Esta semana estaban todos desganados. Por ejemplo, Netflix que no se ha molestado demasiado en hacer que se hable de Disjointed (USA). La nueva comedia de situación co-creada por Chuck Lorre y protagonizada por Kathy Bates. Pero se ve que no tocaba moverla. y eso que es simplemente normal, es lo que uno se podría esperar de Lorre haciendo chistes de fumetas y metiendo de cuando en cuando algún clip o similar.

En cuanto a Ill Behaviour (UK), parece que BBC Two va a darle también poco interés al tema. Porque no han puesto ni  un clip. La comedia en sí está… bien. Sin más. Tres amigos se empeñanen que un cuarto haga su quimoterapia en lugar de tratarse un cáncer con terapias naturales, por aquello de que quieren que sobreviva. A partir de ahí una mezcla de comedia y thriller sobre los límites de la amistad y el comportamiento y blablabla. Que está solo bien, aunque eso parece ya algo para cómo están las cosas. Supongo.

No le toca, se ve que los trailers estaban caros o algo. 

Y terminamos con Marvel’s Spider-Man (USA), que se ve que a Disney le daba pereza subirle una web propia o algo. Ya, yo tampoco lo entiendo. Claro que habiendo visto el piloto puedo asegurar que la animación es incluso más perezosa. La peor que hemos soportado en una serie de Disney y Marvel. De hecho, para encontrar un parecido en Marvel tendríamos que irnos por lo menos hasta aquello que hicieron en los años sesenta que tenían la excusa de que, bueno, eran los años sesenta. El guión hace lo que puede, sin ser tampoco nada excepcional logra por comparación ser lo mejor. Pero, claro, quien comprenda las decisiones creativas de Disney / Marvel para sus series animadas -bueno…- que me lo explique.

 


Supongo que podría dedicar esta ocasión a despedazar The Defenders (USA) pero entre que en ADLO! hacer the shade siempre es más sencillo, y que en realidad esta serie es fundamentalmente aburrida… No, espera, no aburrida. Convulsa. Mal hecha. Amalgamada. Sí, eso. Si a algo recuerda es a esos especiales de Amalgam. Si hasta el juego con los colorinchis según el personaje principal y las mezclas al haber más de uno parece una idea de un creador perezoso que sabe que esto es algo que tiene que hacer pero que tampoco quiere pensar mucho en cómo hacerlo correctamente. Así que todo pasa por contemplar el choque y, más aún, ver cómo cosas distintas no acaban de funcionar juntas. Al fin y al cabo lo único que logra sacar en común de todas y cada una de las series anteriores y repetirlo en esta es: ¡DEMASIADOS EPISODIOS! Por supuesto cada actor intenta barrer para su lado y, de paso, la forma de tratar a Jones y Cage demuestra el problema que tiene cómo han tratado a los otros dos. Pero, como decía, no voy a dedicarle más tiempo a esto ni para hacer leña: No merece la pena.


Menos mal que tuvimos Ducktales (USA), ¿cómo que no vuelve hasta finales de septiembre? En fin. Como siempre en estas cosas tiene sus partes buenas y malas. Es imposible replicar el brillante ‘telefilme’/piloto original pero sí logra sacar ventaja tanto de sus dobladores -que no siempre logran poner al personaje por delante de la persona. Pero bueno, se ve que han intentado diferenciar todo lo que antes era ‘múltiple’, su decisión. Al final el resultado es una serie visualmente estupenda pero con un guión que sube y baja, con chistes y giros muy acertados y otros que… bueno… están ahí. Pero lo importante es que deja ganas de seguir, incluso aunque prometa tener una ‘trama’ que maldita la falta que le hacía. Al final son estas cosas las que hacen que una serie refleje el momento actual. Excepto, ya sabéis, por confiar en millonarios que se rodean solo de caras blancas pese a habitar en un mundo multirracial.


NBC, si no querías emitir Marlon (USA)… ¡No hacerlo era una posibilidad! Meterlo aquí en medio de ninguna parte y con… yo qué sé, poca o ninguna publicidad… ¡Como si te fuera a sorprender que acabaran saliendo una cosa tan genérica como ha acabado siendo! ¿Qué esperabas que saliera? ¿Un telefilme de Netflix?


Algo parecido podría decirle a la BBC, yo entiendo que esperaran que Quacks (UK) pudiera ser una divertida serie de época -si alguna vez quiero vender una serie en UK creo que lo primero que tengo que escribir en el pitch es De época– sobre médicos en un momento de cambio y blablabla y en lugar de eso es una serie de tirando-a-lamentables historias de señores con blablabla. Y, claro, entiérralo en agosto y que no sufra nadie más.


La de las Listas

Dado que mi entretenimiento este verano está siendo hacer listas de películas -nada excesivamente largo, por supuesto, solo 20 ó 30 de ellas- parece razonable para no perderme o perder lo ya hecho -no digamos ya para que el resto pueda encontrarlas también con facilidad- colocar una entrada que sirva como señal y muestra.para tenerlo más o menos controlado. Que luego no creo que suceda, pero mira. Algo es algo.

Así que vamos con ello y esperemos que me acuerde de ir actualizándolo con las nuevas.

Ya, yo tampoco.

01. La que lo desató todo: ‘Obscure Slashers‘.

02. Esta tiene incluso enlace en el blog: The Old, Dark House Lista.

03. La del ‘Cyber-Terror‘: Programas que enloquecen en computadores y roboces.

04. La de los ‘Muñecos Asesinos’: ¡En todas sus variedades!

05. No todo va a ser terror: ¡Una de supes -olvidados o desconocidos- USAcas!

06. La locura del conteo: ¡Las más Extensas Sagas de Películas de Terror!

07. Una fácil de explicar: ¡Mis ‘Slashers’ Favoritos Asterisco!

08. Aprovechando un gran libro sobre el tema: ¡Los mejores telefilmes que aparecen en él!

09. Voy a ser muy claro: ¡DON’T!

10. No todos los supes son de USA: ¡Superhéroes del mundo!

11. Repaso a un país: Italia Fantástica y Terrorífica.

12. Una lista no-oficial: Los ‘exploits’ de Batman.

13.  Terminamos aquí mismo: Un vistazo al terror (y suspense) de España-

Y se acabó, al menos por este espacio vacacional. Que uno nunca puede llegar a descartar volver a hacer estas cosas pero ya sé yo cómo ando de tiempo luego. De momento podemos cerrar con esta la colección de maratones que os he presentado este verano. Ya habrá más, si hay suerte. Con deciros que no he llegado a recomendar más que un par o tres de krimmis.


Esta semana podría haber sido tranquila. En lugar de eso nos hemos encontrado con estrenos. No muy interesantes, pero estrenos. Por ejemplo, Atypical (USA). Supongo que en Netflix creerán que hacer una comedia con un autista en su centro es buena idea y muy integradora. Luego el actor principal elegido no se han molestado en que fuera autista pero, vaya, tampoco podemos esperar que sólo porque hayan montado una comedia a su alrededor tuvieran que darle voz. Total, en realidad no es ni divertida así que pueden seguir sacando dinero de hacer estas cosas.

Una década y pico después los australianos ven un nuevo Blue Murder: Killer Cop (AU) es esta vez el subtítulos y vuelve a ser una miniserie basada en hechos reales y todas esas cosas. True Crime y todos los demás que supongo tendrá su público pero, sin ofrecer más aliciente como es este caso, no es para mí.

Tras mucho tiempo de seguirle la pista resulta que Lifetime por fin ha estrenado A Midsummer’s Nightmare (USA), eso sí de tapadillo y como si fuera un telefilme. Lo que tiene su coña teniendo en cuenta que es un episodio muy poco autoconclusivo y muy claramente parte de una historia serializada. La presentación es breve y prácticamente nada es lo que se cuenta en él. A Courtney Love no se le llega ni a ver la cara y, de hecho, tenemos que creernos que está ahí. Y, por supuesto, no parece que haya mayor intento de continuar con la serie ni de nada teniendo en cuenta que tras anunciarla a bombo y platilo el año pasado como el inicio de una serie de historias antológicas de terror inspiradas en Shakespeare -que vaya verano le están dando al pobre entre unos y otros- ha acabado apareciendo aquí, de cualquier modo y sin que parezca haber la menor intención en que sirva de nada. Y, francamente, para esto se podían haber ahorrado emitirla. Si total.

Dentro de los esfuerzos por negar cualquier evidencia que está haciendo Lifetime no parece localizable ningún tipo de material promocional
Llegó Mr. Mercedes (USA) y lo hizo con corrección total. Quizá no sea la más inspirada de las adaptaciones -y por ‘quizá’ quiero decir ‘sin duda’- pero logra un -a falta de mejores términos- ‘producto sólido’. Es una serie bien hecha, capaz de transmitir lo que decían los libros y, aunque no muy inspirada ni en la forma de hacerlo ni en las actuaciones que de ello se ocupan sí que es una forma más que correcta de realizar la narración. No creo que pierda nadie la cabeza por ella, pero al menos no te desespera.

Al final acabamos con los especialistas del crimen televisivo, aunque en esta ocasión Trust Me (UK), con sus identidades falsas y gentes que huyendo se hunden cada vez más en el lodazal, no deja de ser uan iteración mil veces vista a la que ayuda algo los actores pero que no deja de ser puro forraje. Aunque, al menos, forraje bien hecho.


Vaya semana. Y eso que he pasado muy alegremente del reality de misterio de Rob Lowe y sus hijos -en realidad no queréis saberlo- y de echarle siquiera un ojo a ese Barry que la HBO emitirá el año próximo y que los hackers han filtrado ya con, presupongo, propósito de hacer daño. Y con eso y todo vamos más que surtidos. Por ejemplo, con esta serie canadiense sobre fútbol, 21 Thunder (CA) que sigue al equipo que está por debajo del primero -yo es que estas cosas las entiendo regular, ¿equipo B? ¿sub21?- de un club de Montreal que intenta regresar a al grandeza. Esto, que podría ser cualquier cosa, acaba resultando un repaso de los clichés dramáticos más viejos de la historia con un tratamiento que deja toda la presunta intriga en una mezcla de Club de cuervos con Degrassi. Entiendo  -presupongo- que habrá un público para esta serie, pero tengo clarísimo que no soy yo.

Esta semana tenemos un par de ‘esto lo hace bien pero lo que se supone que es no funciona’ empezando por Comrade Detective (USA), que como ejemplo de explotación policíaca en la Rumanía de los años ’80 aún puede tener un pase. (Esto es, si dejamos de lado que en 1983 Rumanía acababa de ponerse con la televisión en color y no producía series propias, claro) tomando como base de manera bastante clara las series alemanas e inglesas y lo que probablemente piensen ellos que sería la propaganda anti-USA (es decir, la sutileza de la que tenía la anti-URSS pero con el otro bando) y desde ese punto de vista es bastante razonable. Pero luego resulta que es una comedia. O eso dicen. Quitando el redoblaje hecho de cualquier manera, la disparidad entre actores -al menos rumanos- y sus voces y algún pequeño apunte está muy lejos de la sátira que A Touch of ClothBullet in the Face, cada una en su estilo, utilizaban. En fin, cada uno con sus cosas, pero quede aquí el aviso pues aunque la serie se puede ver con complicidad es difícil recomendarla por su humor.

No sé cómo ha podido pasar pero Get Shorty (USA) no funciona. La suma de las partes es menor que el todo. El libro original de Elmore Leonard sigue siendo muy bueno y las ideas sacadas de él también. Chris O’Dowd hace lo que puede… Y el resto del reparto está. Con más o menos fortuna -como Ray Romano– pero al menos están en escenas que, a ratos, resultan interesantes. Pero que no acaban de unirse, no digamos ya de conectar entre ellas. Algo inexplicable con todo el esfuerzo de presentarnos personajes y mezclarlos en distintas escenas. Otra oportunidad perdida.

Mientras tanto lo último de Greg GarcíaThe Guest Book (USA), vuelve a demostrar cómo las tablas sacan cualquier cosa a flote. Así que una serie de episodios antológicos con una única unidad de espacio y unidades de tiempo consecutivas más algunos personajes que pasan de unas a otras narraciones. Ayudado, también es verdad, por una enorme cantidad de actores cómicos que saben aprovechar su estrecho guión. Podría estar mejor, pero también podría estar peor.

Tantos años viendo reconstrucciones criminales de true crimen ‘de época’ con actores buenos -que han decidido pasarse a la televisión o que siempre han sido grandes actores de la misma- creada por británicos y parece que poco a poco los estadounidenses le van cogiendo el gusto. Esto es lo que explica, diría yo, que alguien decidiera hacer Manhunt: Unabomber (USA) contando con Sam Worthington y Paul Bettany y luego ya con alguna aparición menor (Jane Lynch, por ejemplo) en la que está muy claro que es una intentona de crear un paraguas antológico para este tipo de series. El resultado, sin embargo… bueno, supongo que podría ser peor. pero está muy claro desde el principio que el villano no tiene demasiado interés y que los problemas del policía están ahí para que empaticemos con él. La melodramatización por encima del suspense lo convierte menos en un docudrama con pretensiones y más en una versión Película Lifetime de los hechos. Y ni siquiera es la historia de Tracey Thurman.

Aquí tenemos la segunda  ‘esto lo hace bien pero lo que se supone que es no funciona’  de la semana, solo que al revés. En general los monólogos de Queers (UK) que repasan la historia de los homosexuales en UK durante el último siglo son inteligentes, sólidos y bien interpretados por un buen número de actores brillantes. Pero. La serie se llama Queers. Esto, que podría haber creado fricciones entre los que aún lo entienden como un insulto no reapropiado, lo causa cuando te das cuenta de que los ocho episodios son en su mayoría de señores gays. En su mayoría significa que cuando se anunció que eran 6 capítulos hubo quejas así que pasaron de 6 capítulos a 8 metiendo dos mujeres. La primera de ellas es una mujer hetero que cuenta lo que es servir de barba a un hombre gay con un matrimonio falso, la segunda es una mujer que se disfraza de hombre para poder… a saber… ¿vivir su lesbianismo en los años veinte? Porque no es una Drag King ni se nota interés alguno en un cambio de sexo. Es una mujer lesbiana que ha encontrado una manera de ‘sobrellevarlo’ en sociedad: Ser un hombre. Así que esto es lo que nos ofrece la selección de Mark Gattis: Seis hombres gays hablando de sus cosas, una mujer hablando de su hombre gay y una lesbiana que habla de disfrazarse de hombres. ¡¿EN QUÉ CABEZA CABE?! Haces una serie sobre diversidad sexual -y se acuerda de meter a UN actor de los ocho que no sea blanco- y te dedicas a hablar de lo tuyo obviando -¿invisibilizando?- a todo el resto del alfabeto gay. Si decides buscar a ver si alguien ha protestado te encuentras con que, por supuesto y que a la BBC no le ha podido dar más lo mismo. No digamos ya a Gattis. Claro que lo mismo si le importara no hubiera dado los los guiones de siete de ellas a hombres -sí, el del matrimonio está escrito por un hombre también. Por suerte el del protagonista de color sí que tiene un guionista de color. El único, por supuesto.- y el de la única mujer a una que se identifica como heterosexual. ¡Hacer una serie sobre los problemas de los homosexuales en UK durante un siglo para acabar borrando a todos los que no son como tú! Que una cosa es que esto no llegue al nivel de Talking Heads porque Gattis no es Alan Bennett y otra diferente poner un nombre integrador a un contenido que no lo es. El contenido puede estar bien -sin fuegos artificiales, pero bien- pero la intención proclamada se pierde.

El asunto con The Sinner (USA) es que nos han prometido una historia cerrada y coherente y, en realidad, nos van a tener que convencer de que hay algo que contar. La idea de encontrar ‘el móvil’ de un crimen cuando el mismo es indiscutible funciona solo si te interesa realmente -o te intriga- esa motivación. Cuando lo que tienes es un drama vagamente costumbrista, y eso es lo que se sigue ofreciendo al margen del crimen, ¿qué motivo real puede haber para seguir viéndolo? Supongo que a los aficionados a un cierto tremendismo o a los dramones de mucho sufrir que no se estén viendo venir a a kilómetros lo que nos van a contar lo mismo les interesa. Quizá incluso a los seguidores de Jessica Biel o Bill Pullman, interesados en ver cómo hacen lo que pueden con lo que tienen. Yo paso.

En cuanto a Wet Hot American Summer: Ten Years Later (USA), supongo que si te gustaron la película y la serie anterior esta la encontrarás tolerable. Mi sensación es que según van estirando la historia les quedan menos chistes que inventar y más chicle que estirar. Presupongo que si hay una temporada más buscarán hacer algo original como ponerla en el futuro y mandarles al espacio o algo. Tanto da, esto ya es fanservice.

Terminamos esta semana -menos mal- con What Would Diplo Do? (USA) que podemos resumir en que en Vice vieron Popstar y pensaron que podrían hacer algo parecido e igual de divertido y resulta que no. Un humor muy básico, unas ideas de lo que es gracioso completamente desconectadas de cualquier realidad y un chiste tan estirado que es difícil creer no ya que alguien pensara que era buena idea crear una serie de esto sino que era lógico que durara 22 minutos aunque no tuvieran material para rellenarlo. En fin, ejecutivos.