En una semana tan tranquila como esta casi es de agradecer que las dos novedades tengan suficiente que comentar. Por un lado Harmonquest (USA), la última de las novedades con Dan Harmon detrás. Adaptación de sus partidas de rol convertidas en espectáculo y acompañadas por un jugador invitado -relativamente- famoso y por unas animaciones. La idea es sencilla, sin duda, y funciona obre todo porque funciona la narración rolera. En realidad a los que llevamos ya un tiempo viendo estas cosas nos recordará más a The Guild que las comiqueras Knights of the Dinner Table o Dork Tower. Imagino que, por lo mismo, habrá gente que no entenderá o no compartirá lo narrado. Pero eso ya allá cada cuál. Por cierto, Seeso ha puesto en abierto el piloto -y emitido todos los capítulos- así que si tenéis interés en echarle un ojo dadle ahí abajo.

Por contra Stranger things (USA) tenía todo para gustarme -bueno, casi, ya iremos luego a la época- pero me resulta excesivamente falsa. Para que os hagáis a la idea: El pequeño pueblecito en el que ocurren cosas misteriosas pero ahora con niños y con una Winona Ryder a la que parece que han encerrado en su propia trama y más niños y adolescentes y cosas… La sensación que me da es que nada de lo que se cuenta es propio sino reflejado. Y ahora sí vamos a la época: Hay mucho en ello de elección con intencionalidad nostálgica. Desde los espléndidos títulos de créditos al uso de unas composiciones musicales que recuerdan a las del gran John Carpenter. Y, in embargo, no hay un motivo para ello. En The Americans es fundamental la situación sociopolítica, en otras series como The Goldbergs o Fresh off the boat son los recuerdos de alguien que vivió aquella época e incluso en ese espanto de Summer of Dead se han molestado en buscar una excusa argumental con la excusa del Satanic Panic. Aquí sin embargo… el motivo mayor parece ser poder meter referencias, sacar una y otra vez imágenes que recuerden a las películas juveniles de la época -que posiblemente quisieran ser chavales como Los Goonies pero les salen más como los insoportables niños de ET… Bueno, vale, que Troll. No Troll 2, aunque hay momento que…- y a determinadas obras de terror. Lamentablemente el fondo estructural -no digamos ya el manejo de los tiempos- es muy flojo, las diferentes historias no parecen tener una unidad por mucho que ocurran a la vez y por motivos similares y, en general, el trabajo de los guionistas acaba convirtiéndola en más fallida que el anterior intento de terror de Netflix, Hemlock Grove, y mira que parecía difícil con los ryamurphiescos meandros narrativos que seguía. Pero, volviendo a lo que nos ocupa, y con media serie vista, empiezo a sospechar que hay un problema entre la gente que quiere hacer horror para televisión. Al menos entre las que quieren hacerlo este año. Ni siquiera la excusa de que es un slow burner sirve aquí, no hay una acumulación ni una serie de tensiones de baja intensidad, solo una mezcla de tramas y personajes que parecen más apelotonados por si algo funciona que con una genuina finalidad. Volvemos, por tanto, a ese extrañamiento del que hablaba antes. Porque da la sensación de que el material de partida se ha encontrado con problemas de entendimiento de manera que antes que algo creado desde un inicio lo que esto puede parecernos es la adaptación de un manga al público americano. Es difícil saber si es peor lo incomprensible de la unión de la trama o lo forzado de las referencias pero lo que está claro es que en algún momento alguien decidió seguir adelante con algo que en realidad no le interesaba lo suficiente. Y eso es lo que nos transmite a los espectadores.