Es curioso esto de Homecoming (USA), otro de esos intentos de Amazon para ver si de una vez les funciona el asunto del streaming, y con problemas similares a los anteriores. El guión intenta ser más inteligente de lo que realmente es, ofreciendo un misterio teórico antes que es más punto de partida que planteamiento, y sólo el buen hacer de los actores –Julia Roberts, que está a tope con el proyecto, claro; pero también Shea Whigham, e incluso Bobby Cannavale y Stephan James– lo que le permite ir un poco más allá de los trucos visuales y las vaguedades. Así que lo que podría haber ido mal por un lado, o bien por el otro, acaba siendo un psé. Pero bueno, imagino que a fuerza de seguir intentándolo acabarán logrando que alguna vez una de estas les funcione.

Por contra en The Little Drummer Girl (UK) juegan tanto con la recreación que logran que, en lugar de una pieza de época, parezca la reproducción de la época. Todo parece demasiado falso, demasiado realmente irreal. Es una lástima porque los actores son buenos y la novela –La chica del tambor, se llamó aquí- una de las mejores de Le Carré. Pero no acaba de funcionar. Parece la serie que verían en una ficción más que una ficción en sí misma. Incluso cuando se preocupan por meter más carne a la historia acaban estando más cerca de un anuncio de bebidas espirituosas que de una narración competente.

Es fascinante -sí, ya, quizá no sea la mejor de las palabras, pero es la que tengo- encontrarse con Tell Me A Story (USA). Porque es una iteración de algo que ya hemos visto. Bueno, no exactamente visto, que aquí se emitió como se emitió. Vamos, lo vi yo y sospecho que unos pocos de miles más. Pero estoy liándolo. Veamos… Tell Me A Story es una serie con Kevin Williamson de showrunner, en la que se mezclan historias inspiradas en cuentos clásicos con un giro hacia el género negro, la violencia y los giros sorpresivos. En lugar de hacerlo con una historia en cada capítulo Williamson ha decidido hacerlo como una serie seguida, mezclando unas y otras historias -al menos en este piloto- y, por algún extraño motivo, subiendo los destinos masculinos hasta quedarse al borde del full frontal en todo lo posible. A ratos parece que estuviéramos en una producción más de David DeCoteau, supongo que por lo poco habitual que es esto frente al mucho más habitual male gaze. En cualquier caso, una forma de darle otro vistazo a algo en lo que no hay mucha más novedad que contar. Ojalá hubiera podido decir otra cosa pero habiendo visto las versiones anteriores poco más puedo decir. Que es parte del asunto, antes de eso los americanos hablan de una versión mexicana del año pasado que tuvo 12 capítulos, cada uno con una de estas historias. Pero antes de esta hubo una muy accidentada versión original española. En mitad de la juerga con Cuatro y el Grupo Planeta se rodaron unos pocos capítulos en 2012 y sólo se estrenaron -en Antena 3- después de ganar un premio en Luchon. Al final la idea original va dando vueltas, veremos si aquí tiene más éxito.