Pilotos Deathmatch: The honourable woman, Extant, Matador y más

Algo ha debido de pasar porque tras la aparente tranquilidad de la semana pasada esta ha sido un no parar de novedades televisivas en todos los campos. Por ejemplo, en el infantil, con el estreno de The 7D (USA) que llegaba con las expectativas de ser obra de Tom Ruegger, el creador de varios dibujos impresionantes de los noventa entre los que destaca Animaniacs, y que, me temo, no logra estar a la altura de lo esperado. No es que sea una mala serie, ni mucho menos, y si viniera del creador de -digamos- Los osos Gummi podríamos estar hablando incluso de una evolución natural. Porque lo que tenemos aquí es una historia bastante infantil y no muy alocada con unos señores viviendo sus aventurillas de ayudar a un reino o a ellos mismos, mucha intención cómica y… poco más. Y eso, ahora, es decir más bien poco.

Es imposible hablar de Common (UK) dejando fuera a su responsable último, el gran Jimmy McGovern. Guionista y creador de series como Accused o The Street, McGovern encarna perfectamente a ese tipo de autor que hace que las series británicas sean tantas veces creatorcéntricas. En esta ocasión volvemos a estar ante un gran producto -en forma, eso sí, de película para televisión- en el que partiendo de hechos reales se construye todo un drama. Qué digo un drama, un DRAMÓN. Un chaval acerca en coche a su primo y unos amigos a un takeaway, se queda esperando a que vuelvan y, mientras, estos entran en una discusión que acaba con un tipo muerto… Lo que acaba llevando a que este joven sea acusado de asesinato junto con el resto, pese a no haberse encontrado siquiera en la escena del crimen. Y así de paso se habla del sistema judicial – con el common purpose que da nombre al film-  y se saca a las familias rotas y desesperadas confrontando a las madres que se lucen de verdad, tanto la estupenda Jodhi May haciendo de madre del acusado como la enorme Susan Lynch robando las escenas en las que aparece de madre de la víctima. Yo reconozco que casi me interesa más este duelo actoral que las tribulaciones del protagonista –Nico Millaregro– porque a mí estas historias de terror procesal me dejan un poco frío. Ahora, a poco que os gusten o interesen, o si queréis ver las excepcionales actuaciones de estas dos actrices, no lo dejéis pasar.

Mientras tanto Halle Berry está con sus cosas en Extant (USA), una de esas minis-si-la-audiencia-no-dice-otra-cosa de la CBS que intenta repetir el éxito de Under the dome del año pasado apostando de nuevo por el fantástico. Bueno, algo así como fantástico, porque de momento lo que está es dando vueltas una Halle Berry más perdida que en Gothika que hacer, lo que se dice hacer, no está haciendo mucho. Siendo sujeto pasivo algo más. Pero no es como si la trama pareciera tener una intención o un objetivo. Ahora, para quedarse dormido en las noches de verano parece la elección perfecta.

La MTv sigue con su política de convertir en serie cualquier cosa en la que aparezcan adolescentes así que Finding Carter (USA) es la adaptación de esos telefilmes de medio día. En este caso sobre una chica a la que un encuentro fortuito con la policía hace descubrir que en realidad fue robada cuando era un bebé por la señora -a la fuga de inmediato, claro- y ahora tiene que rehacer su vida y blablabla. Entre lo que saquea de Switched at Birth y lo poco interesante de tanto sufrimiento -ya chica se siente desplazada, rota, y solo quiere encontrar a la mujer a la que llama madre antes que la poli- poco hay que pueda recomendar.

Volvemos a Reino Unido y lo hacemos con otro nombre propio: Hugo Blick. Os sonará sobre todo por la muy oscura The shadow line -aunque esperemos que esta termine mejor- aunque él estuvo también detrás de Operation Good Guys o Up in Town. En esta ocasión nos trae The honourable woman (UK), magnífica pieza de género negro en su variante de thriller de poder, con sus espías incluso pero fundamentalmente político, con una mujer en una posición privilegiada a cuyo alrededor se mueven oscuros intereses. Claro que tampoco es que los suyos sean precisamente claros. Maggie Gyllenhaal hace un papel digno de todos los premios posibles y es la estrella de una función en la que los secundarios -un magnífico Stephen Rea, por ejemplo- puntúan lo más alto posible. Menos mal que existen aún series como esta. Menos mal que existe Hugo Blick.

Una idea curiosa esta de Hope & Wire (NZ), narración de los momentos previos y -sobre todo- del terremoto que sufrió Christchurch en Nueva Zelanda hace un par de años mezclando grabaciones reales con unas pocas historias variadas de diversas personas. Lo que viene a ser la clásica manera de enfocar una película de catástrofes pero extendiéndola en el tiempo como mini -la segunda parte habla del después y la reconstrucción posterior- de manera que se estiran los dramas y sucesos. Sobre todo porque ni las situaciones ni los implicados parecen hacer otra cosa que sufrir mucho, que para eso se ve que sí que tenían presupuesto.

 

Los niños estomagantes que pueblan internet llenado con sus gracias las pantallas son ya parte del paisaje. Y si detrás tienen a adultos que quieren hacer el bien y se autodefinen como coachs sin ser nada Craig T. Nelson porque, ya que están, quieren sacarse unos dinerillos… Pues acaban pariendo conceptos como este Kid President Declaration Of Awesome (USA) en el que se han buscado a un niño que quiere ser actor para que hable de los niños y del futuro y de… mira, si quieres comprobar lo sórdido de la propuesta aquí está su manifiesto fundacional. El asunto es que lograron hacer unos tubos, luego se lo vendieron al canal SoulPancake -que tiene a Rainn Wilson entre sus creadores- y ahora al canal infantil The Hub y sigue promoviendo el buen rollo y las entrevistas a señores blancos viejos de la industria del espectáculo… Mejor lo dejo aquí.

Siguen apareciendo programas de sketches, el último de los cuales es Kinne (AU) y el resultado es… ahm… es. Con el tiempo que lleva trabajando Troy Kinne tampoco es que pudiera salir un completo desastre pero me temo que cualquier intento de compararlo con Paul Hogan -sí, ese- cuando en realidad estaría más cerca de reunir tres conceptos tan aparentemente dispares como la variedad de Benny Hill, la personalidad de José Mota y la rapidez de The fast show. No es algo necesariamente malo, y entra en lo posible que con trabajo logre salir de las zonas de confort que constituye la mayor parte de su espectáculo. No es imposible, solo improbable.

Y de un cómico que quiere ir a más a una que no podría ir a menos, porque Leah Remini: It’s All Relative (USA) es el reality que se ha montado la actriz del mismo nombre a la que sin duda no recordaréis por uno de los papeles más marcianos de Salvados por la campana o por la muy duradera aunque notablemente espantosa The king of Queens. Como se ve que no le hacían casito, y que si unirse a la cienciología es un paso extraño salirse de ella es una locura mayor, ha montado esta espectacularmente aburrida y notablemente falsa verbena. Pero si no le hacemos caso tampoco esta vez no pasa nada, eh.

Al final ElRey va a lograr un hueco en mi corazón gracias a lo loco de sus propuestas. El canal, no las series que echa que esas no merecen la pena. Salvo, quizá, como intento de comprensión sociológica de los medios de comunicación americanos. Es decir, ¿qué se le pasa por la cabeza al tipo que decide autorizar la producción de Matador (USA) ? Una serie sobre un jugador de fútbol que además es espía y que usa su posición para espiar pero no de espías LeCarré sino de Bond y de hecho parece que está más por Alias que por I, Spy que, en cualquier caso, lograba que eso de ser deportista de élite y espía resultara mínimamente creíble. La tontería esta es aguantable en un visionado de los que permiten pasar a cámara rápida mientras se cruza los dedos porque pase como con From dusk till down y vaya mejorando capítulo a capítulo. Las locas ideas de ElRey siempre me sorprenden. Ahora a ver cuándo resulta ser, además, para bien.

Un quebradero de cabeza, así es Steve Austin’s Broken Skull Challenge (USA), porque, a ver, todos conocemos a Steve Austin, ¿no? Stone Cold en la WWF y todo eso. Bueno, el caso es que el Country Music Telvision, el canal CMT, ha decidido darle su propio concurso reality que va de demostrar lo duro que eres. O de darse piños. Probablemente ambas cosas a la vez. ¿Que en qué consiste el concurso? Francamente, no creo que nadie lo sepa. La cosa es coger a señores -y señoras, no crean- atléticos a nivel tirando a profesional del músculo para que se curtan el lomo y mientras tanto se inventen las reglas para ver quien gana. Yo que sé, aún me estoy devanando los sesos buscándole una lógica.


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