¡Pilotos Deathmatch! Age Before Beauty, Making It, Random Acts of Flyness y Switched

Los británicos han aprovechado agosto para poner un melodrama, Age Before Beauty (UK), y no me extraña. Porque la idea detrás no es mala, y el reparto hace lo que puede por sacarla adelante. Pero el guión hace poco por ayudarles. Con una colección de tópicos a la que no se da una vuelta, y en la que es difícil saber hasta que punto se está intentando la sátira, hasta que el giro final del piloto nos lleva a sospechar que posiblemente ellos tampoco tienen muy claro qué quieren hacer. Y es extraño, porque Debbie Horsfield no suele ser tan laxa con sus series. Le echaré la culpa a Poldark. Pero comparar esta con Cutting It señala más el tiempo pasado -y, quizá, las ganas de regresar a un territorio conocido, como su protagonista- y la falta de una dirección. Por suerte, contar con un reparto como este, con Kelly Harrison pasándoselo en grande, Polly Walker ejerciendo de algo así como protagonista, Sue Johnston está brillante como la matriarca (y su ‘novio’ torero, al que llaman Hector pese a estar interpretada por Richard Calkin) y, en fin, el buen reparto es lo que hace que no naufrague. Podemos seguir viéndolo a ver cómo evoluciona, porque quizá todo esto sea un asunto de rodaje.

Es tan obvio que los creadores de Making It (USA) han visto The Great British Bake Off que no puede más que sorprenderme que, además, no se hayan fijado. La idea de hacer un concurso buenrollero y creativo metiendo a la gente en una ‘tienda’ en mitad del campo es un buen incio, los presentadores haciendo observaciones humorísticas es otro, y está claro que Poehler y Offerman tienen química. A partir de aquí todo son peros. Los jueces trasmiten muy poco saber lo que están haciendo, más que gente capaz de competir y ganar parecen críticos que opinan desde fuera, incluida una estúpida decisión porque lo importante es que se hagan cosas ‘originales’ en lugar del clásico acercamiento: Si haces algo original estás corriendo un riesgo así que si es un clásico/sencillo más vale que salga bien. ¡Si sale bien da lo mismo que no sea muy ‘original’! De hecho, Offerman es el único que se comporta como debería hacerlo un juez. Eso incluye la incapacidad para hacer una crítica constructiva y, sobre todo, hacerlo a tiempo. Pero eso tiene que ver con uno de los grandes problemas: Es un programa concurso de manualidades en las que lo único que tienen en común los concursantes es el tema central. Unos hacen madera, otros fieltro.. y, claro, eso hace imposible que exista esa prueba central técnica niveladora del GBBO. En su lugar han montado una segunda prueba doble que se queda muy lejos de la espectacularidad de cualquier showstopper y, de nuevo, demuestra cómo Offerman se preocupa más de aconsejar -¡Poehler no puede, no sabe!-  Y está bien que sea así, pero lo lógico sería que LOS JUECES opinaran en aquella parte. Sobre todo cuando llegan con alguna opinión rozando lo estúpido (No me gusta el color que has elegido) que se podría haber evitado si hubieran pasado por la zona de construcción en algún momento. Porque el resultado final que se ofrece es que hay gente que ha estado trabajando durante muchísimo tiempo para hacer algo que da igual cómo le haya salido, estaba condenado de entrada. ¿Alguien se imagina que en un concurso de cocina se quejaran de que no les gusta un alimento y, por tanto, el resultado es malo? Pues algo así es lo que pasa. En fin, una oportunidad perdida y una auténtica lástima que lo único que demuestra es que el formato de GBBO estaba muy bien pensando.

Es difícil hablar de Random Acts of Flyness (USA) de Terence Nance porque lo más importante de su título es lo random. Hay cierta… si no aleatoriedad sí que intención de hacer algo extraño… que por un lado lo hace más interesante pero por el otro desconecta las distintas secciones. No creo que de este piloto tenga mucho problema en hacerse conocido el segmento con Jon Hamm. Pero el resto, habiéndolos mejores y peores, veo más difícil que encuentren un público teniendo en cuenta que no se ajustan igual de bien -o de fácil- a una categoría. Y eso, francamente, me parece un elogio al programa tanto como una temeridad. Confío en que sigan produciendo obras más o menos humorísticas, sociales, raciales y todos esos etcétera… pero creo que el simple hecho de que se haya llegado a estrenar el piloto -no digamos ya que lo hayan puesto en abierto- es un triunfo.

Cuando se publicó el manga en España se llamó El patito feo que surcó los cielos, ahora que Netflix estrena la adaptación que han realizado a mini ha pasado a llamarse Switched (O) (J). El resultado es similar, por supuesto, aunque aquí parece que la maldad intrínseca en la ‘fea’ que tras ese cambio ha acabado en el cuerpo de la ‘guapa’ es mayor aún. Supongo que habrá vueltas, tramas y redenciones, pero lo cierto es que la historia parece básica -la belleza está en el bliblibli- y maniquea hasta la locura. Pero, en fin, supongo que es lo que Netflix buscaba.


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