¡Pilotos Deathmatch! 1983, Baby, Death and Nightingales y Mrs. Wilson

Seguimos teniendo novedades gracias, en parte, a la política expansionista de Netflix que nos trae novedades de fuera, como la polaca 1983 (O) (Pl), Una suerte de thriller en un universo alternativo (alternativo al nuestro, quiero decir) que junta buenas ideas con un desarrollo y, sobre todo, un aspecto que hace que creamos que las pocas innovaciones de partida van a ser rápidamente malbaratadas. Es difícil precisar hasta qué punto ocurrirá, pero me temo que no me sorprendería demasiado.


Peor todavía es la entrada Italiana, Baby (O) (It), que no tiene ni ese punto de partida original. Estamos ante una serie que tiene todos los tópicos que uno podría temer de una serie italiana, más aún de una como esta que toca temas problemáticos como el trabajo sexual. Que, lamentablemente, aborda desde un punto de vista que parece estar adaptando la sección de las cartas de los lectores de una revista pornográfica ochentera excepto, claro, por la decisión de, además, hacerla todo lo ‘family friendly’ que pudieran. Por ridículo que suene. Y esa falsa dicotomía acabaría siendo la que demuestre todo ese italianismo. En fin.

Mientras tanto, en Irlanda -en coproducción con la BBC, diré también- han presentado Death and Nightingales (O) (Ir), uno de esos dramones de época con nombres conocidos en los puestos principales (en este caso Jamie Dornan, Matthew Rhys y Ann Skelly. Ya, ya, he dicho conocidos. Pero también está Michael Smiley) que, supongo, tendrá su público pero no soy yo. Todo esto del enorme sufrimiento -amoroso pero no solo- hace que mucho basarse en una novela de Eugene McCabe y lo que queráis, pero yo paso. Qué le vamos a hacer. Seguro que a los fanses del género sí que les va. Supongo, vaya. Porque, de verdad, que jartá de pasarlo mal y que pechá de sufrí.

Terminamos con la que puede ser la más interesante de las propuestas de la semana -ya, bueno, imaginad el resto-, la británica Mrs Wilson (UK). Una viuda descubre que su marido escondía mucho más de lo que ella pensaba y, a partir de ahí, empieza una investigación más seria que va, por un lado, por su muerte y por el otro por aquello de no conocemos a los que tenemos más cerca. Una historia curiosa no sólo porque se cuenta también su historia como pareja, desde que le conociera en el MI6 cuando empieza a ejercer de secretaria y luego cuando se retira para escribir novelas de espionaje (ya, bueno, alguna pista de que ocultaba secretos puede que tuviera) hasta las revelaciones después de su muerte. Y luego está el componente meta porque la serie es una creación de su actriz principal, Ruth Wilson. Sí, es biográfica. No de ella, sino de su abuela (y, claro, abuelo) a la que interpreta en la ficción. Así que quizá sea todo un poco más complicado de lo que parece. Quién sabe. Como decía al principio, podría ser algo mejor pero al menos es capaz de mantener la atención de el espectador. Al menos de este espectador que aquí escribe.


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