Sark de Oro 2007 o el Año del Pijama a Rayas o El Regreso de los Nazis Vivientes

Un año más (y ya van ocho, el tiempo no perdona) aprovecho el comienzo de año para entregar el “Sark de Oro” al libro que más me ha gustado del año recién concluido.

Comienzo con la clásica advertencia, el que quiera pasar al resumen del año que se salte este párrafo. Las listas de “Lo mejor de…” acaban siendo los resultados de la intersección de los gustos personales con los libros leídos a lo largo del año. La posibilidad de que haya aparecido un libro revelador y no salga en esta lista puede deberse más a no haberlo leído que a criterios de selección. Recapitulando en estos años y para que quede constancia, los anteriores Sark de Oro recayeron en “El Hada Carabina” de Daniel Pennac, “Huérfanos de Brooklyn” de Jonathan Lethem, “Cíclopes” de David Sedaris, “La Disco Rusa” de Wladimir Kaminer, “La Mosca” de Slawomir Mrozek, “El Martillo Cósmico” de Robert Antón Wilson y “Pégate un tiro para sobrevivir” de Chuck Klosterman.

Aviso, también como casi todos los años, de que mis lecturas suelen determinarse por escuderías, es más sencillo que lea algo de Lengua de Trapo, Acantilado o Valdemar que lo haga con lo que sacan Planeta, Alfaguara o Anagrama. Vamos, que no pretendo engañar a nadie: No me he leído todo lo publicado ni de lejos.

Este año ha sido el año en el que los niños y los nazis han dado un juego como no pasaba desde el Apt Pupil de King, lo menos. Me refiero, claro, a El Niño del Pijama a rayas, ese superéxito que no deja de ser un Gran Angular venido a más. De ahí que luego viéramos cosas más elaboradas como La Ladrona de Libros o más infumables como La llave del armario –algo así-. Aunque no es el único niño que ha marcado el año literario. Ahí está ese último –je- Harry Potter que tanto se difundió y destripó y a quien los españoles –aunque los medios de comunicación aún no se hayan apercibido- no tendremos en nuestro idioma hasta febrero. En cuanto a los Nazis, tampoco les ha faltado su Gran Novela del año, Las Benévolas, una historia en al que casi pesa más lo que se está contando que la forma –excelente- de contarlo.

En cuanto a la No Ficción, la cosa ha estado tan bipolarizada que parece una pena la cantidad de cosas que se han perdido pro el camino. Sí, reconozco haber disfrutado con No pienses en un elefante o de la –por fin-recuperada Herejes de Chesterton pero se me hace poca la relevancia que han tenido otras propuestas ajenas. En Acantilado las magnas Vida de Samuel Jonson y la recopilación de los ensayos del Señor Montaña han logrado el placet de la crítica pero es en Valdemar donde ha estado la diversión con títulos como “El Demonio en el Cine” Tochérrimo también, por cierto. Y por terminar de recordar los tochos del año, que nadie se pierda la fundamental antología de textos (literarios y políticos) que el gran Gore Vidal vio publicado en Edhasa.

En cuanto a las editoriales, Mondadori sigue de mal en peor, se salva de la quema gracias a la aportación de los diferentes autores que han ido sumando a su escudería durante los años buenos. Bueno, y ocasionales sorpresas como la magna novela histórica/repaso sociopolítico que es Europa Central. Lejos de ahí tenemos a los sospechosos habituales: Foster Wallace con un magnífico libro de ensayo que recoge alguna de sus mejores piezas de no-ficción –y otras que andaban por ahí- , la muy brillante revisión de la figura del asesino que hace Palahniuk en Rant, Spanbauer en su línea dura, Cormac McCarthy con una reformulación postapocalíptica de esas tipo Kingescas pero que parece haber seducido al público por no venir firmada por el de Maine… En fin, una serie de nombres que vienen de la anterior etapa. Y si hablamos del resto de las grandes tampoco hay mucho más que entresacar, El Pequeño Inconveniente de Haddon en Alfagura resultó más lineal y blando –más comedia británica adaptable al cine- que El Curioso Incidente… en Seix Barral –Planeta- La Elegancia del Erizo es una historia curiosa aunque algo niponófila y pretenciosa, en Anagrama sacaron pro fin la última de Coe, segunda parte de la estupenda El Club de los Canallas. Y es que este año ha sido el de consolidación de las pequeñas. Del Asteroide con la fabulosa trilogía de Deptford , Nórdica con varios brillantes hallazgos –casi diría que es mi editorial favorita del año gracias a cosas como las Crónicas de Dalkey o La Caida del Rey, incluso sin contar con sus versiones ilustradas de Bartleby o de Las Flores del Mal merecería un puesto- o 451 que junto a versiones reescritas de clásicos –Shakes incluido. Han sacado alguna pequeña maravilla del pasado o alguna rareza como El Libro. Estas novatas junto a otras más asentadas como la imprescindible Valdemar que ha continuado su labor de rescate con Robert Bloch, o con El Doctor Lerne de Renard ; la siempre excelente Lengua de Trapo que ha tenido el acierto de repetir con Zaldua o Carlos Eugenio López ; Salamandra ha sabido mantenerse con ligereza gracias a La Pesca del Salmón en Yemen o El Aleph que ha rescatado un libro imprescindibles.

Admitámoslo, las novedades están bien pero los rescates son insuperables. El Dueño de la Historia de Malcom Bradbury en El Aleph es un ejemplo perfecto. La Suerte de Jim del ínclito Kingsley Amis en Destino –Planeta- y la deliciosa Un Verano en Mariposa en 451 son algunos de los mejores libros que podrás encontrar. Si hablo ya de los Cuentos Contados Dos veces tendré que hacer reverencias.

En cuanto a los españoles, que vivan los cuentitas periféricos. Tanto Porvenir de Iban Zaldua en Lengua de Trapo como los distintos títulos que Anagrama ha publicado a Sergi Pamiés merecen el mayor de los elogios. También lo merecen esa gigantesca broma llamada La Metafísica y El Mono que Carlos Eugenio López publicó en Lengua de Trapo y, pro supuesto, el Mundo Maravilloso de Javier calvo en Mondadori que en unos meses saldrá en bolsillo. Resulta curioso ver las listas de los libros del año en los medios tradicionales y descubrir que casi siempre hablan de lso mismos libros y que los narradores en pocos casos bajan de los 45 años. Incluso de los 55. Si no fuera porque la generación “joven” actual parece más ocupada en definirse como grupo que en escribir, más aún, en salir en estúpidas recopilaciones que son capaces de incluir a los propios antólogos o de mezclar a los mayores churros como Imma Turbau con los más merinos como Jordi Costa … Eso sí, es justo el momento para leer de nuevo Fabulosas Narraciones por Historias, brillante novela de Orejudo publicada pro Lengua de Trapo y rescatada por Tusquets. –Y aclaro desde ya que no me he leído aún los Príncipes valientes por lo que difícilmente puedo meterlo en este repaso-

Pero vamos a lo que “interesa”, a los premios. Así que allá va la decisión:

Sark de Plata para El Caso Jane Eyre de Jasper Fforde, edita Ediciones B. Pro su perfecta mezcla de comedia, irrealidad y amor literario. Una mezcla que logra abarcar más campos de los que aparecen posible unir y hacerlo con un gusto tan exquisito que uno no puede más que esperar a la siguiente aparición de Thursday Next en nuestras librerías.

Sark de Oro para Las Ovejas de Glenkill de Leonie Swann, edita Salamandra. Un auténtico gustazo este libro, extremadamente original –tanto que en ocasiones parece que no pasa nada- pero cargado de unas dobles lecturas y unos golpes sorpresa que me llevaron a disfrutar como un loco durante su lectura. Desde la forma para decidir qué preguntas deben ser respondidas hasta la hilarante representación final todo en esta historia de ovejas parece pensado para hacer que el lector disfrute a al vez que piensa.

Hasta aquí los Sark de Oro del año, ya os dejo disfrutar tranquilos un año más de vuestras resacas.

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