Los premios: El Sark de Oro Tv 2017

Hecho el repaso del año vamos a hablar un poco más de las dos series que han merecido los premios opinión de quien esto escribe. Así que lo que toca ahora es… ¡la explicación de todos los años!

Como cada año he de señalar que el criterio para el premio es tan sencillo o complicado como el mío propio. De entre todas las series nuevas que veo -es decir, que no me quedo solo en el piloto sino que continúo con ellas hasta su final de temporada o, como poco, su hiato de media temporada- elijo aquellas que más me han gustado. Como veis el único miembro del jurado con el que me tengo que poner de acuerdo soy yo. De modo que paso a indicar cuales son estos ganadores de tan simbólico galardón y cuáles han sido los motivos. (Y, por si alguien se lo pregunta, aquí están las listas de Sark de Plata y Oro Tv pasados. Desde que comenzó ElReceptor allá por 2009 en Libro de Notas hemos tenido Sark de Plata y Sark de Oro. Por orden de aparición los Sark de Plata han ido para: Misfits, Justified, Revenge, Bullet in the Face, Sleepy Hollow, Jane the Virgin, Agent Carter y Atlanta.  Siguiendo ese mismo orden, los de Oro han recaído en: Better off Ted, Louie, SPY, Moone Boy, The Americans, Inside Nº.9, UnREAL y American Crime Story: The People v. O. J.. ¡Mucho más organizadito ahora!)

Tras esta debida precaución vamos a ello. Venga el redoble.

Sark de Plata Tv para…

Strong Woman Do Bong-soon

En un año con tanta variedad y posibilidades dentro de la comedia, como decía en el repaso, y con un par de series interesantes en drama o en animación -ya, ya sé que no es un género- sin embargo lo que ha conquistado el segundo puesto y mi corazón es más muestra de cómo están llegando de manera regular y accesible series no anglo-europeas gracias a los portales de streaming. Strong Woman Do Bong-soon -aunque sea como ejemplo no de ella misma sino de las múltiples series coreanas que hemos podido ver, ahora sí, por lo legal- nos muestra, además, los parecidos y diferencias con los modelos cercanos. Por un lado tienen muy poco problema en mezclar narrativas y tirar por donde les da la gana, organizando muchas veces escenas en las que en lugar de diálogos vagos se nos muestran cosas. Cosas que no nos han contextualizado aún y que tardaremos un tiempo en comprender. Por el otro, la duración. Capítulos de una hora o un poco más. Sí, la duración es -generalmente- excesiva, no, no es algo que solo ocurra en España. Pero lo que tiene, sobre todo, es mucho humor y desparpajo, mucha capacidad para liar y desliar tramas, una idea central: Una mujer -y aquí ya hay que hacer un OJO porque pese a la edad la serie tiene muy claro que es Woman, no se apoya en ella para justificar un Girl– con superfuerza, una serie de extrañas amenazas a su alrededor, una familia peculiar y una mezcla de trabajo y colaboración con la policía que es tan diferente que la serie parece terminar dos capítulos antes de su final. En resumen, una de las series más divertidas y originales del año. Un auténtico placer esta oportunidad de decir que no solo ha sido algo distinto, también ha sido algo interesante.

Sark de Oro Tv para…

Claws

Pero mi serie del año está mucho mucho más clara. Tan clara que hace un par de meses me llamaron la atención por estar comparando muchas otras novedades con esta. Se había convertido de manera inadvertida en la serie con la que medía los esfuerzos por mezclar lo lógico y lo caótico, por meter giros que son puro locurón, por mezclar diferentes sabores de género negro sin que venga mucho al caso, por promover una idea de sororidad fuerte pero falible, por lograr que la inclusión de diversidades múltiples parezca hasta sencillo y, en general, por haber logrado crear una serie que es su propio ecosistema y en el que uno puede encontrarse desde ese alucinante funeral del segundo capítulo -claro candidato a cualquier momento del año que se me ocurra- hasta el ejercicio interpretativo de Carrie Preston de lograr que comerse una cupcake lentamente sea amenazante. Porque, esa es otra, vaya reparto han logrado reunir aquí: Niecy Nash, Carrie Preston, Jenn Luon, Judy Reyes y Karrueche Tran están superiores. Jack Kesy, Dean Norris y Evan Daigle están magníficos. Jason Antoon y Harold Perrineau logran sacar adelante papeles un poco más estereotipados. Las apariciones ocasionales de Andrea Sooch, Jane Adams o Dale Dickey son titánicas. Y si, en general, la serie es una completa locura en la que son capaces de meter incluso números musicales – en serio, hay hasta un número musical acuático con Don’t leave me this way de Thelma Houston–  y que logra salir con bien de todo ello. Hay que aprovechar esos momentos en los que alguien decide hacer una serie con todo lo que nos gusta porque nunca sabes ni lo que durará ni si decidirán hacerle cambios. De momento lo que sí puedo decir es que esta es, muy claramente, mi serie favorita de este año. Y que no puedo esperar a que vuelva cuanto antes, a ver qué nuevas chifladuras se les han ocurrido.

Y, un año más, esto es todo. Ponemos el contador a cero, empiezo a apuntar cosas para los Pilotos Deathmatch y ya veremos dentro de un año con qué nos encontramos.


Repaso televisivo a 2017: El Sark de Oro Tv

No fue el peor de los años. No fue el mejor de los años. Pero ha sido un año. Como pasa con los libros, este año el repaso a las novedades va a ser más sencillo gracias a que a los Pilotos Deathmatch One Shot para ir llevando al día las anotaciones y que luego se me escapen menos programas.

Gracias a estos repasos y a la posibilidad de verlo como un todo general hemos podido observar cosas en globalidad. Podríamos decir que fue el año en el que Netflix recuperó el Mystery Science Theatre 3000, para no ofrecerlo luego a todo el mundo. Pero las recuperaciones han sido una de las constantes. Cómo  casi siempre. Hemos tenido casi más suerte con los regresos -especialmente los británicos. Más Inside Nº 9 (con un magnífico capítulo karaoke), No Offence o el final de Broadchurch– pero también con el desastre que han resultado los viajes temporales como tema central de series generalistas. La única renovación fue un ejemplo  de ese ¡Las divertidas aventuras de la NBC!, más ocupada en dejar que Greenblatt haga de las suyas, como ese regreso de Will & Grace que se ha convertido en un éxito. Claro que tampoco es que las series de superhéroes hayan ido a mucho mejor, que les pregunten a los Inhumanos. Esperemos que el giro hacia el ejército que han dado este año acabe con fortuna similar. Porque luego las grandes cadenas se preguntan qué es  lo que les ha podido estar fallando. Y no  acaban de verlo claro. 

Regresos hemos tenido en forma digital para la CBS con The Good Fight y Star Trek: Discovery. Nuevas versiones de viejas series. (Lo de Star Trek con el añadido de que la FOX con The Orville y un capítulo de Black Mirror en su nueva temporada han intentado recapturar su interés.) Eso cuando no estaban intentando recapturar contextos como Riverdale ha hecho con Archie. O darle nuevas temporadas, algo que en 2017 sólo ha funcionado con Twin Peaks. Y porque Lynch es Lynch y ya sabes lo que te puedes esperar.
Un año que nos ha traído una nueva versión también de The Great British Bake Off que ha quedado de lo más descafeinado. Menos mal que los británicos nos han traído también a los Armchair Detectives. Pero ese es otro tema. Porque, por concluir ese repaso de lo que ya teníamos, hemos tenido la mala suerte de ver el final -quien sabe por cuánto tiempo- del Review estadounidense. Y la buena de la marcha -esperemos que por mucho tiempo- de Moffat de Doctor Who.
Aunque si tuviera que quedarme con un regreso sería el de Ducktales. Con mucha más decisión de ofrecernos variedad y de usar las propias referencias a la historia de pagos y a la cultura popular.
También brillante ha sido la revisión de Norman Lear de One Day at a Time, capaz de ofrecer algo muy distinto y, a la vez de meter nuevos problemas y preocupaciones. Además, claro, de traernos de vuelta a Rita Moreno, que siempre es de agradecer.
Pero acerquemos más a las novedades con aquellas que eran adaptaciones más o menos fieles. Strike ha sido la adaptación de dos buenas novelas detectivescas en ese formato tan británico de las miniseries con capítulos con duración de películas. Philip K. Dick’s Electric Dreams ha hecho lo propio con varios relatos de anticipación. Aunque posiblemente el mejor en este campo haya sido Legión, que a partir del personaje de los cómics de Marvel supo montar una historia razonablemente original. Claro que eso fue antes de que Disney comprara FOX, pero no dudo que les dejarán hacer en próximas temporadas.
Y hablando de esta compra, también FX y FXX de van para ellos. Habrá que ver cómo se lo toma Ryan Murphy, que ha tenido una temporada movida y muy política en su American Horror Story, pero que, sobre todo, ha conseguido otro de los grandes éxitos de la temporada. Esa adaptación del hecho real basado en la rivalidad, vamos: Feud. Una obra de actrices que muestran el buen hacer del productor.
Aunque si de dos autores tuviéramos que hablar sería sin duda de Margaret Atwood y Stephen King. La primera ha hecho un gran impacto con The Handmaid’s Tales. Y repetir con buen éxito con la coproducción Alias Grace. En cuanto a King, ha tenido de todo este año. Igual que en cine. Ha visto adaptaciones espantosas como The Mist y aceptables como Mr. Mercedes, aunque cierto es que ninguna de ellas, ni tampoco 1922, ni Gerald’s Game, han logrado replicar el éxito cinematográfico de It. Pero parece que tendremos adaptaciones suyas para una temporada.
Por suerte también hemos tenido novedades interesantes. En un año con series agradables sin más como Imposters, series que parecían que darían para más como  Harlots o locurones que poco más aportan como Blood Drive, ha habido espacio para unas pocas series notables.
Además denlas premiadas, a las que ya llegaremos, ha sido un año el el que la comedia nos ha ofrecido la brillante e incómoda I’m Sorry. También Trial & Error, parodia del true crime y los juicios que no debería funcionar pero lo hace. La comedia amable política de The Mayor. El excepcional locurón de Blazing Transfer Students Reborn y, sobre todo, el buen hacer de The Marvelous Mrs Maisel.
La nueva serie de Amy Sherman-Palladino no solo ha sido la única serie nueva del año de la subsección vidas históricas de cómicos que ha funcionado. También lo ha hecho logrando a la vez ser amable y reivindicativa y centrarse en la comedia como tema pero también en los personajes.

Así que ya está bien de dar vueltas y hablar de unos y otros y vamos a por aquello a por lo que venís. Digamos ya aquello de: Los ganadores de los Sark de Oro TV 2017 son…


Sark de Oro 2017: Los Premiados

Dicho todo esto, vamos a por lo que realmente está esperando la gente. Bueno… alguien habrá que lo espere, digo yo. Así que vamos con los premios de este año.

Golden Sark

Paperbacks from Hell de Grady Hendrix, ed. Quirk Books

Una de las lecturas que más he disfrutado de todo el año. Pensé que sería la clásica obra que reúne portadas más o menos cohesionadas por una temática y en su lugar me encontré un completo estudio que, con cierto humor que no siempre es muy acertado, va contándonos los movimientos editoriales del género de terror durante los años ’79 y ’80. También nos ofrece un contexto para entender de dónde venía y, por supuesto, una breve mirada a los ’90. Y sí, también hay portadas y datos sobre sus autores más destacados. Así que aunque sea muy USAcéntrico el impacto y alcance -sobre todo las relaciones entre literatura de terror en ascenso y cine, y los superéxitos de este- facilita que podamos atacar cabos y comprender explotaciones y consecuencias. De modo que al final tenemos no sólo un catálogo de portadas de libros, también de modas y, por supuesto, de todo lo que significó el horror durante dos de sus décadas de mayor actividad. A poco que os guste el género y su historia -y que sepáis inglés, claro- os interesa leer este libro. ¡Ojalá alguna editorial española pudiera publicarlo!

Sark de No-Oro

– Sobre lo azul de William H. Gass, ed. La Navaja Suiza

Un ensayo sobre el color parecería el terreno perfecto para un libro sobre arte, pero aquí se trata más de intentar comprender el lenguaje, o la sensaciones asociadas. Las múltiples variedades de tipos de azul llevan a Gass no solo a demostrar su dominio del idioma y sus conocimientos literarios, también a reflexionar sobre los mismos significados del idioma.

Sark de Plata

– Una dirección equivocada de Elizabeth Daly, ed. Siruela

Un ejemplo perfecto de ese buen momento de la recuperación del mystery clásico inglés -incluso aunque en este caso sea estadounidense- que estamos viviendo. Una historia en apariencia sencilla que se muestra como una entrada más en una historia con una serie de personajes que ya se suponen conocidos para el lector. Un investigador y algunos secundarios a su alrededor, figuras sin duda familiares para los lectores (Al fin y al cabo es el séptimo libro de este detective) pero que aquí quedan extrañas -quizá incluso desdibujadas- contra la fuerza de la historia que están contando. El detective se acerca bajo pretexto a una casa, quiere descubrir qué pasa en esa familia tras un anónimo. A partir de ahí una historia de suspense que funciona -a la perfección- mediante los resortes más clásicos del género. Lo que parece una situación extraña revela serlo incluso más, la cotidianidad se va volviendo extraña y mortal. Un ejemplo perfecto de ese tipo de novela convirtiéndola en una elección clara para este puesto.

Sark de Oro

– Experimental film de Gemma Files, ed. La Biblioteca de Carfax

Mi libro favorito reúne en sí el buen momento del terror y las pequeñas editoriales -el magnífico trabajo de La Biblioteca de Carfax es una de las cosas más notables del año- pero, sobre todo, una gran historia. Con un punto de partida que recuerda y recupera, además, uno de los motivos que hicieron grande el terror en el pasado: Protagonistas cuya vida actual explica que se tenga que mantener en la senda de algo potencialmente terrible porque su alternativa vital a no hacerlo realmente no es mucho mejor. Una mujer casada y con un hijo que ha visto cómo la crisis destruía sus expectativas laborales en el campo del estudio y la enseñanza del cine se encuentra con un material fílmico raro. Podría ser el centro de su carrera, podría ser también potencialmente peligroso. Teniendo en cuenta el estado de la ‘industria’ -en Canadá en el caso de este libro- seguir investigando no parecía tan mala idea. Hasta el punto de que casi podríamos hablar de dos partes en el libro. La segunda más centrada en ese elementos folclórico y sobrenatural, la primera en los vericuetos y burocracias de algo que querría ser una mezcla de industria y academia y acaba siendo poco menos que una trampa en la que ninguna de las dos cosas acaban de funcionar. Es cierto que tiene algunos tics y tropos muy propios de Stephen King -para lo bueno y para lo desesperante- pero puedo pasarlo por alto porque lo bueno que ofrece es mucho y muy interesante. ¡Ojala sigamos con la racha de este tipo de obras en el futuro!

Ahora sí, ya hemos acabado. Muchas gracias por vuestra atención y hasta los próximos premios.


Sark de Oro 2017: Repaso al año o A vivir del cuento (de la criada)

Bueno, pues no sé si acabaréis de descubrir estas cosas o si seréis de los que lleváis años leyendo esto. Lo importante es que estáis aquí, que yo también lo estoy y que ahora toca toda esa pila de texto sobre la cosa de los libros de este año.

Pero vamos con el texto de siempre:

Un año más (18 años ya, y parecía que fue ayer cuando empezamos con la tontería) aprovecho el comienzo de año para entregar el “Sark de Oro” al libro que más me ha gustado del año recién concluido

Comienzo con la clásica advertencia así que quien quiera pasar al resumen del año que se salte este párrafo. Las listas de “Lo mejor de…” acaban siendo los resultados de la intersección de los gustos personales con los libros leídos a lo largo del año. La posibilidad de que haya aparecido un libro revelador y no salga en esta lista puede deberse más a no haberlo leído que a criterios de selección. Recapitulando en estos años y para que quede constancia, los anteriores Sark de Oro recayeron en “El Hada Carabina” de Daniel Pennac“Huérfanos de Brooklyn” de Jonathan Lethem“Cíclopes” de David Sedaris,“La Disco Rusa” de Wladimir Kaminer“La Mosca” de Slawomir Mrozek“El Martillo Cósmico” de Robert Antón Wilson “Pégate un tiro para sobrevivir” de Chuck Klosterman, “Las Ovejas de Glenkill” de Leonie Swann, los“Cuentos Completos” de Connie Willis“Al pie de la escalera” de Lorrie Moore, “Mi Tío Napoleón” de Iraj Pezeshkzad, “Los amigos de Eddie Coyle” de George V. Higgins, “Hermana mía, mi amor” de Joyce Carol Oates, “Boston. Sonata para violín sin cuerdas” de Todd McEwen, “Americanah” de Chimamanda Ngozi Adichie, “La hoguera pública” de Robert Coover, “Descolonizar la mente” de Ngũgĩ wa Thiong’o y “Las Mitford” de Charlotte Mosley.

Al final tendré que crear una wiki o un algo para que entren todos. Sin contar con que debería empezar a pensar en poner también los Sark de Plata y las otras dos categorías inventadas, el premio a No-Ficción Sark de No-Oro y el premio a libro en lengua inglesa Golden Sark. Porque esto cada vez queda más largo.

Aviso, también como casi todos los años, de que mis lecturas suelen determinarse por escuderías, es más sencillo que lea algo de las editoriales pequeñas y medianas a que lo haga con lo que sacan PlanetaAlfaguara Anagrama. Vamos, que no pretendo engañar a nadie: No me he leído todo lo publicado ni de lejos. Dicho lo cuál y antes de entrar en los ganadores de este año vamos a repasar lo que han hecho los editores.

En cuanto a los libros…

Creo que el exitazo de El cuento de la criada, con lo que nos ha costado tenerlo de nuevo en las estanterías, sirve perfectamente para ilustrar varios puntos claves de los libros de este año: Una mayor presencia y peso de las autoras, un mayor interés por temas de reivindicación y diversidad y, por supuesto, mucho más fantástico. Especialmente terror -y no sería capaz de quitar del todo el libro de esa lista- pero no solo. El terror y la ciencia ficción se han beneficiado de un año en el que todo parecía extraño. También el punk ha tenido un mini-repunte por motivos que no soy capaz de comprender. Porque aunque algunas tendencias de años pasados -como la del ruralismo y la reivindicación de Lo Pueblo, vg- han seguido estas y otras han despuntado nuevas. Por ejemplo, en el lado del orden, nos hemos ido a un renacimiento de la diversión casi sin sangre del clasiquísimo mystery inglés, punta de lanza de una cierta anglofilia. Por supuesto es mucho más lo que el año ha tenido, incluyendo recuperaciones. Ah, y las editoriales pequeñas se han multiplicado y expandido. Para enorme alegría de quien esto escribe. Este podría ser un buen resumen del año, pero acerquémonos más.

El cuento de la criada ha sido un libro esencial este año, y también una cadena de arrastre. The power se subió con mucha sabiduría a su espalda y la misma editorial aprovechó que otra novela de la autora tendría también adaptación para publicar Alias Grace. Pero no es lo único que ha venido detrás. También hemos visto cómo en la narrativa retorcida aparecían las mujeres de No, mamá, no y Canción dulce. O que se difundían los cuentos de La nueva mujer, se traían las obras de autoras diversas como Bessie Head y continuaba la publicación de ensayos de autoras como Siri Hustvedt, Laura Bates y Carolina León, o los diarios de Alice DenhamVirginia Woolf. E, incluso, Capitán Swing se animó a traducir como Desahuciadas la esplendida Evicted. Pero, especialmente, en los ilustrados hemos tenido múltiples aproximaciones que apostaban por lo regalable tanto como por lo didáctico. Así Mujeres de ciencia o F de Feminismos parecían buscar esa mezcla mientras que la nueva edición de El papel amarillo parecía apostar por la inclusión de ilustraciones para actualizar el interés. Aunque posiblemente el fenómeno en este campo sea Valerosas, el recopilatorio de mini-biografías de Pénélope Bagieu ha logrado fundirse tres ediciones (al menos hasta que empiecen a entrar las devoluciones post-navideñas) de su primer volumen y mover con fuerza una segunda del siguiente. No es el único ejemplo de éxito en cómics -ha llegado POR FIN la edición mexicana de Nimona empujada por el buen funcionamiento de Leñadoras, que ha visto aparecer, a su vez, un segundo volúmen- mientras que autoras como Laurielle se animaban a publicar en solitario, Fandogamia traía Giant Days e incluso en la diversidad se alcanzaba a la Super Sorda de Cece Bell. Aunque sospecho que si un segundo nombre tuviéramos que unir al resumen de este año sería el de Gloria Fuertes.

El centenario de su nacimiento ha permitido no solo que Torremozas vendiera y actualizara multitud de sus poemarios, también que en Blackie Books se sacaran de la manga dos tomos documentadísimos, uno cercano a al biografía ilustrada y el otro con ilustraciones infantiles. No está claro que hayan sido los mejores volúmenes sobre la autora pero sí que han sido los que más han vendido. y es que la tormenta perfecta del centenario, la reivindicación, su propio talento y las ediciones ilustradas han parecido funcionar a su favor.

Algo de lo que podemos alegrarnos también por lo que ha supuesto para toda esa… tendencia. Si todo esto ha servido para que hayamos tenido novedades infantiles como el libro-juego ¡Yuju! Príncipe Azul, ¿dónde estás? de Sylvie Misslin y Amandine Piu o para que editoriales juveniles se animaran con Chicas en la lunaLa chica de tinta y estrellas, bienvenidas sean. – Y, lo mismo, en algún momento dejan de ser Chicas y pasan a ser Mujeres.-

Y, por supuesto, también ha servido para mover el mercado fantástico. Que ha agradecido las ediciones para aquellos que no pueden leer en inglés de La quinta estación de N.K. Jemisin y Las estrellas son legión de Kameron Hurley. Pero también de clásicas como Margaret Cavendish, Rokey Sakhawat Hossain o, más en lo moderno, Barbara Hambly. O un nuevo intento de desembarco de Daína Chaviano. Pero, especialmente, del terror. Vale, no ha habido forma de que se publicara un libro nuevo de Shirley Jackson -a ver si en 2018- pero la antología de Damas oscuras y los cuentos completos de Angela Carter han estado ahí. Y las pequeñas han seguido haciendo su trabajo. La Biblioteca de Carfax ha realizado una magnífica labor en el año de su lanzamiento, publicando a consagrados como Amelia B. Edwards  o Edith Nesbit  y a modernas como Beverly Lee. Pulpture ha publicado relatos variados y recuperado otra de las obras inquietantes de Louisa May Alcott, la irrupción de Cerbero ha dado una pequeña plataforma para que aparecieran nombres más o menos conocidos de nuestras letras fantásticas, de Conchi Regueiro a Cristina Jurado y de Sofía Rhei a Lola Robles, y aunque Pilar Pedraza no haya tenido novedad sí es cierto que a Elia Barceló -que la ha tenido, pero fuera del género- se le han recuperado varias obras. Así que para nuestras autoras parece que ha sido también un buen año con el que continuar el éxito del Nacional de Narrativa a Cristina Fernández Cubas en 2016.

El terror ha sido uno de los géneros más afortunados del año. A los nombres mencionados podemos añadir el de otro par de editoriales que se han estrenado este año como Insólita, que nos ha traído El archivo de atrocidades de Charles Stross, o Dilatando Mentes que con Un lugar mejor de Michael Wehunt se marcaron todo un tanto en su selección muy variada -aunque de momento sin ninguna mujer, eso mal- de fantástico. También editoriales con más recorrido se han apuntado. Nocturna ha sacado la estupenda Una cabeza llena de fantasmas y ha publicado lo último de Joe Hill, a la vez que Stephen King o Neil Gaiman seguían sin parar, Valdemar recuperaba todos Los Libros de la Sangre de Clive Baker en dos volúmenes y Akal sacaba otro tocho igual de voluminoso con su Lovecraft Anotado, aportación a la no ficción solo comparable con la biografía de Stoker que se ha marcado Skal para Es Pop. Mientras que Ediciones B -además de seguir publicando cosas de SciFi como el último de Andy Weir- se desmarcaba con el postapocalíptico Paradox 13 del amigo de la casa Keigo Higashino. Ah, y Orciny ha seguido con lo suyo publicando, por ejemplo, Bienvenidos al Bizarro, en el que aparecen un poco todos. Tamara Romero incluida.

También ha habido toques en otras ediciones, claro. La interesante Parpadeo de Theodore Roszak además de hablar de cine y de improbables conspiraciones llegaba a tener algo de eso. Aunque sea más notable por lo primero -en un año con algún otro título sobre cine interesante, aunque más en la parte de no ficción, como Cine cómico español, 1950-1961 o Violetas de España-, también podemos hablar de las otras recuperaciones que han tenido lugar este año gracias a las pequeñas editoriales. Porque si Pálido Fuego ha traído de vuelta a Roszak no es menos cierto que La Navaja Suiza hizo lo propio con William H. Gass (en el año de su lamentable fallecimiento), que La Fuga ha recuperado a Jay Friedman y que, igual que la recuperación de Ngũgĩ wa Thiong’o sigue lenta pero segura, Hoja de Lata tuvo a bien recuperar a James McBride en uno de los grandes títulos sobre la raza publicados este año. (Siendo el segundo, por supuesto, El ferrocarril subterráneo de Colson Whithead). Que no es que sean las únicas miradas al exterior interesantes, ojo, que finalmente La Vegetariana ha tenido su versión Española -frente a la Chilena que llegó el año pasado como por descuido- y que también nos ha llegado ese novelón que es El simpatizante de Viet Thanh Nguyen. Con el añadido de que este último podía servirse en sesión doble con el Persiguiendo a Cacciato de Tim O’Brien. Una perspectiva asiática que se podía rematar con el cómic El arte de Charlie Chan Hock Chye de Sonny Liew en un año que tanto ha mezclado.

Por ejemplo, Norma ha publicado la mezcla de cómic y punk que es Archie conoce a Los Ramones -y también el grandísimo Jughead, pero esa es otra historia- aunque puede que eso sea porque ha habido un cierto interés por el punk este año. No está muy claro de dónde ha salido, eso sí. Pero hemos tenido varias aproximaciones para los más jóvenes. Desde la serie Band Records comenzando por los susodichos Ramones hasta el ¿Qué es el punk? de Eric Morse en Flow Press Media. Y lo mismo podemos decir de obras biográficas como ese Te potaría en la cara o un nuevo ejemplo del interés por la historia desde el punto de vista de las mujeres en Ropa, música, chicos de Viv Albertine.

Y ya si mezclamos mujeres y anglofilia podemos ir desde Los años ligerosEl club de los mentirosos o La Serpiente de Essex hasta otro de los temas principales del año. La Novela Negra en su versión de Mystery Inglés.

Así, junto a la siempre fiable dÉpoca con Asesinato en Charlton Crescent, las recuperaciones de Alba como Mi prima Rachel o la continuación de Josephine Tey en Hoja de Lata, hemos podido asistir a un buen puñado de grandes historias en la colección de Clásicos de Novela Policíaca de Siruela con Christianna Brand. Además, por supuesto, de con E. C. Bentley o Ernest Braman. Igual que Ardicia ha recuperado a Victor L. Whitechurch o Francisco Arellano ha recopilado en El misterio de Pegram a lo que él llama Los otros Sherlock Holmes. E, incluso, aunque de otra manera, se ha comenzado a publicar a Horace Rumpole en España.

Por supuesto no ha sido solo esto lo que ha llenado nuestro año negro Sajalín ha recuperado el Carter de Ted Lewis, RBA ha recordado que tenía por ahí perdido a Lawrence Block. Japón sigue en racha, este año con novedades aún de Rampo Edogawa, Seishi Yokomizo o Seicho Matsumoto. Hasta hemos podido acercarnos por el negro africano gracias a El enigma del pájaro azul . E incluso los más jóvenes han podido disfrutar del género con obras juveniles como Alguien está mintiendo, o con aproximaciones más cercanas al libro-reto como Enigmas de Víctor Escandello o el Caso abierto de Àngels Navarro y Jordi Sunyer. Está claro que ha sido un gran año para el género en todos sus frentes.

Pero ya está bien de tanto título y tanta cosa, ¡que tampoco habéis venido para que os aburra durante todo el día! Así que pasemos a lo que os interesa de verdad. ¡Los Sark de Oro! Y los ganadores son…