Los premios: El Sark de Oro Tv

Una vez concluido el repaso al año pasemos a los premios.

Como cada año he de señalar que el criterio para el premio es tan sencillo o complicado como el mío propio. De entre todas las series nuevas que veo -es decir, que no me quedo solo en el piloto sino que continúo con ellas hasta su final de temporada o, como poco, su hiato de media temporada- elijo aquellas que más me han gustado. Como veis el único miembro del jurado con el que me tengo que poner de acuerdo soy yo. De modo que paso a indicar cuales son estos ganadores de tan simbólico galardón y cuáles han sido los motivos.

Por favor, redoble de tambor:

Sark de Plata Tv para…

Sleepy Hollow.

La demostración de que no sólo se puede adaptar pasándose por el forro el original y sin que importe demasiado, por medio de la técnica del locurón -al fin y al cabo eso ya lo había hecho Bates Motel-, sino que se puede recuperar el espíritu de las series de investigación paranormal dándole un par de vueltas que son casi piruetas mortales. Todo ello en un ambiente absolutamente diverso en lo racial, sexual y cualquier idea que se le ponga por delante. Queda por ver cómo cierran pero parece posible afirmar que nos lo vamos a pasar muy bien con ellos.


Sark de Oro Tv para…

The Americans

Es complicado elegir esta serie como la mejor del año no porque no tenga virtudes, que le sobran a patadas, sino porque las combina de forma inesperada. En apariencia una serie de espías, resulta estar no solo más cercana a los espías trémulos de LeCarre antes que a los superespías a la Bond o la Clancy; pero es que además el espionaje es casi una excusa para hablar y dejar hablar a los personajes en una historia de relaciones. Las de confianza, las de amistad, incluso las de no ya amor sino incluso matrimonio. Explicar los miedos y los desencuentro con un marco ochentero paranoide en el que Ronald Reagan estaba al mando del tenderete es otro golpe magnífico pues nos lleva al final de la Guerra Fría, a ese momento en que casi parecía su propia parodia. Por último, las actuaciones principales deben valorarse en este contexto puesto que Keri Russell y, sobre todo, Matthew Rhys no son especialmente virtuosos de la interpretación en esta serie. En el caso de Rhys podemos llegar a argumentar que es casi lo contrario, con el abismo interpretativo ante él en muchos momentos… pero precisamente por eso resulta creíble en su papel de hombre casi desesperado que lo hace lo mejor que puede pero que es más un pobre diablo metido en una situación que le viene grande antes que el ser perfecto que bebe combinados y retoza con bellas chicas; la falibilidad de sus interpretaciones se traslada a los personajes dotándoles de una mayor humanidad. Porque es la humanidad, por encima de las tramas de suspense, lo que se examina en esta pequeña obra.

Y esto es todo. Ponemos el contador a cero, empiezo a apuntar cosas para los Pilotos Deathmatch y ya veremos dentro de un año con qué nos encontramos.

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