¡Pilotos Deathmatch! All American, Light as a Feather y más

En una semana tan loca como esta acaba resultando que el mejor estreno es el que menos me interesa. Porque All American (USA) es la clásica serie deportiva con jóvenes esforzándose, conflictos, de todo tipo y una aparente resolución sencilla por delante que luego resulta que nunca fue realmente sencilla. Una historia clásica pero muy bien hecha, quizá sin grandes interpretaciones detrás -no hay una Connie Britton aquí, al menos aún no-, pero sí con aquello que se suele llamar solidez. ¡Si tan solo el tema me interesara aunque fuera un poco!

La idea detrás de The Bisexual (UK) parecía buena. Es posiblemente lo único bueno de todo este proyecto. Porque lo que se suponía que era una comedia dramática logra aburrir en ambas categorías, intentando ser rompedora en sitios que están trillados y sin acercarse siquiera a los problemas. Es una lástima que con todas las creaciones GSD que han salido en los últimos años y con el buen nivel que suelen tener -a la fuerza ahorcan, claro- hayamos acabado encontrándonos con esta obra hecha como con desgana y en la que nadie parece tener claro qué se quiere contar ni para qué público. Pero, en fin, supongo que el que se estrenen series así significa que se está avanzando lo suficiente como para que no se estrene solo lo muy bueno.

Hemos llegado a The Haunting of Hill House (USA). Podéis ir cogiendo asiento porque sospecho que esto va a ser largo. O saltároslo, también. Puedo hacer el resumen rápido y luego pasáis a otra cosa: Olvidáos de la obra original porque no está aquí. Estamos ante una mezcla Hacendado puro de ideas de The Conjuring y AHS en un nivel mucho más básico. Una oportunidad perdida y, en general, una desgracia. Cuya mayor virtud es que a su lado la película de 1999 parece fiel a la novela original. Ahora ya podéis seguir… o esperar un poco más a que empiece a explicar de manera más extendida todo lo que falla. Yo lo agruparía en dos partes: Todo lo que está mal como adaptación y Todo lo que está mal como serie. El problema principal como serie es, como decía, que es muy genérica. Siguiendo con mucha claridad lo que ha funcionado en The Conjuring pero sin tener a un James Wan neoclasicista por detrás, y cogiendo también ideas de la aproximación televisiva al horror de Ryan Murphy excepto proque, claro, no hay ningún Ryan Murphy ahí a soltar ideas locas. Como Conjuring Hacendado aún podría tener un pase, porque no está muy inspirada ni lo que cuenta es especialmente interesante, pero al menos vemos claro que esto va de una familia y una casa. Una cosa como muy rutinaria en todas sus decisiones, muy alejado de lo que los británicos han llegado a hacer estos últimos años en series como The Enfield Haunting o Marchlands. Posiblemente la serie a la que más se parezca sea a Requiem. No es el peor de los parecidos, aunque sea bastante menos creativa que esta última, pero desde luego está muy lejos de ser nada mediánamente original. Así que, bueno, una serie sencillota y mediocre, forraje para el aficionado al terror mientras espera a que salga algo en condiciones. Lamentable resulta ser una adaptación de una de las grandes obras del medio. Y, claro, ahí ya entramos en otros problemas. Que podríamos resumer en ¿PERO A QUIÉN SE LE HA OCURRIDO? Para resumir los cambios principales del piloto hace falta recordar brevemente el libro. El Dr. Montague es un Doctor que decide reunir para un experimento de cosas paranormales a un grupo de ‘expertos’. Al final solo aparecen dos, Theo que es una mujer liberada y misteriosa con ‘sensibilidad artística’ y Eleanor que viene de un ambiente de represión y cuya tiránica madre acaba de fallecer aunque ya está sufriendo a su familia, su hermana. Con ellos está también Luke, el heredero de la familia que la compró. Un tipo de vida digamos que despreocupada que va porque  su tía -auténtica dueña- le obliga para ver si, dado que no se va a enderezar,a lmenos no le cuesta más dinero. Su anciana tía se lo legará todo, casa incluida, cunado muera así que es algo así como el propietario, pero uno que no está ahí por auténtico interés en el fenómeno. Ah, y los Dudley, los ‘guardeses’ que se largan en cuanto empieza a anochecer y que funcionan más como elemento casi cómico. Igual que es casi cómica la mujer del Doctor en la visita que les hace -con compañía-. El buen Doctor les cuenta, además, la historia de la casa. Mandada construir por Hugh Crain, un tipo severo que tuvo tres mujeres -todas ellas fallecidas- y que sólo tuvo hijas a las que gobernaba con mano férrea, tiránica, despótica, represora y lo que se os ocurra. Los descendientes de estas serían los que se la vendieran a los Sanderson, la familia de la tía de Luke. enc ualquier caso, los episodios suelen ser sutiles, muchas veces se nos deja a nosotros decidir si son reales o se los han imaginado, incluso si parten de la casa o de Eleanor, auténtica protagonista de la historia y en al que no sólo la cirucalirar de la historia de la casa se une sino, sobre todo, de sus relaciones familiares con las que tenían los Crain. Es este estudio psicológico junto con el uso casi elíptico de los fenómenos paranromales lo que ahcen de esta obra algo tan remarcable. Y también lo que hizo de las película de los sesente todo un clásico y lo que se señaló como un fallo en la de los noventa, que mantuvo este esquema y el centro de los problemas de Eleanor para cambiar todo lo demás en lo posible. Pues bien, ¿qué han cambiado en esta adaptación? ¿Respuesta rápida? Todo. Vamos con algo menos rápido. Los Dudley siguen existiendo. Hay una mansión. Unas colinas. Y una familia Crain.El resto… veamos… Hay Pasado y un Presente. El Pasado es los Crain llegando a la casa, que ellos no construyeron. Los Dudley ya están ahí de antes. Resulta que los Crain son una familia aparentemente normal -bueno, con dinero, pero vaya- compuesta por cinco hijos. O, mejor dicho, tres hijas y dos hijos. No parece que Hugh haya tendio más mujeres. Y, ah, por cierto, esos cinco hijos… resulta que se llaman Theo, Luke o Nell (Eleanor, siguiendo el nombre de la versión noventera). También hay un Steven y una Shriley. Ya, sí. En el presente vemos cómo les ha ido a los hermanos Crain -Ya. Sí.- y, sorpresa, Steven es un tipo que escribe sobre sucesos paranormales ahora. Así que, bueno, no se han atrevido a hacerle doctor pero sí que es el mismo rol de el Doctor, ¡incluso está casado! (Algo así.) Así que, bueno, ahora los protagonistas no tienen nada que ver con aquellos, y alguien ha decidido que fusionarlo todo en una familia y hacer que sean hermanos era buena idea. Teniendo en cuenta cuanto trasfondo salía de las diferencias entre ellos y hasta qué punto era importante para Eleanor la cirularidad de la familia y la idea de que el trato que se da entre los hombres es peor que el de los fantasmas… En fin. No digamos ya los cambios de tratamiento, claro. Theo era misteriosa pero también uno de los personajes más positivos de la obra, si no el que más. Pero, claro, dependía también de sus propias circustancias para demostrarlo que aquí, sencillamente, no se dan. La decisión de unir a los Dudley al destino de la mansión va fundamentalmente en contra con lo que sabemos de ellos, personajes secundarios y casi cómicos que mostraban a la gente que ni está interesado ni quiere saber nada de todo esto. Ahora son una suerte de guardeses eternos antes, durante y después de los Crain. Aunque posiblemente lo peor de todo sea el cambio al mostrarnos lo sobrenatural. Esa cuidada estructura elíptica en la mayor parte de los casos que tan bien se trasladó en los sesenta y tan mal en los nvoenta y que aquí logra hacerse incluso peor. Por lo visto alguien piensa que con fusilar -mal, claro. Diferente contexto diferente reacción, no digamos ya lo que eran unos y otros- escenas de la película y el libro está todo hecho. No puede estar más equivocado. Precisamente porque el contexto y unión de las mismas es importante, no se puede sacar sin más y meterla a presión donde piensan que puede meterse, que es lo que se hace aquí. No digamso ya la presencia directa de apariciónes que parecen sacadas de películas asiáticas de principios de los dosmiles – una de las escenas recuerda inevitablemente a Ju-on– hasta llegar al desastre máximo de CGI barato a final del piloto en lo que parece una idea sacada de una película especial para Halloween de Lifetime o el SyFy. En resumen, la sistemática demolición de todo lo que hacía que la obra original -y sus adaptaciones- tuviera un aspecto, función y tema distintivo para que, de tanto recortar aristas, pueda entrar en el molde del Conjuring Hacendado en el que han decido que querían convertir todo esto. Triste es hacer una obra mediocre y rutinara, mucho más es comprarse el nombre de un clásico para darle el empaque que algo tan desangelado como esto no podría tener si no es robándolo de sus precedentes. Pero, bueno, supongo que para esto sirve el dinero.

Si alguien me hubiera dicho que Light as a Feather (USA) sería mejor estreno de terror… bueno, quizá hubiera supuesto que era por falta de rivales. Quién sabe. Pero aquí estamos. No es una historia especialmente inspirada o rompedora pero sí tiene elementos interesantes y abre una puerta a la posibilidad de que acaben haciendo algo inesperado. Aunque de momento todo se quede en un grupo de adolescentes diversas -en todos los sentidos de la palabra- que empiezan a enfrentarse a una serie de hechos extraños a partir de lo que parecía un juego sin consecuencias y una broma sencilla. Algo maniquea, eso sí -veremos cómo evoluciona, pero parece tener más claro cómo son sus personajes de lo que es recomendable para la ambigüedad de estas cosas- pero, a estas alturas, casi parece lo menos grave que una serie de terror puede ser.

Hablando de espantos: The Romanoffs (USA). ¿Recordáis cuando a principios de los ’00 se hablaba de que Woody Allen estaba mayor, reiterativo y sin gracia? ¡Pues aquí tenemos una serie que saca todos los defectos de aquella etapa sin llegar a ofrecer sus partes buenas! En el mejor de los casos hay alguno de los actores -de las actrices más bien- que salvan la cara con sus tablas. Pero lo mejro de todo es que lo hacen en una serie antológica con episodios de más de una hora. ¡Así que computa como sufrimiento autoinflingido! Si deseas ver a un grupo de actores intentando salvar un guión que compite por ver si es más previsible que rancio en un formato alargado hasta el exceso… ¡Enhorabuena!

Sé que es un clásico pero aún así, después de ver el piloto de Salt, Fat, Acid, Heat (USA) os puedo asegurar que el libro es mucho mejor que la serie. Sí, sé que el libro es un libro de cocina y la serie un documental. Pero el libro es MUY recomendable, y útil. Y la serie es… ¿Cuántas series de gente viajando por el mundo y deleitándose con la comida que encuentran creéis que podremos llegar a ver? ¿Por qué toda esa innovación que tenía el libro no se ve en una serie que es tan más de lo mismo? En los inicios del Food Network hubo programas que mezclaban cocina y ciencia. ¡Incluso en algunas de las creaciones recientes de Heston han logrado que el formato funcionara! ¿A quién se le ha ocurrido que para qué, que mejor otro travelogue más, que teníamos pocos? En fin. Comprad el libro. O no, que lo mismo no os interesa la cocina. Simplemente echadle un ojo, que es muy bueno. Y luego ya decidid.

Mientras tanto en Disney Channel han estrenado Star Wars Resistance (USA), que es otra serie bien hecha aunque sin buscar ningún exceso o locura, par los fanes de SW que sólo quieren más SW sin muchas complicaciones. Y, mira, a veces parece que esto es lo que mejor se les da. Probablemente porque es lo único en lo que no tienen que demostrar nada. Hubiera estado bien que en lugar de inspirarse en el anime hubieran ido directamente a Japón a contratar a alguien para hacerla pero, mira, yo esta semana a los americanos no me veo capaz de pedirles nada.

Un año más tarde el piloto de Superwog (AU) ha acabado en serie. Del canal de YouTube en el que comenzó a un espacio en el canal nacional australiano, no es mal recorrido. El contenido.. pues bueno. Convertir a unos personajes de sketches de YT en algo con una historia ya es más complicado. Digamos que la historia de estos dos amigos no está tan lejos de la idea de comedia que ‘los jóvenes’ llevan haciendo cuando tienen oportunidad desde por lo menos los sesenta. En fin, cambian los tiempos pero la gente permanece. O algo.

Y rematamos la semana con la cosa esta de Titans (USA). Podría ser peor, podría ser mejor, podría incluso tener algo que ver con los Titanes. En lugar de eso tenemos al Clásico Policía Protagonista de Serie de TV que resulta que también es Robin. Una muy mínima aparición de Gar. Y a dos protagonistas femeninas que hacen sospechar que los creadores y guionistas de esta serie conocena  las mujeres de los programas de naturaleza de La 2. Ni Anna Diop logra sacar mucho partido de un guión bastante lamentable que la pone en situación de inferioridad desde el principio, aunque es la que más se esfuerza por hacer que aquello -que en su caso durante el piloto es una serie completamente diferente y no quiero ni contaros lo lejos que está su personaje del original, no digamos ya lo casi-mudo – ni, desde luego, Raven sale mucho mejor parada en su -igualmente alejado- papel de muchacha que se dedica a llorar y gritar durante la mayor parte del metraje para que el Clásico Policía Protagonista pueda tratarla con paternalismo. Que, a ver, si no querían hacer una serie de los Titanes digo yo que también podrían haberse quedado en casa y no hacerla. Si, total, ¿qué necesidad había? En fin.


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