¡Libros que Llegan! Le Guin, “Bienvenidos a Dietland”, Jemisin y más

Parece que tras un tiempo poniéndonos a ello ya ha llegado el momento en que todas las pequeñas editoriales, y alguna no tanto, han decidido dar guerra. Una buena cantidad -y bastante variedad- que junto con la reaparición de las editoriales infantiles han supuesto la aparición de casi dos docenas de novedades reseñables por uno u otro motivo. Así que no os preocupéis que no os entretengo más, voy ya a decir…

¡Que entre la pila!

Bienvenidos a Dietland de Sarai Walker, ed. Carmot Press

Estoy muy contento de que haya llegado por fin el primer libro de Carmot Press. Contento porque por fin se ha puesto en marcha una editorial que promete grandes cosas y porque este libro, mitad sátira corrosiva, mitad reflexión sobre una sociedad que establece no sólo un canon de belleza, también unas suposiciones sobre la realidad corporal de las mujeres. Así que puede que sea una primera novela y que, quizá, esa idea subyacente de ofrecer una alternativa feminista a El club de la lucha -referencia esta última que está claramente ahí, pero con una lectura bastante distinta, debo decir- la convierte en una lectura tan interesante como alocada, con sus actos de violencia y sus grupos secretos. Es importante que, al menos, os suene su existencia. Comprar.

Contar es escuchar de Ursula K. Le Guin, ed. Círculo de Tiza

Ursula K. Le Guin es -era- el equivalente en escritora de fantástico a lo que para el Nobel es Marie Curie. El nombre a soltar, el referente tan clarísimo que parecía que con conocerlo por el nombre bastaba. Sus obras, sobre todo las de Terramar, eran razonablemente conocidas. Y algunas de sus historias independientes tenían suficiente fama como para no hubiera duda alguna sobre su puesto. Aunque se agradeciera también que alguien recordara de cuando en cuando a otras autoras. Quizá porque precisamente una de las partes más importantes estaba dada de lado. Y es que son en sus ensayos, en sus reflexiones sobre el género literario y el género sexual, en sus comentarios y alientos a otras mujeres escritoras, donde está la mejor Le Guin. Irónicamenta ha sido en una editorial tan inesperada como esta, que ha publicado un libro de Soto Ivars, donde han acabado atreviéndose a sacar este completo volumen, una obra muy recomendable y que nos permite ver todas las ideas e impulsos que Le Guin intentaba transmitir. Lo importante es que finalmente haya llegado, aunque haya sido casi en el último minuto. Comprar.

El portal de los obeliscos de N.K. Jemisin, ed. Ediciones B

Efectivamente y sí, ya ha llegado la continuación de La quinta estación. Así que lo suyo es que os diga que ya sabéis lo que os podéis encontrar si habéis leído el primero, y si no lo habéis leído y os gusta la ciencia ficción y las catástrofes y las tramas intrincadas… No sé qué más podéis necesitar para darle al menos un tiento. Comprar.

El lobo feroz de Nele Neuhaus, ed. Maeva

Siempre es bueno tener noticias de Bodenstein y Kirchhoff,  y si el tema de fondo es tan actual como en este caso no viene tampoco mal. Porque aunque un caso que empieza con la muerte de una joven que ha sido claramente vejada antes de ser asesinada puede dar una idea de que esto ya lo conocemos, lo cierto es que las tablas de la autora alemana siempre logran mejorar el punto de partida. Comprar.

El largo viaje a un pequeño planeta iracundo de Becky Chambers, ed. Insólita

Una joven tripulante en una pequeña nave diversa que recibe un encargo tan lucrativo que deberían haber sospechado algo. A partir de ahí aventuras espaciales, uso creativo de la ciencia y todo eso que hace que se diga de una novela que es ligera pero pese en nuestra memoria. Comprar.

Combustible Lovecraft de VV.AA., Orciny Press

Un punto de partida lovecraftiano y, a partir de ahí, lo que cada uno considerara mejor. Esa es la premisa de esta colección de relatos que incluye obras de Tamara Romero, Santi Pagés, Javier Avilés, Colectivo Juan de MadreWeldon Penderton, Roberto Bartual, Francisco Jota-Pérez, Albert Kadmon o Tony Fuentes. Así que ya sabéis qué es lo que toca. Comprar.

Uno de Nieves Delgado, ed. Cerbero

Bueno es ver otro de estos bolsilibros de Nieves Delgado, uno que sirva, además, para compararlo con el exitoso 36, y ver una evolución que hace esperar a sus futuras obras. Comprar.

Autogol de Ricardo Silva Romero, ed. La Navaja Suiza

Un comentarista futbolístico que se ha quedado sin gol ante un error garrafal, que condena a la selección nacional -y por extensión al país- a quedarse fuera de una competición, es el narrador de esta obra que indaga en esa necesidad de encontrar en las gestas deportivas un motivo para la existencia mientras alrededor el país -corrupto, violento, drogado…- va configurando un sacrificio que se nos va presentando a la vez que el viaje para comprender cómo todas las tragedias, cada una a su nivel, van propiciando la desesperación vital. Comprar.

Golden Hill de Francis Spufford, ed. Alba

Con giros y piruetas, la historia de un tipo que llega a Nueva York antes de la Revolución con un pagaré, la desconfianza, la gente que encuentra, los modos y mareras de entonces que en algunos casos son los de ahora y, en fin, por una parte exploración histórica, por otra social y, sobre todo, un acercamiento a la novela histórica diferente, con su propio uso del misterio y el suspense en lugares no tan habituales -¿aceptarán el pagaré? ¿lo podrán hacer válido? ¿quién es esta persona? ¿para qué lo quiere? ¿qué es lo que buscan el resto de personajes de la novela?- pero sí muy efectivo. Parece mentira que un autor más conocido por sus ensayos acabe dando esta lección de ficción. Comprar.

Madona con abrigos de piel de Sabahattin Ali, ed. Salamandra

Turquía en los años veinte, una pintora alemana que llega al país y un joven turco se enamorará de ella primero a través de su arte, luego al tener la oportunidad de conocerla. Una novela de las de antes, no muy larga, con una historia muy clara y un romance que se prevé trágico casi desde el principio mientras se nos va hablando del paso a la vida adulta, del amor apasionado y romántico y de todas esas cosas, en fin, que ya conocemos pero que siempre parecen crear nuevos éxitos. Al menos cuando se acuerdan de rescatarlos.  Comprar.

Visión binocular de Edith Pearlman, ed. Anagrama

Tras el discreto paso de su anterior recopilatorio -en Alianza en aquel momento- por nuestro país, hará un año de aquello, parece que tenemos una nueva oportunidad de descubrir a la estupenda narradora que es Edith Pearlman. Quién sabe, quizá en esta ocasión tenga más suerte. Comprar.

Miedo de Stefan Zweig, ed. Acantilado

Y uniendo obras clásicas y relatos aquí tenemos un nuevo fruto de Stefan Zweig, una brevísima obra sobre una mujer que decide buscar un remedio a su aburrimiento con una pequeña aventura amorosa y cómo al darse cuenta de las repercusiones que eso tendría para su situación social, su estabilidad familiar y todo aquello la situación va dejando los predios de las novelas románticas para pasar al suspense e, incluso, al terror. Porque el miedo no es solo físico, es también a lo que nos puede traer el futuro y a los terribles cambios que ello anuncia. Y de lo uno a lo otro, claro.  Comprar.

Solo las bestias de Colin Niel, ed. Principal de los Libros

Asesinatos en pueblecitos, frío, desconfianza, secretos y lazos inesperados. Pero esta vez en Francia, claro.Y dado el entusiasta ruido favorable que ha logrado levantar en su país de origen hay, cuanto menos, un interés por ver lo que tiene que contar. Y cómo el interés y apoyo del autor a Lo Rural y la Biodiversidad se pueden ver reflejadas en la trama. Comprar.

Vernon Subutex 3 de Virginie Despentes, ed. Literatura Random House

Pues ya hemos llegado al final de la historia. Ahora a ver si a la editorial le sigue rentando y podemos leer más cosas de la autora. O, al menos, que dejen hacer a las pequeñas. Comprar.

Nacer Crecer Metallica Morir de, ed. MalPaso

La biografía de la banda en varios volúmenes que comienzan con este. Un libro para fanes, probablemente para muy fanes, que es de esperar sean muchos teniendo en cuenta el tamaño de la misma. Comprar.

Corre, rocker de Sabino Méndez, ed. Anagrama

Teniendo cierta aprensión a las historias de la Gloriosa Movida quizá las que tienen un tinte más biográfico sirvan, al menos por el lado del lector, para ofrecer algo aún no contado. Aunque sea solo la comparación de las distintas experiencias y no sólo las historias para fanesComprar.

Johnny Hallyday, a toda tralla de Felipe Cabrerizo, ed. Expediciones Polares

Terminamos los minutos musicales con una tercera pista del circo musical. El conocidísimo músico francés que vivió el éxito y logró un particular pedestal de estrella en Francia, del que no le tiró ni acusaciones de violación como la de Marie-Christine Vo, ve resumida aquí su vida, obra e influencias. Tanto las causadas como las recibidas. Así que supongo que para los fanes, o para los que quieran acercarse a la cosa musical francesa, les será de interés. Comprar.

Trilobites de Maia F. Miret y Manue Monroy, ed. Oceano

Trilobites; Maia F. Miret; Manuel Monroy

Parece que nunca tenemos suficientes libros didácticos. Y mucho menos los que como este procuran ofrecer diferentes estilos e intereses, desde aproximaciones para los  más mayores a dibujos explicativos y de reflexiones sobre su vida y ecosistema a un recortable para construir una réplica. Lo dicho, nunca hay suficientes. Comprar.

Rosa a pintitas de Amèlie Callot y Geneviève Godbout, ed. Impedimenta

Historia muy ilustrada con intencionalidad romántica y, supongo, rural. Una obra bonita en gran tamaño. Casi estoy pro sospechar que más para adultos que para jóvenes, pero supongo que eso irá por barrios. Comprar.

De puntillas de Rosine y Claire Wortemann, ed. Picarona

En un formato apaisado que viene estupendo para hablar de ballet y de fútbol se nos presenta la historia de Álex, que quiere tanto tener amigas como divertirse. Así que, al margen del tipo de papel, me parece un libro recomendable. Comprar.

La asombrosa y verdadera historia de un Ratón llamado Pérez de Ana Cristina Herreros y Violeta Lópiz, ed. Siruela

Imaginativa y estupendamente ilustrada, esta historia de las aventuras del Ratón Pérez es recomendable más allá de su personaje protagonista. Y luego ya, si buscas algo suyo… pues mejor aún. Comprar.

El profesor Astro Cat y el Sistema Solar del Dr. Dominic Walliman y Ben Newman, ed. Barbara Fiore

Nueva entrega, para un público más joven, centrado en explicar la organización y características de los planetas del Sistema Solar, del que ya es un clásico de la divulgación científica infantil. Que ellos sigan sacando más libros de estos que nosotros iremos recomendándolos. Comprar.

Así que ya veis, vamos teniendo ya variedad y cantidad como para que se note que aún hay movimiento. Algo que también podremos decir la próxima semana, por muy a caballo que esté entre uno y otro mes. Será con la antología Detectives Victorianas, con nuevos libros de Joyce Carol Oates o de Stephen King -con su hijo Owen-, de Margaret Drabble, de Miranda July, o sorpresas como el Paper Fish de Tina Rosa, y seguro que muchas cosas más. Pero, como siempre, eso lo veremos la próxima semana. De momento disfrutemos de los libros que han llegado estos y, como siempre… Hasta entonces, ¡nos leemos!


Que semana extraña esta. Sólo series estadounidenses. Y ninguna protagonizada por una mujer. De hecho, lo más cercano a que no estén protagonizadas por un señor blanco es una que protagoniza una llama. Que no digo yo que esté relacionado, claro. Pero en fin, eso. Vaya semana. Se estrena, por ejemplo, The Alienist (USA) que adapta veintitantos años después, la exitosa novela sobre un investigador y un asesino que pareciera jugar con él para demostrar su inteligencia aunque le limite su locura. Esto que fue un éxito en los ’90 a estas alturas nos suena a cada miércoles, al menos mientras no cambien de día Mentes Criminales.  Por supuesto aquí tenemos también la recreación de época y a los actores y todo aquello. Pero me temo que hay poco que destacar. No es que esté mal, claro, es simplemente que tiende por un lado a lo rutinario y por otro a intentar llamar nuestra atención agitando paños más que conocidos. Sí, lo hemos cogido, burdeles, desnudos femeninos y violencia, muy adulto todo. *suspiro*

Lo bueno de Counterpart (USA), más allá de la trama de universos alternativos, espionaje y dobles, es J.K. Simmons. Realmente espectacular de manera minimalista, Es una suerte que le tenga la serie porque es lo que marca la diferencia entre una historia que parece más interesante de lo que va luego mostrando, así que lo que acaba logrando que quieras ver el siguiente episodio es precisamente él. Y lo consigue.

Sí, Llama llama (USA). Para que veáis que no os miento. Otra cosa es el interés que pueda tener. Está basado en unos libros infantiles, así que lo mismo para los fanes. Pero la verdad es que ni la animación ni la historia parece muy complicada. Netflix y sus series infantiles, ya sabéis. En fin, al menos es algún tipo de cambio.

Hay que reconocer a Mosaic (USA) las buenas intenciones. Y algunos buenos actores. Lástima que este experimento a partir de una aplicación / juego de detectives acabe pareciendo una sucesión de cinemáticas. Entiendo que jugado será mucho más interesante, pero aquí no está ni en modo ver jugar a otros. Por suerte el buen hacer de los mencionados actores -sobre todo la muy escasa Sharon Stone, y, por supuesto, Beau Bridges- y del director -esto es, Steven Soderbergh– logran que merezca la pena darle un tiento, incluso aunque vaya perdiendo fuelle en cada nuevo capítulo. Pero, mira, precisamente el piloto acaba siendo el más interesante.

Es difícil lograr algo como lo que hace The Resident (USA), que nos suene TODO a sacado de otros sitios. En un año en el que, sabrá ROB! por qué, The Good Doctor es el pelotazo de USA se estrena esta serie que parece haber robado personajes y actitudes directamente de Scrubs y House y haberlas metido en un entorno de Anatomía de Grey para que las tramas que podrían haber sido descartadas por flojas en Urgencias o Chicago Hope. Supongo que hay que rellenar de contenido la televisión, y me alegro enormemente de que Emily VanCamp tenga un sueldo fijo, pero más allá de esas caras conocidas poco hay que se me ocurra pueda hacer recomendable esta serie.

Aunque hay que reconocer que han sabido dejar lo peor para el final. Porque esta Waco (USA) poco tiene que ofrecer más allá de una apología del pelucón. Ni los actores parecen estar muy interesados, ni el guión muy trabajado ni, en general, da la sensación de que a alguien le importara cómo acabara saliendo la cosa esta. Quizá sea una metáfora de las sectas, pero hacer una serie así de cualquier manera… Pues no sé yo. Si seguro que se pueden contar cosas interesantes. Qué digo, si es que el episodio de AHS es más interesante que la cosa esta. En fin. A ver la semana próxima.


¡Libros que Llegan! Atwood, “El asesinato de mi tía”, Vollmann y más

Un poco más de movimiento esta semana -el propio de este momento del año, por supuesto- así que vamos poniéndonos poco a poco de nuevo dentro de las rutinas librescas. Por ejemplo, la de decir:

¡Que entre la pila! 

El asesinato de mi tía de Richard Hull, ed. Alba

El choque de dos personajes desagradables es una idea tan humorística como inglesa. En este caso tenemos a un protagonista bueno-para-nada atacado de los nervios por una tía que administra su herencia. El joven, harto, decide empezar a tramar planes para quitársela de en medio. El asunto es que la tía es tan insoportable como el sobrino. Así que los movimientos de uno y otro lado se van viendo como cómicos acercamientos al asesinato por el lado del coyote. Y es que lo único que le falta a este libro son invenciones de marca ACME. Comprar.

La semilla de la bruja de Margaret Atwood, ed. Lumen

Una novedad de Margaret Atwood siempre es buena noticia. Parece que no hay como que sea un éxito en otra editorial un autor sobre el que te has pasado años sentado sin novedades para que mires a ver qué puedes sacarle. Como esta obra que pertenece a la iniciativa Hogarth Shakespeare en la que autores contemporáneos dan su propia versión de historias shakesperianas clásicas. En el caso de esta Hag-Seed le toca a Atwood acercarse a La tempested. Así que, en efecto, el resultado es de lo más interesante. Y, además, nos hace esperar que no tarden mucho en traer el de St AubynComprar.

El atlas de William T. Vollmann, ed. Pálido Fuego

Imagino que antes o después le llegará a Vollmann el reconocimiento que merece y que, sin embargo, siempre parece mantenerle en un círculo de culto y confianza. No sé si podrá ser esta obra, extenso libro de relatos con historias interconectadas en el que cabe un poco de todo, la que lo consiga. Pero bien está que nos llegue tras casi veinte años, y, bueno, uno nunca sabe por dónde puede acabar saltando la liebre. Mientras tanto podremos, al menos, disfrutar de que se le siga publicando. Comprar.

El chef cabreado de Anthony Warner, ed. Ariel

Chef y bioquímico, quizá una combinación extraña pero sin duda útil para este autor que ve publicada una versión de su blog -o algo así- en el que intentaba explicar que muchas de las ideas sobre lo que es comida sana, natural, anti-toxinas y blablabla son poco menos que excusas para vender otra cosa sin base científica alguna. Mucho menos sin beneficios reales demostrables. El tipo de libro que uno esperaría fuera rápidamente recibido. No se bien con qué, pero recibido sin duda alguna. Comprar.

Petty de Warren Zanes, ed. Neo-Sounds

Un libro que no necesita de mucha explicación o presentación, creo yo. Warren Zanes pasó una buena temporada preparándola con él aprovechando que es escritor, roquero y alguna cosa más. Así que, como era esperable, un libro si no íntimo si al menos desde el interior del famoso músico. Comprar.

– La cámara verde de Martine Desgardens, ed. Impedimenta

El acercamiento al gótico con toques fantásticos en el lado canadiense del asunto y con una narradora tan poco esperable como la que ofrece este libro es, cuanto menos, una creación original que nos permite asistir a la desintegración de una familia puede que adinerada pero ciertamente cicatera. Y del choque entre todas esas personas detestables surge el libro. Comprar.

Un violín con las venas cortadas de Carlos Salem, ed. Navona

Nueva novela de Salem, mezcla de géneros además, que ofrece una aproximación inicial más cercana a Saramago, con manifestaciones sin temas ni lemas y políticos desconcertados. Pero, además, hay varios tipos de criminales metidos por medio, periodistas, un violinista sin cuerdas y una joven que quizá sea una suicida. O quizá no. Comprar.

La transparencia del tiempo de Leonardo Padura, ed. Tusquets

Van reapareciendo los nombres y personajes, como en esta nueva entrega de Mario Conde. Ya con casi sesenta años. Y, de fondo, a historia de las peripecias de  una virgen negra. Una estatua, quiero decir. Así que aquí estamos de nuevo, más crepusculares pero no por ello peores.  Comprar.

– Barbazul de Kurt Vonnegut, ed. Hermida

Entre las agradables recuperaciones está esta obra de Vonnegut que llevábamos como veinte años sin tener fresca una edición. Por suerte la recuperación del autor sigue adelante y esta sátira del mundo de las artes, de las técnicas secretas de pintura y de los artistas que artistean como este  Rabo Karabekian pueden ser leídas de nuevo. Comprar.

Muerte con pingüino de Andrei Kurkov, ed. Blackie Books

Otra obra que llevábamos como una década sin ver, con un autor interesante -a ver si hay suerte y le siguen recuperando obras- que nos presenta aquí una obra con asesinatos que, en realidad, está más ocupada con el humor y la depresión. Pese a lo cuál logra convertir todo el absurdo que parece reunir en una historia lo suficientemente sólida como para que podamos esperar más encuentros. Comprar.

Warcross de Marie Lu, ed. Nocturna

Juegos más reales de lo que parecen, un Tokyo aún más futurista de lo demás y las clásicas intrigas de persecución de los que intentan aprovecharse del juego o los que, quizá, tengan planes de mayor recorrido. Lo importante, en cualquier caso, es ir viendo cómo siguen llegando aobras de una autora que a estas alturas debería empezar a ser conocida en nuestro país. Aunque sea solo porque se va acercando a la docena de títulos publicados. Comprar.

La niña más pequeña de toda la escuela de Justin Roberts y Christian Robinson, ed. Alba

Christian Robinson es un ilustrador magnífico, así que esa parte podemos darla por sabida. Centrémonos por tanto en la historia, la historia de una chica muy pequeña que, sin embargo, va viendo cosas. Cosas curiosas, cosas interesantes y cosas poco agradables. Eso le lleva a dar el paso de hablar, intentar cambiar esas cosas, tomar la acción… Como medio de demostrar que incluso una persona, pro pequeña que sea, puede ser motor para el cambio. Así que ahí lo tenemos, una buena historia acompañando un buen dibujo. No está mal para comenzar el año. Comprar.

Poco a poco, sí, vamos poniéndonos de nuevo en marcha. La semana próxima tendremos más, tendremos Detectives Victorianas, lo nuevo de N.K. Jemisin, la llegada de Becky Chambers, más Despentés, lo último de Orciny, lo nuevo de La Navaja Suiza, seguimos esperando el Dietland… ¡Esto nunca se para! Pero, mientras tanto, tenemos la suerte de que hay cosas para tenernos entretenidos mientras tanto, así que… ¡Nos leemos!


Parece mentira que una semana tan floja como esta nos haya traído también una de las primeras grandes… bueno, a saber si series, pero desde luego el primer gran piloto del año. Me refiero, por supuesto, a Black Lighting (USA), que logra no sólo ser relevante en la discusión sobre raza sino, sobre todo, sobre cómo hablar de esa raza y cómo manejar el asunto. Un reparto casi exclusivamente negro y un centro en las decisiones antes que en las acciones -algo así como si DC hubiera querido enseñarle a Marvel cómo hacer correctamente Luke Cage– logra un magnífico episodio de presentación y desarrollo. Que no creo que sean capaces de aguantar más allá del capítulo 4, el 6 en el mejor de los casos. Me encantaría equivocarme pero esto se podría mantener durante cosa de una docena de episodios, en el mejor de los casos. O menos. Quién sabe. Ojalá hubiera manera de que durara porque, de verdad, es un piloto que merece la pena ser visto. Y sí, estoy tan sorprendido como vosotros.

Lo que me parece más importante decir de Britannia (UK) es que he pasado gran parte de la misma convencido de que era una parodia. Es decir, es MUY evidente que han visto Vikings y si en lugar de ser Sky fuera STARZ podría llegar a creer que era en serio. Pero luego resulta que parece que sí, que en realidad han pensado que subirlo todo a la 11 y presentar los locurones como si fuera la nueva normalidad era una forma lógica de enfocarlo. Y, mira, no me parece necesariamente mala idea pero me temo que entonces las ganas de repetir lo ya existente se enfrentan a la decisión de ir más allá y… Bueno. Podría ser peor, supongo. O podrían hacerla directamente cómica, que también.

Por contra Corporate (USA) es difícil de creer que sea una comedia. O que alguien crea que es divertido. O nuevo. Sospecho que Comedy Central tiene una idea de cuál es su público.  Cada vez tengo más claro que no soy yo. Pero si queréis más series de Oh, las oficinas, Que aburrido. Trabajar para una gran empresa. Blablabla. Más blablablá. Aún más blablabla. 

No se me ocurre cómo puede ser este el piloto de una serie nueva. Es decir, House of Payne duró 8 temporadas -9 más de las que merecía- de las cuales la primera fue en sindicación y el resto en la TBS. Cuando la TBS decidió prescindir de Tyler Perry parecía que llegaba el final… hasta que el OWN de Oprah decidió que total para qué y que podrían estirarla más aunque con un nuevo nombre, ahora es The Paynes (USA). Aunque han cambiado más bien ninguna cosa. Urgh.


Dado que en la misma publicidad dicen que Trolls: The Beat Goes On! (USA) es la serie realizada para los que se quedaron con ganas de más tras la película y yo estoy muy lejos de ser uno de ellos estoy muy lejos de ser el espectador al que pueda interesar esto. Sobre todo teniendo en cuenta que estamos ante otro de esos desastritos baratos que perpetra Netflix en lo que a programación infantil se refiere.


¡Libros que Llegan! Okorafor, “No son molinos”, Cozzens y más

¡Ya estamos de vuelta! Tras el follón navideño y toda la juerga de distribución de estas semanas ya hemos empezado a recibir novedades. Estas cosas al final parecen no acabar de saberse nunca. Pero bueno, esto significa que ya estamos otra vez en las mismas y que vamos a ir viendo todas esas novedades que a finales de año parecen haberse olvidado y que sirven para sobrellevar el siempre duro primer trimestre del año. Porque hasta que se acerque el Día del Libro veréis vosotros las risas. En fin. Olvidemos todo eso que para lo que estamos aquí es para hablar de novedades y decir, por tanto, aquello de…

¡Que entre la pila!

Binti de Nnedi Okorafor, ed. Crononauta

Dar la bienvenida a una nueva editorial es siempre alegre. Si lo hace como Crononauta trayendo una obra de Nnedi Okorafor que mezcla la necesidad del viaje para mejorar el conocimiento con el choque que supone tanto dejar atrás lo que para uno era familiar como enfrentarse a los prejuicios y problemas del nuevo lugar. Y un peligro ajeno alienígena, eso además. Una pequeña gran obra, una autora a punto para descubrir y todos nuestros parabienes. Además, ¿habéis visto qué portadón?

La tierra llora de Peter Cozzens, ed. Desperta Ferro

Las historias de la conquista del Oeste desde el punto de vista de las tribus indias suelen ser desoladoras. Esta, además, es muy completa. Una obra de divulgación histórica, una narración del avance, los problemas y las luchas y, por supuesto, un relato del enfrentamiento y exterminio de una población a manos de otra que acaba siendo -por supuesto- desoladora. Otro gran título en una editorial histórica estupenda.

No son molinos de VV.AA., ed. Cerbero

Otro paso en la Estrategia de Dominación Mundial de Cerbero. Antología con multiplicidad de voces y de excusa Lo Rural. Cierto es que, a ratos, pareciera que Lo Rural es un único tipo de ambientación y personajes. Pero bueno, vayamos poco a poco.

El harén del Tibidabo de Andreu Martín, ed. Alrevés

¡Andreu Martín! Siempre es una alegría ver que sigue publicando novelas criminales, sean de lo que sean. Esta obra reúne todo el sabor del pulp setentero español y lo mismo te saca -con abundancia- un burdel y sus alrededores que frisa con el fantaterror y sus sectas satánicas, sacrificios humanos y vudú. No es el más actual de los temas o los estilos pero que me aspen si no ha sabido mantener su muy peculiar encanto.

Carne para la eternidad de Robert W. Chambers y H. Carrington, ed. Pulpture

Hablando de otros tiempos, sigue la nueva colección de Pulpture con otra recuperación interesante, en este caso con Momias de fondo y dos relatos, cada uno de un autor distinto: Una historia bien clásica en La bella durmiente de Saïs de Robert Williams Chambers y una inesperada obra teatral  Zenobia: un sueño del antiguo Egipto de Hereward Carrington. Historias muy clásicas para una colección prometedora.

– El legado de los espías de John le Carré, ed. Planeta 

Vuelve le Carré con sus historias de espías, esta vez intentando reubicarse en unos nuevos tiempos en los que comienza a parecer que la caída del muro no ha supuesto un fin de su trabajo sino una reconfiguración mutante en la que la actual generación, mucho más tecnológica y menos paciente, se enfrenta a un problema de aquel pasado que lleva a rescatar a uno de los personajes clásicos de le Carré para enfrentar y casi oponer ambos modelos de espionaje vistos desde la actualidad.

Negro como el mar de Mary Higgins Clark, ed. Plaza & Janés

¡Otro regreso! Parece que a esta dama del crimen no se le acaba nunca el fuelle. Y si bien sus intrigas siguen siendo tan sencillas como el día en que empezaron, y estas nuevas portadas parecen toda una declaración de intenciones, no hay duda de que saben lo que su público reclama: Robos de joyas, muertes entre las clases sociales más alta y un entorno tan cerrado como puede ser un crucero. ¡Nunca subestiméis los años de recorrido de esta profesional del crimen!

¡Y eso es todo por ahora! Como veis hemos empezado con tranquilidad. Casi mejor. Aunque ya vamos viendo llegar la próxima semana algunos títulos y autores notables como Vonnegut, Vollmann, Salem, Desjardin, Padura, la hilarante El asesinato de mi tía de Richard Hull, El chef cabreado de Anthony Warner o las recuperaciones de Kurkov y Ford. Además del esperado debut de otra de esas pequeñas editoriales que tanto nos alegran: Carmot Press, que nos va a traer la corrosiva Bienvenidos a Dietland de Sarai Walker. Pero lo más importante es que ya estamos otra vez en marcha. Así que vamos a ir leyendo lo que ha llegado esta semana, y el acumulado tras los regalos vacacionales, y a esperar al desarrollo de lo que tenga que pasar. Y lo haremos despidiéndonos, como siempre, con un ¡Nos leemos!


Anda que vaya semana de estrenos que parecen reposiciones. Como Burden of Truth (CA), serie de la que me costaría decir algo sin añadir antes algo peor. Por ejemplo, en un momento determinado dejan claro que no es una serie anti-vacunas. Que bien ¿eh? Una abogada con un futuro prometedor lo tira todo por la borda y acaba en un pueblecito ayudando a unas chicas enfermas en una gran batalla blablabla. Creo que he visto tantas versiones de esta historia que alguna hasta se ha llevado el ÓscarTM. Aquí, sin embargo, suficiente será con que no les toque pagar el catering, porque a un desarrollo previsible y ramplón se unen interpretaciones planas y unos giros que logran que cada vez parezca más un telefilme. No es tanto que no vea un motivo para esta serie como que me cuesta entender la necesidad de emitirla.

Los galeses de la S4C han hecho a medias con la BBC este Craith (O) (G) que se llamará Hidden cuando lo estrenen los otros en otro idioma. Sí, está ahora mismo en galeses. Mira, yo qué sé. Pero me parece bien. Lo de que hagan co-producciones en idiomas co-oficiales, digo. De manera que luego pueda verse en todo el país, esta vez en inglés. Porque luego lo que ofrecen es un poco ese lugar común del British Noir. Pueblecito, joven muerta, secretos, paisajes… Si creéis que están intentando hacer otro Broadchurch o aprovechar el tirón de Y Gwyll/ Hinterland no se me ocurre cómo podría disuadiros de ello. El norte de Gales sale bonito, eso también.

Ufff… Hard Sun (UK). ¿Echabais de menos esas series inglesas en las que hay un secreto secretoso de índole pseudo-ecológico/ apocalíptico y gente matando a otra gente y mucha gente corriendo de un lado para otro? ¿Son, quizá, limitadas las ideas de las series británicas y tienen que repetirlas una y otra vez? En fin. Aquí tenemos esta, a mayor gloria de Agyness Deyn -que psé- y de Jim Sturgess -que si fuera más genérico no tendría ni rostro-, de la que lo mejor que puedo deciros es que lo mismo necesitáis una serie a la que no prestar atención mientras se está haciendo la plancha o algo así. Y, mira, para que esté de fondo y no tener que preocuparte pues lo mismo te da NCSI que esto. Si total.

Estoy completamente seguro de que con Kiri (UK) se está intentando hacer algo diferente. Jack Thorne suele tener una idea de lo que quiere y esa aproximación de cuatro personajes y cuatro capítulos parece prometer algún tipo de juego rotatorio. Eso y un reparto estupendo y entregado, especialmente con Sarah Lancashiremasomenos– al frente de la parte actoral que a estas alturas parece ya toda una garantía, deberían haber permitido que esta historia sobre crimen, raza, clases y servicios sociales fuera un bombazo. Pero no acaba de funcionar. Quizá porque Lancashire tiene que hacer simpático un personaje muy poco creíble -o, mejor, con unas circunstancias de trabajo muy poco creíbles- o porque las discusiones sobre raza y demás parecen realizadas por alguien que no ha sido directamente afectado por ellas, o porque estamos de niños desaparecidos un tanto aburridos, o a saber por qué. Pero, incluso teniendo en cuenta que es la mejor de la semana, sigue siendo una lástima. Se adivina con facilidad que el potencial es mucho mayor que su resultado.

Si algo deja claro el primero de My Next Guest Needs No Introduction (USA), programa de entrevistas -o algo- mensual que llevará a cabo David Letterman con invitados muy muy muy famosos es que… Bueno. Que Letterman está oxidado. Ya la última temporada de su programa estaba claro que Letterman pasaba en canoa pero que ahora que le han puesto esto el trabajo que realice sea tan limitado… Como, además, el invitado es rápido, ocurrente y divertido su aparente decaimiento se acentúa más aún. Y si tenemos en cuenta que el susodicho invitado no es un cómico o un escritor o algo similar sino Barack Obama… pues el resultado de todo esto -al margen de lo mal organizado del segmento pregrabado interrumpiéndose con la entrevista- es que más te vale que te interese mucho lo que tiene que decir la persona entrevistada, porque como tengas intención de verlo por el programa en sí puedes acabar tumbado en el suelo. (Por supuesto también está la cuestión de qué pasará si el invitado del mes es expuesto, pero teniendo en cuenta el pasado del propio Letterman no creo que Netflix, que parece que los atrae, tenga problema alguno)

Termina esta semana de estrenos británicos que suenan a ya vistos con Next of Kin (UK) en la ITV. Una historia de familia con posibles lazos terrroristas y blablabla por culpa de los prejuicios racistas y blablablabla y una mujer en el centro que no entiende lo que pasa y ve cómo es juzgada ella y su familia por blablabla. Tiene la (enorme) suerte de que esa mujer es Archie Panjabi y que el reparto de secundarios tiene a gente tan sólida como Jack Davenport o a auténticas leyendas como Shabana Azmi. Son ellos los que les salvan las castañas a Paul RutmanNatasha Narayan, y el motivo para darle uno o dos capítulos más como oportunidad. Pero como no cambien las cosas tampoco mucho más, la verdad.


Parece que el comienzo de año ha llegado con fuerza, más de media docena de series, algunas con nombres más que reconocibles. Como esta 9-1-1 (USA), que tira con fuerza de tener a Ryan Murphy como productor. Pese a que Murphy sea co-creador, junto a su viejo compañero de correrías Brad Falchuk, la responsabilidad como showrunner será para Tim Minear, otro viejo conocido de los seguidores de Murphy. Así que al final todo queda en casa, y se nota. Porque lo que no deja de ser una de esas series tradicionales con equipos de emergencias -si queréis, un Chicago, si preferís algo más concreto, un Third Watch– se beneficia tanto de esa mirada extraña que vimos en Nip/Tuck como de un reparto muy por encima de lo que este tipo de programas suele tener. Con una Connie Britton como narradora y personaje -pero tan desligada del resto que uno no puede dejar de sospechar que está haciendo un Eric Roberts-, con Peter KrauseAngela Bassett (como cabezas respectivas de los bomberos y los policías), y con un reparto de secundarios tan brillante que tiene entre ellos Aisha Hinds, Kenneth Choi o Rockmond Dunbar. Incluso el resident beefcake es medianamente competente -y viene de Into the Badlands– así que parece que vamos a tener un Más de lo mismo pero perfectamente actuado y con algún toque de originalidad. Veremos lo que tarda en explotar el murphysmo y enloquecer del todo, que ahí es cuando podremos empezar a recomendarla.

Poco que decir, y no muy bueno, de Alone Together (USA). Enésimo intento de la historia de dos tipos cuasi-repugnantes pero amigos que intentan sobrevivir los días blablabla. Me alegra que las cadenas den oportunidades a cómicos menos conocidos y todas esas cosas, pero la verdad es que espero que intentan ofrecer un algo. Cualquier algo. Algo algo.

Hablando de viejos conocidos, con Derry Girls (UK) tenemos otra de esas series memorialistas de intención cómica, que esta vez se centran en la Irlanda del Norte de los noventa, con todo lo que ello significa. El trabajo de Lisa McGee de hacer una mezcla biográfica y cómica funciona a medias, está claro que los personajes están afectuosamente sacados de su pasado, pero el interés en las tramas es mínimo y el humor se supone que funcionará por contexto o algo. No es que resulte irritante, ni mucho menos, pero está muy lejos de poderse recomendar… excepto a los que quieran recordar aquella época, si es que alguno hay.

Es curioso como Girlfriends (UK) -nada que ver con el clásico de FOX de los ’00- se pasa prometiendo algo todo el piloto que no parece que acabe de cumplir. Posiblemente porque están solo presentando a los personajes y porque la cantidad de cosas dramáticas que suceden en esta presentación, supongo que para justificar la reunión de sus personajes centrales, hunden cualquier intento de que las partes medianamente cómicas funcionen. Sobre todo si la idea de comedia es alguien cayéndose al suelo resbalándose, y cubriéndose, de mierda de gato. De modo que por mucho interés que pudiera tener no hay nada que me llame para darle una segunda oportunidad. Bueno, miento, las tres actrices principales, especialmente la siempre brillante Miranda Richardson, pero tampoco tengo nada malo que decir de Zoë Wanamaker y Phyllis Logan, demuestran su buen hacer, y los secundarios se defienden con mayor o menor fortuna. Es un placer, como siempre, ver a Anthony Head. Y supongo que habrá gente que se alegre de ver a Matthew Lewis, aunque creo que para todo el trabajo que tenía delante es de los que menos trabajan. En cualquier caso, Kay Mellor ha dejado un tanto tirada su serie con este inicio. Espero que mejore en próximos capítulos, pero mucho me van a tener que insistir en su mejoría.

Para mi sorpresa Grown-ish (USA) está bien. Spin-off de ese Black-Ish que nunca ha logrado convencerme -con Larry Wilmore de por medio era inevitable que me pareciera una serie hecha para blancos, y Anthony Anderson sobreactúa- y pese a un inicio de episodio que parecía prometer precisamente ese más de lo mismo el cambio de estilo es rápidamente agradecido. Es decir, sigue sin ser demasiado original por no decir otra cosa, sobre todo porque está muy clara que la inspiración es A Different World, porque eso salió muy bien para su actriz principal la última vez, sí. Igual que es obvio que han tomado notas de Community porque por supuesto. Por suerte logra funcionar masomenos. Es decir, hay cosas que sobran mucho -especialmente otro de esos enlaces con la serie principal en forma del profesor de la clase que reúne a los personajes- y otras parecen menos interesadas en crear momentos dramáticos que en acercarnos a un Very Special Episode. Pero, oye, lo mismo logran que crezca por el lado bueno, y aunque Chris Parnell no sea Jim Rash sí es Chris Parnell. Así que un par de capítulos más para ver por dónde tira le puedo dar.

Más problemas de pilotos en LA to Vegas (USA). Presentación de personajes pero sin que quede muy claro cómo van a lograr que no vaya a resultar reiterativo cada semana cuando ya en este están repitiendo chistes. Quizá con la esperanza de que funcionen por acumulación. Y sí, hay algún actor esforzándose -está claro que Dylan McDermott está disfrutando mucho de su papel. Me pregunto qué estará haciendo Dermot Mulroney-, y que este tipo de historias nos ha dejado grandes comedias en el pasado, pero en casos muy extraños como The John Larroquette Show. En fin, el resultado es un batiburrillo. Imagino que quizá puede acabar funcionando. Lo que no sé es ni cuándo ni si la serie aguantará tanto.

Esta es fácil: No sé me ocurre a quién le pudo parecer que Laff Mobb’s Laff Tracks (USA) era una buena idea. Reconstruir las historias que cuentan los cómicos de stand-up no como narraciones sino como una suerte de piezas cortas teatrales -ni a entremeses llegan- mientras escuchamos sus historias, como si no se fiaran ni de una narración tradicional ni de que tengamos imaginación suficiente. y esta vez no han ni utilizado stop-motion. Una elección fallida en todos los aspecto.

Terminamos para bien con McMafia (UK). Uno de esos dramas de prestigio con mucha violencia, diversidad de escenarios y mucha intriga y drama y tal. Una historia que parece hecha para el gran público, porque aún conservando muchos elementos oscuros y mucho gusto por el uso de idiomas con subtítulos y todo eso que se supone que el Gran Público rehuye, su complejidad es tirando a lineal, se subrayan discretamente algunos aspectos y explicaciones, e incluso la oscuridad está a un nivel mucho más soportable que, por seguir en las historias de mafia, lo que hace décadas mostraban en La Piovra. Pero todo muy bonito, muy bien actuado, con actores aceptablemente guapos y blablabla. Una buena manera de pasar el rato, que deja un cierto interés en saber por dónde van a tirar… aunque tampoco mucho. Así que al final parece que han logrado algo tan poco probable como hacer que una serie sobre la mafia sea, fundamentalmente, una serie agradable.


Los premios: El Sark de Oro Tv 2017

Hecho el repaso del año vamos a hablar un poco más de las dos series que han merecido los premios opinión de quien esto escribe. Así que lo que toca ahora es… ¡la explicación de todos los años!

Como cada año he de señalar que el criterio para el premio es tan sencillo o complicado como el mío propio. De entre todas las series nuevas que veo -es decir, que no me quedo solo en el piloto sino que continúo con ellas hasta su final de temporada o, como poco, su hiato de media temporada- elijo aquellas que más me han gustado. Como veis el único miembro del jurado con el que me tengo que poner de acuerdo soy yo. De modo que paso a indicar cuales son estos ganadores de tan simbólico galardón y cuáles han sido los motivos. (Y, por si alguien se lo pregunta, aquí están las listas de Sark de Plata y Oro Tv pasados. Desde que comenzó ElReceptor allá por 2009 en Libro de Notas hemos tenido Sark de Plata y Sark de Oro. Por orden de aparición los Sark de Plata han ido para: Misfits, Justified, Revenge, Bullet in the Face, Sleepy Hollow, Jane the Virgin, Agent Carter y Atlanta.  Siguiendo ese mismo orden, los de Oro han recaído en: Better off Ted, Louie, SPY, Moone Boy, The Americans, Inside Nº.9, UnREAL y American Crime Story: The People v. O. J.. ¡Mucho más organizadito ahora!)

Tras esta debida precaución vamos a ello. Venga el redoble.

Sark de Plata Tv para…

Strong Woman Do Bong-soon

En un año con tanta variedad y posibilidades dentro de la comedia, como decía en el repaso, y con un par de series interesantes en drama o en animación -ya, ya sé que no es un género- sin embargo lo que ha conquistado el segundo puesto y mi corazón es más muestra de cómo están llegando de manera regular y accesible series no anglo-europeas gracias a los portales de streaming. Strong Woman Do Bong-soon -aunque sea como ejemplo no de ella misma sino de las múltiples series coreanas que hemos podido ver, ahora sí, por lo legal- nos muestra, además, los parecidos y diferencias con los modelos cercanos. Por un lado tienen muy poco problema en mezclar narrativas y tirar por donde les da la gana, organizando muchas veces escenas en las que en lugar de diálogos vagos se nos muestran cosas. Cosas que no nos han contextualizado aún y que tardaremos un tiempo en comprender. Por el otro, la duración. Capítulos de una hora o un poco más. Sí, la duración es -generalmente- excesiva, no, no es algo que solo ocurra en España. Pero lo que tiene, sobre todo, es mucho humor y desparpajo, mucha capacidad para liar y desliar tramas, una idea central: Una mujer -y aquí ya hay que hacer un OJO porque pese a la edad la serie tiene muy claro que es Woman, no se apoya en ella para justificar un Girl– con superfuerza, una serie de extrañas amenazas a su alrededor, una familia peculiar y una mezcla de trabajo y colaboración con la policía que es tan diferente que la serie parece terminar dos capítulos antes de su final. En resumen, una de las series más divertidas y originales del año. Un auténtico placer esta oportunidad de decir que no solo ha sido algo distinto, también ha sido algo interesante.

Sark de Oro Tv para…

Claws

Pero mi serie del año está mucho mucho más clara. Tan clara que hace un par de meses me llamaron la atención por estar comparando muchas otras novedades con esta. Se había convertido de manera inadvertida en la serie con la que medía los esfuerzos por mezclar lo lógico y lo caótico, por meter giros que son puro locurón, por mezclar diferentes sabores de género negro sin que venga mucho al caso, por promover una idea de sororidad fuerte pero falible, por lograr que la inclusión de diversidades múltiples parezca hasta sencillo y, en general, por haber logrado crear una serie que es su propio ecosistema y en el que uno puede encontrarse desde ese alucinante funeral del segundo capítulo -claro candidato a cualquier momento del año que se me ocurra- hasta el ejercicio interpretativo de Carrie Preston de lograr que comerse una cupcake lentamente sea amenazante. Porque, esa es otra, vaya reparto han logrado reunir aquí: Niecy Nash, Carrie Preston, Jenn Luon, Judy Reyes y Karrueche Tran están superiores. Jack Kesy, Dean Norris y Evan Daigle están magníficos. Jason Antoon y Harold Perrineau logran sacar adelante papeles un poco más estereotipados. Las apariciones ocasionales de Andrea Sooch, Jane Adams o Dale Dickey son titánicas. Y si, en general, la serie es una completa locura en la que son capaces de meter incluso números musicales – en serio, hay hasta un número musical acuático con Don’t leave me this way de Thelma Houston–  y que logra salir con bien de todo ello. Hay que aprovechar esos momentos en los que alguien decide hacer una serie con todo lo que nos gusta porque nunca sabes ni lo que durará ni si decidirán hacerle cambios. De momento lo que sí puedo decir es que esta es, muy claramente, mi serie favorita de este año. Y que no puedo esperar a que vuelva cuanto antes, a ver qué nuevas chifladuras se les han ocurrido.

Y, un año más, esto es todo. Ponemos el contador a cero, empiezo a apuntar cosas para los Pilotos Deathmatch y ya veremos dentro de un año con qué nos encontramos.