Vaya semana de bochorno televisivo. Para empezar, Amazon continúa lo que parece una denodada lucha por la irrelevancia. Esta semana estrenó American Playboy: The Hugh Hefner Story (USA), suerte de docuserie a mayor gloria de Hefner, un intento de blanqueamiento publicitario y de saltarse todo lo que no le interesa tanto de la narrativa como de las preguntas y reflexiones asociadas que uno diría que está ya muerto. Como tantas veces la parte documental, con las imágenes y testimonios, son mucho más interesantes que las reconstrucciones dramáticas que se suponen son el plato principal del capítulo pese a la más que evidente desidia con la que han sido abordadas. Y lo peor es que no es ni la peor de la semana.

Seguimos con Brockmire (USA), que es casi la demostración de cómo desperdiciar buenos actores (Hank Azaria, Amanda Peet, Tyrel Jackson Williams) con un guión lamentable repitiendo una historia que creo haber visto ya tres veces en este mismo canal. Hombre hetero y blanco que sufre un colapso en el mejor momento de su vida por una mezcla de los demás y ellos mismos y que a partir de ahí tiene una caída a los infiernos que le permite citar escenas grotescas peo que al inicio de la serie parece haber tocado fondo y tener por fin una oportunidad de redención. Una y otra vez. Lo bueno es que siendo de la IFC lo mismo les da tiempo a participar en proyectos interesantes a la vez que esto les paga las facturas.

Cada vez que alguien menciona a Black Mirror para hablar de Dimension 404 (USA) presupongo que es para explicar que se ha comprado un Bolex o unas Naik. Ni siquiera es que tenga los vicios de la tercera temporada, más allá de la necesidad compulsiva de incluir a caras conocidas de procedencia fundamentalmente televisiva. Porque las historias que aquí vemos son más blandas, menos enfocadas a su propia historia y más al relleno de unos minutos. No digamos ya las famosas moralejas. En resumen, que esto lo ha montado HULU como podría haber sido de Nickelodeon.

Estamos de esa manera que, por comparación, Ingobernable (O) (M) -una de esas series que SÍ ha pagado Netflix por algo más que los derechos de emisión, pero a la que no le da bombo- parece interesante. Y eso que tampoco es precisamente original: Unos meses después de que la mujer del presidente de México pidiera el divorcio un suceso la convierte en la persona más buscada del país, a partir de ahí una doble vertiente, por un lado las luchas de poder y las relaciones interpersonales con el drama al once y por el otro la trama de intriga con las cloacas del estado, fuerzas oficiales y de resistencia y toda la vaina. Tampoco es que sea algo extraordinario pero tal y como están las cosas casi se agradece.

Todo lo cual nos lleva a lo peor de la semana: The Kennedys: After Camelot (USA), suerte de miniserie telefilmera y continuación de la anterior que nos muestra lo ocurrido después de la muerte de JFK llevando además a sus os actores principales, Katie Holmes y Matthew Perry, a unos extremos de subactuación que uno no esperaba ver ni en esta reconstrucción de pelucones y cartón piedra del mito americano post-caída. Un desesastre que no merece ni el docu de docuserie porque hasta al hueco del mediodía de un fin de semana debiera darle vergüenza emitir algo así. ¡Vaya semana!