Dentro de la serie de historias que parecen estar devolviendo de nuevo el interés por las historias del Rey Mono quizá esta The New Legends of Monkey (AU) sea la que tiene más interés en hacer una obra de mitología pop al estilo de lo que pudieron ser las series de Hércules o Xena. Por supuesto está el asunto -o, quizá, el problema– de que sea algo así como una readaptación/ continuación de la clásica serie japonesa Monkey (1978-1980, para los que os preguntéis por el huevo y la gallina) pero creada en australia y con un mercado internacional en mente. De modo que lo que se presenta como una creación multicultural -que lo es, claro- para los chinos puede ser no solo apropiación sino otro ejemplo de que no habrá mayorái asiática en una creación para el mercado internacional (en comparación con, por ejemplo, A Korean Odyssey). Pero, sea como fuere, lo que hay que dejar claro es que aquí tenemos un ejemplo de esas series que buscan realizar un acercamiento -con todas las licencias- a historias del imaginario mítico. Así que, quién sabe, puede que no nos parezca gran cosa pero lo mismo algo sacamos.

Las cosas de Facebook, quiero decir, SKAM Austin (USA), intento de presentar una versión de la serie noruega de mismo nombre que aprovechaba aquello de la transversalidad y el transmedia. Si quitamos esto no deja de ser la clásica serie para adolescentes sobre Temas Importantes. Vamos, lo que te puedes imaginar si has visto alguna vez alguna versión de Degrassi.  Y, ahm, tampoco demasiado más, que para eso son americanos.

Es curioso este The Split (UK), porque da una idea diferente de las series de superabogados a las que tan acostumbrados nos tienen los americanos. Y si en el caso de Kelley -o ahora los King– la parte importante recae en el caso con el desarrollo de personajes como aquello que va llevando la historia aquí ocurre justo lo contrario. Lo más importante son los personajes, el mismo título sirve para hablar de ello. La separación es porque son abogados de divorcios de altísimo nivel, pero también porque nuestra protagonista -una magnífica, como de costumbre, Nicola Walker–  se ha hartado de que su madre la mangonee y ha decidido dejar la firma familiar para irse a una de la competencia. De la competencia directísima, como no podía ser de otro modo. A partir de ahí, y con uno de esos brillantísimos elencos ingleses, las tramas legales van apoyando las personales. Así que al final lo que nos ha traido Abi Morgan (creadora de tantas cosas pero a la que, supongo, recordaréis al menos por The Hour) es una buena serie sobre personas que, además, son abogados.

Terminamos la semana con la BBC BBCeando, es decir, con el estreno de The Woman in White (UK), adaptación que es de la novela de Wilkie Collins que sigue el clásico intento de reproducir con su clásica solvencia en producciones de época a la vez que tratan de hacer más… contemporánea… la novela en sus actitudes, comportamientos y temas. El resultado de esto último es irregular, pero al menos la primera parte cumple lo suficiente como para convertirla quizá no en algo que vayamos a buscar o a recomendar vivamente, pero sí que podemos ir siguiendo con tranquilidad en algún fin de semana de remoloneo.