¡Pilotos Deathmatch! American Gods, Jamestown, Not the White House Correspondents’ Dinner y más

Lo bueno de American Gods (USA) es que el día en que Bryan Fuller no haga una serie… bonita… visualmente atractiva al menos, aunque eso no signifique lo mismo… ese día habré perdido la esperanza en él. Al menos en lo que de él sé que puedo esperar. También una cierta forma de enfocar una historia y elegir actores. Supongo que su voto de confianza en Ricky Whittle merecería que le diera yo uno, pero no se me ocurre ningún motivo razonable para hacerlo. Su Sombra es… en fin… Es. De hecho, solo McShane parece dedicado por completo a hacer interesante el asunto. Menos mal que tiene un impresionante reparto de secundarios pendientes, con un poco de suerte eso hará más tolerable la pieza de papel equivalente a dos medias novelas que se convirtieron en una excesivamente larga que Gaiman dio para adaptar. En fin, supongo que la gente que sea capaz de reunir la paciencia creará algún tipo de culto en torno a ella. Yo creo que me limitaré a mirarla de cuando en cuando y pensar en lo bonito que trabaja Fuller. Si solo tuviera algo interesante que contar.

Trato de entender que haya podido suceder este Handsome (USA). Tantos años con Lifetime y Hallmark realizando películas de misterio uno pensaría que una empresa como Netflix sería capaz de realizar algo tan básico. Cierto es que las películas que además de misterio buscan humor son algo más complejas, pero es que esta falla miserablemente en ambos aspectos. Deja muy claro desde su mismo inicio que pasa de cualquier intento de jugar con el misterio y deja incluso más claro que cualquier intento de humor será abortado. Parece increíble que le den un papel a Amy Sedaris y logren que parezca estar en una película completamente distinta, pero es que casi cada actor está a lo suyo y precisamente el que menos a gusto parece estar es el gruionista, director y protagonista del asunto. El resultado, esperable, de una película de suspense y humor que no tiene ni suspense ni humor es muy obviamente el aburrimiento. Así que solo puedo esperar que comiencen a echarle un ojo a los telefilmes que están haciendo las cadenas convencionales. Quizá así se les pegue algo.

Qué le gusta a los ingleses las series de época, aunque es cierto que en Jamestown (UK) se nota el dinero que han invertido para que no se note que en trama no anda muy lejos de ser  un drama al estilo telenovela como, digamos, El secreto del Puente Viejo.  Mucho lío de romance y alguna historietilla de fondo de organización territorial pero poco más. La riqueza de la producción, las escenas de paisajes vacíos y muchedumbres humanas, no llega a cubrir el problema de una historia estirada, unos actores… bueno… que están -Ver a Burn Gorman haciendo de malvado siempre es agradable, ojalá alguna vez le dejen ser malvado de una manera creativa-  y, en general, la sensación de que es una producción más para rellenar horas que para contar una historia.

Es cuanto a Not the White House Correspondents’ Dinner (USA), que podéis ver entero ahí abajo, podemos tomarlo como un Very Special de Samantha Bee y su Full Frontal y también como una muestra de sus puntos débiles. Es curioso como este salirse de lo habitual puede servir más para eso que para iluminar los fuertes, pero el discurso hillary-céntrico -incluyendo las cargas contra cualquier que se metiera con ella u osara cuestionarla y especialmente sonrojante en su línea temporal alternativa- y sus problemas para tratar con la prensa menos oficialista o, incluso, con la forma en la que la oficialista mete la pata. Quizá el mejor segmento propio -contemos a parte este cold open– es precisamente el repaso a la CNN por no hacer su trabajo. Y, sin embargo, su interacción con Jack Trapper deshace buena parte de esa buena idea. Al final uno -o, al menos, yo- no puede dejar de pensar en lo que podría haber sido esto hecho por John Oliver. Iba a decir que también por Stephen Colbert o Seth Meyers, pero ya sabemos cómo acabaron aquellas dos ocasiones. Pero esto es Samantha Bee, esperemos que para el año que viene tengamos otro de estos, e incluso mejor.

Al menos Superheroes Decoded (USA) demuestra que sigue habiendo un interés por la parte más teórica de los superhéroes, incluso cuando mucho de lo que se nos cuente parezca ser parte de un reciclado de la historia del medio entendida menos como un medio, menos como un medio en un país concreto, menos aún como un medio en un país concreto en un trasfondo determinado. Así que aquí estamos de nuevo, hablando de superhéroes americanos, intentando divulgar sobre el tema y, como en tantos otros de estos documentales, agradeciendo que las grabaciones interesantes salven la papeleta.


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