¡Pilotos Deathmatch! 9-1-1, Grown-Ish, McMafia y más

Parece que el comienzo de año ha llegado con fuerza, más de media docena de series, algunas con nombres más que reconocibles. Como esta 9-1-1 (USA), que tira con fuerza de tener a Ryan Murphy como productor. Pese a que Murphy sea co-creador, junto a su viejo compañero de correrías Brad Falchuk, la responsabilidad como showrunner será para Tim Minear, otro viejo conocido de los seguidores de Murphy. Así que al final todo queda en casa, y se nota. Porque lo que no deja de ser una de esas series tradicionales con equipos de emergencias -si queréis, un Chicago, si preferís algo más concreto, un Third Watch– se beneficia tanto de esa mirada extraña que vimos en Nip/Tuck como de un reparto muy por encima de lo que este tipo de programas suele tener. Con una Connie Britton como narradora y personaje -pero tan desligada del resto que uno no puede dejar de sospechar que está haciendo un Eric Roberts-, con Peter KrauseAngela Bassett (como cabezas respectivas de los bomberos y los policías), y con un reparto de secundarios tan brillante que tiene entre ellos Aisha Hinds, Kenneth Choi o Rockmond Dunbar. Incluso el resident beefcake es medianamente competente -y viene de Into the Badlands– así que parece que vamos a tener un Más de lo mismo pero perfectamente actuado y con algún toque de originalidad. Veremos lo que tarda en explotar el murphysmo y enloquecer del todo, que ahí es cuando podremos empezar a recomendarla.

Poco que decir, y no muy bueno, de Alone Together (USA). Enésimo intento de la historia de dos tipos cuasi-repugnantes pero amigos que intentan sobrevivir los días blablabla. Me alegra que las cadenas den oportunidades a cómicos menos conocidos y todas esas cosas, pero la verdad es que espero que intentan ofrecer un algo. Cualquier algo. Algo algo.

Hablando de viejos conocidos, con Derry Girls (UK) tenemos otra de esas series memorialistas de intención cómica, que esta vez se centran en la Irlanda del Norte de los noventa, con todo lo que ello significa. El trabajo de Lisa McGee de hacer una mezcla biográfica y cómica funciona a medias, está claro que los personajes están afectuosamente sacados de su pasado, pero el interés en las tramas es mínimo y el humor se supone que funcionará por contexto o algo. No es que resulte irritante, ni mucho menos, pero está muy lejos de poderse recomendar… excepto a los que quieran recordar aquella época, si es que alguno hay.

Es curioso como Girlfriends (UK) -nada que ver con el clásico de FOX de los ’00- se pasa prometiendo algo todo el piloto que no parece que acabe de cumplir. Posiblemente porque están solo presentando a los personajes y porque la cantidad de cosas dramáticas que suceden en esta presentación, supongo que para justificar la reunión de sus personajes centrales, hunden cualquier intento de que las partes medianamente cómicas funcionen. Sobre todo si la idea de comedia es alguien cayéndose al suelo resbalándose, y cubriéndose, de mierda de gato. De modo que por mucho interés que pudiera tener no hay nada que me llame para darle una segunda oportunidad. Bueno, miento, las tres actrices principales, especialmente la siempre brillante Miranda Richardson, pero tampoco tengo nada malo que decir de Zoë Wanamaker y Phyllis Logan, demuestran su buen hacer, y los secundarios se defienden con mayor o menor fortuna. Es un placer, como siempre, ver a Anthony Head. Y supongo que habrá gente que se alegre de ver a Matthew Lewis, aunque creo que para todo el trabajo que tenía delante es de los que menos trabajan. En cualquier caso, Kay Mellor ha dejado un tanto tirada su serie con este inicio. Espero que mejore en próximos capítulos, pero mucho me van a tener que insistir en su mejoría.

Para mi sorpresa Grown-ish (USA) está bien. Spin-off de ese Black-Ish que nunca ha logrado convencerme -con Larry Wilmore de por medio era inevitable que me pareciera una serie hecha para blancos, y Anthony Anderson sobreactúa- y pese a un inicio de episodio que parecía prometer precisamente ese más de lo mismo el cambio de estilo es rápidamente agradecido. Es decir, sigue sin ser demasiado original por no decir otra cosa, sobre todo porque está muy clara que la inspiración es A Different World, porque eso salió muy bien para su actriz principal la última vez, sí. Igual que es obvio que han tomado notas de Community porque por supuesto. Por suerte logra funcionar masomenos. Es decir, hay cosas que sobran mucho -especialmente otro de esos enlaces con la serie principal en forma del profesor de la clase que reúne a los personajes- y otras parecen menos interesadas en crear momentos dramáticos que en acercarnos a un Very Special Episode. Pero, oye, lo mismo logran que crezca por el lado bueno, y aunque Chris Parnell no sea Jim Rash sí es Chris Parnell. Así que un par de capítulos más para ver por dónde tira le puedo dar.

Más problemas de pilotos en LA to Vegas (USA). Presentación de personajes pero sin que quede muy claro cómo van a lograr que no vaya a resultar reiterativo cada semana cuando ya en este están repitiendo chistes. Quizá con la esperanza de que funcionen por acumulación. Y sí, hay algún actor esforzándose -está claro que Dylan McDermott está disfrutando mucho de su papel. Me pregunto qué estará haciendo Dermot Mulroney-, y que este tipo de historias nos ha dejado grandes comedias en el pasado, pero en casos muy extraños como The John Larroquette Show. En fin, el resultado es un batiburrillo. Imagino que quizá puede acabar funcionando. Lo que no sé es ni cuándo ni si la serie aguantará tanto.

Esta es fácil: No sé me ocurre a quién le pudo parecer que Laff Mobb’s Laff Tracks (USA) era una buena idea. Reconstruir las historias que cuentan los cómicos de stand-up no como narraciones sino como una suerte de piezas cortas teatrales -ni a entremeses llegan- mientras escuchamos sus historias, como si no se fiaran ni de una narración tradicional ni de que tengamos imaginación suficiente. y esta vez no han ni utilizado stop-motion. Una elección fallida en todos los aspecto.

Terminamos para bien con McMafia (UK). Uno de esos dramas de prestigio con mucha violencia, diversidad de escenarios y mucha intriga y drama y tal. Una historia que parece hecha para el gran público, porque aún conservando muchos elementos oscuros y mucho gusto por el uso de idiomas con subtítulos y todo eso que se supone que el Gran Público rehuye, su complejidad es tirando a lineal, se subrayan discretamente algunos aspectos y explicaciones, e incluso la oscuridad está a un nivel mucho más soportable que, por seguir en las historias de mafia, lo que hace décadas mostraban en La Piovra. Pero todo muy bonito, muy bien actuado, con actores aceptablemente guapos y blablabla. Una buena manera de pasar el rato, que deja un cierto interés en saber por dónde van a tirar… aunque tampoco mucho. Así que al final parece que han logrado algo tan poco probable como hacer que una serie sobre la mafia sea, fundamentalmente, una serie agradable.


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