¡Pilotos Deathmatch! The City and The City, In The Long Run, Killing Eve y más

Vaya semana hemos tenido. Una de esas que casi puede resumirse con el primero piloto: Basado en la película candidata al ÓscarTM The Boss Baby: Back in Business (USA) -efectivamente a hacer daño desde el principio- tenemos una adaptación/ continuación tan poco original como era de esperar en la sección infantil de Netflix, probablemente la peor de sus secciones. Ahora bien, si alguien quisiera ver una serie basada en esta película -candidata al ÓscarTM, no sé si lo he dicho- sin duda encontraría con el mismo tipo de… cosas.


Mucho mejor es la adaptación en cuatro episodios de The City and The City (UK), el libro de China Mieville, que juega con la idea de dos ciudades superpuestas. La cuidada producción y un reparto de actores con dos actores como Maria Schrader y David Morrissey encabezando la trama policial hacen perdonar incluso un desarrollo algo moroso, centrado en convertir en una pequeña miniserie toda la novela como para que podamos darnos cuenta de la inversión y recalcar los mensajes.

Una de esas series míticas canadienses regresa en forma animada. En serio, Corner Gas Animated (CA) es una más de las múltiples versiones de una serie que no deja de ser el tipo de producción quintasencial y, quizá por ello, no mucho más avanzada. Vamos, que sirve mejor para conocer a los canadienses que para unas risas.


Dentro de las series de la Cartoon Network de intención mínimamente original parece que Craig of the Creek (USA) juega a ser un reflejo invertido de La banda del patio. Está por ver si este espacio de recreo fuera de los ambientes familiares y escolares pueda dar tanto juego,


Con Cunk on Britain (UK) tenemos de nuevo a Cunk haciendo de las suyas, esta vez con la historia del país como excusa. No es muy original -a estas alturas ya nos imaginamos lo que toca- pero sigue siendo igual de efectiva, claro.

Que no se diga que sólo los usacas hacen conspiranoia aburrida, también en UK pueden animarse con series como este Deep State (UK) que ni Mark Strong logra levantar. Claro que la idea de poner a Strong en una trama que va tocando todos los parece sacada de la etapa Me siento en una silla durante toda la película de Steven Seagal tampoco sé yo a qué obedece. El pobre.

Mientras tanto, Idris Elba se ha construido una comedia a su gusto con In the Long Run (UK), una versión ficcionalizada de su infancia no centrada en él sino en la llegada de su tío al hogar familiar. Se reserva, además, el papel de su padre -bueno, del equivalente ficticio de su padre, que aquí no son los Elba sino los Easmon– aunque está claro que no tiene problemas en compartir la pantalla, el reparto general está bien, Bill Bailey -en un papel que parece pensando para que también haya un matrimonio blanco en la serie- muestra su pericia habitual y el más agradecido de los papeles es paras Jimmy Akingbola, en un registro a la vez cómico y excesivo, muy alejado de su habitual seriedad, que interpreta a ese tío que acaba de llegar de Sierra Leona. En resumen, una serie que está muy lejos de ser revolucionaria, pero que es un buen ejemplo de lo suyo.

Entre las locas ideas de la NBC la de hacer el domingo de pascua Jesus Christ Superstar Live! in Concert! (USA) está lejos de ser de las peores. Pero. ¿A que adivinabais que había un pero? Pero, este modelo mixto entre concierto y representación gana en teatralidad lo que pierde en el resto, comenzando por los aullidos del público que acaban siendo -lógicamente- bajados. Siguiendo por actores que no es tanto que estén mal como que están lejos de estar bien y, sobre todo, con elecciones intermedias que no dejan brillar lo que podrían, como el Herodes de Alice Cooper, que es estático en una canción que pide movimiento. En fin, supongo que todos tenemos nuestros repartos y nuestras ideas de a quién poner y quitar, pero el hecho de que al final el mejor parado sea Caifás -en parte porque el impresionante Norm Lewis sí parece saber navegar el extraño formato- da una idea de cómo acabó saliendo la representación. Pero bueno, otro año será.


En Keeping Faith (O) (W), o Un Bore Mercher si queremos llamarla por su galés original, tenemos el clásico reparto de elementos del noir británico de ambientación rural. En este caso es la desaparición de un tipo la que pone la trama en marcha, centrando la atención en su mujer, a continuación llegan los clásicos Pueblo lleno de secretos, No conoces a la gente más cercana y todo eso que siempre da vida a estas historias. No es la mejor de ellas, no es la peor de ellas, y algo hay que ver mientras estás planchando, supongo.

Llegamos a otro de los puntos fuertes de la semana. Porque Killing Eve (USA) es la nueva serie de BBC América, porque detrás está Phoebe Waller-Bridge adaptando la serie de libros Villanelle de Luke Jennings, y porque tiene doble protagonismo, de Jodie ComerSandra Oh. De nuevo un asunto de asesinos a sueldo, que parece que estamos en el año, y de nuevo muchas cosas buenas que decir de ella, sobre todo en esa parte de asesinatos que se nos muestran casi como una inevitabilidad coreografiada, más cercana a las misiones de Alias que a las sucias ejecuciones de Quarry. Pero debo decir que quizá por esa doble cabeza todo lo bueno que puedo decir de la trama de la asesina no se refleja en la de la policía, más lenta y más transitada en los lugares comunes por los que deciden ir, por mucho que Sandra Oh y el resto del magnífico reparto que han logrado reunir, le pongan ganas. Aunque teniendo en cuenta que es solo el piloto de lo que estamos hablando confío en que sean solo problemas de lanzamiento y podamos hablar en unas semanas de la que podría ser una de las grandes novedades del año.

Si tuviera que definir de un plumazo la recién estrenada Kiss Me First (UK) sería sin duda con dos palabras: Vergüenza ajena. No tengo muy claro qué tipo de historias creen que están contando o a quién le parece que aún estamos en ese momento de Gente que vive en la forma de sus avatares de mundo virtuales, pero algo que ya era ridículo cuando Gaspar Llamazares a estas alturas no puede ser más que tronado. El reclamo de que parte de la serie está realizada por ordenador es tan ridículo como en ese esperpento de ReBoot de ReBoot que se estrenó la semana pasada y el encontrarnos detrás de esto a Bryan Elsley lo único que explica es que las escenas de jóvenes de fiesta sean las únicas que funcione, incluso en su absoluta de falta de originalidad. Mal, muy mal.

Hablando de decepciones, The Last O.G. (USA) se suponía que iba a ser el regreso triunfal de Tracy Morgan tras su accidente y es bastante menos que triunfal. De hecho, es bastante mediocre en sus ideas gastadas y su confianza de que con unas ideas que parecen en muchos casos de los noventa y el carisma de su protagonista van a poder tirar para delante. Me temo que el efecto que produce es el mismo que echar un ojo ahora a aquellas comedias.

Parece que siempre hay un hueco para un falso documental más, en este caso sobre dos obreros de la construcción, Lee and Dean (UK), y su equipo de trabajo. Una idea que funciona porque tienen esa intención no tanto de incomodar como de que resulte incómodo verlo, y dentro de esto, incluso teniendo en cuenta que es poco menos que lo esperado, está claro que saben lo que están haciendo. Supongo que en breve aparecerá algo así como un seguimiento de culto para la serie, personalmente tengo mucho que no comparto, empezando por ese aparente uso de la clase obrera para reírse de su rudeza, siguiendo por un reparto menos diverso de lo que uno esperaría y, en fin, todo ese aura general de ser una obra a la antigua. Pero puedo entender que habrá precisamente un público para este formato.

Terminamos con un retraso. Cuando empezaron a salir acusaciones de abusos sexuales contra Ed Westwick tuvieron que retrasar su estreno para regrabar sus partes. Aunque ese retraso supuso, además, perder a Catherine Keener en favor de Anna Chancellor. Así que, en general, no me puedo quejar. Pero, bueno, todo esto visto y en lugar de en Navidades llega ahora esta versión de la novela de Agatha Christie Ordeal by Innocence (UK). Como de costumbre con un buen reparto -ahí anda Bill Nighy, como ejemplo- y también con Sarah Phelps cambiando lo que le da la gana. Quién sabe, quizá algún día pueda hacer una serie original y deje de cambiar cosas de los demás. De momento esta parece mejor que ese espanto de The Witness For the Prosecution, aunque lejos de la bastante mejor engrasada And Then There Were None. Habrá que ver cómo evoluciona, pero con algo de suerte no la cagarán en exceso.


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