Ana y los números

Cada cual hace por lo suyo lo que puede. Es algo que saben muy bien en, por ejemplo, TeleCinco, que andan tan necesitados de audiencia para Ana Rosa que lo mismo la mandan de paseo por el mundo que la meten en una falsa disputa con otro programa -que va igual de mal- de la cadena, que así es como han aprendido allí a ganar en audiencia al de delante. Y así, una vez líder, que el director del programa se pueda ir a subdirigir informativos a otra cadena.

De modo que cuando la televisión pública decide entrevistar a Ana Obregón -por motivos que desconozco- y esta suelta (minuto 6:28 del primer vídeo) que ha habido una noticia «que ha dado la vuelta al mundo» -que no- y «que aquí no se ha contado» -que vale- pero, sobre todo: «Ana y los 7 en este momento, en Estados Unidos, que han echado la adaptación, el remake, que compró Televisa, es número uno de audiencia por encima de los networks americanos. Quiere decir, por encima de la NBC, de la ABC, de series como Homeland y tal.»

Que uno puede pensar que es cosa de su manera de expresarse. Al fin y al cabo dice que España necesita Positivismo, con lo que sospecho que Comte y Saint-Simon aún no se habrán recuperado allá donde estén.

Pero volvamos a lo que comentaba Obregón. Y comenzaré explicando lo del remake. Televisa compró los derechos para adaptar la serie -que debían ser más baratos que los de La niñera– para adaptarlo al mercado mexicano en formato telenovela y estrenarla en su El canal de las estrellas con el nombre de Mi corazón es tuyo. No es realmente tan extraño, muchas series se compran para adaptarse en uno u otro país y esta misma tuvo ya una nueva versión, conservando el nombre, eso sí, hace poco más de un lustro en Chile. El programa se emite con éxito en México, ha logrado grandes datos e incluso en alguna ocasión ha sido la telenovela más vista de la semana. De manera que era lógico que decidieran llevarlo a USA.

Allí cuenta con una plataforma enorme de la que alguna vez hemos hablado: Univisión. Una televisión en abierto o network que llega a casi todos los hogares pero a la que nadie suele hacer demasiado caso fundamentalmente porque tiende a emitir en español. Pese a que regularmente supera a las networks tradicionales no es mucho el interés que suele despertar, concedámosle eso a Obregón. Pero sigamos, ¿realmente ha sido número uno de audiencia por encima de los networks americanos?

No exactamente. Ha sido un éxito en USA también, como se puede ver en las webs que se dedican a las audiencias y ha ayudado a que el canal logre unos datos muy buenos este verano, pero eso no significa ni que haya tenido una audiencia espectacular ni que haya logrado superar a todos los competidores. Echándole uno ojo a los datos de los enlaces se puede ver que aunque supera algunas cadenas está lejos de superarlas a todas y que aun sacando una media las últimas semanas de 3,7 millones de espectadores estamos ante un buen dato -especialmente en estos tiempos muertos que han tenido desde el 21 de julio en que se estrenó – no es precisamente el juggernaut que uno podría pensar por las frases de Ana Obregón.

Pasemos al asunto Homeland porque también tiene tela. Cierto es que vamos a comparar lo que su serie lo ha hecho entre julio y septiembre mientras que la americana se emite en un periodo más competitivo. Pero, aún y con eso, ¿ha sacado -de media- Mi corazón es tuyo más audiencia que la serie americana? Respuesta corta: Sí. Respuesta larga: Su media es superior al capítulo con más audiencia de la serie americana, el final de su tercera temporada. Pero precisamente aquí podemos aprovechar para hacer una parada.

¿Cómo es posible que haya sacado más el uno que el otro? Pues porque una serie la emite un network que llega a todos los hogares mientras que Homeland era emitida por Showtime, que no es solo cable sino cable premium, es decir, hay que suscribirse para poder verla. De ahí que los datos de esas cadenas -como HBO y Starz– suelan ser bastante discretos, en torno a uno o dos millones de espectadores, a veces menos. Su modelo de negocio no necesita de más espectadores. Aunque tampoco los rechazan, claro, el éxito de Juego de Tronos está ahí, desde los algo más de 2 millones de la primera hasta la cuarta en la que ha ido logrando más de 7. Pero, vaya, puestos a jugar fuerte Ana Obregón podría haber dicho que también tenía más audiencia que True detective. Y también hubiera sido cierto (de media 2,33 M, capítulo más visto el último con 3,52). No es la única serie: Curb Your Enthusiasm, Spartacus, Outlander o Girls tienen cifras que muchas veces no llegan ni al millón de espectadores.

Parémonos todos un momento antes que las cabezas de los programadores españoles exploten. Imagino a los pobres intentando explicarse por qué nadie querría tener series como estas pudiendo tener Ana y los 7. De hecho, ese es el motivo de que muchas de nuestras series estén más cerca de la una que de las otras. Modelos de negocio orientados no tanto a conseguir audiencias gigantescas como buenos datos en un nicho concreto o la pervivencia de su forma de organizar el chiringuito hacen que los estadounidenses funcionen de otra manera.

Porque no podemos quedarnos solo en las cadenas de pago. La importancia de los espectadores 18/49 puede llevar a la cancelación de una serie con buenos números globales pero una audiencia, digamos, envejecida como ha hecho esta semana A&E -cable básico- cancelando Longmire. O con la media del canal, como pasa regularmente a la CBS. Este año, por ejemplo, decidieron prescindir de The crazy ones de Robin Williams que tenía 6,3 millones de espectadores y un dato de 1,6 en 18/49. ¡Si Obregón se enterara!

Quizá algún día sea posible que una persona que ha trabajado dentro de la cosa televisiva, ocupando incluso puestos de creación y producción, entienda que los datos fríos es solo la mitad de la historia. Puede que alguna vez sean muchos más los que noten estas otras posibles maneras de trabajar, y empiece a producirse un cambio en el cómo se hace y, sobre todo, el qué se hace en la televisión en España.

Mientras tanto, sigamos pensando solo en bruto.