¡Pilotos Deathmatch! Alias Grace, Marvel’s Inhumans, The Rundown With Rovin Thede y más

Ya estamos con la juerga de las novedades, y como es costumbre se han juntando los de la generalista con los de las otras, de modo que hemos visto cosas como 50 Central (USA), que es algo así como el BET intentando tener su propio SNL pero con 50 Cents al cargo. Y, claro, eso no es un In Living Color sino un… ahm… no sé ni qué decir. Es una lástima, hace un par de años parecía que la comedia de skteches estaba regresando a USA pero ahora no solo parece muerta sino que las nuevas creaciones suenan más viejas que las que se hicieron hace más de un lustro ya. En fin.

Tenía alguna esperanza en Absentia (USA), aunque no sabría decir por qué, la verdad. Matthew Cirulnick solo tiene South Beach como referente televisivo y eso debería haberme alertado. Pero la idea a priori parecía interesante. Luego ya ves que es mucho rato de Stana Katic sufriendo y una trama de suspense tirando a lamentable y, bueno, si te gusta ver series con el mando en la mano para reducir los capítulos a unos cinco minutos… supongo que entonce sí, estará aceptable la cosa esta.

Mientras tanto los canadienses han estrenado Alias Grace (CA), la coproducción de su CBC con Netflix que adapta otro de los libros de Margaret Atwood, aprovechando que está de moda. Es decir, que parece que el éxito facilita sacar adelante proyectos. A ver cuándo empiezan con los más fantásticos. Pero bueno, de momento tenemos este que aunque esté con aspiraciones británicas es fundamentalmente canadiense. Así que una producción sólida e interesante, quizá daba para un poco más pero en fin. Con la semana que llevamos podemos contentarnos con esto.

Ay, Big Mouth (USA), otra de esas series de animación que quieren ser innovadoras y edgy haciendo humor de señores blancos que quizá si South Park no llevara como 25 años en antena podría usar la excusa de que nunca se había visto. Oh, sí, la pubertad, qué tema, y mucho chiste sexual, que arriesgado… ¿Qué tal las minorías y los GSD? ¿Qué? ¿Hay mucha estática, pierdes la cobertura y no puedes oírme? Ya, algo así imaginaba. En fin, supongo que si estás en la universidad, desconoces cualquier creación cómica contracultural desde digamos los ’50 y aún te ríes cuando alguien dice ‘pene’ esta puede ser tu serie.

Dentro de todas esas series ‘del ejército’ que nos esperan esta temporada -recordemos, estas y las de inmigrantes son las dos grandes tendencias- podríamos establecer The Brave (USA) como esa mezcla entre NCIS: LA y Homeland que ya ves tú la necesidad. Pero bueno, solo da un poco de vergüenza ajena y el interior es sobre todo forraje así que para rellenar horas de televisión en el que no sabes el capítulo mientras intentas reconocer a ese actor que sabes que has visto antes -es la pobre Anne Heche– y te preguntas si realmente están haciendo guiños a Quantico o solo te lo parece a ti -y entonces ves a Tate Ellington, el Simon de la susodicha serie- y… en fin, eso, forraje. No necesariamente malo. Pero definitivamente poco interesante.

Si se supone que en House lo que David Shore quería era crear una historia detectivesca en la que en lugar de Holmes tuviéramos un médico podemos presuponer que The Good Doctor (USA) es el equivalente a todos aquellos excéntricos asesores con diversidad mental. Freddie Highmore ya sabemos que puede hacer el papel, que para estuvo Bates Motel – aunque aquí quede mucho más blando-, y Richard Schiff siempre es una alegría de ver.  El resto es la habitual cuadra de doctores macizos de este tipo de productos, y mucha mediocridad narrativa.

Este Law & Order True Crime: The Menendez Murders (USA) llega en un momento en el que alguien podría llegar a creer que una parodia de L&O era algo que nunca veríamos. Porque Dick Wolf, ese hombre, ha hecho su propia versión de American Crime Story -mucho más que al resto de obras de la tendencia del True Crime– dejando en evidencia la amplísima distancia entre él y Ryan Murphy. Claro que podría haber sido peor, a Murphy se le podría haber ocurrido demostrar lo que haría él con Ley y Orden. Por lo demás, la competición más terrible se da en el departamento de pelucas y peluquería, entre los pelos y los bigotes de unos y otros. Lo de The Americans se queda corto.

Haciendo el reboot en Netflix han estrenado The Magic School Bus Rides Again (USA) que es una versión más barata y definitivamente más blanda del original. Que el original fuera una serie infantil debería decirnos algo. Pero bueno, la canción de apertura es de Lin-Manuel Miranda así que imagino que al menos eso nos llevamos. O algo.

Hablando de llevarse cosas, Marvel’s Inhumans (USA) se lleva la palma. No sé si es la peor serie de esta semana pero es desde luego la más desganada. Mirad abajo la barba de Iwan Rheon y entenderéis la poca atención al detalle que tienen por todas partes. Y si la barba de Rheon es un símbolo de la serie su interpretación es de lo poco salvable, hasta el punto de que el loco Maximus es probablemente la persona más sensata que vemos en los episodios. A su alrededor un montón de decisiones vagas y diseños baratos, de ejecuciones lamentables de ideas tristes y, en general, de algo que quizá en su cabeza no fuera relleno pero que puede acabar siendo la peor serie de superhéroes estrenada tanto en 2017 como en la temporada 2017-2018. Porque el problema no es que sea una serie mala, o con malas ideas  o con malas ejecuciones, es que parece una ñiapa ejecutada por gente que preferiría estar en cualquier otro lado.

En nuestra sección Qué necesidad hoy toca Me, Myself & I (USA), una serie con tres tramas que están en diferentes momentos de la vida de alguien que tenemos que presuponer que es a la vez Bobby Moynihan y John Larroquette. Ah, y Jack Dylan Grazer, pero a nadie le interesa Grazer. Con 14, 40 y 65 años. Lo que significa que entre la primera y la segunda hay 26 años de distancia frente a los 15 de la siguiente. Al margen de lo ridículo del cambio el problema es que con tres historias en diferentes momentos no hay casi ni espacio para todos los demás secundarios que son, por lo demás, una notable cantidad de ellos porque a diferentes etapas, etc… Además hay poco espacio para darle algo más que unas pinceladas, que hay mucha trama y mucha gente, y, por último, hay una serie que es poco más de lo mismo. Han logrado hacer cara de manera innecesaria una serie que tampoco es interesante. Espero que estén contentos. Pero dan dinero a Larroquette y han logrado sacar del SNL a Moyniham, así que tampoco seré muy duro con ella.

Ah, mira lo que ha tardado Comedy Central en intentar repetir el truco de Cómico que finge ser de derechas.  Aunque en The Opposition With Jordan Klepper (USA) el modelo es algo menos O’Reilly y más Álex Jones. Lo que tiene el primer problema obvio de que no hay NADIE capaz de estar TAN LOCO como Jones ni para parodiarlo. No se puede llevar más allá el personaje de Jones porque está a universos de distancia. Y, lo que es peor, Klepper es un tibio. Declarar que quieren parodiar a los extremistas de derechas e izquierdas es un both sides tan propio de su presidente como del siempre flojo Trevor Noah así que supongo que esto es lo que Comedy Central ofrece ahora, versiones recalentadas y centristas de lo que en tiempo fuera un formidable tandem. Su propia versión del Partido Demócrata.

Como una suerte de respuesta a Samantha Bee, o, por lo menos, con las mismas ganas de combatir pero sin estar en una situación de privilegio blanco de clase media-alta que hace que la respuesta a todo sea la candidata derrotada de no-tan-izquierdas-precisamente… Perdón, me pierdo, pero el caso es que tenemos ya The Rundown With Rovin Thede (USA), que usa mucho de los principios del programa de Bee más una auténtica cantidad de tiempo innecesario en recordarnos que Chris Rock es el productor y ha dado el visto bueno (sigh) y, en fin, al menos es una alternativa alternativa a la alternativa. Al menos hasta que Amber Ruffin tenga el suyo.

Segunda serie del ejército de la semana, SEAL Team (USA) es igual de poco interesante que la anterior, igual de influida por Homeland, pero esta vez en lugar de NCIS la otra que parecen haber visto los guionistas es The UNIT. Estoy lejísimos de ser su público y he descubierto que no distingo a Max Thieriot de Mike Vogel. Empiezo a sospechar que Bates Motel nunca debió cerrar.

Podría extenderme durante muchos párrafos sobre todo lo que no me ha gustado de Star Trek: Discovery (USA) pero quizá sea mejor que me centre en lo que sí. Es bonito. Se nota que Fuller estuvo trabajando un rato. Además de eso… ahm… No, no hay mucho más bueno que pueda decir. Doug Jones está bastante bien y mientras Michelle Yeoh esté veré la serie. Pero sin ella poco motivo se me ocurre para seguir. No solo los personajes actúan como veletas, especialmente el teórico protagonista de Sonequa Martin-Green, que no ha logrado ni ser protagonista y capitán, sino que -además. logra tener el personaje menos interesante y más desagradable del doble piloto. Hasta esos klingon pandilleros ahora en nuevo formato que parecen tener poco que ver con lo que sabíamos hasta ahora y actúan de manera completamente incoherente. Total, que estamos ante La Amenaza Fantasma de las series de Star Trek. Por supuesto puede acabar como Enterprise y en cuanto haya cogido un poco de ritmo, pongamos tres temporadas y pico, ser interesante de ver. Pero adivinad quién no tiene intención de tragarse todos esos años.

Hablar de Young Sheldon (USA) lleva inevitablemente a compararla con TBBT cuando, en realidad, poco tiene que ver. Esta es una serie de chico muy inteligente y familia disfuncional, o algo, que tiene más en común con Aquellos maravillosos años o, siendo realistas, con The Goldbergs. También es la primera serie de la temporada a la que le han hecho un pedido de episodios completos, pero es porque a estas alturas nadie más tiene ya paciencia. O algo. Yo qué sé. Suficiente he tenido con la semana que he tenido.


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