Libros que Llegan: Matemos al tío, Salem, El rancho de La U Alada y más

Ha tenido que llegar el final de mes para que se tranquilizara un poco la publicación de novedades, y menos mal porque empezaba a sospechar que acabaríamos muertos bajo el alud de títulos. Por suerte que haya menguado la cantidad no significa que pase lo mismo con la calidad. No hay más que ver el excelente primer título que tenemos para comprobarlo. Aunque para eso primero tendremos que decir

¡Que entre la pila!

Matemos al tío de Rohan O’Gary, ed. Impedimenta

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Estupenda, malévola, deliciosa… Si empiezo con los adjetivos no sabré acabar. Esta novela de apariencia infantil o juvenil pero de un fondo negro y formidable quizá suene a alguno por la adaptación al cine que hizo William Castle a mediados de los sesenta. Quizá hubiera sido más propia de la Ealing porque pese a la canadensidad de autora y novela destila una mala baba flemática por todas partes. Un muy joven heredero es llevado a una isla apartada, una isla con pocos pero pintorescos habitantes, por su tío. Huelga decir que los malvados planes de su tutor pasan por deshacerse del mocoso siguiendo un inteligente plan. Pero el tío no cuenta con que haya un recto Montada, con cierto puma de una sola oreja y, sobre todo, con que en la isla acabe otra niña que acabe de convencer a su compañero de que si el tío trata de matarle… Mejor atacar primero. Los elementos de las novelas tradicionales de pobre niño heredero son trastocados, los habitantes presentan un rango de personalidades que permite todo tipo de reacciones y nadie es tan inocente como parece en un principio. Una joya.

El rancho de La U Alada de B. M. Bower, ed. Hoja de Lata

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Un western, sí, pero no uno cualquiera. Uno que reúne humor y romance. Lo primero era habitual en su autora, lo segundo fue siéndolo cada vez más cuando La U Alada se convirtiera en un universo habitual de muchas de sus otras obras. Una aproximación realmente original al género.

Rayos X de Carlos Salem, ed. Tropo

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En esta colección de relatos de infancia y juventud -camuflada pero aún visible su propia vida- Carlos Salem reúne su capacidad narrativa, sus historias cotidianas, sexuales, reflexivas y un punto sórdidas. Del mismo lugar del que salen sus obras de género negro o sus poemas, mostrando como siempre su interés en comprender a las personas y sus relaciones.

Horrorstör de Grady Hendrux, ed. Colmena

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Parece que últimamente las tiendas *ehem* de muebles modulares al estilo sueco *cof* han estado sirviendo de combustible para las pesadillas de la gente, bien sea en forma de cómic o, como en este caso, con una historia de terror. Tanto dispara la creatividad que el formato elegido, mezclando una narración clásica con el famoso catálogo, de modo que algo bueno salga de todo esto.

Vestido de novia de Pierre Lemaitre, ed. Alfaguara

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No hay como un éxito literario -en este caso el del Goncourt Nos vemos allá arriba– para que las editoriales recuperen, busquen y ofrezcan otras obras del mismo autor. Poco éxito tuvieron en PRH recuperando Alex y ya veremos cómo le va a Alfaguara -que, casualidades de la vida, ha acabado siendo PRH también- con este Vestido de novia de trama intrincada en el que una mujer tiene fallos de memoria y cadáveres alrededor.

Zona caliente de Richard Preston, ed. Salamandra

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Cuando aquella primera ocasión en que el ébola estuvo de moda -un decir- en los años noventa un artículo destacó especialmente, puso en marcha un par de películas de suerte dispar -tanto que una no acabó haciéndose pero sí dando lugar a una gran historia por eso mismo- y, por supuesto, a este mismo libro. Como las modas funcionan así todo acaba volviendo, incluyendo este libro que logra recobrar casi veinte años después su vigencia. Si a alguien le queda gana de saber más del asunto puede aprovecha ese primer acercamiento como tragedia ahora que ya hemos vivido la farsa.

Bored to death de Jonathan Ames, ed. Principal de los Libros

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Siguiendo con la publicación de las obras de Ames le toca turno a la novelización de la serie que le hizo gozar de un cierto renombe o, cuanto menos, de un mínimo de reconocimiento suficiente.

Morir en África de Luis Miguel Francisco, ed. Crítica

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Extenso y -presupondremos- profuso trabajo sobre los soldados españoles en la batalla de Annual -y sus alrededores- para goce de todos los estudiosos que son.

Autobiografía de un ex hombre de color de James W. Johnson, ed. Señor Lobo

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Otra nueva editorial que se presenta, y esta con un texto importante -e inédito en español, que yo sepa- sobre la raza negra en Estados Unidos. Obra de un profesor universitario que presentó como cierta, gracias a una edición anónima, lo que no era sino una ficción mediante la que reivindicaba la aún clara presencia del racismo usando como figura central y narrador biográfico a una persona hija de un matrimonio mixto que tenía la posibilidad de vivir como cualquiera de las dos razas. Una exploración del racismo y un alegato en su contra por alguien que, claramente, lo había sufrido.

Big time: La gran vida de Perico Vidal de Marcos Ordóñez, ed. Libros del Asteroide

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Esta, que sí podría parecer una historia plenamente inventada por la profusión de figuras históricas que la adornan, es sin embargo una biografía real. La de Pedro Perico Vidal, que fuera asistente de director (The Hill, Doctor Zhivago, La hija de Ryan) o incluso actor (Mister Arkadin) pero, sobre todo, un hombre de cine encargado de alternar con grandes estrellas, echar una mano a directores y, sobre todo, pasárselo bien en una época en la que el acercamiento de Hollywood a España propició convertirla en una constante fiesta.

Convertir el tiempo en oro de Juan Ibarrondo, ed. Catarata

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Título necesario que recuerda que uno de los grandes puntos del capitalismo ha sido la mercantilización del tiempo propio, obligando a dedicar la vida al trabajo antes que al contrario, lo que repercute en la manera en que según sea el punto de partida se puede aplicar a, por ejemplo, el conocimiento. El autor aprovecha para explicar la situación y marcar unos desarrollos de ese capitalismo para explicar sus variaciones en la concepción del tiempo. A su favor siempre, claro.

El milagro de Castel di Sangro de Joe McGinnis, ed. Contra ediciones

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Yo de deportes sé mas bien poco. Por no decir nada. Y de libros al respecto qué os voy a contar. Pero para eso está Mikel. Y si él dice que este es un libro magnífico sobre un equipo irrepetible -o al revés, que cito de memoria- pues yo lo pongo y sépalo todo el mundo.

Hamsters de Diego Fonseca, ed. Libros del KO

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Usar un edificio para describir a la sociedad, o cuanto menos a aquella gente que se encontraba en él y que conforma cierta parte de la sociedad, puede sonar a algo que hiciera George Perec. Lo que tenemos aquí, sin embargo, está más cerca de una variación sobre los trabajos periodísticos que suelen aplicarse en la literatura de viajes, sostenidos por la reflexión que un contacto ocasional con la gente a su alrededor y fuera de su propio elemento podía causar, en este caso mediante la emigración de Argentina a USA.

Constable & Toop de Gareth P. Jones, ed. Anaya

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Un investigador de lo paranormal, un fantasma que no está nada contento, periodistas, trabajadores de la funeraria y un problema inesperado en el Londres victoriano: La desaparición de fantasmas. Autor de las series infantilesDragon Detective Agency y Ninja Suricatas,  Gareth P. Jones ofrece en esta novela más juvenil todas la aventuras, misterios, asesinatos y momentos paranormales que uno podía llegar a necesitar. Sobre todo acercándose las fechas que son.

Hasta aquí por esta semana. Esperemos atrincherado a que la próxima estén todos muy ocupados con Halloween como para que el sector se nos lleve de más muertos vivientes. Si eso es posible… Mientras tanto, ¡nos leemos!


Tales from the Tropos

¡JAJAJAJAJA! Oh, pero si estáis ahí. Perdonad el… desorden. A veces las visitas lo dejan todo… perdido. Pero no os preocupéis, ni todas esas manchas son de sangre ni todos los órganos son suyos. Algunos los traían… de regalo. Pasad, pasad sin miedo. Al fin y al cabo esta es nada más que una demostración de las funciones del Horror Host, esa gente que sirve en muchos de estos relatos bien para ir pasando de una historia a otra o para dar una apariencia incluso más de ficción, además de poder soltar todas las puyas, juegos de palabras y lecciones -más o menos inmorales- que les de la gana rebajando con humor el nerviosismo. ¿Qué más dará que sea un viejo de aspecto aterrador, un esqueleto, una vamp, un autoestopista o un artista maldito? Lo único importante es que sepa dar paso. Y para eso sirve incluso gente real como Hitchcock, Dahl o Sterling.

En realidad el género de terror puede ser muchas cosas, para eso está lleno de subgéneros basados en la manera de producir esa angustia.

Localizaciones abandonadas como un destartalado parque de atracciones o un campamento  o cualquier otro espacio al aire libre ligeramente siniestro- el sitio ideal en el que te hagas una torcedura al intentar correr y tengas que hacer cojeando el resto de la carrera- o bien una casa llena de secretos -quizá por los anteriores habitantes, o por el lugar donde se edificó-. A veces en versiones más cercanas, en plena ciudad, otras en los siempre agradecidos ambientes rurales -Eso sí, procura no caer en las habituales trampas para osos que se usan en el campo, probablemente como decoración- donde parece que siempre hay huecos para cosas que no suele permitirse en las ciudades. Salvo que luego ves lo que hay en los oscuros callejones, las malolientes alcantarillas o, peor aún, los lujosos salones y alcobas de las clases más altas y te das cuenta de que el mal se extiende por todas partes.

También lo hace por todas las eras, da igual lo que nos lleve a asociarlo con el victorianismo. Si necesitamos trogloditas los tendremos y si hemos pensado en viajar al espacio más nos vale llevar el cucal a mano. Lo bueno del terror es que da un poco lo mismo para dónde tiremos porque en TODO hay restos del mal primigenio. Y cuando digo TODO me refiero no a un asunto tan primigenio como parece propugnar la Lovecraft Corp como a que cualquier cosa, sean piezas de repuesto, juguetes, mascotas, medios de transporte -del coche al ascensor- o incluso una pieza del mobiliario. ¡Puro Mal en lata!

Pero ya que hemos venido a repasar algunos tropos podemos al menos hacer una primera división de categorías en:

Horror Cósmico. Nada que ver con los astronáutas, mucho con eso más viejo que el universo e indudablemente más grande que viene a por nosotros aunque parezca no darse cuenta siquiera de la existencia.

Gótico. El romanticismo contra la ilustración, sombras, castillos, personajes atormentados, violencia contenida… durante un rato. En el Victoriano se pondría todo esto a trabajar. Luego llegaría el Gótico Americano que usaría temas propios sobre la comunidad, el poder, la transformación (a veces como evolución, otras como degeneración) y lo grotesco que se mira en este caso en Poe y Hawthorne.

– Un poco entre medias de los dos anteriores podríamos poner el Terror Religioso. Aquel que se centra en la religión organizada y en sus efectos. Bien mediante el dolor que puede crear la religión mayoritaria, mediante las batallas celestiales -sobre todo las llevadas al mundo de los hombres- o las que los Cultistas, sean seguidores de un dios oscuro o chicos de la cosecha, pueden organizar. Si la parte religiosa es la que crea la opresión y el terror, está sacando ideas de aquí.

– El uso de la ciencia desde el interior -avances científicos que salen mal- o el exterior -ambientaciones futuristas, viajes espaciales- suelen significar una cierta existencia de Horror CiFi en la trama. Si es una simple nota de color o lo fundamental que hace avanzar la historia -como cosas pequeñas que se hacen grandes (al menos de 50 pies) o grandes que van menguando- entera es algo que habrá que discutir.

– Un tropo propio del estilo, el siempre agradecido en las historias de bajo presupuesto Terror Psicológico. El estudio de la mente y el comportamiento, la paranoia como uno de los grandes motores de la trama. Generalmente ligado a historias de suspense o, incluso, la forma en que se terminan de rematar.

– También muy querido en el bajo presupuesto pero en dirección completamente contraria está el Splatter. El uso de la violencia y del castigo corporal hasta límites casi paródicos permiten toda una corriente que incluye o vertebra desde el Gore al Torture Porn -que usa como excusa la trama para centrarse en el sufrimiento extremo – pasando por las versiones más metidas en el fantástico del Slasher.

– Finalmente el Survival ofrece una lucha de gato y ratón entre el teórico protagonista, que suele ser la víctima, y el antagonista perseguidor que promete -y en ocasiones demuestra en algún compañero- lo que le hará si le pilla. Matarle suele ser el menos problema.

Las diferentes posibilidades al extenderse a una estética, una trama o una ambientación hace más fácil que se mezclen tanto las anteriores como algunas otras no mentadas para crear mejoras y combinarse. Así figuras como la del Mad Doctor capaz de cualquier cosa en nombre de la ciencia puede ir dando vueltas por cada uno de ellos.

Del mismo modo un villano chiflado que quiere arrancarte el corazón u otro órgano, posiblemente para ponértelo en la cara luego, podría entre a la vez tanto en la parte religiosa -si no es uno de los doctores de antes- como en la más gore.

Luego ya tenemos otros recursos locos como los gatos que dan sustos, los problemas con los coches cuando primero se caen las llaves, luego no entran en la cerradura y después no arrancan, las llamadas amenazadoras -¡que vienen desde dentro de la casa!- o esos ojos amenazadores que ponen personajes como Alucard o el Dr. Acula, que tienen algo familiar pero no acabo de caer en qué puede ser. Todo esto acaba llegando a un momento de descubrimiento. Según el programa puede ser un humano disfrazado de monstruo o un monstruo disfrazado de humano -aunque todo el mundo sabe que no hay nada más terrible que El Hombre– y en ese momento podemos decidir si intentaremos gritar -aunque no tengamos cómo- o si empezarán las carreras de uno a otro lado. Sobre todo porque da igual las barreras que pongamos, seguro que saltan por los aires por una serie de brazos acechantes o una enorme arma. Quizá ambas. Sobre todo porque eso acabará demostrando -da igual la cantidad de personas excéntricas con pintas estrafalarias que les avisen- que ¡Cualquiera puede morir! Da igual que sea por un psicópata humano aunque un poco chalado o por un moco baboso del espacio. Recuerda sobre todo que si algo es suficientemente asqueroso lo más sencillo es que acabe cayendo en tu cara. O, al menos en tus zapatos.

De modo que pronto los muertos vivientes de al menos cuatro tipos, las criaturas de la noche, la gente con uno u otros motivos y, por supuesto, los cerebros dentro de tarros -no recuerdo tarros dentro de cerebros, pero seguro que alguno hay también- acabarán dando Muertes Inusuales, Justicia Poética Extrema y Castigos Crueles. Especialmente si acabas descubriendo que el culpable de todo esto… ERAYO. ¡ERAYO desdelprincipio! Peor aún porque puede que su fuerza narrativa sirva para romper el cuarto muro. Mira detrás de ti. Mejor lento.

Porque otro de los tropos habituales, quizá uno de los más inevitables, es crear un Giro Final Insesperado, que permita hacer dudar y ofrecer una alternativa bajonera. Al fin y al cabo estamos hablando del Terror, un género que se caracteriza por arruinarte las vacaciones y los festivos.

Podríamos dedicarle más tiempo al tema entrando en subgéneros y otros despieces pero parece que ya está saliendo el sol así que… ¡Hasta la próxima Enorme Luna Amenazante!


Libros que Llegan: Pynchon, Valle-Inclán y el insólito caso del hombre con rayos x en los ojos, Brosh y más

Por fin una semana más tranquila en cuanto a volumen de novedades, que no en cuanto a títulos pues alguno ha salido de los que esperábamos grandemente. Pero antes de pasar a ellos me voy a permitir un breve recordatorio. Los libros que aparecen a continuación son aquellos que han llegado a la librería en la que trabajo durante esta última semana y que yo he considerado lo suficientemente interesante por sí o lo suficientemente inevitable por el revuelo propio o la repercusión del autor como para tener que anotarlo. En algún caso puede ser alguna repesca de título que yo no considerara necesario mencionar. De hecho, @JohnConstantin1 me ha hecho ver que no hablé de lo último de Tim Powers, que salió a principios de septiembre: Ocúltame entre las tumbas. La verdad es que no le concedí demasiada importancia y por eso no me molesté en registrarlo… hasta ese enlace. Que no digo que no se me puedan pasar cosas, faltaría más. Pero es más probable que no hayan llegado o que no las considere interesantes. ¡Qué le vamos a hacer! Más aún teniendo en cuenta que esto no está pensado para realizar críticas. Ni reseñas si a eso vamos. En algunos casos no he leído más que un poco de los libros -en otros los habré leído entero, por suerte o desgracia-, pero la intención es más hacer Catálogo que Reseña, de ahí el estilo distendido -similar al de los PD- que uso muchas veces con nuestras novedades. Y ahora sí, volvamos por un momento a todo eso que SÍ lo es -o me lo parece- digno de mención usando la fórmula habitual…

¡Que entre la pila!

Al límite de Thomas Pynchon, ed. Tusquets

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Si Pynchon no se merece el puesto más alto esta semana no sé quién lo podría merecer. Este libro es otro ejemplo de sus obsesiones -la luz, el conocimiento, las conspiraciones- y, a la vez, otro paso ofreciendo una obra más accesible para el público. Al menos en inglés. En español es difícil decirlo porque la traducción, siendo amables, no parece estar a la altura y la edición en general es poco menos que un acuerdo de mínimos. Pero imagino que si no sabes inglés o no quieres hacer el esfuerzo es con lo que habrá que conformarse.

Valle-Inclán y el insólito caso del hombre con rayos X en los ojos de VV.AA, ed. La FelgueraPortada_prensa_Valle-Inclan_y_el_hombre_con_rayos_x-2-257e0

Magnífica recopilación de información y textos sobre un hecho real reunidos y reproducidos con la habitual profusión de imágenes y datos de la editorial -aunque algo más de calidad y menos de pixelación serían de agradecer- así como textos de Ramón Mayrat o Grace Morales entre otros. La historia es fascinante y bien vale que os deis una vuelta por el enlace para conocer un poco más, y la inclusión de Houdini como el antagonista principal sirve para incluirla dentro de la HOUDINIXPLOTATION. Si es que lo tiene todo.

– Hipérbole y media de Allie Brosh, ed. Principal de los Libros

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Aunque a primera vista nos encontremos con un enorme mamotreto en la edición española de este obra (¿cómic? ¿textos humorísticos ilustrados?) la verdad es que estamos ante una de las grandes novedades del año. Su sentido del humor magnífico permite a la autora tratar temas variados, desde hechos cotidianos y recuerdos de infancia hasta cuestiones delicadas e incluso peliagudas como sus nunca suficientemente elogiados textos sobre la depresión. Es difícil decidir si gustará a todo el mundo, a los temas se le une un estilo duro y muy propenso a la autodestrucción, pero insistiré una vez más: Una de las grandes novedades del año.

La glándula de Ícaro de Anna Starobinets, ed. Nevsky Prospectsanna_glandula_portada_con_nombres

Si no me fallan las cuentas este es el tercer libro de Starobinets publicado en España y el segundo de relatos. Y, sin embargo, considero que debería ser ya un nombre seguido y buscado por los aficionados al género fantástico, sobre todo de esas partes más oscuras en las que lo desconocido se junta con el miedo permitiendo ofrecer no solo visiones de terror sino también de la ciencia entendida como un cambio que nos lanza fuera de las zonas seguras.

El círculo de Dave Eggers, ed. Literatura Random House

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Hay mucho de lo que hablar con este libro. Y por muchos motivos diferentes. En primer lugar porque Eggers cambia su estilo habitual y casi podríamos decir que sus temas centrales, de su habitual humanismo con toques de humor y mucho sentimentalismo, sus señas de identidad desde su primera novela y gran parte de su huella en McSweeny’s pasamos a un estilo más cercano al thriller con humor aún, pero menos, y con ese interés humano subordinado al supense. En segundo lugar porque logra dar mal todos los datos técnicos. No vamos a entrar en la necesidad de que en una obra de ficción las cosas funcionen como en la vida real al 100% pero está bastante claro que Eggers no se ha molestado ni en buscar un asesoramiento externo sobre la parte técnica del caso ni en considerar cómo eso afecta a la trama. De modo que el resultado es una interesante obra de ficción que intenta hablar de la falta de privacidad no impuesta como en 1984 sino, peor aún, autoimpuesta. lamentablemente la rebaja del tono y el evidente desconocimiento del medio hace un poco más romo lo que podría haber sido una gran obra.

En busca de la verdad de Thomas Bernhard, ed. AlianzaLG00143601

El siempre cáustico -y habitualmente divertido- Thomas Bernhard demuestra en esta recolección de apariciones públicas -cartas abiertas, conferencias, entrevistas…- que permiten conocer su figura por el lado de fuera.

Amanece, que no es poco (La serie) de José Luis Cuerda, ed. Pepitas de Calabaza

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Antes que una película Amanece que no es poco iba a ser una serie. Como la televisión es como es, de estos primeros esbozos no acabó saliendo lo esperado sino que a Cuerda le tocó usarlo como base para la siguiente versión, la película que todos conocemos. Luego ya la importancia que se le conceda puede estar relacionada con la mitomanía relacionada.

La historia silenciosa de Eli Horowitz, Matthew Derby y Kevin Moffett, ed. Seix Barral

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Es difícil no entender esta novela como un circo de tres pistas. Originalmente aparecida como una app que iba mandando a la gente de acá para allá y ofreciendo todo un rango de añadidos -vídeos, hipervínculos y todo el resto-  que rodeaban una idea original más compleja de explicar que de entender: La aparición de una creciente cantidad de críos que no se comunican -No solo Silenciosos en el sentido de mudos, carentes de cualquier tipo de comunicación- va creando en una expansión, punto crítico y varios meandros posteriores en un mundo de tintes distópicos permitiendo una trama que sabe aprovechar los puntos fuertes de diversos autores acostumbrados a tratar con lo extraño de las sociedades. Quizá no sea la revolución que aseguran pero sí es una obra diferente, incluso en su versión de solo texto.

Como aprendí a leer de Agnes Desarthe, ed. Periférica16525020141009084725COMO-APRENDI-A-LEER

Reflexión sobre el actor de leer, lo que significa y cómo cambia eso a las personas y sus relaciones variadas con los libros y dentro de la propia familia. Para amantes de los libros, vaya.

Las dos señoras de Granville de Dominick Dunne, es. Libros del Asteroidearton1260-7738c

Una historia cuyo centro es una muerte pero que no pertenecen exactamente al género negro. Dos mujeres enfrentadas, la madre y la mujer de Billy Grenville, logrando que lo que podría parecer una obra de intriga sea, además, un gran ejemplo de lucha de clases.

– Un héroe de nuestro tiempo de Mijaíl Y. Lérmontov, ed. Alba9788490650387_1

Resumen perfecto de Lérmontov, gran autor romántico ruso, con su novela cercana a los modelos ingleses de Byron y una antología de su poesía, el pack completo para celebrar el bicentenario de su nacimiento.

Kokoro de Natsume Soseki, ed. Impedimentafit-230x360

La tercera y última de las grandes obras de Soseki en ser rescatada por Impedimenta y, sin duda, la más tempestuosa de ellas. Desprovista del humor que caracterizaban Soy un gato y Botchan, lo que tenemos aquí es un drama de gran intensidad con relaciones sentimentales cruzadas y mucho sentimiento romántico y trágico.

Hiperbórea de Clark Ashton Smith, ed. Valdemar

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Recopilación de las historias ocurridas en la prehistórica Hiperbórea del autor, un lugar tan peculiar que lo mismo le servía para historias de horror o para la comedia, en resumen un ramillete de flores extrañas.

El mapa del caos de Felix J. Palma, ed. Plaza y Janés244_L343452.jpg

Siguen los mapas de Palma con sus homenajes al retrofuturismo y lo victoriano.

En las fauces del león de Anne Holt, ed. Literatura RandomHouseERH29570Esta vez le toca turno a la cuarta novela del ciclo de Hanne Wilhelmsen. Como lector habitual de Holt me alegro por la publicación pero agradecería que se pusieran de una vez de acuerdo para sacar cronológicamente las novelas que uno ya no sabe cómo se va a encontrar a la protagonista.

Diccionario de la lengua española de VV.AA., ed. Espasa / RAE

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Ello.

Sobre el Estado de Pierre Bourdieu, ed. AnagramaMaquetación 1

Recopilación de los cursos que impartió Bourdieu sobre el tema del Estado y, por tanto, de las reflexiones que sobre el mismo creía necesario difundir, un volumen por tanto que aúna la parte más didáctica como una serie de reflexiones que sirven tanto para iluminar el tema como para conocer mejor al autor.

Sobre la crítica literaria de Marcel Reich-Ranicki, de Elbaelm_reich_cubdilve_a6913fa30a5b824197b37e49adeeb953

Quizá no tan conocido como hace unas décadas, el crítico alemán de origen polaco sigue siendo un gran teórico en la reflexión sobre la escritura y, como tal, sus opiniones acerca del oficio que desempeñó con brillantez no deben soslayarse.

La prensa ha muerto: ¡viva la prensa! de Pascual Serrano, ed. Penínsulala-prensa-ha-muerto-viva-la-prensa_9788499423555

No estando de acuerdo por completo con las conclusiones, los ejemplos ni varios de los puntos de Serrano sí que agradezco al menos que haya tratado de entender lo que está ocurriendo en estos momentos en la prensa escrita, con el hundimiento de los diarios tradicionales y la aparición de nuevas cabeceras, en muchos casos como revistas mensuales que tienen de las antiguas versiones el aspecto y materiales solos, pero también con propuestas para internet o formas alternativas de organización y desarrollo. Quizá demasiado pegado a la actualidad para ser más que un libro útil durante los pocos meses en los que no haya cambios pero al menos el formato de libro le ha permitido explayarse más que en un articulo.

Diarios amorosos de Anaïs Nin, ed. Siruela9788416208791_L38_04_l

Eso mismo. Uno podría pensar que ya se han publicado todos los diarios de Nin posibles, pero siempre existe la forma de recuperar o sacar nuevo jugo.

Un velero bergantín de Luis García Montero, ed. Visor

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Reflexiones sobre la literatura de García Montero para Visor con el contenido que podemos imaginar en aproximaciones razonables.

Cocas y Tortas de Xavier Barriga, ed. Grijalbo

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Vale, lo admito, me ha gustado el título. Pero eso no quita que los libros de cocina de Barriga, centrados habitualmente en masas horneables, no sean interesantes.

Mi árbol de los secretos de Olivier Ka y Martine Perrin, ed. Kókinos10708546_277598485697256_6578956734688281829_o

Mezcla de libro interactivo de fondo poético que reúne todo tipo de trucos de estos volúmenes como pop-ups, legüetas, recortes y transparencias. Estupendo para hacer un regalo.

Herman y Rosie por Gus Gordon, ed. CorimboCorimbo_ISBN_978-84-8470-492-8

Magníficamente ilustrada, esta historia sobre la música y la soledad, o sobre la compañía y las cosas importantes de nuestra vida, según, no sé si gustará a los niños pero sé de muchos padres a los que entusiasmará.

No es esto todo por esta semana. Ha dado la casualidad de que algunos amigos han sacado libro y no puedo dejar de reseñarlos, claro, ¡para algo los hemos llevado a la librería!

Una vela a Dios y otra al Diablo de Guillermo Zapata, ed. Alegoría

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Empezamos por el que la colección Memento Mori, con Alberto Haj-Saleh de editor (quizá les suene como responsable de la página que cerró), encomendó a Guillermo Zapata. Fantástico y humor con una mirada hacia el poder de la palabra a través de los tratos de abogados y la burocracia.

La escuela nocturna de Noel Ceballos, ed. Alegoría

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Dentro de la misma colección publica también Noel Ceballos, esta vez con un acercamiento más de época, buscando el aliento de los pulps cuando aún eran folletines y el siglo XIX daba paso al XX. Sectas secretas, periodistas con una finalidad y los misterios de Madrid listos para ser desvelados. Al menos en parte.

Mataré a vuestros muertos de Daniel Ausente, ed. Prosa Inmortalportadadefabsence-467x700

Esta notable novela no solo es de mi muy querido amigo Daniel Absence, además la editan los chicos de Prosa Inmortal (Tones & Funkhouser) dentro de su colección Bestias Pardas. Pese a todo esto dejadme que os diga que me ha gustado. No tenéis por qué creerme, claro, pero mi recomendación queda ahí. Dentro os encontraréis una historia que logra reunir el sabor de una mezcla entre el terror insondable y la podredumbre humana, atávicos ambos pero de manera diferente, a través de una inteligente reunión de estampas que al contraponerse van construyendo una historia como un castillo de naipes presto a ser derribado en un mazazo final. Es cierto que se notan algunos problemas propios de primera novela o que en ocasiones se hacen hasta cortos los capítulos, sobre todo cuando llegamos a las partes finales de la misma, pero son muchos sus logros, especialmente en los capítulos de la Pantera Rosa y la Condesita que servirían de resumen perfecto de las dos esferas del libro. Si tenéis oportunidad echadle un ojo a un par de capítulos. Eso os debería dejará claro que no es el amiguismo el que habla aquí.

Dicho todo esto creo que podemos ir retirándonos una semana más siendo conscientes de que estos libros pueden parecer muchos pero no son más que una minúscula parte de lo que se publica semanal mente en este país tan productivo en la publicación como poco activo en la compra, no digamos ya en la lectura. Así que habrá que ponerse cuanto antes a elevar esas cifras… ¡Nos leemos!


Es curioso esto de The Affair (USA) porque va de lo que su propio nombre indica y tampoco es que tenga muchas vueltas o algo más que unos actores que van de lo competente –Joshua Jackson– a lo notable –Dominc West-, y aún así deja una sensación de que, pese a todo el drama tratado de manera casi excesiva, hay algo más. Por cierto, el canal ha puesto una versión rebajada -que tampoco es que el original fuera una locura pero bueno- a disposición de los espectadores con desgeolocalizador en YouTube.

En Benched (USA) tenemos una fórmula bastante vieja: Una abogada sufre una crisis emocional por culpa de no lograr un ascenso y eso le lleva a dejar *cof* el buffet de alto nivel en el que estaba y enrolarse de defensora pública. Si alguien espera un Juzgado de guardia que se olvide ya, esto es una comedieta sin mucho que rascar.

Es curioso esto de Cristela (USA) porque se nota que hay alguien inteligente y divertido ahí en medio, probablemente la propia Cristela. Pero el resultado es un batiburrillo, buenas intenciones metidas en mitad de chistes de hace un siglo y movimientos en la trama más que vistos. Digamos que un poco como Mulaney, quizá desbrozando podría salir lo bueno que tiene oculto pero no sé yo el tiempo que nos llevaría lograrlo.

La parte inglesa que iba a ser para Sky y acabó en su Comedy CentralGive out girls (UK), acaba siendo una idea muy Comedy Central. Un grupo dentro de un negocio de muestras por la calle, diferentes tipos de personales. Algo así como Party Down con actrices inglesas, con un resultado al que le falta bastante rodaje pero que podría acabar dando sus frutos.

Debo decir que no esperaba que me gustara Jane the Virgin (USA) y, sin embargo, me parece uno de los estrenos más interesantes en lo que llevamos de temporada. Partiendo de una base no tan original como es pasar de la telenovela a una suerte de comedia y drama, de manera que esperaba algo como la adaptación de Betty la Fea. Pero ha resultado ser más: estamos ante un producto tan consciente del de donde viene que juega con la metareferencialidad llevando todos los -muchísimos- giros locos y coincidencias imposibles a elevarlos al once. Calculo que un cuarto de los diálogos están en español y no le hacen ascos a una narración irónica en tercera persona en off en el mejor estilo de Pushing Daisies o Arrested, a momentos de ensoñación e, incluso, a meter una canción de manera justificadísima. Habrá que ver si la serie es capaz de mantener y mejorar el buen piloto que tienen aquí montado, algo que me parece muy difícil, pero por lo menos me han alegrado ofreciendo algo suficientemente distinto.

Podemos ver Kingdom (USA) de muchas maneras. Yo lo entiendo como un vehículo para Frank Grillo y Nick Jonas. Dos hermanos opuestos -el bala perdida, el all american buenecito- en una relación con sus padres y resto de mundo que usa la excusa de un gimnasio de MMA para ofrecer en realidad una recuperación de la película Warrior -con mejores hostias y peor drama- así que, bueno, por lo menos lo están intentando aunque ni siquiera los actores que sabemos mejores por anteriores papeles como  Matt Lauria y, sobre todo, Jonathan Tucker, que tiene el perfecto papel robaescenas y ni por esas, acaban de funcionar en una parte dramática que parece un reciclaje de todas esas historias clichés del lado oscuro y sórdido que la televisión por cable lleva décadas produciendo.

David Caspe, creador de Happy Endings, vuelve a la carga con Marry Me (USA) y a mí me deja frío de nuevo. Otra vez un reparto con actores que sabemos son buenos – Ken Marino a la cabeza, Tim Meadows como ejemplo- pero que pese a construir alrededor de una actriz con la que viene de trabajar en su anterior serie –Casey Wilson– acaba siendo otra desmayadísima historia de blanquitos que no tiene la vida perfecta que quieren o creen que merecen y eso, uf, les agobia y pone neuróticos. A mí lograron aburrirme grandemente.

La base clásica de los concursos de cocina por rondas que ahora abundan -cuatro cocineros, tres rondas, un premio- tiene un pequeño giro en On the menu (USA) que es más una llamada capitalista y, a la vez, un intento de hacer más interactiva la cosa. Porque lo que se intenta aquí es que los cocineros preparen un plato para incorporarlo a la carta de una cadena de restaurantes, de esa manera funciona el programa como un largo anuncio hasta llevar al espectador a probar el plato ganador. Se apoya, además, en dos caras conocidas, un Ty Pennington que hace más bien poco y un Emeril Lagasse que funciona como garantía de calidad del invento, dando consejos y, sobre todo, ejerciendo de gran estrella de la cocina. El programa en sí… pues como todos esto. Si no fuera por esa parte externa ni me hubiera molestado.

Hablando de cosas más vistas que el NoDo, los australianos intentan su siguiente serie cómica con Timothy (AU), sobre un tipo que ha tenido una crisis emocional y qu… ¿No he hablado yo ya de esto? En este caso se va a vivir con sus padres y eso por lo visto es gracioso, como una versión incluso más… pocha… de las películas con personas con problemas mentales que hacen la vida difícil a los demás. Visto el primer capítulo no sé dónde está la teórica gracia de esta comedia. Un pequeño desastre.

Un grupo de aficionados se han pasado unos años preparando una película de zombies con la colaboración de poco menos que el pueblo entero así que aprovechan y le venden a la SyFy Town of the living dead (USA), un docureality sobre la cosa en sí: Las dificultades sufridas, la camaradería, las discusiones, el amor por los zombies. Pues bueno.


Del conocimiento antes que la erudición

El conocimiento es siempre esquivo. Lograr aprender algo, entender un funcionamiento o apreciar los posibles detalles -más allá de los problemas inevitables de análisis por parte del Receptor¹– precisa de un interés en la materia y de una búsqueda para verificar la realidad de lo aprendido. Vamos, que si quieres aprender cosas más te vale que siempre quieras expandirlo más y no te fíes completamente de nadie.

Viene a cuenta todo esto porque uno de los efectos colaterales del tan traído y llevado tema La edad de oro de las series de televisión es precisamente el del conocimiento en el que basar la afirmación. Y, a su vez, en una observación sobre un tipo de público adepto que parece más interesada en el dato concreto que en la capacidad de conocimiento más abstracto.

Introducción toda esta para llegar a la siguiente frase:

No es necesario tanto un conocimiento de erudito como la sabiduría necesaria para tener claros los conceptos y, sobre todo, ser consciente de la necesidad de comprobar los datos de nuestros discursos.

Puede parecer una contradicción pero no lo es. A lo largo de la vida de esta columna primero y de la web después he intentado una y otra vez dejar claro que el problema de muchas de las afirmaciones e interpretaciones, sobre todo en muchos de los libros y columnas sobre el tema televisivo que se han ido publicando, es la más que notable dejadez en la comprobación de los datos de partida. Bien sea por pasar de ellos completamente, no comprobarlos o fiarse de la memoria, hemos encontrado cosas como la falta de conocimientos para establecer lo que era la cultura participativa,  hablar de una serie fundamental confundiendo personajes y actitudes o aseveraciones locas sobre la historia de las sitcoms… artículos todos ellos que se podían haber corregido dedicándoles un poco más de trabajo, tiempo, quizá ambos. Ya, ya sé: Estamos viviendo unos tiempos en los que la precariedad de los investigadores hacen imposible producir obras de mayor calidad y blablabla. El viejo ¿Por lo que les pagan no esperarás que lo hagan mejor? que viene en parte ante la realidad de la progresiva bajada de tarifas y por otra de la idea de que la calidad se paga a parte. No partes de un estándar de calidad para ir hacia arriba y abajo en la escala sino que empiezas poco menos que de cero y a partir de eso ponte a pagar. Otro de los males de nuestro tiempo.

Pero lo que pedía en esas columnas no era que el crítico fuera capaz de dar datos concretos sino que tuviera el conocimiento de lo que hablaba -por ejemplo, que hubo más sitcoms protagonizadas por actores negros antes de El show de Bill Cosby– o que tuvieran la capacidad de mirarse los datos que estaban dando en internet -como los personajes, actores y atribuciones en Sí, Ministro– de modo que errores que son perfectamente comprensibles y que cualquiera de nosotros puede cometer, bien por existir una tradición de hablar de falsedades como si fueran hechos, bien porque a algunos la memoria nos juega malas pasadas y escribir desde allí es arriesgarse en meter la pata, se agravan al entrar en un contexto ensayístico -no digamos ya el hecho de que fuera de pago- que facilitará su uso recurrente en el futuro incluyendo la posibilidad de citas de autoridad pese a partir de hechos erróneos.

Por esto precisamente es necesaria la lectura crítica de los textos que nos llegan -incluidos, por supuesto, los de quien esto escribe- cuando somos lectores y procurar comprobar todo lo posible los datos cuando se trabaja como autor. Precisamente por eso muchas veces lleva más tiempo la labor de documentación y comprobación de fuentes y datos que la propia escritura. A veces, como ocurrió con la Giallo Lista, los datos de estreno, director, guión, etc… son difusos y contradictorios de manera que hay que acabar tomando decisiones que uno considera que pueden ser erróneas, del mismo modo que muchas veces las hemerotecas no logran despejar cuándo se estrenó una determinada serie o qué cadena emitió qué y dónde. No es un asunto sencillo ni logra siempre resultados positivos pero más nos vale hacer cuanto menos el intento.

Decía antes que no hace falta saberse la lista de comedias con protagonistas negros anteriores a El show de Bill Cosby tanto como que existieron. Puede parecer un contrasentido, pero no lo es si pensamos que son dos tipos de conocimientos separados. Por un lado tenemos el conocimiento específico que podríamos considerar como propio de la erudicción permitiendo listarlos de memoria, algo sin duda meritorio pero que no es imprescindible más que cuando llega la necesidad de demostración. Es decir, si tenemos el conocimiento de que existieron otros antes no hará falta demostrarlo enumerándolos. Cualquier conocimiento añadido es bueno y cualquier búsqueda de una ampliación de nuestro campo de interés resultará bienvenida pero la simple acumulación de datos no ha de ser tanto un objetivo en si mismo como un resultado de esas investigaciones. Precisamente porque conocer una serie de datos concretos ultraespecíficos puede resultar interesante para los juegos de preguntas o respuestas pero rara vez tiene la importancia real que una investigación competente, para comprobar datos y desarrollar reflexiones a partir de hechos concretos, puede proporcionar. Y siempre es mejor ir variando nuestras opiniones y reflexiones según los datos obtenidos que empeñarlos en cuadrarlos a martillazos.

Por tanto, no se será peor profesional de la escritura cultural por conocer menos de estos datos tanto como por no molestarse en buscarlos llegado el momento. Se puede hablar de televisión sin haber visto ni un solo episodio de I love Lucy o de videojuegos sin haber jugado jamás a Double Dragon, lo necesario es conocer la existencia de ambos títulos y su influencia posterior.

Hasta el punto de que puede suceder justo lo contrario, porque un conocimiento exhaustivo no se traduce necesariamente en la capacidad de encontrar las relaciones causales, el impacto social y cultural o las posibles interpretaciones tanto de intencionalidad autoral como del entorno que la produjo. De modo que en lugar de poder expandir el conocimiento a partir de los datos nos encontramos con el equivalente al índice de nombres y obras de un ensayo. Y es que no solo necesitamos tener bien los datos, también buscar la manera de interpretarlos.

Así que ya sabéis, mejor más pensamiento autocrítico y control de los datos expuestos cuando uno se prepara para escribir que confiar en la memoria o loar a los que pueden soltarlos como eruditos. Porque la auténtica búsqueda de conocimientos está más en replantearse lo que sabemos siendo conscientes de nuestras imperfecciones antes que en asumir las superioridades de los datos apilados.

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¹Cuando llega una información -del tipo que sea, aunque en este caso nos estemos centrando en obras culturales- el proceso de asimilación lleva a la reflexión para comprenderla, lo que puede derivar en una multitud de pequeños problemas de la que el sobreanálisis a través del prisma de nuestros propios intereses tiende a ser el más habitual. Por supuesto, eso no invalida cualquier análisis, aunque a veces diga más del receptor que de la obra. Y, por otro lado, también se puede sacar una enseñanza, no tanto de lo que la obra quiere decir -esto es de la intencionalidad autoral– como de lo que la obra ofrece en su propio contexto -es decir, aquello que ofrece como producto de una época, el famoso zeitgeist, o una corriente cultural aunque el autor lo haya hecho de manera no intencional– para llegar a una conclusión no sobre la obra en sí o su creador sino sobre el contexto del que parte. Luego ya está la posibilidad de inventarse un rollo porque te da la gana, pero ese es otro tema.


Libros que Llegan: El conde negro, Arendt, La carrera espacial y más

Ya se va tranquilizando la cosa y esta semana SOLO aparecen 32 novedades destacables en la lista. ¡SOLO! ¡32! JA. JAJAJA. BWHAHAHAHAHAHAHA!!! Tranquilidad, respiremos un poco, tomemos fuerzas, que siempre siguen viniendo libros y algunos hasta merecen mucho la pena. Lo único que hay que decir es…

¡Que entre la pila!

El conde negro de Tom Reiss, ed. Anagrama

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Voy a recomendar mucho y hablar poco de este libro. Y lo voy a hacer porque ya hablé bastante de él hace medio año. Para evitar problemas no me he mirado la edición española, no se me fueran a quitar las ganas de recomendarlo.

Más allá de la filosofía (Escritos sobre cultura, arte y literatura) de Hannah Arendt, ed. TrottaM-A_S-1_SS-7_X-185_Y-999.55203_3247

Pequeño libro recopilatorio de escritos -algunos inéditos- sobre diferentes manifestaciones y obras del mundo cultural. Una aproximación de la conocida filósofa no tanto a la crítica como a la reflexión cultural. Y yo encantado.

La carrera espacial de Tom Clohosy Cole, ed. Barbara Fiorecarrera_188

Dentro de las encantadoras novedades infantiles que han salido esta semana -y han sido unas cuantas- la que más me ha llamado la atención es esta Carrera espacial que se despliega con colorido como de ceras para explicar a -en teoría- los niños como fue la cosa. Mi único pero es que tome una posición USA en lugar de dedicarle espacio a todos los contendientes, pero en fin.

El mundo deslumbrante de Siri Hustvedt, ed. Anagrama

Maquetación 1Impresionante. Cierto es que Siri Hustvedt suele serlo y lo bueno que se puede decir de ella excede las flaquezas en su bibliografía, pero es que este último libro es una muy cuidada construcción y demolición. Una obra que mezcla datos reales y ficticios para recrear el mundo del arte y sus vecinos: los consumidores y los artistas. Todo ello usando un complejo juego de máscaras sobre una creadora que decide usar nombres masculinos para presentar sus obras aprovechando así para lanzar un dardo a la misoginia del mundillo. Remata el magnífico trabajo con el cuidado en la forma: Anotaciones de diario, críticas, entrevistas, declaraciones de terceros. Podríamos pensar que se ha realizado usando todo lo que hace moderna a una novela, pero sin buscarlo. Lo dicho: Impresionante.

El futuro del alma de Eva Illouz, ed. Katz21dixitDiscursito que Illouz diera hace cuatro años en el CCCB y que estaba hasta ahora disponible solo en catalán. Por suerte Katz, que lleva dos obras suyas en solo unas semanas, ha decidido publicarlo también en español, acompañado de La creación de los estándares emocionales. En ambos casos estamos no solo ante un posible acercamiento a las teorías de la autora en cuanto a sociología centrada en el consumo cultural y el uso en la misma -desde una perspectiva muchas veces comercial- de la redefinición de los sentimientos, sea para negociar con el amor romántico o el erotismo o, como en este caso, para vender una necesidad de felicidad y positividad que acaba rebotando contra la sociedad que lo promueve. Si ya has leído sus libros sabes lo que va a decir, este no lo necesitas -salvo completismos, claro, que el primero en caer he sido yo-, pero si no la conoces y tienes curiosidad es un buen primer acercamiento.

¡Vete a la mierda! de Henry Louis Mencken, ed. Innisfreevetmier

A veces uno se piensa dos veces el recomendar una obra por lo que es, lo que representa o el círculo en el que sale. En este caso podemos dudar por la editorial que ha decidido publicarlo y el cacao que representan. Pero por suerte Mencken merece el esfuerzo. No es que él esté libre de cualquier crítica, claro, es un escritor y polemista con mucho de contradictorio y cierta sensación de que a veces exagera como parte de un personaje creado. Pero incluso y con eso lo inteligente de muchos de sus planteamientos bien merecen darle una oportunidad.

No soy ese tipo de chica de Lena Dunham, ed. Espasano-soy-ese-tipo-de-chica_9788467042863

El famoso libro de Dunham, que al final ha salido en español casi a la vez que en inglés.

– Adiós a Berlín de Christopher Isherwood, ed. AcantiladoNACA245

Enésima recopilación de Isherwood y, como las anteriores, siempre bienvenida. Aquí aprovechan la recopilación de historias para tirar del gancho de incluir en la que se basó Cabaret. No tendría por qué necesitarlo, pero tampoco le viene mal.

El misterio de Gramercy Park de Anna Katharine Green, ed. dÉpoca10461372_872922006053154_2386322569560925449_n

Antecedente norteamericana de Agatha Christie, creadora de una investigadora solterona de mediana edad, y algo más que un divertimento victoriano, también un punto de partido para muchas seguidoras. La edición, además, ha quedado bonita ya desde la misma portada así que a mí y mis parafilias nos tienen ganados.

Radical libre de Manuel Vicent, ed. Círculo de Tizamanuel_vicent_radical_libre_circulo_de_tiza-194x300

Recopilación de columnas de Vicent y una de las novedades de la editorial Círculo de tiza que tiene el interés de contar detrás -aunque no solo- a Juan Cruz.

Un otoño romano de Javier Reverte, ed. Plaza y Janés
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Dos libros de Reverte en el mismo año, inesperado. Y si el anterior era Irlanda esta vez los viajes tocan por Roma así que algo más cerca lo tenemos.

No hay cuervos de John Hart, ed. Pámiesno-hay-cuervos-ficha

Una obra oscura con elementos que tratan de capatar algo de aroma sobrenatural pero que en realidad se centra en un niño, el misterio de la desaparición de su hermana, la destrucción de su familia y como eso le ha afectado no solo a él sino también aun pueblo que parece esconder demasiados secretos -vamos, como todos los pueblos- y que se llena de sucesos más raros que extraños. Algo es algo.

Retrofuturismos (Antología steampunk) edición a cargo de Marian Womack, ed. Fábulas de Albión

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Sí, otra antología steampunk española.

La espada de los cincuenta años de Mark Z. Danielewski, ed. Pálido fuego/ Alpha Decay

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Como La casa de hojas funcionó tan bien han sacado este otro libro con ilustraciones y juegos formales -menos- que de historia tiene lo justo pero se apoya más incluso en la presentación. Para regalo hace bonito.

Underground de Haruki Murakami, ed. Tusquets

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El Nobel no, pero sacar novedad en Tusquets a principio de octubre es algo que Murakami no va a perder en tiempo.

– Indies, hipsters y gafapastas de Víctor Lenore, ed. Capitán Swing

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Hay veces que uno piensa en la distancia entre tener una buena idea, o una buena intención, y ser capaz de desarrollarla. Sobre todo cuando estás ante algo de poco más de 150 páginas y te da la sensación de que todo lo del interior se podría resumir en un post-it y sobraría espacio. Sobre todo porque lo que hay es en gran parte uno de los géneros menos interesantes del mundo, las confesiones de un arrepentido. Uno que, además, pertenece a esa insoportable clase del renacido, gente que ha tenido su caída del caballo camino de Damasco y quiere criticar mucho lo que antes hacía o defendía. ¡Arrepiéntente, pecador! antes que explicar y justificar los más que evidentes problemas, unidos a un inexplicable convencimiento ombliguista de la importancia que tenía aquello que hacías ante. Si le unes que parece que hay gente que parece que no ha entendido nada de libros anteriores llevándoles a un paternalismo hacia los desfavorecidos que solo les hace falta llamarles Sal de la tierra, poniéndoles por encima independiéntemente de las valoraciones que esa misma cultura mainstream pueda producir. Todo ello estructurado como una especie de minientradas de web de tendencia, porque una cosa es que reniegues de tu pasado y otra muy distinto que seas capaz de comprenderlo y cambiarlo en lugar de sustituirlo por un manierismo alternativo a base de amiguetes que tratan de venderte que lo último es criticar lo penúltimo. Y es que a veces uno sospecha que no hay nada más antiguo que un moderno. En resumen, un libro fallido. El tema sigue ahí, necesitado de un autor capaz de hacerle justicia.

Días de fuga de Bill Ayers, ed. Hoja de lata

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Esta historia de The Weather Underground;uno de los principales grupos estudiantiles de los sesenta, originalmente pacifistas hasta que se hartaron, empezaron a poner bombas y acabaron convertido en el cliché de jovenes izquierdistas que asesina a gente sin querer porque es que hay que ver mira que no ser solo pacifistas son muy malos eh esto no se hace no lo hagas si quieres ser de izquierdas bien pero tienes que ser no violento y sumiso que aún sigue usándose en las series americanas al menos un par de veces al año; es un recordatorio de lo que podían ser las oposiciones ciudadanas antes. No es que el libro esté a su favor pero al menos pone en contexto y explica su formación, desarrollo y lucha contra el poder de la época. -Que viene a ser el de siempre pero con los actores de esa generación, un poco como el cine -.

– Un comediante descubre el mundo de Charles Chaplin, ed. Confluencias

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Texto dice la editorial que inédito en el que Chaplin habla de sus viajes por el mundo reuniéndose con gente famosa y, de paso, haciendo observaciones sobre países, paisajes y -en el caso de Inglaterra- sus recuerdos de infancia.

El idioma materno de Fabio Morábito, ed. Sexto Piso

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Repaso de Morábito de su pasado literario en la búsqueda de sus fuentes, influencias, lecturas y todas esas cosas que va uno cargando encima en una mezcla de estilos que van desde el ensayo hasta esa cosa de la autoficción que en fin.

Zona de obras de Leila Guerriero, ed. Círculo de Tiza

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Segunda pata de las intenciones editoriales, crónicas -ficcionadas bien es cierto- de una periodista argentina.

De las ruinas de los imperios de Pankaj Mishra, ed. Galaxia Gutenberg

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Interesante ensayo sobre la posición -y evolución- asiática con respecto a las siempre problemáticas relaciones con Occidente desde que los humillantes sometimientos del S XIX pudieron ser respondidos hasta la actualidad, y con la clara esperanza de que las tornas acaben si no invirtiéndose sí al menos permitiendo una superioridad clara.

Disputar la democracia de Pablo Iglesias, ed. Akal

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Lo reconozco, he puesto el libro solo por su portada How you doin’? que se han marcado. Lo de dentro es lo que os podéis imaginar, una serie de reflexiones sobre política Anunciado en TV.

Psicopolítica de Byung-Chul Han, ed. Herder

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Una vez puesto de moda por los periodistas gracias a La sociedad de la transparencia ya toca que el escritor en alemán de origen coreano Byung-Chul Han siga con sus breves obras -128 páginas tiene esta en un formato casi bolsillo, y no necesita más- como la que nos ocupa: Denuncia no solo del sistema neoliberal sino, además, del método que usa mediante una opresión no activa sino, en sus palabras, seductiva. Convenciendo a los ciudadanos de que es lo mejor para ellos y que sean los que se autolimiten adaptándose a las necesidades que ya han creado. Veremos cuánto más leemos sobre la psicopolítica y su función moldeadora pre-reflexiva.

Anatomía poética de José Manuel Caballero Bonald con ilustraciones de José Luis Fajardo, es. Círculo de Tizacaballero_bonald_circulo_de_tiza-194x300

Y la última pata de la editorial. Un tomo de textos y poesías recientes de Caballero Bonald que incluye ilustraciones, u obras a modo de ilustración más bien porque no acabo yo de ver la correlación entre texto y obra, por parte de José Luis Fajardo, todo ello en un volumen  con una encuadernación sin lomo –coptic para el idioma secreto de los encuadernadores- que termina de señalar la excepcionalidad de la obra en su conjunto.

Dibujos de Sylvia Plath, ed. Nórdicaf06102014094710

De los grandes autores se aprovecha todo, por ejemplo los dibujos que Plath realizaba en un cuaderno acompañando anotaciones sobre lo que había observado y decidido dibujar. Una curiosidad que podéis ojear en el booktrailer de la web.

Bartleby, el escribiente de Herman Melville con ilustraciones de Stéphane Poulin, ed. AlianzaLG00185101

Edición ilustrada a tamaño álbum extra -vamos, muy grande- del cuento de Melville. No queda mal y por longitud casa estupendamente en el formato. Para mí la única pega es que queda algo mamotreto, pero por sacarle alguna.

Las aventuras de Pinocho de Carlo Collodi con ilustraciones de Manuel Alcorlo, ed. Reino de Cordelialibro_big_147

El texto original de Collodi con unas ilustraciones de Alcorlo y una bonita edición cuadrada en tapa dura. Quizá sirva para dar a conocer un texto con más miga de lo que su versión animada americana podría hacernos creer.

Puck colegiala de Lisbeth Werner, ed. Molino
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En esta época en la que todo vuelve -es decir, que los que eran antes niños pueden volver a comprarlo- raro era que aún no le hubiera tocado turno a Puck. Pues bien, aquí la tenéis de nuevo. Yo estoy esperando a Los tres investigadores que no creo que tarden mucho más.

El sombrero de la reina de Steve Antony, ed. Bruño

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Gracioso cuento bilingüe con Isabel II -la suya, por suerte- y los guardias de palacio persiguiendo uno de sus característicos sombreros. Encantador.

Agujero de Oyvind Torseter, ed. Barbara Fiore

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Ilustraciones sencillas, una historia divertida y la excusa perfecta para ofrecer un cuento con truco que en este caso consiste en que un agujero lo atraviesa de lado a lado. Todo lo necesario para encantar a los niños.

Issun Bôshi de Icinori, ed. Ekaré

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Cuento clásico asiático similar a Pulgarcito acompañado de ilustraciones a medio camino entre la sobriedad clásica y las formas y colores ácidos.

Mis robots en pijamarama de Michaël Leblond y Frédérique Bertrand, ed. Kalandraka

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Esta delicia es una mezcla de cuaderno de actividades con uno de los cuentos con ombro-cinéma, es difícil pensar que pueda no gustarle a alguien.

A estas alturas no sé si decir que la próxima semana espero que estemos más tranquilos o dejar de tentar a la suerte, en cualquier caso lo que sí os puedo decir es que… ¡Nos leemos!


¿Os acordáis del Padre Brown de Chesterton? Puesssss… Grantchester (UK) es una cosa que trata de ser cercana pero donde en Brown teníamos una honda comprensión y conmiseración por el alma humana aquí tenemos a un cura que resuelve casos en los años 50. Que no es que esté mal, algo de variedad da al asunto, pero queda todo un poco prefabricado. Quiero decir, insisten en que es demasiado guapo para ser cura y tiene novia pero luego actúa como en un clásico -y quizá algo lento- mystery inglés. Para rellenar el día y poco más.

Con Mulaney (USA) la FOX ha rescatado otras de esas ideas que vende Lorne Michaels a la NBC y que acaban llevándose a FOX. El piloto es una mezcla complicada. Tiene cosas realmente antiguas, que parecen salir de ningún lado y que están más cerca de los chistes que uno pensaría si quisiera parodiar Friends, incluyendo una cierta sensación de falsedad plástica por todas partes; por otro lado hay chistes realmente buenos y, sobre todo, Martin Short está espectacular. Así que, bueno… no es el cometa que esperaba pero, cuanto menos, es un principio para ver si esto evoluciona bien.

Cuando los australianos empezaron a promocionar Party Tricks (AU) todo sonaba a comedia. O, en su defecto, a un drama realmente complejo. Dos políticos se enfrentan por un puesto, una de ellos lleva toda su vida en la política, el otro es un popular periodista y presentador televisivo. En el pasado tuvieron una relación secreta. Chan-CHAN. Pues no. Quiero decir, no tira claramente hacia ninguno de los dos lados, de modo que queda en una especie de extraña tierra de nadie en el que no se atreve a -o no quiere- ser ni El ala oeste ni Veep. De momento pesa más la trama romántica que cualquier posible trama política o de suspense pero a esto aún le queda camino por recorrer.

La verdad es que Star Wars Rebels (USA) ni me iba ni me venía antes de echarle un ojo, y una vez visto el piloto… pues ni me va ni me viene. No es que sea un mal piloto, al menos no en el sentido habitual de aburrido. Simplemente es poco original en lo que propone, Pero tampoco es algo molesto. Tiene una animación bastante ramplona pero sin llegar a niveles abisales como los de Beware the Batman, y viene a ser como si metieran al Aladino de Disney en mitad de una versión para todos los públicos de la tripulación de Firefly. Así que imagino que a su público le gustará y el resto tampoco se quejará demasiado. Quien sabe, quizá incluso mejore con el tiempo como pasó con las Clone wars.

Reconozco que esto no me lo esperaba. Porque la canadiense Strange Empire (CA) es… un western. Pero no uno cualquiera. Uno protagonizado por un trío de mujeres que incluyen a una avezada tiradora de origen indio, una fría doctora y una misteriosa mujer que dice tener poderes psíquicos y capacidades de medium. Le añades una serie de peripecias para juntarlas y un motivo que les de un objetivo común y allá están ellas. Lamentablemente el piloto hace poco más que presentar a los personajes pero puede estar bien.


A very special moraleja

Bienvenidos a una columna muy especial de ElReceptor. Quizá os estéis preguntando por qué llevo este traje de tweed y hablo desde delante de una estantería de libros obviamente falsa. La respuesta es sencilla: Los tropos que tratan de algo importante que tenemos que entender de una sola vez. De un tema sensible.

¿Qué es un tema sensible? Buena pregunta. Quizá desde la necedad que da no conocer el futuro y no respetar el pasado pensemos que los temas sensibles son los que aún hoy crean controversia. En realidad esos son los temas que sirven para mover las tramas de los culebrones y de las series de cable, que para algo están. Los temas sensibles son muchos, llevan años y han sido abordados de diferentes maneras pero en esta columna vamos a centrarnos en aquellos que han aprovechado para intentar que comprendamos algo. Quizá una moraleja.

Las moralejas están por todas partes en las narraciones, a veces incluso alguien se molesta en soltar el consabido: ¿qué hemos aprendido hoy?, no se vaya a perder alguien en la audiencia. Precisamente porque el tomar la determinación de exponer un caso para que tomemos nota indica que quizá la sutileza moleste más que ayude. Duro y a la cabeza. Salvo que eso no está exento de riesgos, como acabar con una Moraleja Errónea.

Muchas de las cuales incluyen un uso extenso de hipocresía, algo es malo porque lo hacen los malos o alguien que no es del grupo del protagonista. No se explica que sea porque se hace sin la debida preparación o por los motivos equivocados -en cuyo caso lo malo no es lo que se ha usado sino la motivación para usarlo- logrando ofrecer una mezcla de ideas realmente compleja. Si estás en una serie de acción más te vale no vender que la violencia siempre es mala. Si vas a vender que los héroes no matan más te vale que sus acciones tampoco provoquen muertes. Pero, eh, ¿entonces cómo podríamos poner estos consejos?

 

Otras lo son a un nivel más argumentístico, causar un dilema moral teniendo que elegir entre dos posibilidades duras cuando hay mínimo una tercera evidente entra tanto en esta columna como en la anterior. Siguiendo con lo cual, ¡cuidado con las metáforas! Si tratas de establecer una comparación entre la necesidad de comprender a los demás y un alienígena que acaba estando al mando de una invasión lo mismo acabas sugiriendo que lo mejor que puedes hacer si no entiendes a alguien es dispararle primero y luego ya sentarte a hablar.

Para el siguiente punto citaré directamente a TVTropes:

Decir que cualquier persona puede hacer cualquier cosa que su mente se proponga gracias a su propia resolución, cuando el personaje nació entre la nobleza o los privilegiados, con alguna clase de poder genético superior, tiene simplemente un gran talento en lo que quiere dedicarse, tienen el destino de su lado, o se revela que es parte de su linaje o de su trasfondo, explicando así su grandeza.

Vamos, que no está de más explicar que «puedes hacer lo que te propongas» a veces es cierto por motivos que no tiene nada que ver con lo fuerte que te lo propongas.

Hablando de lo cual, llegamos hasta uno de los grandes problemas televisivos. Las historias de «lo importante es participar» que se dan justo antes de ganar algo, las de «te querrán como eres» para, a continuación, cambiar al personaje -bien en sí, bien logrando que realice alguna acción especial. para hacerlo más deseable y, sobre todo,  las historias de crecimiento que terminan con un regreso al Statu Quo.

Todos sabemos que Todo acabará como empieza es una de las reglas más viejas de la televisión, pensada para que los espectadores tengan un terreno fijo y no haya mucha complicación que arreglar. Precisamente por eso podemos encontrarnos capítulos especiales en los que uno de los personajes aprende algo pero rápidamente vuelve a comportarse como siempre. Y si eso os parece malo esperad a ver  Malos Cambios. Un personaje cambia a mejor, pero resulta que es menos divertido/ hay ventajas que pierden/ parece como que falta algo/ yo qué sé, ¡traigamos de nuevo la versión original!

Normalmente esto solo ocurre con cambios respecto a una posición inicial conocida. En ocasiones incluso haciendo un Flores para Algernon, dándole momentáneamente una capacidad a un personaje regular para luego decidir que por su propio bien o porque no es tan divertido, tiene que volver a la casilla de salida. A veces eso significa que el mensaje que se está mandando es «No seas inteligente porque eso te conducirá ala soledad o a convertirte en alguien insoportable«, ¡mejor ser agradablemente mediocre!» pero, eh, ¿la idea de todo esto no era mandar un mensaje? Aunque también pasa que a veces deciden sacar un tema espinoso. Aunque sea sacándolo de la nada.

Uno de los trucos más sencillos es presentar en el capítulo al Desaparecido Tío Moraleja, ese pariente o amigo del que nunca antes se había hablado -y probablemente nunca se vuelva a hablar- que llega a la ciudad con un claro problema -drogas, alcohol, racismo, ser  mayor, cascarrabias y oler raro… un poco lo que toque- y ante el que los jóvenes protagonistas tienen que aprender una valiosa lección. A continuación se le pone en un autobús y jamás volveremos a hablar de él, ¿de acuerdo?

Por supuesto estas cosas tienen más impacto si  le pasan a uno de los habituales así que, ahora sí que sí, vamos con un Very Special Episode. Lo que suele significar primero  que a alguien le dará por la más ridícula excusa argumental por desarrollar algo que no había demostrado antes, sea un alcoholismo en 24 horas o una homofobia instantánea. Quedará claro que está destrozando su vida. Todos se pondrán de acuerdo para dejárselo claro. Se dará cuenta. Fin del capítulo. El actor hablando a cámara sobre lo peligroso que es y un número de teléfono de una agencia de ayuda a lo-que-toque. Si en lugar de un mal comportamiento estamos ante un peligro real nos explicarán lo que ha pasado y cómo evitarlo y entonces otro número de teléfono. Las cosas funcionan así. Y, en realidad, no hay ninguna serie libre de acabar teniendo que hacer uno de estos anuncios… Ninguna.

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«Hola, mi nombre es Kiefer Sutherland. Interpreto al agente contra-terrorista Jack Bauer en la serie de Fox 24. Quiero tomarme un momento para hablar con vosotros sobre algo que creo que es muy importante. Ahora, mientras el terrorismo es obviamente uno de los problemas más críticos al que se está enfrentando nuestro pais y el mundo, es importante ser consciente de que la comunidad Musulmano-Americana está firmemente en el lado de sus compatriotas americanos en denunciar y resistir a todas las formas de terrorismo. De modo que mientras vean 24 tengan, por favor, eso en cuenta.»

El anuncio anterior -cuyo vídeo no he sido capaz de encontrar- corresponde a un episodio de la cuarta temporada de, obviamente, 24 en el que  decidieron hablar bien de los musulmanes para tratar de arreglar la presunta islamofobia de la que se acusaba a la serie. Por supuesto las cadenas de la cosa -y gran parte de internet- lo interpretó no como un aviso de algo que debiera ser obvio sino como una bajada de pantalones de la cadena. Pero qué vamos a hacerle. Lo importante es que nos sirve para probar una cosa: Los VSE o su variante de Public Service Announcement, PSA, es decir Anuncios de Utilidad Pública, llevan años dando vueltas.

Ya sea en los años setenta cuando muchas series -especialmente las de Norman Lear– decidieron tratar temas más complejos y lo mismo había un episodio sobre el aborto en Maude que en All in the family se hablaba desde violaciones hasta homosexualidad pasando por un episodio sobre el racismo en el que Archie se une al Klu Klux Klan sin darse demasiada cuenta de lo que estaba haciendo hasta la actualidad en la que aún seguimos viendo este tipo de cosas como en el ejemplo que acabamos de ver.

Aunque, por supuesto, eso no significa que se dieran en la misma cantidad ya que desde mediados de los ochenta hasta mediados de los noventa hubo una hola de hacer este tipo de episodios e incluso algunos programas especiales. Tiempos moralmente más cargados llevan a este tipo de cosas. Pero, claro, en cuanto uno se ha pasado una década sufriendo estas cosas acaba parodiándolas.

Mientras tanto da tiempo a que algunos programas exploren a fondo todo tipo de temas con, digamos, suerte desigual. Porque igual que las ideas en sí pueden ser más o menos controvertidas y, desde luego, partir de una intención genuinamente buena, los resultados, especialmente en las series para el público infantil y juvenil, tienden a ser… Discutibles. Ya sea cuando se habla de los problemas de las drogas (bueno, pastillas de cafeina):

 

de que hay que tener cuidado con los extraños porque a saber qué aviesas intenciones tienen…

 o a no encerrarse dentro de la nevera…


¡Ah! ¡Si solo Indiana hubiera estado escuchando!

Como decía, la mejor de las intenciones. Tanto que acabaron incluso creándose especiales al margen de las series. De esa manera podías reunir a todos los héroes que te alcanzara la influencia política para que salieran todos tras una introducción con Barbara Bush junto a un muñeco y acariciando un gato.

Si esto os parece extraño tendríais que haber visto a Nancy Regan entrando en el colegio de Arnold para demostrar que allí se vendían drogas y que Just say NO! ¿Que como lo sabía ella? Pues o los que se dedicaban a la venta eran los hijos de su vicepresidente o lo había imaginado al ver alumnos negros, yo qué sé.

El problema es que en ocasiones el resultado era… complicado… es decir, ¿cómo pones en marcha un programa contra los abusos a niños sin poder mencionar esos abusos, ni en qué consisten, ni dónde no se toca, ni…

 

Que sí, que la intención es buena pero… ¿gente disfrazada de muñecos de peluches gigantes tratando el tema?


Por cosas como esta algunos acabaron logrando el distintivo de ser películas de culto. Underground pero de culto. Eh, si los (siempre apreciados en esta web) Esper-Stadie lograron vivir de los PSA desmadrados durante los años ’30 en adelante, hasta el punto de que hoy hay un musical basado en Reefer Madness no veo por qué íbamos a sorprendernos de que algunas cosas no cambien aún.

El caso es que con tantas cosas que tratar como el SIDA, los problemas mentales, la ecología, la donación de lo que toque donar, o a no tomarte cualquier pastilla que veas pensando que pueden ser contra los granos porque lo mismo es speed que le han dado a tu primo y entonces te pones a bailar incluso más raro aún y lo mismo casi te mueres y de verdad, Carlton, ¡¿pastillas contra el acné?! En fin, muchos problemas y poco tiempo. De ahí que algunas series como Blossom o 7h Heaven acabaran siendo VSE todos sus capítulos.

Por suerte había cadenas que tenían mejor ojo que eso, como la ABC que se pasó durante 25 años (entre 1972 y 1997) realizando periódicamente una serie antológica llamada ABC Afterschool Special que solía ocupar unos seis telefilmes por temporada e iba rotando temas, lo mismo tocaba un VSE que adaptaban a un clásico o una novela juvenil más reciente, ponían un algo histórico a ver si aprendías sobre la época  o te presentaban una aventurilla con una moraleja agradable sobre ayudar a los amigos y esas cosas. Más de 150 episodios fueron realizados de esta particular antología que no tenía más línea central que tratar de que los niños crecieran mejor, o algo así. Y en la que según se fueron pasando los años se tocaron todo tipo de problemas. Algunos obviamente más graves que otros. Sobre todo porque no dejan de ser telefilmes familiares para un público juvenil. Pero, eh, eso no quita que lo intentaran… con fuerza.

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De modo que ya habéis visto, hay toda una tradición detrás de que la gente de la televisión mire a cámara al final y diga cómo tienen que hacer las cosas los demás para después aparecer un teléfono así que ya sabéis, si vuestra serie ha decidido tratar estos temas seguro que hay algún teléfono al que podáis llamar. Yo voy a tomarme una copa y unas pastillas, os dejo con esta recopilación que he encontrado por internet. ¡Chin-chin!