxima tendremos a las Detectives Victorianas, además del No mires ahora de Du Maurier o El Virginiano de Wister. Pero, como siempre, eso es un asunto para más adelante. De momento centrémonos en lo que tenemos ahora y, como siempre, mientras tanto… ¡Nos leemos!


Entiendo que alguien quiso hacer Altered Carbon (USA) por probar hasta que punto una idea vieja puede funcionar. Olvidando por el camino que parte de la gracia suele estar en buscar la manera de hacerla nueva. Eliminar los momentos más rancios, potenciar los más originales, buscar una manera de que funcione para el público y los intereses actuales. Pues esta serie hace justo lo contrario. Si una mala decisión puede ser tomada ahí están ellos para recordarnos hasta que punto el material es antiguo -¡Hasta el punto de lograr que el libro original parezca más antiguo que el de El Alienista de la semana pasada!- y su forma de lograr que parezca una decisión adulta es sacar desnudos. No diré que sean gratuitos, diré que están dentro del precio general mensual. No sólo no se destaca lo nuevo, interesante o innovador que quizá podría haber tenido la obra sino que se estiran tanto los clichés que a ratos pareciera los apuntes para una novela de un adolescente retraído y resentido de los años noventa. “¡Has visto, Dylan, ahora tengo una serie de casi-televisión! ¡Fastídiate, Kelly, que no quisite venir conmigo al baile, ahora tengo cyber-robots y un montón de cachorritos!”. Creo que voy a sacar el calendario para la porra de lo que tarda en saltar algún escándalo en este nuevo desastre de Netflix, la CBS de los ordenadores.


Hablando de series malas. A.P. Bio (USA), ¿por qué? ¿Cuántas veces tenemos que ver series de un Mal Profesor para que decidamos que podemos no tener otra durante una temporada? ¿Y para esto mueven las fechas de IASiP? ¿Es que Joel McHale estaba ocupado? ¿Qué motivo podríamos tener para ver un capítulo más de esto? ¿Que nos parece bien que les den de comer?

En una semana tan mala como esta Our Cartoon President (USA) demuestra que ser un mal programa solo ligeramente irritante, extensamente estirado, que lava a un loco, y de un interés discutible, es una opción solo ligeramente inferior al resto. Si en un segmento de menos de 5 minutos se hace pesado no quiero ni contaros en un episodio entero. Sobre todo si no tienes tampoco muchos chistes con los que rellenar nada. Pero así es TRUMP!, más creativo en el caos ridículo que crea a su paso que los intentos de parodiarle.

Por suerte para mi limitada estabilidad mental no todas las series son espantos despreciables esta semana. También hay una aceptable serie de fantasmas, o algo así, porque aunque Requiem (UK) juegue claramente la carta de la casa encantada parece que hay mucho más. Veremos cómo maneja los tiempos y las historias, porque aún contando con una cantidad de buenos actores ingleses la trama apunta posibilidades pero queda blanda y deslavazada. Pero prometedora, que a estas alturas es casi un halago. Y creativa en algunos momentos apartados de la más clásica tradición de sustos con sombras, espejos y movimientos. Habrá que ver cómo avanza pero no es un mal inicio.


En algún momento de Step Up: High Water (USA) se podría considerar hasta que punto es un programa ficticio que están viendo otros personajes. Y, sin embargo, ese cartón para los personajes, esa bidimensionalidad en situaciones y tramas, es casi su mejor decisión. Porque una vez se ha establecido cómo va a funcionar parece que podrán irán construyendo a su alrededor. Porque lo que tenemos aquí recuerda menos a Step Up -que también- y más a un Degrassi con bailes. No es necesariamente malo, y casi puede ser un movimiento inteligente por parte de YouTube Red (que falta les hace)  pero ya se pueden ir poniendo las pilas si quieren algo sensacional.

 


¡Libros que Llegan! Le Guin, “Bienvenidos a Dietland”, Jemisin y más

Parece que tras un tiempo poniéndonos a ello ya ha llegado el momento en que todas las pequeñas editoriales, y alguna no tanto, han decidido dar guerra. Una buena cantidad -y bastante variedad- que junto con la reaparición de las editoriales infantiles han supuesto la aparición de casi dos docenas de novedades reseñables por uno u otro motivo. Así que no os preocupéis que no os entretengo más, voy ya a decir…

¡Que entre la pila!

Bienvenidos a Dietland de Sarai Walker, ed. Carmot Press

Estoy muy contento de que haya llegado por fin el primer libro de Carmot Press. Contento porque por fin se ha puesto en marcha una editorial que promete grandes cosas y porque este libro, mitad sátira corrosiva, mitad reflexión sobre una sociedad que establece no sólo un canon de belleza, también unas suposiciones sobre la realidad corporal de las mujeres. Así que puede que sea una primera novela y que, quizá, esa idea subyacente de ofrecer una alternativa feminista a El club de la lucha -referencia esta última que está claramente ahí, pero con una lectura bastante distinta, debo decir- la convierte en una lectura tan interesante como alocada, con sus actos de violencia y sus grupos secretos. Es importante que, al menos, os suene su existencia. Comprar.

Contar es escuchar de Ursula K. Le Guin, ed. Círculo de Tiza

Ursula K. Le Guin es -era- el equivalente en escritora de fantástico a lo que para el Nobel es Marie Curie. El nombre a soltar, el referente tan clarísimo que parecía que con conocerlo por el nombre bastaba. Sus obras, sobre todo las de Terramar, eran razonablemente conocidas. Y algunas de sus historias independientes tenían suficiente fama como para no hubiera duda alguna sobre su puesto. Aunque se agradeciera también que alguien recordara de cuando en cuando a otras autoras. Quizá porque precisamente una de las partes más importantes estaba dada de lado. Y es que son en sus ensayos, en sus reflexiones sobre el género literario y el género sexual, en sus comentarios y alientos a otras mujeres escritoras, donde está la mejor Le Guin. Irónicamenta ha sido en una editorial tan inesperada como esta, que ha publicado un libro de Soto Ivars, donde han acabado atreviéndose a sacar este completo volumen, una obra muy recomendable y que nos permite ver todas las ideas e impulsos que Le Guin intentaba transmitir. Lo importante es que finalmente haya llegado, aunque haya sido casi en el último minuto. Comprar.

El portal de los obeliscos de N.K. Jemisin, ed. Ediciones B

Efectivamente y sí, ya ha llegado la continuación de La quinta estación. Así que lo suyo es que os diga que ya sabéis lo que os podéis encontrar si habéis leído el primero, y si no lo habéis leído y os gusta la ciencia ficción y las catástrofes y las tramas intrincadas… No sé qué más podéis necesitar para darle al menos un tiento. Comprar.

El lobo feroz de Nele Neuhaus, ed. Maeva

Siempre es bueno tener noticias de Bodenstein y Kirchhoff,  y si el tema de fondo es tan actual como en este caso no viene tampoco mal. Porque aunque un caso que empieza con la muerte de una joven que ha sido claramente vejada antes de ser asesinada puede dar una idea de que esto ya lo conocemos, lo cierto es que las tablas de la autora alemana siempre logran mejorar el punto de partida. Comprar.

El largo viaje a un pequeño planeta iracundo de Becky Chambers, ed. Insólita

Una joven tripulante en una pequeña nave diversa que recibe un encargo tan lucrativo que deberían haber sospechado algo. A partir de ahí aventuras espaciales, uso creativo de la ciencia y todo eso que hace que se diga de una novela que es ligera pero pese en nuestra memoria. Comprar.

Combustible Lovecraft de VV.AA., Orciny Press

Un punto de partida lovecraftiano y, a partir de ahí, lo que cada uno considerara mejor. Esa es la premisa de esta colección de relatos que incluye obras de Tamara Romero, Santi Pagés, Javier Avilés, Colectivo Juan de MadreWeldon Penderton, Roberto Bartual, Francisco Jota-Pérez, Albert Kadmon o Tony Fuentes. Así que ya sabéis qué es lo que toca. Comprar.

Uno de Nieves Delgado, ed. Cerbero

Bueno es ver otro de estos bolsilibros de Nieves Delgado, uno que sirva, además, para compararlo con el exitoso 36, y ver una evolución que hace esperar a sus futuras obras. Comprar.

Autogol de Ricardo Silva Romero, ed. La Navaja Suiza

Un comentarista futbolístico que se ha quedado sin gol ante un error garrafal, que condena a la selección nacional -y por extensión al país- a quedarse fuera de una competición, es el narrador de esta obra que indaga en esa necesidad de encontrar en las gestas deportivas un motivo para la existencia mientras alrededor el país -corrupto, violento, drogado…- va configurando un sacrificio que se nos va presentando a la vez que el viaje para comprender cómo todas las tragedias, cada una a su nivel, van propiciando la desesperación vital. Comprar.

Golden Hill de Francis Spufford, ed. Alba

Con giros y piruetas, la historia de un tipo que llega a Nueva York antes de la Revolución con un pagaré, la desconfianza, la gente que encuentra, los modos y mareras de entonces que en algunos casos son los de ahora y, en fin, por una parte exploración histórica, por otra social y, sobre todo, un acercamiento a la novela histórica diferente, con su propio uso del misterio y el suspense en lugares no tan habituales -¿aceptarán el pagaré? ¿lo podrán hacer válido? ¿quién es esta persona? ¿para qué lo quiere? ¿qué es lo que buscan el resto de personajes de la novela?- pero sí muy efectivo. Parece mentira que un autor más conocido por sus ensayos acabe dando esta lección de ficción. Comprar.

Madona con abrigos de piel de Sabahattin Ali, ed. Salamandra

Turquía en los años veinte, una pintora alemana que llega al país y un joven turco se enamorará de ella primero a través de su arte, luego al tener la oportunidad de conocerla. Una novela de las de antes, no muy larga, con una historia muy clara y un romance que se prevé trágico casi desde el principio mientras se nos va hablando del paso a la vida adulta, del amor apasionado y romántico y de todas esas cosas, en fin, que ya conocemos pero que siempre parecen crear nuevos éxitos. Al menos cuando se acuerdan de rescatarlos.  Comprar.

Visión binocular de Edith Pearlman, ed. Anagrama

Tras el discreto paso de su anterior recopilatorio -en Alianza en aquel momento- por nuestro país, hará un año de aquello, parece que tenemos una nueva oportunidad de descubrir a la estupenda narradora que es Edith Pearlman. Quién sabe, quizá en esta ocasión tenga más suerte. Comprar.

Miedo de Stefan Zweig, ed. Acantilado

Y uniendo obras clásicas y relatos aquí tenemos un nuevo fruto de Stefan Zweig, una brevísima obra sobre una mujer que decide buscar un remedio a su aburrimiento con una pequeña aventura amorosa y cómo al darse cuenta de las repercusiones que eso tendría para su situación social, su estabilidad familiar y todo aquello la situación va dejando los predios de las novelas románticas para pasar al suspense e, incluso, al terror. Porque el miedo no es solo físico, es también a lo que nos puede traer el futuro y a los terribles cambios que ello anuncia. Y de lo uno a lo otro, claro.  Comprar.

Solo las bestias de Colin Niel, ed. Principal de los Libros

Asesinatos en pueblecitos, frío, desconfianza, secretos y lazos inesperados. Pero esta vez en Francia, claro.Y dado el entusiasta ruido favorable que ha logrado levantar en su país de origen hay, cuanto menos, un interés por ver lo que tiene que contar. Y cómo el interés y apoyo del autor a Lo Rural y la Biodiversidad se pueden ver reflejadas en la trama. Comprar.

Vernon Subutex 3 de Virginie Despentes, ed. Literatura Random House

Pues ya hemos llegado al final de la historia. Ahora a ver si a la editorial le sigue rentando y podemos leer más cosas de la autora. O, al menos, que dejen hacer a las pequeñas. Comprar.

Nacer Crecer Metallica Morir de, ed. MalPaso

La biografía de la banda en varios volúmenes que comienzan con este. Un libro para fanes, probablemente para muy fanes, que es de esperar sean muchos teniendo en cuenta el tamaño de la misma. Comprar.

Corre, rocker de Sabino Méndez, ed. Anagrama

Teniendo cierta aprensión a las historias de la Gloriosa Movida quizá las que tienen un tinte más biográfico sirvan, al menos por el lado del lector, para ofrecer algo aún no contado. Aunque sea solo la comparación de las distintas experiencias y no sólo las historias para fanesComprar.

Johnny Hallyday, a toda tralla de Felipe Cabrerizo, ed. Expediciones Polares

Terminamos los minutos musicales con una tercera pista del circo musical. El conocidísimo músico francés que vivió el éxito y logró un particular pedestal de estrella en Francia, del que no le tiró ni acusaciones de violación como la de Marie-Christine Vo, ve resumida aquí su vida, obra e influencias. Tanto las causadas como las recibidas. Así que supongo que para los fanes, o para los que quieran acercarse a la cosa musical francesa, les será de interés. Comprar.

Trilobites de Maia F. Miret y Manue Monroy, ed. Oceano

Trilobites; Maia F. Miret; Manuel Monroy

Parece que nunca tenemos suficientes libros didácticos. Y mucho menos los que como este procuran ofrecer diferentes estilos e intereses, desde aproximaciones para los  más mayores a dibujos explicativos y de reflexiones sobre su vida y ecosistema a un recortable para construir una réplica. Lo dicho, nunca hay suficientes. Comprar.

Rosa a pintitas de Amèlie Callot y Geneviève Godbout, ed. Impedimenta

Historia muy ilustrada con intencionalidad romántica y, supongo, rural. Una obra bonita en gran tamaño. Casi estoy pro sospechar que más para adultos que para jóvenes, pero supongo que eso irá por barrios. Comprar.

De puntillas de Rosine y Claire Wortemann, ed. Picarona

En un formato apaisado que viene estupendo para hablar de ballet y de fútbol se nos presenta la historia de Álex, que quiere tanto tener amigas como divertirse. Así que, al margen del tipo de papel, me parece un libro recomendable. Comprar.

La asombrosa y verdadera historia de un Ratón llamado Pérez de Ana Cristina Herreros y Violeta Lópiz, ed. Siruela

Imaginativa y estupendamente ilustrada, esta historia de las aventuras del Ratón Pérez es recomendable más allá de su personaje protagonista. Y luego ya, si buscas algo suyo… pues mejor aún. Comprar.

El profesor Astro Cat y el Sistema Solar del Dr. Dominic Walliman y Ben Newman, ed. Barbara Fiore

Nueva entrega, para un público más joven, centrado en explicar la organización y características de los planetas del Sistema Solar, del que ya es un clásico de la divulgación científica infantil. Que ellos sigan sacando más libros de estos que nosotros iremos recomendándolos. Comprar.

Así que ya veis, vamos teniendo ya variedad y cantidad como para que se note que aún hay movimiento. Algo que también podremos decir la próxima semana, por muy a caballo que esté entre uno y otro mes. Será con la antología Detectives Victorianas, con nuevos libros de Joyce Carol Oates o de Stephen King -con su hijo Owen-, de Margaret Drabble, de Miranda July, o sorpresas como el Paper Fish de Tina Rosa, y seguro que muchas cosas más. Pero, como siempre, eso lo veremos la próxima semana. De momento disfrutemos de los libros que han llegado estos y, como siempre… Hasta entonces, ¡nos leemos!


Que semana extraña esta. Sólo series estadounidenses. Y ninguna protagonizada por una mujer. De hecho, lo más cercano a que no estén protagonizadas por un señor blanco es una que protagoniza una llama. Que no digo yo que esté relacionado, claro. Pero en fin, eso. Vaya semana. Se estrena, por ejemplo, The Alienist (USA) que adapta veintitantos años después, la exitosa novela sobre un investigador y un asesino que pareciera jugar con él para demostrar su inteligencia aunque le limite su locura. Esto que fue un éxito en los ’90 a estas alturas nos suena a cada miércoles, al menos mientras no cambien de día Mentes Criminales.  Por supuesto aquí tenemos también la recreación de época y a los actores y todo aquello. Pero me temo que hay poco que destacar. No es que esté mal, claro, es simplemente que tiende por un lado a lo rutinario y por otro a intentar llamar nuestra atención agitando paños más que conocidos. Sí, lo hemos cogido, burdeles, desnudos femeninos y violencia, muy adulto todo. *suspiro*

Lo bueno de Counterpart (USA), más allá de la trama de universos alternativos, espionaje y dobles, es J.K. Simmons. Realmente espectacular de manera minimalista, Es una suerte que le tenga la serie porque es lo que marca la diferencia entre una historia que parece más interesante de lo que va luego mostrando, así que lo que acaba logrando que quieras ver el siguiente episodio es precisamente él. Y lo consigue.

Sí, Llama llama (USA). Para que veáis que no os miento. Otra cosa es el interés que pueda tener. Está basado en unos libros infantiles, así que lo mismo para los fanes. Pero la verdad es que ni la animación ni la historia parece muy complicada. Netflix y sus series infantiles, ya sabéis. En fin, al menos es algún tipo de cambio.

Hay que reconocer a Mosaic (USA) las buenas intenciones. Y algunos buenos actores. Lástima que este experimento a partir de una aplicación / juego de detectives acabe pareciendo una sucesión de cinemáticas. Entiendo que jugado será mucho más interesante, pero aquí no está ni en modo ver jugar a otros. Por suerte el buen hacer de los mencionados actores -sobre todo la muy escasa Sharon Stone, y, por supuesto, Beau Bridges- y del director -esto es, Steven Soderbergh– logran que merezca la pena darle un tiento, incluso aunque vaya perdiendo fuelle en cada nuevo capítulo. Pero, mira, precisamente el piloto acaba siendo el más interesante.

Es difícil lograr algo como lo que hace The Resident (USA), que nos suene TODO a sacado de otros sitios. En un año en el que, sabrá ROB! por qué, The Good Doctor es el pelotazo de USA se estrena esta serie que parece haber robado personajes y actitudes directamente de Scrubs y House y haberlas metido en un entorno de Anatomía de Grey para que las tramas que podrían haber sido descartadas por flojas en Urgencias o Chicago Hope. Supongo que hay que rellenar de contenido la televisión, y me alegro enormemente de que Emily VanCamp tenga un sueldo fijo, pero más allá de esas caras conocidas poco hay que se me ocurra pueda hacer recomendable esta serie.

Aunque hay que reconocer que han sabido dejar lo peor para el final. Porque esta Waco (USA) poco tiene que ofrecer más allá de una apología del pelucón. Ni los actores parecen estar muy interesados, ni el guión muy trabajado ni, en general, da la sensación de que a alguien le importara cómo acabara saliendo la cosa esta. Quizá sea una metáfora de las sectas, pero hacer una serie así de cualquier manera… Pues no sé yo. Si seguro que se pueden contar cosas interesantes. Qué digo, si es que el episodio de AHS es más interesante que la cosa esta. En fin. A ver la semana próxima.


¡Libros que Llegan! Atwood, “El asesinato de mi tía”, Vollmann y más

Un poco más de movimiento esta semana -el propio de este momento del año, por supuesto- así que vamos poniéndonos poco a poco de nuevo dentro de las rutinas librescas. Por ejemplo, la de decir:

¡Que entre la pila! 

El asesinato de mi tía de Richard Hull, ed. Alba

El choque de dos personajes desagradables es una idea tan humorística como inglesa. En este caso tenemos a un protagonista bueno-para-nada atacado de los nervios por una tía que administra su herencia. El joven, harto, decide empezar a tramar planes para quitársela de en medio. El asunto es que la tía es tan insoportable como el sobrino. Así que los movimientos de uno y otro lado se van viendo como cómicos acercamientos al asesinato por el lado del coyote. Y es que lo único que le falta a este libro son invenciones de marca ACME. Comprar.

La semilla de la bruja de Margaret Atwood, ed. Lumen

Una novedad de Margaret Atwood siempre es buena noticia. Parece que no hay como que sea un éxito en otra editorial un autor sobre el que te has pasado años sentado sin novedades para que mires a ver qué puedes sacarle. Como esta obra que pertenece a la iniciativa Hogarth Shakespeare en la que autores contemporáneos dan su propia versión de historias shakesperianas clásicas. En el caso de esta Hag-Seed le toca a Atwood acercarse a La tempested. Así que, en efecto, el resultado es de lo más interesante. Y, además, nos hace esperar que no tarden mucho en traer el de St AubynComprar.

El atlas de William T. Vollmann, ed. Pálido Fuego

Imagino que antes o después le llegará a Vollmann el reconocimiento que merece y que, sin embargo, siempre parece mantenerle en un círculo de culto y confianza. No sé si podrá ser esta obra, extenso libro de relatos con historias interconectadas en el que cabe un poco de todo, la que lo consiga. Pero bien está que nos llegue tras casi veinte años, y, bueno, uno nunca sabe por dónde puede acabar saltando la liebre. Mientras tanto podremos, al menos, disfrutar de que se le siga publicando. Comprar.

El chef cabreado de Anthony Warner, ed. Ariel

Chef y bioquímico, quizá una combinación extraña pero sin duda útil para este autor que ve publicada una versión de su blog -o algo así- en el que intentaba explicar que muchas de las ideas sobre lo que es comida sana, natural, anti-toxinas y blablabla son poco menos que excusas para vender otra cosa sin base científica alguna. Mucho menos sin beneficios reales demostrables. El tipo de libro que uno esperaría fuera rápidamente recibido. No se bien con qué, pero recibido sin duda alguna. Comprar.

Petty de Warren Zanes, ed. Neo-Sounds

Un libro que no necesita de mucha explicación o presentación, creo yo. Warren Zanes pasó una buena temporada preparándola con él aprovechando que es escritor, roquero y alguna cosa más. Así que, como era esperable, un libro si no íntimo si al menos desde el interior del famoso músico. Comprar.

– La cámara verde de Martine Desgardens, ed. Impedimenta

El acercamiento al gótico con toques fantásticos en el lado canadiense del asunto y con una narradora tan poco esperable como la que ofrece este libro es, cuanto menos, una creación original que nos permite asistir a la desintegración de una familia puede que adinerada pero ciertamente cicatera. Y del choque entre todas esas personas detestables surge el libro. Comprar.

Un violín con las venas cortadas de Carlos Salem, ed. Navona

Nueva novela de Salem, mezcla de géneros además, que ofrece una aproximación inicial más cercana a Saramago, con manifestaciones sin temas ni lemas y políticos desconcertados. Pero, además, hay varios tipos de criminales metidos por medio, periodistas, un violinista sin cuerdas y una joven que quizá sea una suicida. O quizá no. Comprar.

La transparencia del tiempo de Leonardo Padura, ed. Tusquets

Van reapareciendo los nombres y personajes, como en esta nueva entrega de Mario Conde. Ya con casi sesenta años. Y, de fondo, a historia de las peripecias de  una virgen negra. Una estatua, quiero decir. Así que aquí estamos de nuevo, más crepusculares pero no por ello peores.  Comprar.

– Barbazul de Kurt Vonnegut, ed. Hermida

Entre las agradables recuperaciones está esta obra de Vonnegut que llevábamos como veinte años sin tener fresca una edición. Por suerte la recuperación del autor sigue adelante y esta sátira del mundo de las artes, de las técnicas secretas de pintura y de los artistas que artistean como este  Rabo Karabekian pueden ser leídas de nuevo. Comprar.

Muerte con pingüino de Andrei Kurkov, ed. Blackie Books

Otra obra que llevábamos como una década sin ver, con un autor interesante -a ver si hay suerte y le siguen recuperando obras- que nos presenta aquí una obra con asesinatos que, en realidad, está más ocupada con el humor y la depresión. Pese a lo cuál logra convertir todo el absurdo que parece reunir en una historia lo suficientemente sólida como para que podamos esperar más encuentros. Comprar.

Warcross de Marie Lu, ed. Nocturna

Juegos más reales de lo que parecen, un Tokyo aún más futurista de lo demás y las clásicas intrigas de persecución de los que intentan aprovecharse del juego o los que, quizá, tengan planes de mayor recorrido. Lo importante, en cualquier caso, es ir viendo cómo siguen llegando aobras de una autora que a estas alturas debería empezar a ser conocida en nuestro país. Aunque sea solo porque se va acercando a la docena de títulos publicados. Comprar.

La niña más pequeña de toda la escuela de Justin Roberts y Christian Robinson, ed. Alba

Christian Robinson es un ilustrador magnífico, así que esa parte podemos darla por sabida. Centrémonos por tanto en la historia, la historia de una chica muy pequeña que, sin embargo, va viendo cosas. Cosas curiosas, cosas interesantes y cosas poco agradables. Eso le lleva a dar el paso de hablar, intentar cambiar esas cosas, tomar la acción… Como medio de demostrar que incluso una persona, pro pequeña que sea, puede ser motor para el cambio. Así que ahí lo tenemos, una buena historia acompañando un buen dibujo. No está mal para comenzar el año. Comprar.

Poco a poco, sí, vamos poniéndonos de nuevo en marcha. La semana próxima tendremos más, tendremos Detectives Victorianas, lo nuevo de N.K. Jemisin, la llegada de Becky Chambers, más Despentés, lo último de Orciny, lo nuevo de La Navaja Suiza, seguimos esperando el Dietland… ¡Esto nunca se para! Pero, mientras tanto, tenemos la suerte de que hay cosas para tenernos entretenidos mientras tanto, así que… ¡Nos leemos!