Las series fantásticas españoles antes de la televisión: Los seriales

Antes de ponernos con la televisión y sus obras vamos a echar un vistazo a lo que tenían antes. Por supuesto podríamos revisar el estado del cine fantástico en España y las contribuciones de grandes creadores que irían de Segundo de Chomón hasta comedias fantásticas estrenadas cerca de los inicios de emisiones de TVE como fueron El diablo toca la flauta de 1954 o, el mismo 1956 en que comenzaron las emisiones regulares, La vida en un bloc. Pero esto, aunque iluminador de intenciones y profesionales, no respondería a lo que quieren mostrar esta serie de columnas. Aquí queremos hablar de la presencia en televisión y de sus aplicación seriada.

Precisamente por esta última parte vamos a echar un ojo a lo más cercano que había a las series de televisión antes de que existiera televisión, a esas historias emitidas en los cines de manera complementaria a las películas formando parte de una programación que permitía pasar una larga sesión dentro viendo las noticias y siguiendo las aventuras de distintos personajes que se iban desarrollando a través de episodios. Es decir, a los seriales.

El serial sería una de las primeras creaciones para el cine, ideado como manera de lograr que acudieran con regularidad mediante la emisión de las aventuras de un personaje fijo. A ser posible que ofrecieran algo fabuloso o que pudiera interesar, siguiendo con lo que funcionaba en los folletines. Se supone que el primero de ellos fue precisamente la unión de dos personajes de sobra conocidos, Arsène Lupin contra Sherlock Holmes, serial alemán de 1910 de Viggo Larsen en 5 episodios para la Deutsche Vitaskop. Por supuesto en blanco y negro aunque con letreros insertados en alemán. A partir de ahí varias fueron las productoras que decidieron apostar por el formato, a ambos lados del Atlántico. Mientras los estadounidenses disfrutaban de The Perils of Pauline (1914) en Europa el gran maestro era Louis Feuillade con títulos que fueron tan célebres como Fantômas (1913-14), Les Vampires (1915) o Judex (1916).

Mientras tanto, en España también se fueron creando este tipo de obras. Podemos encontrar su rastro entre otros en libros como Los borrosos años diez, crónica de un cine ignorado (1910-1919) de Antonia del Rey, en la obra colectiva Historia del cine español de la editorial Cátedra o incluso en las Actas de las 2as Jornadas sobre Literatura Fantástica realizado en 2003 y editadas por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, además de presentaciones como esta del Instituto Cervantes de Manila.

Sobre todo porque es poco lo que se ha conservado tanto de los seriales como de casi toda la otra producción de cine mudo español, con lo que son más los testimonios indirectos -pasquines de estrenos, críticas, anuncios en periódicos- los que nos pueden ayudar a formar una idea. Y eso con suerte pues incluso las cronologías de rodajes y estrenos varían según las fuentes. No significa esto que la industria española fuera escasa. De hecho, en Barcelona se movía una gran cantidad de material y se fundaron varias productoras importantes e interesantes. Tanto es así que la hemeroteca de La Vanguardia recoge más información al respecto que la del ABC. Lo que sí resulta más complejo es conocer exactamente su contenido. De títulos tan sugestivos como por ejemplo ¿Sueño o Realidad? (rodada en 1919 pero estrenada en 1920) de Baltasar Abadal tenemos solo la confirmación de que eran cuatro historias de intriga y el listado de actores que en ella aparecía y la también de intriga El doctor rojo (1919) de Ramon Caralt -atribuida a veces también a otro histórico del cine español como es Fructuós Gelabert– que constaba de tres jornadas.

Pero probablmente la empresa más importante fuera la Hispano Films, fundada por Alberto Marro y Lluis Macaya en la que el primero sería el responsable mientras sus socios -primero tras la muerte de Macaya y luego en baile sucesivo con los Hermanos Baños como primera pareja- iban cambiando. Marro había trabajado ya con Segundo de Chomón en alguna de sus producciones, pero -vuelto este a proseguir su carrera en Francia- contrataría a Joan Maria Codina para rápidamente adaptar el folletín Barcelona y sus misterios (1915) de Antonio Altadill, ese sería el inicio de una colaboración durante un par de años que incluirá algunas historias que entraban más o menos dentro del fantástico según los gustos de la época y la cantidad de episodios que tuvieran para desarrollarla amen de presentar a la niña Alexia Ventura a la que darían otros cuatro seriales como Elva (1915) Alexia o La niña del misterio (1916) o El beso de la muerte (1917) -. A más espacio más necesidad de episodios fabulosos como probaban las ocho partes de este serial que usaba de reclamo.

Codina se iría en 1917 a los rivales Studio films en los que aún rodaría otros seriales como Mefisto, el protegido de Satán. Mientras tanto Marro continuaría con los seriales realizando El testamento de Diego Rocafort (1917), continuación de los Misterios, y también su última colaboración con la pequeña Alexia, con el estreno de La secta de los misteriosos (1917), que ofrecía una trama de misteriosos criminales y sus máquinas mortales construidas por el Mad Doctor de turno, aderezada con una joya encantada y una historia orientalista para ofrecer un trasfondo a la misma. Lamentablemente en 1918 un incendio destruye sus instalaciones provocando el cierre de la productora.

En los años siguientes aún se verían algunos seriales más. Codina, por ejemplo, realizaría Las máscaras negras en 1919. Título encuadrado también en la intriga de conspiraciones internacionales con la invención de un fabulosísimo explosivo como elemento buscado por un grupo de conspiradores deseosos de vendérselo a la siempre socorrida potencia extranjera.

Pero entre penurias, cambios de gusto e importaciones estadounidenses los seriales irían desapareciendo de las producciones españolas. Queda, sin embargo, su recuerdo como suerte de proto-aportaciones a la ficción serializada televisiva por la parte del audiovisual. Y, como decíamos antes, no mucho más pues la práctica totalidad se haya perdida.

Aunque… no toda. Una copia reducida, remontada y con los letreros en alemán de La secta de los misteriosos fue encontrada y remontada, como se explica en el siguiente -breve- vídeo de la Filmoteca de Catalunya.

Así que ya veis, esos fueron los inicios del fantástico audiovisual seriado en España. Que iría a más en cuanto pasáramos a tener una televisión propia en 1956.

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