Que alguien decidiera hacer una parodia de todas estas series del True Crimen que hemos visto en los últimos años parecía que fuera cuestión de tiempo. Lamentablemente American Vandal (USA) no sólo no logra ser la primera -el magnífico capítulo Making Dennis Reynolds a Murderer de la siempre apreciable It’s Always Sunny in Philadelphia a principios de año, o solo unos meses después la notable Trial & Error-sino que logra ser con diferencia la peor de las tres. Supongo que es lo que ocurre cuando te das al Bro-Humor y consideras que el centro de tu narración tiene que ser ‘han pintado pollas en coches’ y hay que encontrar al culpable. A partir de ahí una historia mediocre que parece indigna de College Humor pero que estos han comprado con caña y sedal. Todo con una sensación de amateurismo -y todo significa guiones pero también dirección y actores- que quizá podríamos aceptar en una producción web sin medios pero que aquí sólo hace pensar que la necesidad de estrenar algo cada semana está destruyendo cualquier esperanza de asociar su marca a unos mínimos de calidad.

 Yo no sé cómo se las arreglan en UK para que ocurran estas cosas, pero que la misma semana, el mismo día, se estrenen dos series, dos thrillers, de los mismos guionistas… En fin. La primera de las series de los hermanos Williams (Jack y Harry) tiene como centro una violación, se supone que deberíamos decir que es una acusación de violación y todas esas cosas pero, mira, para esas cosas ya estaba Broadchurch. Porque en Liar (UK) lo que se discute -o se parece discutir- es el punto de vista. Cada uno de los dos participantes de esa noche tiene un punto de vista distinto. Y se nos enseña -se nos van enseñando- pequeñas discrepancias entre ambos. Así que… ¿A cuál de los dos creemos? Sí, claro que es un mal inicio para una serie. Pero como pura construcción de intriga funciona perfectamente, y deja entreveer la forma de lograr que no sea un único episodio: Sacarlo a la luz y que en ese pueblo todo el mundo oculta secretos -lo de siempre, cierto-. En fin. Veremos cómo desarrollan el asunto.

Es curioso esto de The Orville (USA). Parece que ha sido el blanco perfecto para los golpes de los críticos, pero que su condición de Primer Estreno de la Temporada -ya, qué me vais a contar- ha permitido que pille algo de público. Y en realidad el problema creo que está en que no es una serie como defender, pero tampoco como para destrozar. Es una serie mediocre tirando a mala, con prácticamente todas las posibilidades de demostrar que no ha entendido aquello que se supone que Star Trek abogaba sino aquello que hacía. No solo queda muy lejos de ser una buena versión de esa, mucho menos de ser una comedia. Y, desde luego, si alguien espera encontrar algo de brillantes antecedentes como Red Dwarf, Quark, e incluso Astronauts… Olvídate. Desde luego no hablemos de películas. ¡Qué estoy diciendo, si es que el único antecedente aceptable para una comparación sería Homeboys in Outer Space! Y lo peor es que en breve habrá un nuevo Star Trek serio con el que compararlo. Así que vamos a definirlo con un: ¿Qué necesidad? O bien podemos considerar que esta serie, creada a mayor gloria del ego de MacFarlane, es un regalo de la cadena para él. Y, de manera involuntaria, una forma de reclamar para los señores blancos de mediana edad aquello que se suponía que debía ser ese futuro y que al final han acabado convirtiendo en algo a su servicio. Aunque al menos en este despropósito no hay androides sexies.

La segunda historia de los Williams de esta semana es Rellik (UK), que aparentemente hay gente que no pilla de inmediato que es Killer al revés. Yo qué sé. Además de eso tenemos una historia que busca la creación o la construcción de una creación temporal diferente, buscando moverse en el tiempo -fundamentalmente del presente hacia el pasado, como el título, ¿lo pillas, lo pillas?- a la vez que saca a un personaje que ya no es que esté tocado, es que parece haber perdido parte de su humanidad como metáfora de su aspecto. Que incluye a un asesino en serie que usa ácido. Yo qué sé. Todo eso e indicios conspiranóicos. La clase de creación que parece que está tan llena de cosas diferentes que precisa de cierta atención y amenaza en cada movimiento con desbordarse. Y con eso y todo es lo mejor de la semana.