La parte de Lo Infantil (2, TV No-Ficción Fantástica Española)

Escribir sobre fantástico en relación a las creaciones para público infantil y juvenil exclusivamente es, a la vez, sencillo y complicado. Sencillo porque más de la mitad tienden a ir por ese camino. Complicado porque, obviamente, son muchas. Ya cuando empezó el repaso a la ficción fantástica en España nos encontramos con algo tan vocacionalmente infantil -al menos de cara publicitaria ara fuera- como Diego Valor (1958). Y hemos ido señalando también las apariciones cercanas en series que daban un repaso a las historias clásicas como Érase una vez (1958-59) o Fábulas (1968) que, sin embargo, lo hacían en el camino contrario, el de la adaptación literaria con más o menos cambio para un público adulto.

Eso no significa que no hubiera creaciones para el público infantil y juvenil, ni mucho menos. De hecho, podríamos separarlas en tres grandes bloques. El de los espacios infantiles, muchas veces transmutados en espacios contenedores, el de las series pensadas para el público infantil y el de los dibujos animados creados para ese mismo público.

Quizá el menos numeroso -y más factible de pertenecer a la historia general anual y no a esta sección- sean las series con público juvenil e infantil. En realidad no son tantas como parecen. Algunas como Las aventuras del hada Rebeca (1976), La Odisea (1976), El monstruo de Sancheztein (1977-78) o Rocky Chaparro, Agente 003 y medio (1978-79) no eran más que creaciones para amenizar esos contenedores de los que hemos hablado antes. Una adaptación en el primer caso, un complemento en el resto. Otros, como Cuentos populares europeos (1986-1987) seguirían esa senda de las adaptaciones literarias aunque su público buscado, como en el caso de los programas con marionetas y sombras chinescas. Más bien coproducciones como El valle secreto (1980), La isla de los fugitivos (1982), El profesor Poopsnagle (1986) o La tía de Frankenstein (1987) entre otras muchas coproducciones en las que TVE puso dinero. En otros casos simplemente eran intercabios -o compras conjuntas europeas-. De modo que cuando uno encontraba una serie creada para un público digamos más o menos abierto pero por parte de TVE en exclusiva, como pasó en 1982 con La máscara negra, recuperación sin pagar de derechos de El Zorro con Sancho Gracia adapando, y adaptandose, en este cambio de lo que en tiempos fuera Curro Jiménez.

Como decía, no todo fue ficción, y de este modo hubo gran cantidad de contenedores y también alguna creación a medio camino con el programa concurso Positrón (1987) que jugaba con la idea de viaje espacial y múltiples pruebas de manera incluso más inmersiva que Los sabios (1984-86). Podríamos decir que era su evolución tanto como lo fue en un sentido diferente El rescate del talismán (1991-94), pero de concursos ya hablaremos en el futuro.

Vayamos de una vez con esos programas infantiles que unas veces lo eran de por sí y otras eran poco menos que contenedores. Por hacer un breve repaso y antes de que se me llene todo esto de gente nostálgica, que es lo último que estoy por soportar, podemos ir haciendo un breve repaso entre aquellos de que incluían un elemento fantástico: Un globo, dos globos, tres globos (1974-79) que incluyó varias de las historias antes comentadas, La cometa blanca (1981-83), La bola de cristal (1984-88) o Planeta imaginario que tuvo un primer año en catalán antes de pasar el siguiente en 1984 ya para todo el territorio estatal hasta 1986. En 1987 del mismo creador llegaría El bigote de Babel, con vocación de ser un Max Headroom juvenil que intercalara historia y aproximaciones a la actualidad, logrando liarla más todavía. El cambio a los noventa lo producirían Los mundos de Yupi (1988-91) y ya en esa década tendría lugar Pinnic (1992-96). Lo más cercano que hubo a estos programas de ahí en adelante sería Los Lunnis (2003 -) que como ejemplo de la desaparición de programación infantil en las generalistas pasarían a Clan en 2010 en donde siguen, si bien no sería capaz de afirmar que no se trate de repeticiones. (Sí, ya sé que hubo contenedores también en las regionales, pero no me veo capaz de incluirlas aquí dentro)

En cuanto a los dibujos animados, algo parecido ocurre. Hay sobre todo una extensa cantidad de la producción de la BRB Internacional que podría entrar en la parte del fantástico: David el Gnomo (1985) y su continuación, Fantaghirò (1999), El hombre invisible (2004), Iron Kid (2005) o The IMP (2007) entre otras entrarían en esta categoría sin mucho problema. Aunque, por supuesto, no serían las única.

En 1968 TVE emitiría los cortos Aventuras de Molécula, obra del gran Cruz Delgado que durante 13 capítulos se ocuparía de una aproximación a la ciencia ficción casi superheróica. Sin mucha continuación, lamentablemente. En 1987 tocaría no a dibujos animados sino a marionetas, por medio de  Los Aurones, que presentaba una historia con principio y final y varios niveles distintos de poderes fantásticos. Una creación con BRB de por medio pero que merece un punto aparte por estar creada originalmente para la televisión catalana, Els Bobobobs (1988-89) tenía un barco-nave espacial y a muchos personajes de distintas tradiciones fantásticas detrás. Más claramente ciencia ficción con toques de fantasía casi épica sería La corona mágica (TVE, 1989-1990) obra de Juan Ramón Pina para Filman que, como en el caso de  Las auténticas aventuras del profesor Thompson (1992-1994) contaban con el gran Narciso Ibáñez Menta como narrador, y con Pina también entre los creadores. Si la primera era casi fantasía épica y space opera esta otra tomaba los viajes en el tiempo con su parte de humor aunque de manera mucho más lineal y repetitiva, sin una auténtica historia que contar y desarrollar. En 1995 se presentaron en televisión Las tres mellizas, con gran éxito y profusión de spin-off a partir de entonces, de entre los que nos interesa en especial el dedicado a La bruja aburrida (1999). Ya en la década siguiente, aunque de pura chiripa, llegaría Hero Kids (2009) que estaba lista antes y de la que podría contar más cosas -al fin y al cabo es la única serie en la que puedo decir que trabajé de algo cercano a guionista- pero que tampoco es cuestión de dar la paliza. Limitémonos a señalar que eran dibujos animados decididamente superheróicos. Con muchos, muchos personajes distintos y distinguibles en su actitud y sus poderes. Y es que, poco a poco, se han seguido creando series de animación en España entre las cuales ha acabado habiendo oportunidad incluso de introducir elementos del fantástico. Quizá su último éxito haya sido Desafío Champions Sendokai (2013 -) que reúne fantástico con deporte en una loca historia que podría haber salido de cualquier mente asiática.

Como decía al principio, sin duda me habré olvidado algunas y, más claro aún por mi parte, podría haber profundizado un poco más. Pero tanta variedad y tanto agosto hacen que, al menos de momento, este pequeño repaso a la sección infantil y juvenil del fantástico televisivo español termine aquí.