¡Pilotos Deathmatch! Ozark, Pulse y Raven’s Home

La racha de malas decisiones de Netflix sigue con Ozark (USA), una serie que parece construida con la determinación de lograr un récord en realizar versiones de la misma historia. Con toda una serie de personas en el apartado técnico y artístico lo que parece muy determinado a ser la demostración de registros de Jason Bateman acaba incluso peor que Juno. La poco original -por no decir algo peor- idea original a la que se añade una incapacidad para que la acción se mueva -¿quién pensó que un responsable de Low Winter Sun sabía manejar los tiempos?- va dando lugar a lod e siempre: Una trama de crimen de baja estofa con un señor metido entre policías que sospechan e investigan y peligrosos matones. Lo ponen, eso sí, en un entorno rural porque quizá alguien pensó que la idea de pez fuera del agua funcionaría a su favor en lugar de añadir nuevas capas de comparaciones odiosas. Y es que al final ni Bateman, ni Laura Linney, ni Julia Garner -pese a tener el mejor personaje con mucha diferencia, uno que parece sacado de Justified pero que cuenta con la ventaja de que aquí no tiene otros grandes personajes que le hagan sombra- logran salvar una serie que imagino siendo recomendada en Netflix con “Hemos notado que se ha quedado dormido, ¿desea que le recomendemos series para echarse la siesta?”.

Entiendo que con Pulse (AU) querían hacer una serie de médicos, y que la excusa de Pero esta vez es una persona que ha cambiado su vida detrás de un trasplante era su manera de intentar que sonara diferente. Por supuesto, no. Suena a rutinaria, a ya vista, casi como si hubiéramos pillado los capítulos de casi cualquier otra serie sobre médicos. Da igual que sean australianos o que nos intenten hablar del mundo de los hombres que es la cirugía o de la problemática de blablabla. Más de lo mismo y no especialmente pulido. Supongo que quizá a los fans de este tipo de televisión les puede ofrecer forraje, no creo que fuera de ellos vaya nadie a verla.

Con Raven’s Home (USA) pasan un par de cosas. Primero, que es una suerte menos de spin-off que de continuación de aquella serie del Disney Channel de hace ya tantos años. Segundo, que en lugar de parecer ligada a aquella logra servir como una suerte de precuela: No recuerda tanto a una serie infantil/juvenil de principios de los dos mil como a una comedia familiar de mediados de los noventa. Y esto, para lo malo y -supongo- lo bueno es lo que se puede uno esperar encontrar. Poco más, pero es que tampoco es que lo estuviera intentando.


Deja un comentario