¡Pilotos Deathmatch! Strange Angel

Y tras el chaparrón de la semana pasada este sólo tenemos una serie. De verdad, quien les entienda… En fin, no sólo es una serie solo sino que, además, es Strange Angel (USA). Una cosa que Ridley Scott ha perpetrado -o, al menos, producido- para la CBS (All Access, concretamente) y que tiene ese toque de algo cuidado en su producción pero cuya historia no podría ser más tostón. Probablemente porque el protagonista está cerca de lo insufrible. Hay como cinco posibilidades en este primer capítulo, la primera es la historia de este insatisfecho macho que lo que quiere es cosas de referencias vagamente fálicas y pulp, entre cohetes ¿espaciales? y exotismo de baratillo que refuerza su idea de ‘el hombre’. que nos lleva a la segunda, su insatisfecha esposa que siempre le está justificando. Si no fuera una obra de Scott hubiera pensado que nos están preparando para la revelación de que el protagonista es no-heterosexual o impotente o ambas. Pero me temo que no, que el problema es que su vida cotidiana le blablabla. Y ahí entran sus dos amistades masculinas. Eh, ya os he dicho que parecían estar preparando algo. Por un lado, su compañero de sueños espaciales, que es el que sabe de esto. Sí, el protagonista tiene ‘visiones’ de grandeza pero ninguna formación para llevarlas a cabo, ni ganas. Así que, ahora que lo pienso, quizá estemos ante una precuela no de Rocketeer sino de Elon Musk. En cualquier caso, el otro compañero es un recién llegado escritor arisco y reclusivo de obras pulp. Como no hay personajes que no sean blancos en el reparto -probablemente porque su ambientación histórica a principios del S. XX hace que aún no se hubieran descubierto otras razas- no sabemos si la idea es que sea más Lovecraft o más Howard. Me inclinaría por lo segundo pero en realidad tampoco se le ve tratar bien a ninguna mujer, así que a saber. Todo lo cuál nos lleva a la última de las tramas. Tenemos al protagonista, su mujer y sus dos amigos, el último de los cuales parece estar abriéndole a nuevas posibilidades. No, no, en serio, no va por ahí. O no lo parece. Lo que hace es llevárselo a vivir aventuras y a que se cuelen en piscinas cerradas y se den baños… ¡En serio que no tiene pinta de que vayan a tirar por ahí! La cosa es que este tipo de situaciones hace que el insufrible protagonista decida que tiene más valor y puede hacer cosas y, en una de estas, interrumpa en una especie de ritual de una secta, con sus túnicas y sus cuchillos y todo eso… Vale, quizá sí que sea un poco más del primero. En cualquier caso parece que no le da mucha más importancia al hecho, posiblemente porque le vemos alucinando la realidad en otras ocasiones. Y, oye, si llega ese nivel en el que no sabes si tienes o no un puma delante de tus narices has superado en incapacidad a Kim Bauer, así que quizá deberías preguntarte si realmente quieres vivir aventuras. Pero bueno, eso, que parece que nos van a meter algo de exotismo con la cosa rara esta. Y menos mal. Luego todo será que se pongan Sax Rohmer en su tratamiento de la diversidad, pero, de momento, es el único punto de agarre que se me ocurre puede tener este despropósito. Quiero decir, sin que lleguemos a considerarlo Serie de Culto, claro.


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