Que algo sea nuevo no significa que sea novedad

La semana pasada en los Goya se concedió un premio honorífico a Jaime de Armiñan, un favorito de esta página de quien algo hablamos en el pasado. El miércoles falleció Sid Caesar, al que hemos mencionado alguna vez de pasada, sobre todo para elogiar el impresionante grupo de guionistas y actores/guionistas que reunió en Your show of shows.

A la vez que estos monumentos a la antigüedad eran recuperados aparecían nuevas apreciaciones del presente en forma de inesperados ditirambos. Por un lado para el plano-secuencia del último capítulo de True Detective; por otro para la nueva temporada de House of cards, especialmente para un giro que ha dejado de piedra a muchos de sus espectadores.

Lo que me llevó a una reflexión, ¿cuánto de lo que impacta lo hace por la novedad y luego se diluye? Es del todo imposible que el espectador del original House of cards -que como he dicho siempre es un monumento televisivo británico.- se pudiera sorprender por ese giro. No lo hacen igual, claro, pero si es el mismo resultado.

En cuanto al tan traído plano-secuencia, escuchando a la gente parece que no es un recurso tan habitual. No digo en el cine, donde hemos tenido versiones de Orson Wells a Nicolas Cage y todo tipo de secuencias montadas a su alrededor. Pero es que en la televisión también. En The West Wing y Urgencias eran habituales, en 19-2 le dedicaron 13 minutazos a un tiroteo en una escuela, en los inicios de The Bill era la forma habitual de darle aspecto de documental a sus momentos de acción policíaca, Loco por ti se marcó un capítulo que era prácticamente una única toma, Expediente X realizó uno de sus mejores capítulos con Triangle que tiraba de este recurso y comenzaba con un plano absolutamente titánico de Gillian Anderson haciendo de Scully y Psychoville hizo un homenaje a La soga de Hitchcock con un capítulo en el que había un único corte. Aunque el rey de los long take es, para mí, Joss Whedon. A la que te descuidas te mete uno; sea en Angel (el primer día del grupo en Wolfram & Hart, por ejemplo), en Firefly (en el último capítulo, con River andando por la nave) o Buffy (que tiene de todo aunque el más recordado sea el de The Body) convirtiéndolo en un rasgo propio del director.

No significa esto que la toma no tenga mérito, ni mucho menos, ni que merezca ser destacada… pero. Cuando uno escucha los elogios infinitos sobre algo que ha visto muchas veces empieza a preguntarse qué se mueve detrás.

Asumamos que el público espectador no tiene por qué recordar o haber visto nada de lo anterior. Quién sabe, quizá es la primera serie que ve y de ahí la sorpresa. Pero, ¿y la crítica? ¿No tienen memoria? ¿No han hecho los deberes? ¿También son estas las primeras series que ven?

Es difícil no reconocer la influencia de Sid Caesar en la comedia americana, tanto la cinematográfica como la televisiva, no solo trabajaron para él, o con él, genios como Carl Reiner, Neil Simon o Woody Allen, también Larry Gelbert o Mel Brooks que tanto hicieron por la televisión con M*A*S*H y Superagente 86 respectivamente.

Gracias a Jaime de Armiñan tuvimos Galerías de Maridos y de Esposas, Doce caras de Juan y de Eva, aunque será más conocido, supongo por obras más recientes como Suspiros de España , Ramón y Cajal, Cuentos imposibles, Una gloria nacional y, por supuesto, Juncal. Todo lo cuál le convertiría en un referente para la televisión española -de hecho, solo con la última…- pero es que además colaboró -entendámonos, tampoco las anteriores las hizo solo- con Chicho Ibáñez Serrador y Augusto Algueró en uno de los hitos de la televisión franquista, las Historias de la Frivolidad.

Por lo menos Armiñán ha visto reconocido su trabajo, y creo que Chicho también lo ha visto varias veces reconocido. Aunque con nuestros pioneros todas las que sean serán pocas. -Sobre todo cuando algún canal español decide hacer una serie de documentales sobre nuestra historia y decide centrarse en los actores, olvidando esa frase de Eva al desnudo según la cuál Ya es hora de que el piano se dé cuenta de que no ha escrito él el concierto.-

Quizá sea por estos motivos por los que me gusta recordar a las glorias vivas que tenemos, quizá sea que he visto demasiado y no es solo la vista lo que tengo cansado. O todos esos pilotos. -El 3 de marzo toca el primer Pilotos Deathmatch de 2014, por cierto- pero no me deja de asombrar cómo unos y otros logran colocarse.

Cierto es que no todo se explica tan fácilmente. Veo poco movimiento elogiando Broad city o Rick and Morty, y poco comentario sobre Inside Nº 9. Así que quizá solo sea una mezcla de desafección e incomprensión ante el éxito de lo que la memoria me dice que no es para tanto frente a aquello que me dice que al menos se están esforzando. Pero, claro, cuando veo el segundo capítulo de la antología que es Inside Nº9 y me encuentro un ejercicio mudo a medio camino entre Hitchcock y Tricicle lo primero que hago es alegrarme. Y lo segundo pensar…

¡Pero esto también lo hizo antes Whedon!

En fin, habrá que procurar disfrutar pese a la historia, pero -por supuesto- sin olvidarla. Hay que templar en algo nuestras opiniones. Y quizá recordándola, teniéndola más presente, logremos celebrar mejor a los que se lo merecen. Así que, por favor: Un poco de memoria para todos.