Ver unos minutos de The Good Cop (USA) lleva indudablemente a preguntarse si están rindiendo homenaje o tomando inspiración de Monk. Sí, hay más cosas por ahí, pero esta es las más obvia. Y resulta que sí, que Andy Breckman es también el creador de esta serie. Más allá de eso, algunas inversiones básicas. Aquí tenemos a un protagonista joven, con un tipo de problema paternofilial distinto del de la otra pero de similar raíz. Solo que esto permite que haya una suerte de duelo -al que, en realidad no se presenta ninguno de los dos contendientes- con el padre. El padre es Tony Danza así que, en realidad, tampoco se le puede pedir mucho más. El protagonista real es Josh Groban, que podría estar mejor pero también podría estar peor. Pero, claro, ¿si ha podido ser candidato al Tony por aquel espanto por qué no iba a poder protagonizar su propia serie? En fin. Que con un tono ligero y medios limitados logra hacer una serie que quizá no logre pasar de simpática pero que, al menos, ya tiene eso. No es mucho consuelo, pero es algo.

Por contra de casi todo Hilda (USA) no puedo más que hablar maravillas. Al fin y al cabo se dedica a recoger, adaptar y difundir el universo de los magníficos cómics de Luke Pearson. Cierto es que se notan las estrecheces presupuestarias en su, a ratos, barata animación. Pero todo lo demás, todo lo importante, de la fuente original está aquí. Y si no conocéis los cómics originales tenéis ya la excusa para darle un primer tiento.

Que Amy Poehler haya accedido a que su nombre aparezca asociado a I Feel Bad (USA) es un misterio que no logro explicarme. Una obra muy ligera construida a base de topicazos y con solo un par de elementos diferenciadores -empezando por la representación de la protagonista y su familia- que no logran arreglar lo que podrían ser guiones de hace décadas.

Presupongo que con Maniac (USA) tendremos una de esas creaciones divisivas. Habrá gente a la que le gustará muchísimo, y gente como yo que la encuentre como un adorno de árbol de navidad. Teóricamente con un significado y una delicadeza pero, fundamentelmente, muy preocupado en aparentar brillo para que olvidemos que está hueco. Creo que entiendo lo que quieren vendernos, y supongo que consideran que lo están haciendo de una manera esteticista y original… A mí me cuesta no lanzarle cosas a la pantalla de puro insufrible. Pero, en fin, supongo que siempre es bueno que existan series encantadas de haberse conocido. Y con un Jonah Hill especialmente cargante. En fin, lo bueno de que haya tantas series nuevas es que puedo ir prescindiendo tranquilamente de muchas de ellas.

Melodramón al borde de la telenovela, o quizá incluso dentro, lo cierto es que este Playing For Keeps (AU) funciona como una suerte de ‘mujeres de futbolistas’ -salvo el que fútbol es australiano, claro.- con una exageración de contrastes en todos los aspectos entre los recién llegados y los que ya conocen el juego. Y… bueno… pues eso es lo que ofrecen, no hay mucho más.

Los intentos de Facebook de que alguien les haga caso son lo que supongo que nos traen Sorry for Your Loss (USA), una serie con la pretensión de ser un estudio sobre la pérdida que tiene el problema tradicional de dedicarle demasiado tiempo a un único tema. Y es que para una película puede valer pero esto de trocear una película para que encaje en una serie no sé yo, sobre todo cuando buena parte de la misma va a ser repetir concepto. Pero, bueno, a fuerza de intentarlo…