¡Pilotos Deathmatch! The Grinder, Norskov, Quantico y más

Últimamente veo las novedades de la IFC y no entiendo nada. Hace unos años, antes del cambio de dirección, era el lugar en el que se podían encontrar comedias minoritarias pero arriesgadas. Hoy es un sitio en el que estrenan Benders (USA), que es un producto del que la TBS pasaría.  Por rancio en el contenido y en el continente y porque perder veinte minutos con esta oda a la amistad masculina y el estobo que son las mujeres que no entienden tu interés por tu equipo favorito es algo peor que pereder el tiempo, es arriesgarse a que se te estrague el gusto.

En cuanto a Blood and Oil (USA), en ABC tratan de actualizar una vez más el culebrón  petrolero con el mismo poco acierto que de costumbre. Don Johnson hace lo que puede, que no es mucho, en una serie cuya utilidad principal podría ser el ruido blanco.

Algo mejor salió Code Black (USA) que es un más-de-lo-mismo de series sobre hospitales pero al menos está hecha a la perfección, casi como siguiendo un manual de la televisión en las urgencias hospitalarias. No sé si a los ajenos a estas narrativas les interesará en exceso pero a sus fanes más clásicos les va a alucinar.

Es una lástima el nuevo Danger Mouse (UK) porque eleva la parte estética a un nivel enorme para, por contra, perderse en un guión aburrido y rutinario. ¡El mundo al revés! Acostumbrados como estábamos a un guión brillante sacado adelante con pocos medios nos encontramos con esta pobre puesta al día que solo salva un mínimo el que, al menos por esta vez, no hayan optado por el 3D.

Enorme desastre Dr. Ken (USA) porque ni Jeong funciona bien como actor principal ni los secundarios -ni siquiera el grandísimo Albert Tsai– logran salvarlo porque parecen vivir en dos planos diferentes. Y es que la comedia, escrita con una escasisima voluntad innovadora, acaba creando un montón de lugares distintos para que falle todo: No funciona como comedia familiar, no funciona como comedia de lugar de trabajo, no funciona su relación en ninguno de los dos ambientes y los chistes logran ser caducos y bordear lo ofensivo. A la vez. Si yo fuera el creador le enviaría una cesta de fruta a los responsables de Benders por haber logrado salvarle in extremis de ser la peor nueva comedia de la semana.

La IFC ha estrenado otro espanto esta semana. Gigi does it (USA) no llega al nivel deplorable de las dos comedias comentadas antes pero por los pelos, sobre todo teniendo en cuenta que parte del chiste es tener a un cómico joven disfrazado de abuela haciendo cosas poco propias de su edad. Podría ser peor, pero solo porque llevamos la semana que llevamos. Así que intentemos no pensar si es que no hay actrices de edad avanzada que sea buenísimas en comedia y estén ahora mismo sin trabajo.

Por contraste Grandfathered (USA) es agradable. No es mucho más, está demasiado ocupada con John Stamos haciendo su versión personalista y egocéntrica de lo que hubiera podido ser un proyecto como Raising Hope sin un Greg García detrás. Y el trabajo de sus actores lucha por sacarla adelante. Lamentablemente es muy convencional pero, en fin, quién sabe cuánto aguantará.

Mejor aún, aunque aún lejos de un resultado al menos notable, está The Grinder (USA). Serie cómica de abogados que se mueve entre Rob Lowe y Fred Savage y entre el caricaturesco personaje del primero y el neurótico del segundo. El piloto tiene mucho que mejorar pero al menos parece que podría salir algo bueno de aquí en algún momento.

No entiendo este Marley’s Ghosts (UK), sobre todo por los actores implicados. Sarah Alexander ve fantasmas, concretamente los de personas cercanas a su vida: John Hannah, Jo Joyner y Nicholas Burns. Alexander o Hannah son grandes actores, pero ni ellos pueden salvar este despropósito que hubiera parecido viejo en los años setenta.

Vamos con un policíaco, que ya va tocando. Aunque tengamos que irnos al frío para ver Norskov (O) (D), serie sobre un policía que regresa a su ciudad natal para encontrarse a familia y amigos con distintas responsabilidades y lazos pero todos complicados de una u otra manera en problemas más o menos turbios. Una de esas series que siguen con la faceta más personal del género negro aunque aquí no haya -ni necesiten- un hilo conductor criminal simple.

Si el otro día decía que Life in pieces no podía querer ser más Modern Family viendo Quantico (USA) no puedo dejar de pensar que estos querían que Shonda Rhimes les hiciera una serie del FBI inspirada en Homeland y no encontraron cómo proponérselo. Que la cadena sea la ABC puede significar que, o bien les dijo que no o han pensado que podían intentar seguir el estilo de su creadora más conocida sin tener que pagar. El resultado se resiente como exploit pero dentro de ello hay suficientes momentos variados como para merecer al menos un ojo al piloto y decidir si seguir el berenjenal este que se han inventado.

Como a veces me preguntáis, he aquí otro de los documentales de la BBC, en este caso Sex, Lies and Love Bites: The Agony Aunt Story (UK), un repaso por la historia de las columnas de consejos amorosos y las personas que se dedican a responder esas dudadas vitales. Cuanto menos curioso.

Finalmente You, Me and the Apocalypse (UK) que nos trae más Rob Lowe y un poco de apocalipsis en una serie que está cerca de funcionar pero que con tanto concepto  extremo y tanta narrativa confusa acaba dedicando demasiado poco tiempo a todo lo que se trae entre manos, que es mucho. Confiemos en que se deba solo a que estaba presentando personajes porque los siguientes aún pueden encarrilarla.


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