Televasiva

El candidato mejor valorado, con todas las posibilidades de hacerse con el poder, estaba en mitad de la tribuna, rodeado por simpatizantes como esa pareja joven que le presenta a su bebé.

En Cuatro estaban echando, por supuesto, Cuarto Milenio. En Telecinco, faltaría más, Aída. Los de Antena 3 tenían una película, Luces rojas, una de esas producciones con un director español y un montón de actores internacionales -bueno, anglos-. En cuanto a La 2, no es que alguien esperara gacelas tan tarde, en realidad el documental emitido, La escala humana, era sobre los problemas de la superpoblación en las ciudades, o de que la población quiera vivir en ellas, según se mire.

Ninguna de esas cuatro cadenas llegó a emitir nada remótamente parecido a un especial de mínimo media hora sobre las Elecciones Europeas. Conexión, datos, resultados, para casa. Y eso los que lo hicieron. En estos tiempos de ahorro ya habían decidido pasar de las famosas encuestas a pie de urna porque, total, es ilegal hacerlas públicas antes del cierre de los Colegios Electorales y los datos no iban a salir hasta las 23 por el funcionamiento europeo del asunto -o el impacto de Italia en Europa, elijan ustedes lo que más les guste-. Así que, ¿para qué gastar dinero estando como estamos? Al fin y al cabo especular sobre la política es algo que está feo y ellos nunca harían.

De los seis canales faltan dos, lo sé. En La Sexta estuvieron ahí desde las 22:30, tras emitir un Salvados que les podía encajar en algún hueco, fueron los primeros en llegar y los últimos en irse, a las 00:50. En TVE, mientras tanto, estaban a sus cosas. Total, ya tienen el 24H para delegar. Así que emitieron un especial sobre el Real Madrid porque total y ya cuando se fueron a dar los datos conectaron. Los datos salían a las 23, TVE conectó a las 22:57. Si se descuidan se les pasa. Luego, eso sí, aguantaron del tirón hasta las 00:12, en total una hora y cuarto de programación sobre las elecciones porque total para qué y el que quisiera seguir que se fuera al 24H que ellos tenían cosas más urgentes que emitir, en concreto la película Broken Arrow.

El 24H sí que estuvo ahí, desde las 22:17 -adelantando a La Sexta– hasta las 00:49, perdiendo la posibilidad de ser los últimos en irse por un minuto. Pero ya estamos en los canales fuera de los seis grandes. Incluso en aquellos que pueden llegar a todos por medio del TDT se pasaba bastante del tema. cada FORTA hacía lo que le daba la gana y mientras los aún más pequeños se dedicaban a sus particularidades. Bien es cierto que 13TV se molestó en montar uno de sus delirantes debates, algo es algo porque Intereconomía desde que se dedica a dar redifusión a la RT rusa (el oro de Moscú también sirve para pagar deudas) o a repetir enlatados propios no las monta como antaño. Así que… ¿Faltaba el interés o el interés faltaba?

Y, sin embargo…

Agazapado, a distancia, desde su mira telescópica el francotirador, dispuesto a convertirse en asesino por el bien de la humanidad, observaba el joven profesor.

Uno de los… llamémoslo análisis… más habituales con las elecciones ha sido la importancia de la televisión. No de las redes sociales -por poner un ejemplo: el candidato de UPyD, Francisco Sosa Wagner, no tiene cuenta en twitter- que también sino, directamente, de la televisión y la cobertura y perspectiva que les había brindado.

Podemos aceptar que la cobertura del evento en sí no es necesariamente la de la gente que en él está involucrada. Pero ahí hemos podido leer a candidatos como Willy Meyer quejándose amargamente de que él lleva años sin pisar un plató de Cuatro o La Sexta. Todo motivado, por supuesto, por la más que notable irrupción de Podemos que ha sacado a la primera cinco escaños. Y como nada es más sencillo y agradable que poder reducirlo todo a un solo motivo se ha decidido que la clave está en la televisión.

El problema es que eso obvia dos factores: Los resultados y la propia televisión. La propia televisión porque si Pablo Iglesias está ahí por la televisión no quiero ni imaginarme dónde debería estar no Elipidio Silva que ni ha sacado ni parece haber logrado demasiado, sino Javier Nart que lleva en nuestras teles desde los ochenta, con Tribunal Popular incluido, que ha sacado solo dos.

Y eso por centrarnos en el ahora, que en cuanto uno se descuida le sacan a colación a Jesús Gil o Jose María Ruiz Mateos. Si bien no puedo descartar que Iglesias acabe presidiendo un club de fútbol -que no deja de ser otra forma de ejercer el poder- la realidad es que Ruiz Mateos logró en unas europeas la loca cantidad de… 2 escaños. Y eso la primera vez, que la segunda no sacó nada, cayó de los seiscientos mil votos de la primera vez a poco más de ochenta la segunda, casi lo mismo que logró el GIL cuando se presentó a las generales.

Así que volvamos hacia atrás.

¿Ayuda la televisión a vender a un político? -En el sentido de hacerlo popular entre la gente, para lo otro siempre hay tiempo- Por supuesto. Cuando empezaron estas elecciones uno de los datos habituales era el reconocimiento de  los candidatos. Según los datos de El Mundo Nart aparecía como el más valorado -aunque es cierto que con los resultado en la mano el artículo es un no parar- y uno de los más conocidos. Pero según TIEMPO no eran los más conocidos, eso correspondería a los candidatos de los grandes partidos, y a un clásico como Vidal-Quadras. Luego ya llegaban estos famosos -que incluye a Hervé Falciani por motivos que se me escapan un algo- dispuestos a capitalizar su fama. Con el éxito que tenemos a la vista.

Creo que cualquier lector de La Página Definitiva debe estar pensando que todo lo que se cuenta aquí está muy lejos de sorprenderle. Pero es que no estamos haciendo el viejo truco del escritor sobre televisión de sacar temas de actualidad para opinar con el truco del Telediario. Aquí estamos hablando de televisión y de cómo hay una cosa más importante en todo esto: La popularidad no la da salir en la tele, aunque no venga mal.

Por eso Jorge Javier Vázquez acabó vendiendo más libros que Belén Esteban pese a la explosión inicial, por eso hay autores televisivos – Christian Gálvez, Maxim Huerta– que logran unas ventas que hacen que las editoriales les sigan encargando libros, mientras que otros famosos sacan uno y no más.

Salir en la tele te da un altavoz, pero el altavoz no es el mensaje, es el medio. Puedes llegar a más gente que pegando carteles o repartiendo panfletos, no digamos ya que mandando cartas. Pero luego tienes que lograr el siguiente paso. Por eso esto se llama Relaciones Públicas.

Tratar de analizar la forma de hacer debates públicos políticos televisivos -de los de verdad, con sus candidatos y todo- en España conduce a la locura. La vez que más candidatos estuvieron juntos -no olvidemos que a estas elecciones se presentaban TREINTA Y OCHO partidos- fueron seis de los partidos minoritarios, es decir: Ciudadanos, Vox, Plataforma Podemos, Movimiento Red, Primavera Europea, Partido Animalista. -Me voy a permitir un apunte personal, creo que la que mejor lo hizo con diferencia fue Laura Duarte del Partido Animalista, otra persona a la que no parece que le haya servido de demasiado-. E incluso con esas ya vemos el éxito para sus candidaturas. No entremos a comparar qué datos de audiencia tuvo el programa.

La duda es: ¿Por qué el resto no salieron? No entremos en listas negras y similares, simplemente: ¿estarían dispuestos a entrar en los juegos televisivos? ¿Sería Willy Meyer capaz de pasarse los días y las noches en los debates? Porque no hay que olvidar que esto tiene una segunda cara.

El debate más seguido -porque en fin- fue el del candidato del PP Cañete con/contra la del PSOE Valenciano, y ahí Cañete salió mal. No es que Valenciano saliera mucho mejor pero en fin. Así que Cañete se fue al día siguiente a la tele, a Espejo Público. Y la cagó. Tan a gusto y tan a fondo que le anularon comparecencias y entrevistas. Su patinazo machista -que se unía al resto de patinazos, pero en fin- pasó a centrar la campaña en buena parte de los medios. Total, tampoco es que fueran a hablar de Europa. Con lo que costó que nos admitieran solo faltaría que hiciéramos algo para que nos echaran.

¿Fue más importante la presencia de unos o la espantada del otro?

Regresemos por un momento al candidato y el francotirador. Avisemos que puede haber destripes. ¿Conocéis la novela -o la película, o la serie- de La Zona Muerta? Si aún no mejor saltaros este párrafo. Porque el punto culminante de la obra, sobre un profesor que logra el don de la doble visión, fundamentalmente del futuro, es cuando descubre que un político popular va a causar en el futuro una catástrofe nuclear. No parece que pueda hacer mucho por evitarlo. En ningún momento se habla de su Programa Electoral, no parece que se intente razonar con él y tampoco ponerle sobre aviso es considerado como algo útil. El problema no está ahí, o al menos no es algo modificable. Solo es modificable su mera existencia, decide el protagonista. Así que se prepara para acabar con él. Pero en el último minuto una serie de circunstancias hacen que no se produzca como estaba previsto el disparo. En lugar de eso la detonación lleva al político a usar lo que tiene más a mano como escudo. Al bebé de la pareja. La foto y la historia detrás hunde su carrera. El autor, Stephen King, lo escribió a finales de los setenta. Quizá por eso eran los periódicos y revistas y no las televisiones las que marcaban la marcha. Pero el resultado acababa siendo lo mismo: Es la imagen lo que puede ayudar o destruir una carrera. Al menos en Estados Unidos.

No voy a decir que me sorprenda que se estén haciendo valoraciones alocadas o que se esté confundiendo el valor de la televisión y sus usos. A estas alturas casi me hubiera sorprendido más lo contrario. Tampoco voy a esperar que aprendan con esto sobre las herramientas de campaña y difusión, sobre las relaciones públicas y cómo mover la imagen de los candidatos. Pero quizá sí que tomen nota.

Lo importante no es salir en la tele, es saber usarla. Parece mentira que haya que decir eso en un país que ha tenido televisión desde antes de recuperar la democracia, y no augura nada bueno para la relación de la política con el resto de las Redes Sociales y su uso. -Creí que iba a lograr terminar la columna sin mentar el Second Life pero no es tan sencillo esto como uno piensa-. Tampoco es que confíe en que vayan a intentar una mayor transparencia. Aunque agradezco que la rueda de prensa de Valenciano tuviera preguntas y respuestas por parte de los periodistas -jóvenes en su inmensa mayoría- que fueron, además, emitidas en televisión en una gran parte. Lo excepcional entre nosotros.

Conformémonos con situar todo esto dentro de las lecciones europeas. Quizá así las próximas elecciones logren que las televisiones les den algo de espacio para emitir programas especiales, análisis y comentario. Sin necesidad de montarse un reality de por medio. -Si TeleCinco coge la idea para 2019 es posible que estemos fritos- Da igual que mucho de lo que vemos aquí lo hubieran podido aprender viendo las campañas de Eurovisión. Que, al final, parece que es la única forma de que Europa le importe a nuestra tele.


Libros que Llegan: Mar, Tiempo, Prosperidad y más

¡Dos docenas de novedades! Bueno, a ojo, no sé… El caso es que nos acercamos a la Feria del Libro de Madrid *sob* y van apareciendo cosas interesantes poquito a poquito. No todo va a ser desesperarse por los productos oportunistas, también habrá que decir:

¡Que entre la pila!

Relatos del mar de VV.AA., ed. Alba 

9788484280011_1En esta extensa antología hay un poco de todo en grandes cantidades y con el único punto en común del mar. Porque se reúne a la vez a los viajeros con los novelistas, relatos con fragmentos de viajes y de narraciones más extensas. Vamos, otra de esas antología para regalar.

Una aventura en el tiempo de Charlotte Anne Moberly y Eleanor Jourdain, ed. Fábulas de Albión aventura tiempo

Dos mujeres se pierden en un laberinto y se descubren en el pasado, a partir de ahí tienen que regresar a su tiempo y convencer a la gente de que el hecho sucedió. Interesante muestra de la narrativa de viajes temporales con otra bella edición de Fábulas de Albión.

La dama de provincias prospera de E. M. Delafield, ed. Libros del Asteroide

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Vuelve la Dama de Provincias con sus vivencias cotidianas y su capacidad de tomarse todo con humor, incluso cierta inesperada prosperidad.

Lejos del árbol de Andrew Solomon, ed. Debate

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Colosal en todos los sentidos, esta completísima investigación sobre las relaciones paternofiliales, su funcionamiento y condicionamiento biológico y social es una de las grandes investigaciones recientes de manera que sus poco más de mil páginas permiten una visión profunda, completa y compleja sobre el tema.

Big Brother de Lionel Shriver, ed. Anagrama 

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Siguiendo con su dureza habitual, la autora habla de las relaciones entre hermanos, de la comida sana y la salud del cuerpo y el alma.

– Historia y desventuras del desconocido soldado Schlump de Hans Herbert Grimm, ed. Impedimenta

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Si pensabais que esta semana no tocaba novedad de la Primera Guerra Mundial es que estabais mirando hacia otro lado. Antibelicista total, esta obra con aires de parodia de los sinsentidos de la guerra usa la Primera Guerra Mundial como demostración de todo lo que falla cuando se lleva a los pueblos a combatir,

Maquinas del tiempo de Nina Allan, ed. Fábulas de Albión

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La otra novedad de Fábulas de Albión en el apartado temporal no es exactamente temporal. Los relatos de Allan son más bien paralelos, al mostrarnos las diferentes narraciones de un mismo personaje en diversas relidades que han podido variar más o menos. La historia de los personajes es lo que formará el núcleo principal de las narraciones pero es en las comparaciones entre ellos donde vemos los parecidos y diferencias que permiten entender la multiversalidad.

– Fragmentos de Bagdad  de Sinan Antoon, ed. Turner

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Novela compuesta de retazos o gran historia formada por imágenes pequeñas, tanto da, lo importante es la imagen que se nos muestra como conjunto de una ciudad que tanto ha visto y vivido como Bagdad.

Conjuros de Felipe Garrido, ed. Malpaso

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Menos conocido en España de lo que parece razonable, el autor mexicano presenta en este volumen un recopilatorio de piezas muy cortas que brillan como las piezas de un collar. Un libro magnífico, que deja con ganas de que publiquen más del autor.

 

Los extraños métodos del Dr. Irabu de Hideo Okuda, ed. Quaterni

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Historia con mucho humor que satiriza los métodos y costumbres tanto en cuanto a las suposiciones sobre la salud mental de los ciudadanos como en su relación con la parte médica.

El mundo de afuera de Jorge Franco, ed. Alfaguara

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Pues el Premio Alfaguara de este año. Colombiano tocaba.

Física familiar de Jon Bilbao, ed. Salto de Página

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Es complicado hablar de este volumen no por la calidad de sus historias, que siguen con el alto nivel de su autor, sino por su condición de triple reunión, las historias de la última parte son inéditas pero las de las dos primeras corresponden a las de su libro 3 relatos y a los diversos textos aportados a antologías y colaboraciones varias. Sirve, por tanto, para ver su evolución y marcha, desde los primeros relatos más verdes a los más actuales, mientras se comprueban como sus motivaciones, sus temas como el de la familia, han ido evolucionando.

La vida de la letra de Manuel Longares, ed. Galaxia Gutenberg 

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Otra recopilación, sin inéditos en este caso. Aunque los textos reunidos –La novela del corsé, Soldaditos de Pavía y Operación Primavera– son magníficos de por sí, merece por tanto la pena este tomo.

Lady Susan de Jane Austen con ilustraciones de Javier Olivares, ed. Nórdica

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El clásico de Austen con ilustraciones de Olivares, no sé qué más es necesario añadir.

Barbarismos de Andrés Neuman, ed. Páginas de Espuma

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Reunión de definiciones realizada por Neuman, un truco clásico por el que todo el mundo parece que tiene que pasar.

Ensayos de Italo Svevo, ed. Páginas de Espuma

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Pese a la portada -¿?- estamos ante una interesante reunión de la ensayística de Svevo. Relevante, por tanto

El robo de la Mona Lisa de Darian Leader, ed. Sexto Piso

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Una reflexión sobre las obras de arte a partir no de su existencia sino de su desaparición, con el robo de la Mona Lisa como punto de partida, Leader habla de la esencia de la ausencia y como influye y se relaciona con el arte.

De la honda a los drones de Juan Carlos Losada, ed. Pasado y Presente

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Peculiar ensayo que habla -bien- de la guerra. Sobre todo como ejemplo de catarsis para la evolución y medida inhumana para el control y la superación. Es difícil que te agrade lo que dice pero es fácil entender lo que trata de demostrar.

Who I am de Pete Townshend, ed. Malpaso 

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Parece autoexplicativo pero venga: Autobiografía de Pete Townshend. ¿Qué? ¿A que os lo he arreglado?

El escritor en su paraiso de Ángel Esteban, ed. Periférica 

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Repaso a los autores que han trabajado entre libros y los momentos que ello han producido tanto para los libros como, sobre todo, en las carreras de los autores. Una curiosa compilación.

Caminar  en un mundo de espejos de Andrés Barba, ed. Siruela

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A través de textos más o menos ligados a la autoficción cuando no al ensayo directo, Barba analiza distintas posibilidades de su vida a través de un intento de instrospección basado en hablar de elementos ajenos tal y como impactan en él, o cómo él decide impactar en ellos.

Tesla. Inventor de la era eléctrica de W. Bernard Carlsons, ed. Crítica

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Cantad conmigo: ¡TESLA-X-PLOTATION! Sí, una mirada a la vida del autor y a sus creaciones científicas, centrándose sobre todo en cómo las creó y desarrolló y de qué manera las presentó. Así que bien, vaya.

Steelheart de Brandon Sanderson, ed. Ediciones B

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Sanderson, conocido por Nacidos de la bruma y por la manita que echó en La rueda del tiempo, presenta nueva serie fantástica. Otro tocho más, vaya, pero esta vez con… superhéroes. Sí, en serio.

– Aniquilación de Jeff VanderMeer, ed. Destino

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Lo mejor que puedo decir de este título, que tan buenas críticas ha logrado en su periplo mundial, es que me abre las ganas de revisar Pícnic en el camino. Por lo demás, una poco original y poco interesante reunión de tópicos con forma de novela fantástica conspiranóica.

Ana, la de la isla de Lucy Maud Montgomery, ed. Toro Mítico

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Tercer libro de la serie de Las Tejas Verdes. No se diga que no os aviso.

A partir de la semana que viene llegará la Feria del Libro a Madrid, lo que significa que la que viene no, la siguiente, será una auténtica locura de novedades. Y que esta sección -y el resto de la página- irá reflejando mi inevitable descenso a la locura y las firmas de autores.


Otra semana y más de media docena de novedades. Parece que no aprendemos. Aunque esta vez hay varios programas más… especiales. De entrada este Billy Connolly’s Big Send Off (UK) en el que el conocido cómico se dedica durante dos capítulos a hablar y reflexionar con todo el humor que puede sobre la muerte. No hay mucho más, pero algo es.

No puedo olvidarme esta semana Comedy Underground (USA), llevo ya varias semanas olvidándo y no puede ser. No porque deje de ser un programa más que olvidable -que lo es- tanto como porque merece la pena anotar por aquí su existencia. Vertebrado alrededor de su presentador, David Attell, incluye tras actuaciones de stand-up y alguna aparición especial de cómicos, generalmente ligados al Comedy Central. Y muy poco más porque, como digo, su único interés es la gente que por allí va pasando. Cuando la tiene. Cómo será que ni hay promos ni la gente ha subido gran cosa a internet, con lo que os quedáis sin vídeo.

Hacer series sobre la gente de la informática parece que está de moda porque ahora nos toca la de AMCHaltch and Catch Fire (USA), que como estamos modernos lo han estrenado en Tumblr. En cuanto al contenido, estamos ante una especie de proto-LaRedSocial solo que con intentos de crear clónicos del ordenador personal de IBM ambientada en los ’80 y con un buen trabajo de Lee Peace y una Mackenzie Davis que es la auténtica revelación de la serie.

Vamos con un Reality Infame como los de principios de los ’00, y nada menos que en la gran cadena de aquel entonces, la FOX. Una serie que, además, nos lleva a la evolución natural de aquellos. Así de The Bachelor de la ABC se pasó a esa cadena con el desastre mayúsculo de Who Wants to Marry a Multi-Millionaire? y de ahí al aún más retorcido Joe Millonaire en el mismo canal, cuya evolución lógica ha llevado a este  I Wanna Marry ‘Harry’ (USA) en el que un grupo de muchachuelas estadounidenses concursan por el amor de un desconocido que se les hace pensar es alguien importante. ¿Cómo de importante? Pues, bordeando todos los límites de la credulidad humana, el Príncipe Henry de Inglaterra. Sí, en serio. ¿Qué lleva a un experto en medioambiente a disfrazarse, impostar un acento, pasearse por un palacete rodeado de miembros de seguridad y personal profesional de servicio mientras todos se refieren a ti como Sir para poder bordear la parte más espinosa de la -teórica- ética de todo este asunto? Espero que un montón de dinero. También espero que las chicas, que no tienen culpa de nada, no se conviertan en el objeto de las burlas de la gente. en cuanto al canal, bueno, ya ha demostrado que el paso siguiente a tener un falso millonario es tener una falsa celebridad, habrá que ver por dónde continúan.

 Lo bueno de que se haya hecho este The Maya Rudolph Show (USA) es que demuestra varias cosas, no necesariamente unidas al mismo concepto de poco necesario resurgimiento de las varietes o la falta de la tablas de los nuevos chavales del SNL, tanto como que los invitados famosos funcionan casi mejor que los presentadores famosos, que Rudolph merece más espacio del que está teniendo y que por mucho que le des más libertad a los guionistas lo que acabas logrando muchas veces es versiones más grandes de lo mismo de siempre. Y en este caso sí me refiero de nuevo al SNL.

Detenme si la has oído antes: Un ex-delincuente sale de la cárcel y por avatares del destino acaba asociándose con un ex-policía, y trabajando juntos los dos en resolver casos al margen de la policía y del mundillo del hampa. ¿Qué? ¿Te suena? Eso es porque es Old School (AU), título que define intenciones desde el principio y que como pasatiempo agradable con buenos actores detrás, Bryan Brown de caco y Sam Neill de poli, tomado con su necesario sentido del humor clásico funciona como buen forraje. Y, de momento, poco más.

La historia de Tyger Drew-Honey es curiosa desde el principio, actor juvenil al que pudimos ver con once años en la comedia inglesa Outnumbered, ha estado apareciendo en papelitos mientras la serie seguía su andadura típica inglesa deambulante y se ha convertido en una presencia habitual. Así que no es en realidad tan extraño que le hayan dado su propio espacio documental: Tyger Takes On… (UK), de momento de tres episodios. Otra cosa es que los temas elegidos -más aún para un actor de 18 años al que se conoce desde que tenía poco más de 10- sean un poco especiales, como el cuerpo perfecto, el amor o la pornografía. Claro que esto último es más comprensible teniendo en cuenta que sus padres son actores pornográficos, especialmente su padre, conocido por su pseudónimo de Ben Dover y considerado el actor porno inglés más famoso del mundo -ya, bueno- lo que lleva a escenas padres-hijo inevitables, claro. ¿Los documentales en sí? Pues poco menos que versiones un poco más adultas de lo que podría entender un jovenzuelo como trabajo para el instituto. Siempre que luego un equipo de profesionales se lo editara, claro.


El Arte del Zap

– Empecemos bien, empecemos con una entrevista a Mel Brooks en la Esquire.

– Un pequeño extra filtrado de la edición Criterion de The Life Aquatic: Bill Murray -y Willem Dafoe Jeff Goldblum además de Wes Andersonhablando de las dificultades para hacer la película. 

– Mientras tanto, en Dangerous Minds: Cortinas de ducha inspiradas por Twin Peaks.

– Cosas que se van a lanzar de manera global pero que dejan fuera a España, por ejemplo: Sharknado 2.

– Mientras tanto en Vulture hacen una de esas páginas de dar muchos clics con algunas posibilidades para el próximo Sharknado sacado, directamente, del mercado de Cannes. Y aunque hay presencia española yo voto por la última.

– Aunque, sinceramente, creo que se han saltado la mayor contendiente al título: Dark Dungeons, una versión muy libre –*cof*– del cómic de Jack Chick que trataba de prevenir a los jóvenes sobre los juegos de rol y Satán.

– Para todos los que nos preguntábamos qué estaba haciendo Bill Hader que no se le veía, ya hay respuesta: Hader acaba de cerrar un acuerdo con la HBO para producir y crear empezando por su propia comedia.

– Nueva serie en ElRey, se trata de una serie tan especial como suele ser habitual en la que Gabriel Luna es un jugador de fútbol que lleva una doble vida como operativo de la CIA. Es decir, lo que alguien que hubiera visto I, Spy podría llegar a creer que se puede hacer si eres jugador de fútbol y no sabes nada de ellos. Para redondearlo todo la serie coge por título el apodo del jugador que es, claro, Matador. En Entertaiment Weekly tienen hasta un trailer:

– ¡Las divertidas aventuras de la NBC! Parece que a todos les ha gustado tanto lo visto en trailers y pilotos de Bad Judge y de ahí que hayan decidido cambiar a dos de los actores principales. ¿Que aún no tienen a los nuevos y la serie se emite en unos meses? Bueno, a iZombie también lo toca cambiar a uno y no están tan quejicones.

– Mientras tanto en Dangerous Minds: Back Issues, un documental sobre la historia de la revista Hustle.

Neil Patrick Harris tiene una autobiografía con una portada que, juraría, esta tratando de homenajear algo…

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– Más cosas malas, David Goyer vuelve a demostrar el tipo de persona que es y por qué a DC le van a seguir saliendo esas películas que ellos hacen.

– El equipo detrás del programa de la MTv de Catfish trata de explicar en Vulture lo que hace. El cómo lo hace, concretamente.

Michael Schmidt ha ganado el Prix Pictetha gracias a su serie de fotografías centrada en la comida, desde granjas y mataderos a supermercados. Un pequeño paso para él, una gran palmadita en la espalda a Instagram.

– Mientras tanto en Dangerous Minds: Hablando de arte, una instalación compuesta por una pared de falos mecánicos que responden al movimiento… o algo.

Charlie Day ha dado un pequeño discurso a los graduados en su universidad. Por algún extraño motivo no acaba horrorosamente mal todo.

– Ya hay algunas imágenes de la peli de animación basada en Big Hero 6 e incluso un teaser y parece que han decidido pasar mucho del cómic original de Scott Lobdell. ¡No puedo entender por qué!

Edward St. Aubyn ha sido entrevistado en la radio americana sobre su obra.

– Mientras tanto en Dangerous Minds: Los 100 Monólogos de Eric Bogosian realizados por múltiples actores.

– Por si algún fan de Legión se lo preguntaba, ya está más cerca Dominion la serie para SyFy que continúa la película y que deja claro desde el poster sus intenciones: Copiar a Banksy y lograr un resultado que es como un ángel con dos pistolas.

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– Si alguien tiene ideas para una peli de terror y un conocimiento alto de inglés puede probar a mandar su guión a New Blood, un concurso creado por Stage 32 y The Bloodlist para ayudar a novatos a desarrollar guiones interesantes y diferentes. Suponiendo que eso sea posible.

– El Independent ha hecho un artículo listando los otros partidos protesta de UK, que no todo va a ser UKIP. A ver si hacen un artículo igual en España.

– Mientras tanto en Dangerous Minds: Dreams Money Can Buy, una película antológica de 1947 que incluía trabajos de Marcel Duchamp, Fernand Leger, Man Ray, Alexander Calder y Max Ernst entre otros.

– Terminamos con un Kickstarter, el que están lanzando para realizar un documental sobre la vida -y la obra- de Edward Gorey.


TheBatPlay

Sin despreciar al resto de clásicos debo reconocer mi preferencia en películas mudas por dos en concreto. De una hablaré antes o después por sus varias versiones, me refiero a El gato y el canario, que tengo en todas las versiones que puedo ir recopilando. La otra es, por supuesto, este The Bat del que hablo hoy.  En ambos casos con un origen similar como exitosa obra de teatro, algo especialmente notable en el caso de la que nos ocupa pues reunía a la vez a dos grandes autores teatrales estadounidenses de la época: Avery Hopwood y Mary Roberts Rinehart.

Hopwood logró el sobrenombre de autor más exitoso de su época y estaba especializado en comedias y farsas, Rinehart era conocida como escritora de obras de misterio -y se la responsabiliza de culpar al mayordomo en caso de duda- como The circular staircase,  que sería más re-hecha que adaptada a la obra en que se basa esta que nos ocupa, de modo que de la mezcla de ambos no podía salir otra cosa que una farsa cómica de misterio. Precisamente por ello en The Bat hay dos líneas en constante choque que, por fortuna, se van salvando mutuamente y permiten que, a la vez, todos los actores tengan su momento de lucimiento y sus frases. Algo muy de agradecer en una película muda, lo que no impide que casi podamos oír el tono de la magnífica Emily Fitzroy como Miss Cornelia Van Gorder.

Pero, más allá de la ambientación entre el expresionismo alemán y el art decó, más allá de los decorados y las miniaturas e, incluso, más allá de los múltiples sospechosos y de ese villano que da nombre a la película, llevando un disfraz que inspiraría a tantos otros criminales de carnaval y lo mismo te inspira ideas de Scooby Doo que Bob Kane reconoce que fue una de las principales referencias para crear Batman -pero, claro, creete a Kane– está la imagen que la abre y a la que le da igual que sea un éxito de Broadway con innumerables representaciones encima. La advertencia/ sugerencia/ petición en forma de cartel colocada no al final sino al principio, como letrero inicial, de que el público guarde silencio sobre el desenlace de la obra para así permitir que el resto de espectadores que no la han visto la puedan disfrutar. Y si ya lo tenían en cuenta en 1926, ¿cómo no respetarlo hoy? Así que os dejo, Internet Archives mediante, la película por si también a vosotros os apetece verla.

TheBatPeticion


Emisiones televisivas y sus problemas para encuadrarlas

Vamos a ir terminando ya esta parte más árida, aunque necesaria, de las explicaciones sobre televisión. Lo vamos a hacer con un repaso a los principales formatos televisivos, entendiendo formato como los diferentes tipos de emisiones que pueden realizarse. Por aquello de tratar de dejar explicadas las distintas diferencias entre unos y otros programas. Como siempre en estos casos eso significa introducirnos en un laberinto.

En contra de lo que la misma idea de simplificación pueda hacernos creer, no es tan sencillo colgarle la etiqueta a una emisión. Empezando por la propia palabra para definirla: Un programa sería, por definición, la emisión regular y periódica dentro de una misma cabecera, aunque esto deja fuera tanto a los especiales como a las emisiones periódicas de contenido deportivo, películas y, en general, las emisiones de ficción como series o informativos; un formato es a la vez más genérico y más concreto, teóricamente debería usarse para hablar de un tipo o estilo concreto de emisión pero, en su aplicación práctica, acaba siendo usado precisamente para hablar de la globalidad; serie se centra, por supuesto, en las emisiones de ficción, de igual manera que al llamarlas dramáticas parece que dejáramos fuera a las comedias. Un follón.

Si nos ponemos ya en las emisiones propiamente dichas podemos hacer una separación entre Ficción y No-Ficción y silbar muy fuerte cuando haya que justificarlo. Podríamos decir que las de Ficción son Obviamente ficticios mientras que los de No-Ficción tratan de no serlo. Porque guionizado, lo que se dice guionizado, está todo.

Otra cosa es que los guiones de la no-ficción sean más abiertos que los de la ficción, bien porque se limiten a crear unas preguntas o unas líneas generales o porque, como en el caso de los Telediarios, la idea sea presentar una verosimilitud. Del mismo modo los Documentales ya hace años creaban estos problemas y ahora con la aparición de los realities la problemática se dispara.

Finalmente, los criterios para separarlos pueden llegar a ser incluso más arbitrarios -por difícil que parezca- de modo que la elección en su organización a la hora de emitirlo, en el género, en el momento de situación de la acción o en la misma mecánica interna puede llevar a distintos tipos de clasificaciones.

Pero qué vamos a hacerle, el mundo es complejo pero nos empeñaos en tratar de explicarlo.

Quizá la explicación más sencilla esté en el género. Aplicado fundamentalmente a las series dramáticas según la intencionalidad de su trama aunque, desde hace años, cada vez más proclive a la mezcla. Género sería por ejemplo el Negro, el de Acción o el Fantástico. No sería el aspecto -serio o cómico,a demás del tan querido últimamente dramedia que parece haber sustituido con éxito el melodrama reservado ya solo para auténticas tragedias azucaradas- de la misma y, como vemos, una serie puede tener a la vez elementos fantásticos y negros. Por supuesto, dentro del mismo género hay diferentes posibilidades, así una serie Negra puede ser un Policíaco (que a su vez puede ser un mystery, procedimental, etc..) o una serie Criminal (Mafias, atracadores, asesinos…) entre muchas muchas más opciones que no vamos a explicar aquí porque ya habrá algún año libre en el que ir desentrañando los diferentes tipos y modelos. A continuación llegaría la ambientación, la localización temporal, que nos mostraría junto a aquellos centrados en el momento actual a series históricas o de época, o programas futuristas -que siempre tienen un algo de fantástico, aunque pueda ser mínimo o intente ser disimulado como anticipación-. Resulta comprensible que la gente, o incluso los medios -total-, hablen de una serie «futurista» o «del oeste» por centrarse en su aspecto más importante, pero eso no quita que tengan más caras. -Por ejemplo Firefly-. Luego ya estaría el asunto de la duración: Series, miniseries -generalmente por tener un final predefinido más que por el número de episodios, aunque eso daría lugar también a las maxiseries-, seriales -que como suena a eso que ponían en los cines ahora suelen llamarlos «tiras»- o, por su contenido, series antológicas bien por temporadas -que es lo que se lleva ahora- o por capítulos -las de aquellos gloriosos tiempos de Alfred Hitchcock Presenta o The Twilight Zone-, porque con todo se puede ir definiendo.

En cuanto al resto de emisiones, nos encontramos como siempre con la posibilidad de especificar mediante un concepto concreto -por ejemplo, los Court Shows que son esos programas de juicios como el que presentaba Anarrosa– que resuma el concepto general del mismo. O podemos intentar hacer también con ellos el mismo laberinto de categorías y subcategorías, por mucho que ahora estén todas mezcladas.

Así, podemos decir que hay Concursos, que serían los programas cuya finalidad es ofrecer la posibilidad de que una persona (o grupo de personas) se lleve un premio. Y luego ya ir bajando categorías: Si el premio se le da a cambio de demostrar sus conocimientos a través de una serie de interrogatorios será de Preguntas, si es mediante sus capacidades propias será de Talentos… luego ya empezamos con los líos porque se está usando desde hace unos años el término Game Opera para definir a esos concursos de larga duración que van eliminando concursantes uno a uno frente a los que establecen una idea de ganador definitivo en cada emisión. Lo que significaría admitir una nueva diferenciación para, sobre todo, los de talentos. El día que monten uno de preguntas y respuestas por eliminación vamos a tener una juerga.

Luego tendríamos el reinado de los Realities, una palabra que en si poco quiere decir salvo manifestar su intencionalidad: Tratar de acercarse a la realidad. Sin embargo los realities -que están tan guionizados como todo lo demás, por supuesto, y que ofrecen las mismas posibilidades de narrar una historia gracias a la elección de lo que se nos muestra y el montaje realizado a partir de los brutos de sus grabaciones- han sido una revolución de algo que lleva ahí desde los mismos inicios de la televisión: Los documentales.

Cierto es que muchos de ellos mezclan aspectos del documental con los del concurso, pero no es menos cierto que frente a los documentales clásicos, bien en sus formatos más educativos o divulgativos como en los que pretendían ser simples transcripciones de la realidad -lo que los ingleses llaman fly in the wall, vaya-, existió siempre un aspecto complejo en los llamados docudramas, recreaciones con pretensiones de documental de hechos que no habían podido ser filmados con una cercanía y fuentes más o menos creíbles o comprobables según el tema.

Ya hemos hablado por aquí de los programas de cocina y algo de los informativos, si bien podríamos precisar que se podría haber desarrollado más los programas que tratan de separarse del clásico noticiario o incluso documental -de nuevo la intencionalidad y el formato se entremezclan en la definición más adecuada para nuestra emisión- permitiendo, además, la presencia de revistas de prensa o su aparición dentro de otros programas.

Esos programas variados son los conocidos como magazines. Luego hay otros programas variados llamados de variedades. ¿Cómo diferenciarlos? Bien, en principio los magazines entrarían en el reino de los programas de charlas mientras que los de variedades entran en espectáculos. Es decir, un espectáculo de variedades incluye una serie de actuaciones -musicales, humorísticas, alguna pequeña pieza de ficción generalmente cómica y salaz…- frente a otro en el que un presentador va hablando bien al público o bien en entrevistas con invitados.

Esto último es lo que se conoce globalmente como talk shows -o en UK como Chat shows porque ellos son así- y que nosotros llamamos magazines por la cantidad de temas y de variedades que se pueden tocar. Así, a primera hora de la mañana suelen estar los de Desayuno que suelen ser de actualidad para poner al día a los espectadores con las noticias más importantes del día anterior o que se van producir durante la jornada, luego llegarían los Diurnos -sí, estoy traduciendo libremente del inglés, qué le vamos a hacer- que suelen ser más relajados e incluir entrevistas a famosos, algo de cotilleo y, por supuesto, mesas de debate sobre los temas que se consideren necesarios. Incluso puede emitirse alguna serie o incorporar microespacios de cocina, belleza, etc.. Por algún motivo estos formatos mutan por la noche a los Nocturnos en lo que tiene más presencia el humor tanto en actuaciones -piezas, monólogos, personajes recurrentes, sketches- como en el estilo desenfadado de sus presentadores.

Con esto y con todo aún podríamos seguir desgajando porque, por ejemplo, los programas cómicos no se limitan a las comedias de ficción -e incluso entre ellas no es todo sitcom por mucho que pueda parecerlo a veces- pues la existencias de programas de sketches o de bromas demuestran una mayor variedad. Podríamos incluso volver a entrar en una discusión de Intención vs. Formato al hablar de las Cámaras ocultas, pero lo mismo nos sirven para un programa de bromas que para uno con pretensión de informativos.

Lo que me recuerda que se podría desarrollar también la diferencias entre los educativos y los divulgativos. En los primeros la meta es educar a su público en algo, y no es solo que sean más académicos sino que el centro está en la lección. Por contra los divulgativos intentan enseñar algo a la vez que entretener hasta el punto de que muchos han sido atrapados en las redes del Entretenimiento Televisivo creando el famoso monstruo del Infotainment, programas de información y entretenimiento a la vez que suelen ser programas de entretenimientos con pretensiones.

Aún quedaría hueco para otra separación de formatos como son las series animadas en las que, debo decir, las series animadas con pretensiones de drama parecen haber desaparecido hace ya tiempo ofreciéndosenos, como mucho, versiones fantásticas o aventureras de las mismas.

Añadamos a todo esto las emisiones deportivas más o menos periódicas, las ocasiones especiales como galas de premios o maratones, y aún nos quedarán cosas fuera.

Por un lado la llamada Slow tv, que son esos canales que muestran imágenes sin más finalidad que la misma relajación. Acuarios, chimeneas, gente tejiendo o durmiendo…

Por otro, la existencia dentro de las diferentes características nacionales de programas propios que, aunque exportables en principio se podría decir que están fundamentalmente circunscritos al carácter de sus creadores. Nosotros tenemos los intercambios de gritos de gente inacabables con escasa preparación sobre temas elegidos de manera discutible a los que llamamos debates y los filipinos las fantaseryes, mezclas de culebrones con aventuras con fantástico con un poco lo que pillen, o las telenovelas apasionadas y un poco excesivas sudamericanas…

Sirva esta columna, una vez más, como demostración de lo inabarcable que es la televisión incluso en sus formas más superficiales y como recordatorio de que me podría pasar una década hablando de sus distintos modelos y temas y no llegar más que a arañar la superficie.

La intención de esta primera parte era explicar y mostrar algunos puntos fundamentales que, espero, hayan quedado ahora más claros. Si no es así -o si hay algún término o asunto sobre el que consideréis necesaria más luz- no tenéis más que dejarlo en los comentarios y trataré de explicar lo que se ha escapado. Aunque no puedo comprometerme de en qué año sucederá eso.

De momento cerramos esta parte y a partir de junio comenzaremos a seguir explicando la televisión, esta vez desde dentro.


Libros que Llegan: Bunker, 47 ronin, Lemaitre y más

Semana tranquila esta, preludio de la tormenta que nos espera con el cambio de mes pues a final de este comenzará la Feria del Libro de Madrid, lo que significa que, por una vez, los grandes lanzamientos no saldrán a principios de mes sino a su final. Mientras tanto id abriendo boca con esta veintena de novedades que estarán con vosotros en cuanto diga:

¡Que entre la pila!

Huida del corredor de la muerte de Edward Bunker, ed. Sajalínportada-huida-del-corredor_cp6oewz

Cuando un autor se muere siempre nos queda algo. Concretamente, la publicación de sus papeles póstumos. De modo que Sajalín, que ya sacó la novela póstuma Stark, viene ahora con este volumen de relatos Relatos sobre la cárcel, la ferocidad humana, la justicia y el sistema legal o la pena de muerte. Seguimos esperando la recuperación de La educación de un ladrón, pero cada nuevo texto de Bunker que ve la luz es otro pequeño instante de felicidad.

Nos vemos allá arriba de Pierre Lemaitre, ed. SalamandraNos vemos allá arriba_150x230

Un premio y el éxito popular son el tipo de sucesos venturosos que llevan de inmediato a colgar un cartel de sospecha sobre el título receptor. La imagen del éxito juega en contra de esos volúmenes al enfrentarlos no contra una lectura sencilla sino contra las expectativas creadas, a veces directamente con la lectura como reto -para los que se molestan en leerlo antes de emitir veredicto, que tampoco hay que olvidar esto- de modo que cualquier cosa que se pueda decir sobre esta agradable novela, en parte intento de retrato de una época pero, sobre todo, historia de humor y delitos con la recién terminada Primera Guerra Mundial -a ver qué os creíais- como telón.

47 ronin de Tamenaga Shunsui, ed. Satori 

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Últimamente la historia de los 47 ronin parece que está por todas partes. Películas, mangas, libros… De modo que no es de extrañar que Satori haya decidido recuperar esta obra del escritor de la época Edo (o de inicios del Siglo XIX, lo que os oriente mejor) Tamenaga Shunsui, novela de época, de historia y de aventuras que explica en sus cuatrocientas páginas lo ocurrido, o al menos su versión popular y movida, permitiéndonos conocer una obra cercana al folletín de capa y espada. O katana.

Tokyo Connection de Jose Ángel de Dios García, ed. Factoría del Sur 

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Recorrido a la globalidad del cine japonés, más allá de géneros, éxitos académicos o rarezas, con la idea de tratar de explicar y organizar lo más relevante en la filmografia japonesa explicando sus ramificaciones y producciones a través de la propia idiosincrasia de la nación y de las influencias de sucesos y movimientos internos y externos.

Lulú en Hollywood de Louise Brooks, ed. Torres de Papel

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Seguimos con cine con un libro de Torres de Papel tras el de Factoría del Sur, ¿qué más dará de que las dos sean en realidad T&B si no están en su página? Si algo dejan claro los enlaces de hoy es que tener actualizada la página, o tener una página pudiendo tener solo facebook, o incluso tener facebook, es algo que los editores españoles no consideran una prioridad. En fin. Volviendo al tema: Louise Brooks, quizá no les suene su nombre pero su cara debería sonarles. Actriz principal en La caja de pandora y colaboradora en un par de películas con Pabst, la vida de esta estadounidense viajera que acabó dentro de una lista negra antes de que existieran de manera oficial y que siempre se puso del lado del cine antes que de la industria. De modo que lo que tenía que contar, y lo que podía o quería elegir recordar, era mucho. Por suerte va más allá de los cotilleos tratando de explicar desde su particular punto de vista lo que significaba ser una estrella del estudio. Un gran libro.

Nuestros galanes de cine de José Aguilar, ed. Notorious 

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No siempre se agradece a las editoriales el trabajo realizado, sobre todo cuando queda cierta duda de que lo que estén realizando sea en serio. Las buenas ideas en ocasiones parecen taparse por la misma forma de ejecutarlas. En el caso de Notorious, que tantos libros ha ido publicando, esto nos lleva a encontrarnos con obras como este repaso a los galanes del cine español desde sus mismos inicios en un formato a medio camino entre las mini-biografías y las recopilaciones de fotos. Su indefinición por uno de los dos estilos permite, precisamente, la aparición de este volumen que intenta agradar a los dos posibles espectadores.

La fuerza de los fuertes de Jack London con ilustraciones de Mar del Valle, ed. Traspiés 

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Breve pero muy bien ilustrado, así es este texto de London sobre el inicio de las desigualdades y la creación y evolución de la riqueza.

– Londres después de medianoche de Augusto Cruz, ed.  Seix Barral

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Tengo que ser sincero: Esta novela aparece aquí más por el tema que por cualquier otro motivo. Podría decir que también por la portada pero, la verdad, me gusta más la original. Así que, admitido esto, ¿de qué va? Pues de un agente retirado del FBI al que Forrest Ackerman -¡nada menos!- contrata para buscar la película perdida que da título a la novela. A partir de ahí se promete aventuras y reflexión sobre el cine y su negocio, sobre los coleccionistas y acumuladores y sobre los que pasan de ello y solo buscan el dinero. Ah, y también de una película tan mítica como maldita sobre la que tantos rumores se propagaron, que en su momento fue un éxito de taquilla para el dúo de Chaney y Browning pese al menor interés de la crítica. Probablemente porque bajo su apariencia sobrenatural lo que teníamos era un murder mystery de libro. Por cierto, si alguien quiere echar un ojo a la reconstrucción que la TCM hizo hace unos años había una copia rodando por aquí, la mejor de las posibles hasta que alguien descubra que tenía una copia archivada bajo su otro nombre, The Hypnotist. ¿El libro? Ya si eso os digo algo.

La revocación de Michael Connelly, ed. RBA

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Nuevo libro de Connelly, esta vez metido en arenas judiciales.

Gente, años, vida de Iliá Ehrenburg, ed. Acantilado

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Ehrenburg fue un periodista soviético, nacido en Ucrania y muerto en Rusia, testigo directo de muchos de los acontecimientos fundamentales del siglo, de modo que Acantilado ha publicado su biografía y, ya que es un monstruo de dos mil páginas, se han gastado el dinero en que sea portada del Babelia en lugar de en ponerle tapa dura. Pero, oye, si el tema interesa -que ya te puede interesar por los 55€ que cuesta- al menos puedes hacerlo rebanadas e ir leyéndolo tranquilamente.

«¡Oh, justo, sutil y poderoso veneno!» de Julio Camba, ed. Pepitas de Calabaza

Camba los escritos de la anarquía

Julio Camba, escritor y periodista, fue también un pensador con ideas anarquistas, o cercanas al anarquismo al menos. Lo suficiente como para ser llamado a declarar por su vinculación con Mateo Morral. Al menos hasta que en 1908 comenzó a trabajar como corresponsal y dejó de escribir sobre el tema. Lo que nos trae ahora Pepitas de Calabaza es una antología de sus textos más destacados entre 1901 y 1907 en diferentes revistas y periódicos, un muy completo volumen para entender el pensamiento de Camba en aquella época así como la forma de ver el mundo que tenían los anarquistas.

Napoleón y Josefina (Cartas, en el amor y la guerra) de Ángeles Caso, ed. Fórcola Ediciones 

978-84-15174-96-7-217x345Selección de las misivas enviadas entre estos dos personajes históricos mientras estuvieron juntos y aún tras la separación. Reunidas y contextualizadas por Ángeles Caso que provee el pegamento para hacer legible la correspondencia como un todo novelado permitiéndonos, por fin, saber qué fue lo que Napoleón le dijo a Josefina.

La felicidad en una croqueta de Laura Conde, ed. Now Books

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Un libro dedicado a glosar la gloria de la croqueta no puede estar mal. Pueden discutirse algunas afirmaciones -la sección en la que se explica que las croquetas no engordan es puro delirio- pero la variedad de temas y recetas llenará a cualquier aficionado. Aunque, eso sí, me temo que la excesiva centralización en Cataluña lo hace menos interesante para los croqueteros del resto de España. -Además de que dar tanta información sobre establecimientos siempre acaba avejentando la supervivencia del producto, claro-.

Cuando éramos los mejores (Pero no ganábamos nunca) de Santi Giménez y Luis Martín, ed. Debate 244_C924106.jpg

Yo de fútbol no sé. Y no suele interesarme como objeto de atención. Muy gorda tienen que liarla -a nivel del Valencia mínimo- para que haga caso. Dicho lo cuál, a mí me recomiendan libros y yo me creo a los recomendadores. Este, por ejemplo, es una historia oral del mundial de 1986.

Futebol de Alex Bellos, ed. Ariel

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Este otro libro de fútbol, por su parte, habla de Brasil y su relación con el fútbol. Me han dicho que está bien así que yo lo añado a la pila y ya vosotros decidís si os interesa.

Los caballeros las prefieren rubias / Pero se casan con las morenas de Anita Loos, ed. Alba

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Toca recuperación de un título mítico que, la verdad, ha estado tantos años en el catálogo de Tusquets que tampoco era especialmente complicado de encontrar. Pero me gusta la colección rara avis y esta portada así que, ¿cómo no hacer acuse de recibo?

Los visitantes (1, Agencia Lockwood) de Jonathan Stroud, ed. Montena

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Conocido sobre todo -aunque no únicamente- por sus novelas juveniles sobre el espíritu Bartimeo, Jonathan Stroud abre ahora otra serie con esta Agencia Lockwood cuyo primer libro tenemos aquí. Una agencia de jóvenes con talentos para lo sobrenatural, una extraña epidemia de fantasmas, una Inglaterra victoriana y, por supuesto, toda la aventura que se pueda necesitar. Menos mal que Stroud ha regresado.

Hilary Westfield: Aprendiz de Pirata de Caroline Carlson, ed. RBA/ Molino

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Es difícil saber si la de un pirata es la vida mejor, pero sí es la que Hilary había elegido. Daba igual que quisiera su familia que estudiara buenas maneras y todas esas cosas porque era chica y los piratas no aceptan chicas… ¡Bah! La diversión estaba con los piratas, de modo que nada detendrá a Hilary hasta lograr ser si no un valeroso pirata sí al menos un aprendiz de pirata.

Ábreme con mucho cuidado de Nick Bromley con ilustraciones de Nicola O’Bryen, ed. BruñoBC00357801

Un estupendo libro con sorpresa e interacción, porque lo que se supone una tranquila contada de El patito feo se ve interrumpida por la aparición de un cocodrilo. A partir de ahí los niños tienen que decidir si se atreven con el libro para evitar que el reptil se coma todas las palabras y quizá incluso a los protagonistas. Tendrán que mover el libro e interactuar con él mientras el narrador intenta seguir contando su historia. ¡Un cuento estupendo!

¡Hola! ¡Hola! de Mathew Cordell, ed. Juventud

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Un último cuento para terminar, este sobre la vida actual, tan digital ella, y a favor de la vida real. Si se quiere tratar el tema es una buena alternativa aunque, ¿quién puede preferir la vida real? ¡Es una elección segura!

Hasta aquí hemos llegado. Un pequeño respiro porque la semana que viene se presenta llena de novedades interesantes. Así que ya sabéis, seguiremos hablado de libros aquí.


Glow

Tengo un largo historial de alabar el trabajo de Ned Beauman, o, cuanto menos, un historial tan largo como la propia trayectoria del autor, que ya es algo. Dicho lo cual y queriendo dejar claro de entrada que me ha gustado este Glow que nos ofrece mucho me temo que es también de sus tres novelas la que menos me ha gustado. Una lástima.

¿Por qué sí, por qué no? La historia, en breve y sin destripes, es la de un joven con un trastorno de sueño que se encuentra metido en un lío mayúsculo entre compañías internacionales, radios piratas, fabricantes de drogas y otros tipos pintorescos. Una novela que no me extrañaría haber encontrado hace unos años dentro de Literatura Mondadori o ahora en Literatura Random House -que no hayan fichado a Beauman demuestra lo faltos de olfato que andan últimamente en esa colección- y es precisamente eso lo que estropea un algo el conjunto, tras tanto salto temporal y recoveco como mostraban sus dos anteriores novelas esta se antoja muy simple. Y sin embargo…

La superpoblación de personajes y una cierta indolencia en el manejo de la trama, no digamos ya en el cierre de su final, hace que las escasas 250 páginas, que se leen en un suspiro, acaben con una sensación de aturullamiento, de que se podía haber sacado más del bruto que teníamos aquí. Pese a lo cuál, la sensación final vuelve a ser positiva: Mezcla con acierto a los personajes, sabe profundizar en sus historias cuando conviene y ofrecer momentos extraños que acaban no siéndolo tanto de manera que aunque algo con cierto aspecto de déjà vu en cuanto a la literatura inglesa -a veces uno les lee y parece que los jóvenes no saben hacer otra cosa que drogarse en fiestas-  y a esa línea de acción tan de culto como es el thriller conspiranóico raro, logra manejar los tropos con maestría y expandir las fronteras de lo que de ellos se espera. Así que, por favor, publíquenlo cuanto antes en español. Gracias.