¡Libros que Llegan! Verhoeven, «Finnegans Wake», Manchette y más

No nos habíamos despedido adecuadamente. Llevo todo el mes de julio esperando que saliera alguna obra más, algún libro que permitiera dar cerrojazo definitivo. Pero entre que los plazos de entrega se han ido volviendo perezosos y que las distribuidoras… bueno… sus cosas. Parecía que había aún libros sobrevolando. De hecho, que hoy haya decidido sacar este pequeño repaso es más porque se acaba julio y había que dar un cierto final más que por la manera en la que pudiera continuar arrastrándose. Así que, por última vez hasta el mes de septiembre…

¡Que entre la pila!

– Finnegans Wake de James Joyce, ed. Cuenco de Plata 

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Famoso sobre todo por ser la primera traducción completa al español, autoría de Marcelo Zabaloy, que ha servido para que la gente se entretenga discutiendo lo que es o no traducible y la calidad de la misma y todas esas cosas… Pero lo importante es… Bueno. Algo lo será.

– Jesús de Nazaret de Paul Verhoeven, ed. Edhasa

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En serio. Y no es lo que uno podría esperarse en un primer momento. Se nota que Verhoeven -sí, el director- estuvo realmente interesado y se tomó el tiempo necesario en su investigación. Porque, al menos para mí, ha sido una sorpresa.

– Fatídica de J. P. Manchete, ed. Navona

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Obra criminal de Manchette, en esta ocasión con asesina a sueldo de por medio y reflexión sobre el poder oligárquico. Breve pero no por ello menos logrado.

– Los restos del naufragio de VV.AA., ed. Salto de Página

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Selección por partes de relatos en los que ilustres exiliados van hablando de la Guerra, el Exilio y Lo que allí encontraron. Un amplio abanico de obras y autores que permite hacerse al menos una pequeña idea de lo que aquello fue.

– La dueña del Hotel Poe de Bárbara Jacobs, ed. Navona
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Juego de textos encadenados y paratextos definitorios, esta obra de Bárbara Jacobs sirve no solo para darle vueltas al concepto de narraciones picantes, también para ir desarrollándose entre géneros y posibilidades desarrollándose como una planta en crecimiento.

– Recetas para amar y matar de Sally Andrew, ed. GrijalboEGR54595

Asesinatos y trama amorosa leve y mucha cocina o amor por la misma. El tipo de libro que parece diseñados para sacar en este momento del año y leerlo cuando mejor te parezca que esto no son verduras de temporada.

– El café celestial de Stuart Murdoch, ed. Expediciones Polares

305288-9aabb1255d664e639d379c246eccacb7Otro clásico, la edición de los diarios de un músico -esta vez toca de Belle and Sebastian– contando su vida, las intimidades de la cosa musical, sus pensamientos y eso. Sólo faltan fotos de su instagram.

– Corazones de piedra de Simon Scarrow, ed. Edhasa

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Lo que nos lleva a la Segunda Guerra Mundial. Eso pasa a veces. Historias de espías y militares con parte alemana y parte francesa y un intento de explicar las igualdades y diferencias entre ambos con la guerra como eso que les impide ser amigo y enfrentan y todas esas cosas. Además, tiene Nazis.

 

¡Hasta aquí! Dejamos -más colgada aún- la cosa hasta septiembre, a la espera de Potter, y su famosa Reentré. ¡Pasadlo bien -lo mejor posible- mientras tanto! Y ya sabéis… ¡Nos leemos!


Voy a empezar reparando un error. Estaba absolutamente convencido de haber hablado ya de Barracuda (AU), la nueva adaptación australiana de una novela de Christos Tsiolkas. Resulta que no. Y tampoco me extraña mucho. Si ya en La bofetada había poco que defender, y no voy a entrar en la versión americana, en esta como mucho la puedo recomendar a los que quieran ver nadadores. Porque todo el rollo de la competición, el esfuerzo, las relaciones de familia y las amorosas -que claro- suenan a más de lo mismo. La parte buena es que si queréis objetivizar hombres no creo que esta temporada vayan a salir con menos ropa en ningún lado. Juegos Olímpicos incluidos. Yo me quedo con la versión de Heart.

Terminadas las penurias pasadas vamos con las actuales: Solo puedo imaginar a un canal autorizando The Rebel (UK) menos por Simon Callow que por el éxito de El abuelo que satló blablabla. El resultado es una comedia de señor mayor insufrible que logra hacer real la última palabra.

En cuanto a Roast Battle (USA)… A mí me gustan mucho los roast, y me alegro de que alguien con las tablas de Jeff Ross tenga un trabajo fijo o algo. Los cómicos que han logrado son variados, alguno es hasta bueno… pero el formato que han seguido… tener a tres animadores hace más por desearles la muerte que por otra cosa, las victorias son casi aleatorias y muchas veces sufren del peor problema de la Insult comedy. Centrarse en un tema mal visto desde la posición dominante de la normalidad y todos para delante. En fin, podría haber sido peor, supongo.

Terminamos con Wasted (UK) que es una serie de jóvenes -no tanto- británicos viviendo en un pequeño pueblo que solo puedo imaginar definida como De señores que creen que son cómicos y están encantados de conocerse porque la trama es prácticamente inexistente y se supone que lo que nos tiene que hacer gracia es estos adolescentes treintañeros terminales que hacen cosas como beber y drogarse. A veces me sorprende que esto siga siendo un tema, pero aquí estamos, en 2016 y aún pensando que decir mucho ¡DROGA! es divertido. Mucho más que trabajarse un guión.


Como con estas cosas uno nunca sabe acabo de encontrarme esta semana con Escape the Night (USA), una de esas producciones solo para YouTube Red que podríamos resumir en Murder Mystery con más Murder que Mystery, de hecho es casi un ‘juegos de mesa y sociedad’, a dos pasos de ser como La noche de los castillos y solo un poco más allá de El secreto del talismán, pero vaya. Como los participantes/concursantes son YouTubers americanos su supervivencia nos interesa casi tanto como la de los jovenzuelos de un slasher, y por lo menos la historia está algo mejor pensada que la de Whodunnit – Iba a decir que no era difícil pero llevamos un año en la que Harper’s Island está brillando por contraste así que mejor no abrir mucho la boca- así que, bueno… no todo van a ser concursos de cocina. Desde luego no seré yo el que se queje si se ponen de moda los concursos de asesinatos.

Por algún motivo para que en BBC Three están muy ocupados en otras cosas como para darle más bombo a Fleabag (UK), pero he logrado encontrar un trailer. De todas formas os resumo: Phoebe Waller-Bridge encarna a una joven con una vida no-tan-mala y cierta propensión a que le pasen cosas difíciles de explicar. También para romper la cuarta pared y mantener así una relación con el público que se parece menos a la de House of Cards que a la de Bridget Jones. Salvo porque no está en la política ni en… bueno… lo que sea a lo que se dedique Jones. El resultado es un acercamiento a la comedia confesional con un reparto joven por un lado más las ocasionales apariciones de veteranos por el otro que, en resumen, suma suficientes aciertos y errores en distintos campos como para que merezca la pena ver el piloto y decidir, a partir de ahí, si es algo de lo que veríamos más.

Fleabag by Phoebe Waller-Bridge – Trailer from Emily Murray on Vimeo.

A veces los del Smithsonian tienen ideas peculiares. Como esta Hell Bellow (USA) que es una serie de programas recreando diferentes momentos de la 2ª Guerra Mundial centrándose en las batallas navales de submarinos. Recreaciones, no documentales propiamente dichos. De modo que aunque el resultado es más bien curioso conviene ser consciente de lo que uno se va a encontrar. Ahora, los fanes de esto no creo que puedan estar más contentos. (Bueno, quizá si la producción tuviera más dinero, que eso siempre)

Para mi sorpresa esta serie, Legendary Dudas (USA), no me ha desagradado. O no del todo. Que es algo más que notable siendo otra de esas obras de Nickelodeon. De instituto. De entrada la excusa argumental no es gran cosa: Dos hermanos son reunidos en el nuevo curso cuando al menor se le hace avanzar de clase hasta la del mayor. Esto, que podría haber sido un espanto típico, se usa en una manera que aúna comedia y drama, no al nivel de un Degrassi -tampoco vayamos a exagerar- pero al menos sí un poco más allá de la típica serie de taquillas. Además, se ha optado por una cámara en lugar de la multicámara habitual y se han preocupado en crear un reparto de cierta extensión y razonable variedad -algo que, en realidad, tienen más aprendidas las series juveniles/adolescentes que las de adultos- así que incluso con los problemas obvios del punto de partida y el canal logra una cosa quizá demasiado sensiblera pero no por ello menos meritoria.

La nueva adaptación de The Secret Agent (UK) para la BBC es precisamente lo que uno puede imaginar. Ambientación magnífica, un gran Toby Jones protagonizando junto con no menos estupendas actuaciones de Vicky McClure, Stephen Graham y -para mi gusto especialmente- Ian Hart. Quizá David Dawson como el ruso Vladimir esté un poco pasado pero teniendo en cuenta lo atenuado que está el humor de la original en esta nueva versión -quizá el pero mayor que se le pueda poner- tampoco sobra. En fin, que no sé para que estoy hablando de esta serie cuando os la habéis imaginado desde el principio.

Terminamos por esta semana con Vice Principals (USA) que es otra obra de Danny R. McBride y Jody Hill de modo que si os gustaron las anteriores etc… Como pasa con las de Kevin James pero en otra cadena, vaya. La parte buena de aquí es que sale Walton Goggins haciendo un papel que logra ser muy diferente y, en realidad, muy parecido al resto de sus papeles. La parte mala es que no sale lo suficiente. El reparto está bastante logrado pero la serie… bueno… si os gusta lo que hacen McBride / Hill seguro que la disfrutaréis también.


¡Mat-A-Ton! «Scream» 5-8: Cerdos y secretos + PLL, AG y DoS

Un mes -aproximado- más tardes y con todos los asesinatos por descubrir resulta que el desastre está consumado. Nadie parece preocupado por lograr un mystery más o menos clásico y sólo a PLL parece interesarle abrazar el locurón.

Pero bueno, aún hay posibilidades de comentar en Scream y alguna cosa que decir del resto de ellas así que, con el aviso de destripes habitual… ¡Al tajo!

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En una semana tan tranquila como esta casi es de agradecer que las dos novedades tengan suficiente que comentar. Por un lado Harmonquest (USA), la última de las novedades con Dan Harmon detrás. Adaptación de sus partidas de rol convertidas en espectáculo y acompañadas por un jugador invitado -relativamente- famoso y por unas animaciones. La idea es sencilla, sin duda, y funciona obre todo porque funciona la narración rolera. En realidad a los que llevamos ya un tiempo viendo estas cosas nos recordará más a The Guild que las comiqueras Knights of the Dinner Table o Dork Tower. Imagino que, por lo mismo, habrá gente que no entenderá o no compartirá lo narrado. Pero eso ya allá cada cuál. Por cierto, Seeso ha puesto en abierto el piloto -y emitido todos los capítulos- así que si tenéis interés en echarle un ojo dadle ahí abajo.

Por contra Stranger things (USA) tenía todo para gustarme -bueno, casi, ya iremos luego a la época- pero me resulta excesivamente falsa. Para que os hagáis a la idea: El pequeño pueblecito en el que ocurren cosas misteriosas pero ahora con niños y con una Winona Ryder a la que parece que han encerrado en su propia trama y más niños y adolescentes y cosas… La sensación que me da es que nada de lo que se cuenta es propio sino reflejado. Y ahora sí vamos a la época: Hay mucho en ello de elección con intencionalidad nostálgica. Desde los espléndidos títulos de créditos al uso de unas composiciones musicales que recuerdan a las del gran John Carpenter. Y, in embargo, no hay un motivo para ello. En The Americans es fundamental la situación sociopolítica, en otras series como The Goldbergs o Fresh off the boat son los recuerdos de alguien que vivió aquella época e incluso en ese espanto de Summer of Dead se han molestado en buscar una excusa argumental con la excusa del Satanic Panic. Aquí sin embargo… el motivo mayor parece ser poder meter referencias, sacar una y otra vez imágenes que recuerden a las películas juveniles de la época -que posiblemente quisieran ser chavales como Los Goonies pero les salen más como los insoportables niños de ET… Bueno, vale, que Troll. No Troll 2, aunque hay momento que…- y a determinadas obras de terror. Lamentablemente el fondo estructural -no digamos ya el manejo de los tiempos- es muy flojo, las diferentes historias no parecen tener una unidad por mucho que ocurran a la vez y por motivos similares y, en general, el trabajo de los guionistas acaba convirtiéndola en más fallida que el anterior intento de terror de Netflix, Hemlock Grove, y mira que parecía difícil con los ryamurphiescos meandros narrativos que seguía. Pero, volviendo a lo que nos ocupa, y con media serie vista, empiezo a sospechar que hay un problema entre la gente que quiere hacer horror para televisión. Al menos entre las que quieren hacerlo este año. Ni siquiera la excusa de que es un slow burner sirve aquí, no hay una acumulación ni una serie de tensiones de baja intensidad, solo una mezcla de tramas y personajes que parecen más apelotonados por si algo funciona que con una genuina finalidad. Volvemos, por tanto, a ese extrañamiento del que hablaba antes. Porque da la sensación de que el material de partida se ha encontrado con problemas de entendimiento de manera que antes que algo creado desde un inicio lo que esto puede parecernos es la adaptación de un manga al público americano. Es difícil saber si es peor lo incomprensible de la unión de la trama o lo forzado de las referencias pero lo que está claro es que en algún momento alguien decidió seguir adelante con algo que en realidad no le interesaba lo suficiente. Y eso es lo que nos transmite a los espectadores.


Semana extraña esta en la que a principios hay un poco de cada y a finales poco más se ha estrenado. Pero como la variedad está para estos momentos vamos a empezar por Reino Unido y su Brief Encounters (UK), un agradable drama con toques de humor que habla de los años ochenta y un cierto despertar al centrarse en las vendedoras de productos de lencería y juguetes sexuales en la revolución del modelo de tienda al de fiestas en casa. Así que todo agradable y calculado en época y aspecto.

Intentar entender Elena of Avalor (USA) es casi imposible. Al menos entender cómo comienza. Luego ya resulta que investigas y descubres que, más allá de la americanada, es un spin-off de otra serie de animación de Disney, Princesa Sofía. De hecho, está relacionado con uno de los elementos de lo mismo y su presentación se realizó en un especial que va de la una a la otra. Pero, en fin, intentan presentarnos su historia -rapidita- para presentarnos a esta princesa que va a reinar y su extraño mundo entre lo hispano-americano, lo árabe, lo directamente delirante. Supongo -he de suponer- que es un intento de Disney por diversificar y que más allá del Toros y Flamenco buscarán una manera de hacer que funcionen. En el futuro.

En cuanto a la muy particular serie australiana The Kettering Incident (AU) es, cuanto menos, diferente aún tirando de escenas muy conocidas: La protagonista con un trastorno del pasado y el pequeño pueblo al que la protagonista regresa, lleno de secretos y al borde de la desaparición. Todo ello con un añadido de luces misteriosas en el bosque y esto sucedió en mi pasado y ahora ha vuelto a empezar. Así que, pese a que le cueste un poco arrancar y tengan momentos de extrañeza por la extrañeza, al menos resulta algo con lo que pasar un rato.

Terminamos en tierras canadienses con Letterkenny (CA), que en parte es un programa de sketches y en parte una comedia, todo ello con un pueblecito y sus habitantes -jugadores de hockey, granjeros, colga’os…- como centro y expansión de una webserie de hará unos 3 años (Letterkenny Problems). Así que… bueno… no es mi tipo de humor pero creo que en lo que hacen no les sale mal. Allá los gustos.


¡Libros que Llegan! Ozaki, «Una chica con pistola», Townsend Warner y más

Como era de esperar llega el verano y van desapareciendo los libros. Pero con eso y con todo aún quedan algunos dando vueltas. Aunque antes de nada vamos con un espacio para una novedad que pudo encontrarse en el HUL y que, como hacen unos amigos, vamos a dejar a parte:

,- Hijos de Sedna de VV.AA., ed. Episkaia y Prosa Inmortal

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Colección de relatos sobre la colonización de un lejano planeta.Historias de colonización pero también de organización con los que se intentan explicar esos cien años desde su inicio en un trasfondo de desesperanza que obligaba a mirar a las estrellas hasta llegar a la organización política y colonial que en el momento ‘actual’ del relato contextualiza muchas de las decisiones y juegos metatextuales -algunos retroactivos, claro- del mismo. Una aproximación, por tanto, a una manera distinta de abordar la ciencia ficción en España. Y, además, incluye mapas.

Realizado este obligatorio parón retomemos. Poco material esta semana aunque no por ello carente de interés. Como casi siempre pero con un número de novedades menores, vaya. Así que tampoco hace falta que me líe mucho, que la historia os la conocéis todos y hace calor. Vamos directamente a…

¡Que entre la pila!

Una chica con pistola de Amy Stewart, ed. Siruela

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La verdad de una mentira o las posibilidades para la ficción de los datos que fueron ciertos, da igual cómo lo veamos -al menos da igual dentro de un orden- que lo importante aquí es saber esas dos características en principio independientes pero en realidad muy ligadas: La mayor parte de lo que se cuenta en este libro, de los transfondos de personajes, sus diálogos e intereses, es inventando. La mayor parte de lo que sale en este libro ocurrió de verdad, son hechos y nombres y personas que aparecen en la extensa investigación de un suceso principal -una discusión automovilística que terminó a tiros- parte de esa base. Así que este es el libro, una divertida recreación de algo que sucedió a partir de lo que pudo suceder. Una obra interesante, como podéis imaginar.

Fábulas y leyendas de Japón de Yei Theodora Ozaki, ed. Quaterni

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Colección de historias clásicas japonesas de la mano de Yei Theodora Ozaki, autora que viviera a caballo entre el S XIX y el XX y viniera de un fallido matrimonio entre uno de los primeros japoneses en estudiar en occidente y una occidental que se quedo con las niñas que de la unión salieron hasta que fueron mayores de edad y pudieron viajar al país de origen de su padre. Posiblemente de ahí le viniera el interés a Ozaki por conocer mejor el trasfondo y la cultura del país, zambulléndose en su mitología pero también en sus cuentos de hadas. De esos estudios y peripecias surge la selección de entre aquellos que fue recuperando y traduciendo para el público occidental y que ahora Quaterni pone a nuestro alcance. Historias que nos permiten también a nosotros conocerles un poco mejor.

Lolly Willowes de Sylvia Townsend Warner, ed. Siruela

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Una bruja. No una cualquiera, claro. Una con familia. O por su familia. En realidad Lolly Willowes no es una bruja en el sentido pintoresco del término. Lo es porque llega un momento en el que se harta de su familia, de sus lazos y obligaciones y de las expectativas que como mujer cuelgan sobre ella. Cuando lo que le apetece en realidad es que la dejen en paz, llevar una vida tranquila y apacible en el campo. Eso es lo que intentará con todas sus fuerzas y con, quizá, la ayuda de Satán. Porque podemos entender esta novela -una grata recuperación tras años desaparecida- como una comedia amable con un trasfondo de reivindicación femenina o como esa reivindicación disfrazada de comedia amable en la que la brujería es aquella manera de buscar un camino propio.

Cuando los dioses bajaron a Varsovia y alrededores de Ignacy Karpowicz, ed. Rayo Verde
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En la postmodernidad postcomunista de un país que ya no cree más que en la cultura pop, y eso en el mejor de los casos, los dioses deciden intervenir. Sí, en plural, porque en esta Balladyny i Romanse vienen de todas partes y panteones: Afrodita, Jesús, Osiris (y la ficticia reina polaca Balladyna)… decididos a entrar en la tierra de la promoción para intentar recuperar la atención de estos humanos -en este caso de los polacos compatriotas del autor- que parecen tener poca separación entre lo espiritual y lo simplemente incorpóreo, o entre el simbolismo actual frente a la manera en la que se comportaban los dioses. Podemos verlo como una simple sátira sobre el cambio de religión -o de religiosidad- en el mundo moderno. Pero es bastante más que eso.

Yeruldelgger, muertos en la estepa de Ian Manook, ed. Salamandra

Yeruldelgger, muertos en la estepa_150x230Perfecto ejemplo de la variedad a la que podemos aspirar ahora, a una novela negra mongola. Una que transcurre en las estepas y juega con las relaciones de poder entre los países asiáticos para construir una historia que, por todo lo demás, podría ser perfectamente la de cualquier novela occidental.
El libro de la ley de Alesiter Crowley, ed. La Felguera

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Otra gran recuperación, pues aunque fueran varias las versiones que en Humanitas se hubieran realizado de este libro ninguna se acercaba a las imágenes en esta y a su asimilación dentro de una colección que pareciera estar esperándolo.

Spirou por Y. Chaland, ed. Dibbuks

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El genio de Yves Chaland es sobradamente conocido por aquellos que se hayan acercado a la historieta francobelga ochentera pues desde las páginas de Métal Hurlant o del proyecto en el que estuviera en ese momento Chaland reivindicaba la línea clara y demostraba las posibilidades de unas series mientras reverenciaba a Franquin. Por ello encontrar las pocas tiras que llegaría a realizar del personaje antes de su fallecimiento con 33 años y hacerlo en una edición como esta que incluye todo un contexto para comprender no solo la obra sino también la forma en la que tuvo lugar la colaboración y sus diferentes grados, niveles y disputas. El resultado es un pequeño cómic que es ante todo un capricho editorial -de ahí su precio, cabe a uno suponer- pues aun siendo los contextos más abundantes que las medias páginas de Chaland que publicara durante el año ’82 y aún con esos roces que acabarían dejando la historia sin terminar, la pericia maestra de Chaland hace que merezca si no la compra al menos la lectura de este volumen.

Hasta aquí. vamos poco a poco apurando las novedades como veis. Aunque creo que aún nos quedan una o dos semanas antes de echar el cierre por vacaciones -editoriales, yo sigo aquí- así que mientras tanto… ¡Nos leemos!

 

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Como estarán las cosas que la semana pasada me vi Any Given Wednesday (USA) y luego olvidé contarlo por aquí. La idea es organizar una suerte de informativo satírico deportivo. La parte de informativo satírico me llamaba, la de deportivo digamos que menos. Me temo que la segunda -o su contexto- me resulta más necesaria que la segunda para encontrar el humor. Que alguna cosa cuela pero, en fin, me temo que hay que seguir el deporte USA para sacarle todo el juego. O gran parte. O algo.

Aprovecho para dejar patente mi perplejidad ante Dead of Summer (USA). Una serie de Freeform que podía haber sido muchas cosas, incluyendo inspirarse en PLL. También podía haber aprovechado que transcurre en los años ochenta (bueno, 1989 con flashbacks a finales de los setenta y principios de los ochenta entre otros) y en un campamento de verano para que la parte de terror hubiera tenido… no sé… un componente de terror. Porque de momento, con dos capítulos emitidos, la inspiración que parece más evidente es… Lost. Sí, podríamos hablar de Wayward Pines y de alguna serie más, sobre todo aquellas que intentaron seguir el éxito de la de la isla o la de las chicas, pero no. Me temo que las referencias -por llamarlo de alguna manera- con esos flashback absolutamente prescindibles y esas ganas de epatar y crear una sensación de irrealidad mediante vaguedades que no parecen ir a ninguna parte son sobre todo de la primera. Porque eso es lo que tenemos. Muchos frentes abiertos y ninguna apariencia de finalidad, aunque sí el pobre Tony Todd dando vueltas. En fin, no es que sea lo peor -aunque se le acerca… ¡¡¡destripar el argumento entero de Wicker Man en el piloto!!!- pero entre que su falta de sentido parece más producto de la desgana que del locurón y que las tramas corren como pollo sin cabeza sin lograr un mínimo de interés… No sé lo que aguantaré viéndola. No me extraña que hayan esperado a que sea tan verano, tan sin otras alternativas. Porque UF.

Otra que se me había pasado era este original de Netflix de fuera de USA llamado Hibana: Spark (O) (JP), creación japonesa -que por eso mismo se me había pasado, confundido con una de sus importaciones- que adapta el relato corto de Naoki Matayoshi sobre el teatro Manzai, imaginad una mezcla de El rey de la comedia, Muertos de risa y Louie. Una reflexión sobre las personas pero también sobre la naturaleza del humor. Bien y ya.

Terminamos con The Living and The Dead (UK), una de fantasmas que juega no solo con la época -¡y cómo!- sino también con la idea de lo que son y de si pueden poseer. Una obra agradable que demuestra las posibilidades del género más allá de las versiones ramplonas para el público generalista.