Sark de Oro 2017: Repaso al año o A vivir del cuento (de la criada)

Bueno, pues no sé si acabaréis de descubrir estas cosas o si seréis de los que lleváis años leyendo esto. Lo importante es que estáis aquí, que yo también lo estoy y que ahora toca toda esa pila de texto sobre la cosa de los libros de este año.

Pero vamos con el texto de siempre:

Un año más (18 años ya, y parecía que fue ayer cuando empezamos con la tontería) aprovecho el comienzo de año para entregar el “Sark de Oro” al libro que más me ha gustado del año recién concluido

Comienzo con la clásica advertencia así que quien quiera pasar al resumen del año que se salte este párrafo. Las listas de “Lo mejor de…” acaban siendo los resultados de la intersección de los gustos personales con los libros leídos a lo largo del año. La posibilidad de que haya aparecido un libro revelador y no salga en esta lista puede deberse más a no haberlo leído que a criterios de selección. Recapitulando en estos años y para que quede constancia, los anteriores Sark de Oro recayeron en “El Hada Carabina” de Daniel Pennac“Huérfanos de Brooklyn” de Jonathan Lethem“Cíclopes” de David Sedaris,“La Disco Rusa” de Wladimir Kaminer“La Mosca” de Slawomir Mrozek“El Martillo Cósmico” de Robert Antón Wilson “Pégate un tiro para sobrevivir” de Chuck Klosterman, “Las Ovejas de Glenkill” de Leonie Swann, los“Cuentos Completos” de Connie Willis“Al pie de la escalera” de Lorrie Moore, “Mi Tío Napoleón” de Iraj Pezeshkzad, “Los amigos de Eddie Coyle” de George V. Higgins, “Hermana mía, mi amor” de Joyce Carol Oates, “Boston. Sonata para violín sin cuerdas” de Todd McEwen, “Americanah” de Chimamanda Ngozi Adichie, “La hoguera pública” de Robert Coover, “Descolonizar la mente” de Ngũgĩ wa Thiong’o y “Las Mitford” de Charlotte Mosley.

Al final tendré que crear una wiki o un algo para que entren todos. Sin contar con que debería empezar a pensar en poner también los Sark de Plata y las otras dos categorías inventadas, el premio a No-Ficción Sark de No-Oro y el premio a libro en lengua inglesa Golden Sark. Porque esto cada vez queda más largo.

Aviso, también como casi todos los años, de que mis lecturas suelen determinarse por escuderías, es más sencillo que lea algo de las editoriales pequeñas y medianas a que lo haga con lo que sacan PlanetaAlfaguara Anagrama. Vamos, que no pretendo engañar a nadie: No me he leído todo lo publicado ni de lejos. Dicho lo cuál y antes de entrar en los ganadores de este año vamos a repasar lo que han hecho los editores.

En cuanto a los libros…

Creo que el exitazo de El cuento de la criada, con lo que nos ha costado tenerlo de nuevo en las estanterías, sirve perfectamente para ilustrar varios puntos claves de los libros de este año: Una mayor presencia y peso de las autoras, un mayor interés por temas de reivindicación y diversidad y, por supuesto, mucho más fantástico. Especialmente terror -y no sería capaz de quitar del todo el libro de esa lista- pero no solo. El terror y la ciencia ficción se han beneficiado de un año en el que todo parecía extraño. También el punk ha tenido un mini-repunte por motivos que no soy capaz de comprender. Porque aunque algunas tendencias de años pasados -como la del ruralismo y la reivindicación de Lo Pueblo, vg- han seguido estas y otras han despuntado nuevas. Por ejemplo, en el lado del orden, nos hemos ido a un renacimiento de la diversión casi sin sangre del clasiquísimo mystery inglés, punta de lanza de una cierta anglofilia. Por supuesto es mucho más lo que el año ha tenido, incluyendo recuperaciones. Ah, y las editoriales pequeñas se han multiplicado y expandido. Para enorme alegría de quien esto escribe. Este podría ser un buen resumen del año, pero acerquémonos más.

El cuento de la criada ha sido un libro esencial este año, y también una cadena de arrastre. The power se subió con mucha sabiduría a su espalda y la misma editorial aprovechó que otra novela de la autora tendría también adaptación para publicar Alias Grace. Pero no es lo único que ha venido detrás. También hemos visto cómo en la narrativa retorcida aparecían las mujeres de No, mamá, no y Canción dulce. O que se difundían los cuentos de La nueva mujer, se traían las obras de autoras diversas como Bessie Head y continuaba la publicación de ensayos de autoras como Siri Hustvedt, Laura Bates y Carolina León, o los diarios de Alice DenhamVirginia Woolf. E, incluso, Capitán Swing se animó a traducir como Desahuciadas la esplendida Evicted. Pero, especialmente, en los ilustrados hemos tenido múltiples aproximaciones que apostaban por lo regalable tanto como por lo didáctico. Así Mujeres de ciencia o F de Feminismos parecían buscar esa mezcla mientras que la nueva edición de El papel amarillo parecía apostar por la inclusión de ilustraciones para actualizar el interés. Aunque posiblemente el fenómeno en este campo sea Valerosas, el recopilatorio de mini-biografías de Pénélope Bagieu ha logrado fundirse tres ediciones (al menos hasta que empiecen a entrar las devoluciones post-navideñas) de su primer volumen y mover con fuerza una segunda del siguiente. No es el único ejemplo de éxito en cómics -ha llegado POR FIN la edición mexicana de Nimona empujada por el buen funcionamiento de Leñadoras, que ha visto aparecer, a su vez, un segundo volúmen- mientras que autoras como Laurielle se animaban a publicar en solitario, Fandogamia traía Giant Days e incluso en la diversidad se alcanzaba a la Super Sorda de Cece Bell. Aunque sospecho que si un segundo nombre tuviéramos que unir al resumen de este año sería el de Gloria Fuertes.

El centenario de su nacimiento ha permitido no solo que Torremozas vendiera y actualizara multitud de sus poemarios, también que en Blackie Books se sacaran de la manga dos tomos documentadísimos, uno cercano a al biografía ilustrada y el otro con ilustraciones infantiles. No está claro que hayan sido los mejores volúmenes sobre la autora pero sí que han sido los que más han vendido. y es que la tormenta perfecta del centenario, la reivindicación, su propio talento y las ediciones ilustradas han parecido funcionar a su favor.

Algo de lo que podemos alegrarnos también por lo que ha supuesto para toda esa… tendencia. Si todo esto ha servido para que hayamos tenido novedades infantiles como el libro-juego ¡Yuju! Príncipe Azul, ¿dónde estás? de Sylvie Misslin y Amandine Piu o para que editoriales juveniles se animaran con Chicas en la lunaLa chica de tinta y estrellas, bienvenidas sean. – Y, lo mismo, en algún momento dejan de ser Chicas y pasan a ser Mujeres.-

Y, por supuesto, también ha servido para mover el mercado fantástico. Que ha agradecido las ediciones para aquellos que no pueden leer en inglés de La quinta estación de N.K. Jemisin y Las estrellas son legión de Kameron Hurley. Pero también de clásicas como Margaret Cavendish, Rokey Sakhawat Hossain o, más en lo moderno, Barbara Hambly. O un nuevo intento de desembarco de Daína Chaviano. Pero, especialmente, del terror. Vale, no ha habido forma de que se publicara un libro nuevo de Shirley Jackson -a ver si en 2018- pero la antología de Damas oscuras y los cuentos completos de Angela Carter han estado ahí. Y las pequeñas han seguido haciendo su trabajo. La Biblioteca de Carfax ha realizado una magnífica labor en el año de su lanzamiento, publicando a consagrados como Amelia B. Edwards  o Edith Nesbit  y a modernas como Beverly Lee. Pulpture ha publicado relatos variados y recuperado otra de las obras inquietantes de Louisa May Alcott, la irrupción de Cerbero ha dado una pequeña plataforma para que aparecieran nombres más o menos conocidos de nuestras letras fantásticas, de Conchi Regueiro a Cristina Jurado y de Sofía Rhei a Lola Robles, y aunque Pilar Pedraza no haya tenido novedad sí es cierto que a Elia Barceló -que la ha tenido, pero fuera del género- se le han recuperado varias obras. Así que para nuestras autoras parece que ha sido también un buen año con el que continuar el éxito del Nacional de Narrativa a Cristina Fernández Cubas en 2016.

El terror ha sido uno de los géneros más afortunados del año. A los nombres mencionados podemos añadir el de otro par de editoriales que se han estrenado este año como Insólita, que nos ha traído El archivo de atrocidades de Charles Stross, o Dilatando Mentes que con Un lugar mejor de Michael Wehunt se marcaron todo un tanto en su selección muy variada -aunque de momento sin ninguna mujer, eso mal- de fantástico. También editoriales con más recorrido se han apuntado. Nocturna ha sacado la estupenda Una cabeza llena de fantasmas y ha publicado lo último de Joe Hill, a la vez que Stephen King o Neil Gaiman seguían sin parar, Valdemar recuperaba todos Los Libros de la Sangre de Clive Baker en dos volúmenes y Akal sacaba otro tocho igual de voluminoso con su Lovecraft Anotado, aportación a la no ficción solo comparable con la biografía de Stoker que se ha marcado Skal para Es Pop. Mientras que Ediciones B -además de seguir publicando cosas de SciFi como el último de Andy Weir- se desmarcaba con el postapocalíptico Paradox 13 del amigo de la casa Keigo Higashino. Ah, y Orciny ha seguido con lo suyo publicando, por ejemplo, Bienvenidos al Bizarro, en el que aparecen un poco todos. Tamara Romero incluida.

También ha habido toques en otras ediciones, claro. La interesante Parpadeo de Theodore Roszak además de hablar de cine y de improbables conspiraciones llegaba a tener algo de eso. Aunque sea más notable por lo primero -en un año con algún otro título sobre cine interesante, aunque más en la parte de no ficción, como Cine cómico español, 1950-1961 o Violetas de España-, también podemos hablar de las otras recuperaciones que han tenido lugar este año gracias a las pequeñas editoriales. Porque si Pálido Fuego ha traído de vuelta a Roszak no es menos cierto que La Navaja Suiza hizo lo propio con William H. Gass (en el año de su lamentable fallecimiento), que La Fuga ha recuperado a Jay Friedman y que, igual que la recuperación de Ngũgĩ wa Thiong’o sigue lenta pero segura, Hoja de Lata tuvo a bien recuperar a James McBride en uno de los grandes títulos sobre la raza publicados este año. (Siendo el segundo, por supuesto, El ferrocarril subterráneo de Colson Whithead). Que no es que sean las únicas miradas al exterior interesantes, ojo, que finalmente La Vegetariana ha tenido su versión Española -frente a la Chilena que llegó el año pasado como por descuido- y que también nos ha llegado ese novelón que es El simpatizante de Viet Thanh Nguyen. Con el añadido de que este último podía servirse en sesión doble con el Persiguiendo a Cacciato de Tim O’Brien. Una perspectiva asiática que se podía rematar con el cómic El arte de Charlie Chan Hock Chye de Sonny Liew en un año que tanto ha mezclado.

Por ejemplo, Norma ha publicado la mezcla de cómic y punk que es Archie conoce a Los Ramones -y también el grandísimo Jughead, pero esa es otra historia- aunque puede que eso sea porque ha habido un cierto interés por el punk este año. No está muy claro de dónde ha salido, eso sí. Pero hemos tenido varias aproximaciones para los más jóvenes. Desde la serie Band Records comenzando por los susodichos Ramones hasta el ¿Qué es el punk? de Eric Morse en Flow Press Media. Y lo mismo podemos decir de obras biográficas como ese Te potaría en la cara o un nuevo ejemplo del interés por la historia desde el punto de vista de las mujeres en Ropa, música, chicos de Viv Albertine.

Y ya si mezclamos mujeres y anglofilia podemos ir desde Los años ligerosEl club de los mentirosos o La Serpiente de Essex hasta otro de los temas principales del año. La Novela Negra en su versión de Mystery Inglés.

Así, junto a la siempre fiable dÉpoca con Asesinato en Charlton Crescent, las recuperaciones de Alba como Mi prima Rachel o la continuación de Josephine Tey en Hoja de Lata, hemos podido asistir a un buen puñado de grandes historias en la colección de Clásicos de Novela Policíaca de Siruela con Christianna Brand. Además, por supuesto, de con E. C. Bentley o Ernest Braman. Igual que Ardicia ha recuperado a Victor L. Whitechurch o Francisco Arellano ha recopilado en El misterio de Pegram a lo que él llama Los otros Sherlock Holmes. E, incluso, aunque de otra manera, se ha comenzado a publicar a Horace Rumpole en España.

Por supuesto no ha sido solo esto lo que ha llenado nuestro año negro Sajalín ha recuperado el Carter de Ted Lewis, RBA ha recordado que tenía por ahí perdido a Lawrence Block. Japón sigue en racha, este año con novedades aún de Rampo Edogawa, Seishi Yokomizo o Seicho Matsumoto. Hasta hemos podido acercarnos por el negro africano gracias a El enigma del pájaro azul . E incluso los más jóvenes han podido disfrutar del género con obras juveniles como Alguien está mintiendo, o con aproximaciones más cercanas al libro-reto como Enigmas de Víctor Escandello o el Caso abierto de Àngels Navarro y Jordi Sunyer. Está claro que ha sido un gran año para el género en todos sus frentes.

Pero ya está bien de tanto título y tanta cosa, ¡que tampoco habéis venido para que os aburra durante todo el día! Así que pasemos a lo que os interesa de verdad. ¡Los Sark de Oro! Y los ganadores son…

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