Entiendo que alguien quiso hacer Altered Carbon (USA) por probar hasta que punto una idea vieja puede funcionar. Olvidando por el camino que parte de la gracia suele estar en buscar la manera de hacerla nueva. Eliminar los momentos más rancios, potenciar los más originales, buscar una manera de que funcione para el público y los intereses actuales. Pues esta serie hace justo lo contrario. Si una mala decisión puede ser tomada ahí están ellos para recordarnos hasta que punto el material es antiguo -¡Hasta el punto de lograr que el libro original parezca más antiguo que el de El Alienista de la semana pasada!- y su forma de lograr que parezca una decisión adulta es sacar desnudos. No diré que sean gratuitos, diré que están dentro del precio general mensual. No sólo no se destaca lo nuevo, interesante o innovador que quizá podría haber tenido la obra sino que se estiran tanto los clichés que a ratos pareciera los apuntes para una novela de un adolescente retraído y resentido de los años noventa. “¡Has visto, Dylan, ahora tengo una serie de casi-televisión! ¡Fastídiate, Kelly, que no quisite venir conmigo al baile, ahora tengo cyber-robots y un montón de cachorritos!”. Creo que voy a sacar el calendario para la porra de lo que tarda en saltar algún escándalo en este nuevo desastre de Netflix, la CBS de los ordenadores.


Hablando de series malas. A.P. Bio (USA), ¿por qué? ¿Cuántas veces tenemos que ver series de un Mal Profesor para que decidamos que podemos no tener otra durante una temporada? ¿Y para esto mueven las fechas de IASiP? ¿Es que Joel McHale estaba ocupado? ¿Qué motivo podríamos tener para ver un capítulo más de esto? ¿Que nos parece bien que les den de comer?

En una semana tan mala como esta Our Cartoon President (USA) demuestra que ser un mal programa solo ligeramente irritante, extensamente estirado, que lava a un loco, y de un interés discutible, es una opción solo ligeramente inferior al resto. Si en un segmento de menos de 5 minutos se hace pesado no quiero ni contaros en un episodio entero. Sobre todo si no tienes tampoco muchos chistes con los que rellenar nada. Pero así es TRUMP!, más creativo en el caos ridículo que crea a su paso que los intentos de parodiarle.

Por suerte para mi limitada estabilidad mental no todas las series son espantos despreciables esta semana. También hay una aceptable serie de fantasmas, o algo así, porque aunque Requiem (UK) juegue claramente la carta de la casa encantada parece que hay mucho más. Veremos cómo maneja los tiempos y las historias, porque aún contando con una cantidad de buenos actores ingleses la trama apunta posibilidades pero queda blanda y deslavazada. Pero prometedora, que a estas alturas es casi un halago. Y creativa en algunos momentos apartados de la más clásica tradición de sustos con sombras, espejos y movimientos. Habrá que ver cómo avanza pero no es un mal inicio.


En algún momento de Step Up: High Water (USA) se podría considerar hasta que punto es un programa ficticio que están viendo otros personajes. Y, sin embargo, ese cartón para los personajes, esa bidimensionalidad en situaciones y tramas, es casi su mejor decisión. Porque una vez se ha establecido cómo va a funcionar parece que podrán irán construyendo a su alrededor. Porque lo que tenemos aquí recuerda menos a Step Up -que también- y más a un Degrassi con bailes. No es necesariamente malo, y casi puede ser un movimiento inteligente por parte de YouTube Red (que falta les hace)  pero ya se pueden ir poniendo las pilas si quieren algo sensacional.