Popularidad y cifras para todo el mundial

Es que en la tele ya están otra vez poniendo solo fútbol. A todas horas. 

Esa queja señalaba el punto de partida de otro de esos momentos importantísimos y blablabla para los amantes del deporte. De ese deporte en concreto. A veces es difícil entender por qué uno y no otro, teniendo en cuenta que tampoco parece que las victorias en mundiales o europeos sean realmente lo que llama la atención a los espectadores. Pero el caso es que había, una vez más, fútbol.

Particularmente no estaba muy preocupado. Si algo ha tenido de bueno el paso del sistema pasivo al activo es que en la actualidad uno no está tan atado a lo que echan en la televisión, y si algo bueno ha tenido esa ley de la jungla en lo audiovisual que es ahora Lo Televisivo es que ha quitado de en medio lo más popular para aquellos a los que no nos interesaba.

Pese a lo cuál no dejaba de estar sorprendido. Si algo me han enseñado las sucesivas Guerras del Fútbol es que una cosa es ser popular y otra que haya gente realmente dispuesta a pagar por ellas. Como curre con los Juegos Olímpicos, muchas veces el dinero pagado para ofrecerlos no parece estar en relación con lo que se va a ganar. Y, sin embargo, dos noticias parecían contradecir está opinión.

La primera era el pastizal que Mediaset había decidido dejarse en el Mundial. Entendía que Mediaset lo hiciera por tratarse de una de las pocas empresas que no había tenido que ver en las dos guerras anteriores más que desde la marginalidad de diversas quejas y denuncias, pero no como parte activa de la tontada y, sin embargo, se había encontrado entre sus manos con los derechos de emisión en 2010, cuando la compra de Cuatro en 2009 los ponía sobre la mesa. La experiencia había sido tan buena que entraba en lo lógico que quisieran repetirla. Pero, ¿a qué precio? La anterior emisión había marcado el récord de espectadores y de share. Pero eso no significaba -ni mucho menos- que volviera a suceder. Sobre todo si había una temprana eliminación española.

Que es lo que pasó. Las acciones de Mediaset cayeron un 3,17% en bolsa al día siguiente. Aunque eso no tenía en cuenta la excepcional expectación televisiva que el segundo partido había levantado, convirtiéndolo en un éxito de -si no otra cosa- audiencia. Que de fondo se moviera la adquisición final de Digital + por parte de Telefónica, algo que se acabó cerrando en los primeros días de Julio.

La audiencia, sin embargo, no decidió de un día para otro dejar de interesarse por el fútbol. Simplemente no fueron tan absolutamente excepcionales, pero sí muy buenas, cierto es que la audiencia del segundo partido de España no volvería a repetirse, ni siquiera con la final, pero eso solo demuestra que una cantidad alta del público estaba allí para ver ganar a los suyos.

Lo que nos lleva a Estados Unidos. La paulatina subida de audiencias allí del fútbol, más allá de historias culturales y creaciones que van siendo conocidas -es decir, independientemente de que veamos a Lisa Simpson jugándolo o escuchemos el término Soccer Moms– parecía demostrar que este mundial acabaría subiendo en audiencia. Y vaya si lo hizo.

De nuevo la afirmación de que la gente lo ve más por ver ganar a los suyos hizo que el USA vs Portugal se convirtiera en un partido de récord. 18 millones y pico en ESPN, sí, pero esto es USA y aquí hay más tela, y no me refiero a los 1,5 millones de espectadores de internet. Me refiero a que había otra cadena con vocación de Network aunque aparición mayoritaria en Cable Básico, emitiendo el mundial. Me refiero a Univisión, el canal de Televisa que emite en los USA con programación en Español y que fue la elegida por 6,5 millones de espectadores para verlo. Tengamos en cuenta que ESPN es también un canal de Cable, y aunque sea un clásico del paquete más Básico (se calcula que el 85% de hogares con televisión lo reciben) no dejan de ser los datos de un evento no emitido por ningún generalista.

Lo que llevó a titulares sobre su éxito en audiencia en comparación con otros deportes tradicionalmente más seguidos en Estados Unidos como el Baloncesto, el Béisbol o el Hockey. Datos un tanto engañosos dado que la MLS (la Major League of Soccer estadounidense) sigue teniendo unos bajos datos de audiencia. Que quizá ayude a subir este mundial y que, en cualquier caso, ya habían ido mejorando los últimos años permitiéndoles lograr mejores tratos con las cadenas que quisieran emitir sus partidos -sí, ESPN y Univisión, pero también la FOX– dejando clara una segunda característica del público norteamericano: Lo que adoran son los grandes eventos.

Quizá ese ha sido el problema. Frente a otros juegos que han creado niveles en los que se acercaba a una final metiendo no solo presión sino también interés en el Quién pasará el transcurso de una liga puede hacer que algunos partidos sean más interesantes, pero ni igualados de la misma manera ni tan definitivos como a ellos les gustan. Claro que suficiente tienen ya tratando de entender el bajo número de goles o que pueda no haber ganadores. Preocupaciones que seguro la MLS aprender a circunnavegar si quiere seguir adelante a buen puerto con el invento.

La posibilidad de ver a múltiples estrellas de gran cantidad de países distintos, la diferencia entre los jugadores de esos países y los países en que a su vez juegan, lo excepcional de que solo se celebre una vez cada cuatro años, todo eso ayudaba a convertirlo en algo más del gusto estadounidense que, por ejemplo, la también emitida en cable básico Premier League o la ya mencionada MLS. De modo que más que con otras ligas parece que hay que considerarla con otros eventos excepcionales, y ahí está como un sustituto para años sin Juegos Olímpicos de Verano. Y con menos posibilidad de ganar medalla. Lo que, al fin y al cabo, hace más meritorias las buenas cifras.

Buenas también en España. No como para que en Mediaset pudieran lucrarse con locos anuncios y -como decíamos antes- habría que conocer muy bien los tratos para saber si han logrado sacarle dinero al trato. Pero no parece que fuera el desastre que se pronosticaba en un principio.

Pese a lo cual el gran ganador parece ser de nuevo el organismo que monta estas competiciones, el encargado de poner el cazo y tomar decisiones un tanto extrañas. Pero no voy a contarnos nada aquí que John Oliver no hiciera en su ya mítica invectiva en Last Week Tonight, de modo que os pongo el enlace y ya.

En resumen: Que esto tiene mucha audiencia, que en unos mercados va hacia arriba y en otros demuestra haber alcanzado techo y que esta gran audiencia debería demostrarnos un par de cosas. La primera, que no se puede hablar tranquilamente de la emisión de retransmisiones deportivas al margen del trabajo televisivo. Oh, sí, el partido se celebrará aunque no lo vea nadie, pero parece claro que precisamente porque lo ven se está celebrando. Y que el hecho en sí de un resultado anima a seguirlo en lugar de usar las técnicas propias de otras narraciones y verlo cuando haya terminado. Esto nos podría meter en una discusión sobre si el resultadismo es más importante que la narración que podría verse relacionada con si el giro inesperado debe prevalecer, y si el eventual Destripe es peor en el primer o segundo caso. En segundo lugar debería dejar claro el matiz popular del asunto: Lo ve tanta gente como cualquier otro de los géneros populares, lo desprecia gente con tanto ardor como si quisieran separar su propia superioridad del tipo de gente que mira estos espectáculos, como si fuera telebasura y no una competición deportiva, por mucho que algunos resortes y gran parte del contexto se pueda superponer. Algo que, en general, pasa con mucho de los movimientos populares porque, en fin, son populares.

Y como todo lo que es popular no viene mal dedicarle un poco de atención de vez en cuando, aunque sea para no lograr sacar más en claro que hoy:

La gente ve las cosas que le gustan ver incluso cuando parecía poco probable que las vieran por falta de identificación o calidad. 

Lo que, de alguna manera, resume la popularidad en su totalidad. Y luego que para qué iba a hablar yo de fútbol.