El Musical: Makes Movies

Lo primero que se me ocurrió fue aprovechar los Goya para poner alguna comparación entre musical y película. Pero ya habrá tiempo. Así que pensé en algún musical con tema cinematográfico, quizá Nine.

Pero Nine da para mucho y casi mejor poner una de las canciones más notables My husband makes movies. Ahora bien, ¿cuál elegir?

Probablemente la más conocida sea la de la película, pero… ¿para qué hablar de una película pudiendo hablar de un musical? O compararlos.

Así que al final decidí dejar que compararais vosotros con un repaso a las Luisa Contini que han sido:

Karen Akers, que la interpretó en su estreno en Broadway en 1982

Ann Crumb, que la interpretó en el West End ese mismo año, sin imagen por desgracia.

Tina Arena se encargó en 1987 de la versión australiana del papel.

– La de Susannah Fellows del ’96 en Londres no la he encontrado. Si alguien la tiene…

FALTA
– Mary Stuart Masterson en el revival de 2003 en Broadway que protagonizó Antonio Banderas. Podéis ver la escena aquí.

– Por supuesto en 2009 estuvo la de cine de Marion Cotillard que os dejo aquí para que comparéis.

Y ahora ya podéis discutir. ¡Siempre tan útiles nosotros!


2 comments to this article

  1. Be

    on 10 febrero, 2014 at 4:47 am - Responder

    La versión inicial de la canción (las dos del 82 y la del revival con Banderas) es más dura, más amarga. La otra (Australia y peli) es más introspectiva, más triste, más dulce. A mí me conmueve más.

    Puede que sea eso de «there is no Doctor like your first Doctor», pero me quedo con Marión Cotillard.

    La que no me gusta nada es la de Ann Crumb, versión afectada y gorgorítica: esta canción queda mejor desnuda.

    • Jónatan Sark

      on 19 febrero, 2014 at 3:03 am - Responder

      A mí también me parece que son distintas las versiones, pero depende de la manera de afrontar el personaje. Las duras lo son porque la esposa está siendo vitriólica con su marido hablando con otras personas, mientras que en las blandas están hablando con ellas, es una reflexión dura pero la persona herida es ella misma al ser también la receptora.

      Dicho esto, no tengo muy claro preferir una aproximación a otra, todas me gustan.

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