En la actualidad: «Ministerio del Tiempo» (2015 – )

Durante estos últimos meses hemos estado viendo como el Fantástico Español en TV se iba aproximando desde sus inicios en los seriales y en 1958 con Diego Valor (dos años después del comienzo de las emisiones), y por fin hemos llegado al año en el que aún estamos.

El 24 de febrero de 2015 se estrenó en TVE Ministerio del Tiempo, serie que -más allá de discusiones sobre si lleva artículo o no- fue acogida con enorme entusiasmo por los fanes. Quizá por la cualidad de reunir en una serie un estilo más cercano al británico de aproximación al fantástico tras lo visto estos últimos años. Al fin y al cabo tras los distintos ejemplos recientes que seguían unos repartos e historias que oscilaban entre el exceso de personajes y la explotación juvenil -sin que por ello debamos presuponer menoscabo alguno de su calidad- parecía que se iba consiguiendo llegar a un punto en el que fuera de nuevo posible crear series fantásticas de éxito. De momento un éxito que funciona a dos niveles, para los movimientos oficialistas y cuasi-burocráticos de comparar audiencias televisivas fuera de otra consideración es solo una serie más. Una que no tenía tan claro su renovación.

Quizá porque estaba en parte fuera de esas realidades actuales en las que el éxito en cifras se da más allá de los medidores habituales, con su cifra de espectadores en streaming superando en mucho a los que se ponían delante del televisor, una forma más de demostrar su popularidad en internet. Porque lo que realmente se notó fue un paso más en la recepción, no era solo una serie española fantástica de éxito, era también una que llegaba a un público aún más general del que habían tenido otros éxitos recientes en ese campo como El internado o El barco. Quizá por ser una creación que apuntaba a un público más general.

Quizá por la propia historia detrás de su creación. La historia de los hermanos Olivares, Pablo y Javier, que habían soñado desde hacía años con poder darle cuerpo y que cuando por fin lo lograban enfrentaban una tragedia mayor, la enfermedad y posterior muerte de Pablo. Por suerte nos quedaron las historias de cómo habían sido esta creación y la presencia de Javier, que se ha mostrado en todo momento accesible y dispuesto a hablar de la serie favoreciendo no solo la creación de un nutrido grupo de aficionados, también un flujo de información constante. Esta cercanía ha servido para dar lugar a multitud de entrevistas en variedad de medios y encuentros de todos tipo y se ha traducido en muchas muestras de interés de esa comunidad está la creación de un blog sobre las apariciones en prensa de la serie o un podcast comentando los capítulos y creadores detrás de la serie.

Pero, sobre todo, daría lugar a un impacto que servía para reforzar su mensaje, fuera para dejar claro el problema de las medidas de audiencias tradicionales o la renovación de la misma. Una larga historia esta última que demostró el interés por la serie, ahora traslada a la segunda temporada y ya con ojos en la tercera. Y para las que no han venido nada mal las candidaturas y premios que ha ido ganando, muestras del respeto de los críticos y creadores por la serie.

Así, la historia de una organización secreta gubernamental con viajes en el tiempo que permiten miradas a la historia de España -aunque limita, de momento, las posibilidades de viajar al futuro- pero no al de los integrantes de esta agencia, se ha convertido en todo un ejemplo. Discutido, por supuesto, pero al fin y al cabo capaz de llegar a los espectadores para que sean ellos los que decidan. Algo que no muchas series en este repaso al fantástico español han podido decir.

 

 

 

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