¡Pilotos Deathmatch! Jonathan Strange and Mr. Norrell, Stitchers, Supergirl y más

Encontrarse con Between (CA), la serie canadiense que sacará también Netflix, es ver en acción esas ideas que se supone propulsan las bases de datos y los estudios de big data todo en acción. La pseudoapocalíptica historia no es gran cosa pero supongo que tampoco tenían mucho más para tirar. E imagino que alguien estaría por la labor de hacer algo mejor que The 100, total, tampoco era muy complicado.

Filtrar un piloto es una costumbre tan post-upfronts que lo raro sería que no pasara. Ahora, que alguien haya decidido hacerlo con Crowded (USA), una comedieta muy del montón que si acaso puede decir algo es que Stacy Keach y Miranda Cosgrove han accedido a participar en ella, de modo que si fuera malpensado sospecharía que lo han hecho para poder cancelarla a gusto.

En cuanto a Jonathan Strange and Mr. Norrell (UK), la reconstrucción es muy precisa y parecida al libro sobre el estudio y regreso de la magia a Inglaterra. Si has leído el libro sabes cómo te parecerá. Y si no…  razonable y ajustado pero poco sorprendente y algo lento en su desarrollo.

Seguimos con las cosas de la mente, en Stitchers (USA) toca entrar en los recuerdos. Que por algún motivo ven a la gente desde fuera y no desde dentro. Y hay una chica dotada y un equipo y… en fin… esas cosas que haría la SyFy pero que esta vez suena un poco diferente porque es la ABC Family jugando a ser la SyFy. Así que tenemos más jovenzuelos e intentos de darle más relevancia a los personajes femeninos. Con su éxito habitual.

Lo primero que quiero decir de Supergirl (USA) es que, en general, me ha gustado. Decir esto primero se debe a que ahora es cuando empiezo a rajar y tampoco se trata de que parezca un desastre. Pero si logras que la pavisosez que tienen por protagonista sea lo menos problemático del piloto es que hay cosas que arreglar. Bien es cierto que sospecho que parte de esos problemas de guión se deben a que el canal que la acoge, la CBS, tiene una idiosincrasia propia. También a tener que jugar a crear una serie derivada sin tener aquello de lo que deriva de por medio. Es casi como ver todo lo que saldría mal si a una de las series de superhéroes de The CW la llevas a un canal generalista. Si encima es el canal generalista menos… evolucionado… en la que la serie con la más baja edad media del espectador es de 53 años puedes imaginarte lo que acabas encontrándote. Por un lado todos los puntos del manual Hacer superhéroes en 2010, por otro giros locos de guión para justificar decisiones que parecen tomadas desde arriba con las que encajar a matillazos el pasado de los personajes en el estado que quieres que tomen las cosas y, finalmente, la imposibilidad de contar con una de las más importantes presencias de la serie que, sin embargo, estará siempre como una sombra sobre la misma. No es una mala serie, y espero que una vez establecido el piloto tenga un buen desarrollo -al fin y al cabo algunos de los problemas de esta estaban también el año pasado en Flash– pero tienen mucho que mejorar. Y ya si entramos en terrenos de crítica cultural y minorías -la gran asignatura pendiente de la CBS– ni os cuento, incluso en este repaso sin espoilers hay cosas que en fin. Pero, como decía, no es realmente malo y confío en su evolución. Tendremos que esperar, eso sí.


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