¡Pilotos Deathmatch! Funny How?, I’m Sorry, Tour de Pharmacy y más

Hay semanas que uno no sabe ni qué es lo que le están poniendo. Por ejemplo,  Akil The Fugitive Hunter (USA) es la historia de un tipo cuyo mejor amigo es asesinado y decide convertirse en cazarrecompensas y, de paso, entre las escenas de acción y seguimiento -esto es, él y su equipo, con los que prepara la búsqueda y captura de los fugitivos- meten escenas de animación para completar la trama. Esto, decía, es un reality. O eso deberíamos creernos, porque, de verdad, me cuesta entenderlo como tal. Es como llevar COPS un par de pasos más allá, meter una trama loquísima y acabar de hacerlo irreal con los dibujos -para colmo, de los responsables de Black Dynamite-. En fin, aún no he perdido la esperanza de que digan que todo es una coña.

Por su parte The Defiant Ones (USA) es la historia de Jimmy Iovine y Dr. Dre y su influencia en el mundo de la música. Fundamentalmente -aunque no solo- un documental, y luego ya lo que te interese el tema. Pero hay entrevistas, grabaciones y todo lo que han podido reunir que para algo son la HBO.

No sé ni por dónde empezar con Friends from college (USA). O sí: Todo mal. Es absolutamente inexplicable que una serie que reúne algunos de los nombres más celebrados  de la comedia estadounidense reciente. El director y guionista Nicholas Stoller y los actores Keegan-Michael Key, Cobie Smulders, Fred Savage, Annie Parisse, Nat Faxon, Jae Suh Park además de multitud de secundarios y cameos de otros cómicos. Y resulta que lo que les sale es peor que un churro, es un churro aburrido. Que esta comedia apatowesca sobre relaciones, engaños y frustraciones suele estar siempre bordeanándolo, pero al menos algún chiste o alguna reacción o… algo. Cómo será que quitando un par de escenas el que en general está mejor es Billy Eichner que hace el personaje más normal y, a la vez, una versión rebajadísima del que interpreta habitualmente. Pero viendo que Stoller – en teoría junto a Francesca DelBanco – lo que ha acabado pariendo en un entorno hipotéticamente tan libre como el que ofrece Netflix es de una tristeza ante el talento ajeno malgastado -a ratos parece que ni intentan salvar el material- que lo único que consigue todo este despropósito es mejorar mi opinión sobre Jason Segel. Que no sale.

La idea tras Funny How? (USA) es buena. Y detrás está Kliph Nesteroff, una de las personas que más sabe de comedia de USA, con lo que la documentación es irreprochable. Así que quizá el problema es de expectativas. Cuando prometieron hablar de comedia pensé que lo harían desde la historia, pero claro… es para VICE, así que no es eso lo que buscan. Hablar de stand up queer o cristiano parece interesante por si mismo, y lo es, pero da la sensación de una visión muy superficial, por contra el repaso a los diferentes puntos en la vida profesional de un comediante o de las veces, modos y modelos en los que un cómico puede fallar enormemente (los bombs) tienen su gracia pero la sensación de intentar tomarlo lo más ligero posible, y no querer enfangarse en preguntas duras hace que al final los cuatro especiales queden más como articulillos en una revista masculina que como auténticos documentales sobre el tema. Lo que, supongo, buscaba el canal. Pero qué lástima de posibilidades desperdiciadas.

Claro que algunos programas no engañan. The Hollywood Puppet Shitshow (USA) lo tiene en su nombre. Marionetas de famosos para representar anécdotas no muy divertidas. Supongo que hay un motivo para dar luz verde a este proyecto, pero solo puedo presuponer que es: Que no lo hagan en YouTube y resulte ser un éxito.


Menos mal que a veces tengo cosas buenas que decir de las series. No cosas aceptables, sino buenas, y mira que no esperaba que I’m sorry (USA) fuera a gustarme con tanta vida privada de los cómicos como estamos teniendo. Pero resulta que la serie de Andrea Savage no solo es divertida en sus historias, también en cómo las presenta, como reune la vida familiar con la profesional, la manera en la que va planificando la información y las historias y tomando decisiones no obvias. No sé cómo es posible, pero parece que aún quedaba algo que ofrecer en un campo en apariencia estragado.

Es curioso como algunas series parecen creadas para ir rellenando las casillas tópicas de un género más o menos percibido y, aún así, no ser una mala creación. Le pasa esto a In the Dark (UK), policíaco británico con la cantidad razonable de secretos del pasado, gente con comportamientos extraños y personajes relacionándose con otros que está siempre jugando en situaciones de tranquilidad, sin acabar de caer en nada que podamos señalar como abiertamente malo fuera de lo rutinario. Así que supongo que toca decir que es una obra solvente o algo similar, no algo que recomendar pero tampoco nada como para quitarlo si nos lo encontramos cambiando canales. Si es que la gente aún hace eso de los canales.

Es notable como Salvation (USA) logra reunir en una sola serie no solo una excusa tan vieja que parece sacada directamente de los noventa (un meteoro se dirige a la Tierra y blablabla) sino que, además, reúne algunas de las peores ideas recientes como No Tomorrow, los grupos militares y miles de connspiraciones de tantas cosas y, por supuesto, los tipos superinteligentes y exitosos en la cosa industrial que deciden ayudar a la humanidad y blablabla. A ratos sospecho que ni lo están intentando, simplemente mezclan todo lo que hay por encima de la mesa y hacen salchichas para las barbacoas veraniegas. Aunque viendo series como esta me da la sensación de que en realidad lo más interesante que nos puede ofrecer será el día que sepamos cómo se hacen las salchichas.

Los especiales de Andy Samberg y Murray Miller para la HBO son una agradable tradición ahora que ya llevan dos, el paso del tenis al ciclismo en Tour de Pharmacy (USA) casi ni se nota, y aunque han metido muchas más caras conocidas -sin que realmente parezca que ofrezcan mucho más que, eso, ser conocidas- y algunos de los chistes no acaben de funcionar, suenen a viejo o se basen en lo corporal -incluyendo varios chistes de penes basados en que a alguien se le ve el pene- los aciertos siguen siendo mucho mayores, algunos de los giros locos logran sorprender y, desde luego, hacen que a uno le queden ganas de que el año próximo volvamos a tener otro de estos.


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