¡Pilotos Deathmatch! Champaign Ill, The Protector y Tidelands

Anda que vaya semana… Pero empecemos. Y toca hacerlo con YouTube. Llevaba una racha en la que sus novedades no estaban TAN mal, pero resulta que Champaign Ill (USA) nos manda varios pasos hacia atrás. A cuando parecía que se contentaban con comprar cosas que podrían haber entrado en [adult swim] o Comedy Central pero decidieron dejarlo de lado. Aquí tenemos una producción con tantos nombres detrás que casi te preguntas cómo se ponen de acuerdo para nada, y un par de caras medianamente conocidas. El argumento no podría ser más claro, tras años como entourage de un rapero de éxito -y amigo de la infancia- la muerte de este pone a un par de patanes de vuelta a donde empezaron. Se supone que el humor está en esta gente, en las cosas que hacen y en sus proyectos para volver a vivir la gran vida a la que estaban acostumbrados. La parte más importante de la frase es ‘se supone‘. En fin.


Mejor, o por lo menos más agradecida, es The Protector (O) (TR). Esta semana los originales de Netflix -los de verdad- nos llevan a Turquía, a conocer su nueva serie de superhéores. Que en muchos aspectos casi parece una serie española. Y pese a los problemas de medios y las decisiones que podríamos llamar tradicionales tenemos una historia de fondo superheróico y ya veremos si andando los capítulos también en forma, aunque parece decidida a tomarse más como un arco que como una serie de episodios autoconclusivos con trama de fondo. Para lo que son estas cosas no es mal inicio.

Y en el otro viaje de Netflix de esta semana nos vamos a Australia con Tidelands (AU), una serie que no parece tener muy claro lo que quiere ser y, peor aún, no parece tener muy claro de cuánto dinero dispone para contarlo. De ahí que tengamos momentos en los que parece tirar por el thriller de bajos fondos que tanta fortuna suele hacer en Australia, sobre todo los Underbelly, mientras que la parte sobrenatural de sirenas… si estáis esperando una mención a H2O estáis de suerte, porque su presupuesto tiene pinta de moverse entre esa serie y aquellas Witches of East End que tantas tardes de gloria dieron a Lifetime. Por suerte -diría que para todos, pero a saber- logra tomarse mucho menos en serio que Siren, así que el aspecto telenovelero compensa el desastre en… bueno… en casi cualquier cosa, de pelucones a trajes pasando por decorados que parecen saldos de Home and Away a unas actuaciones que a ratos da la sensación de que están consiguiendo apuntándoles con escopetas y otras, simplemente, dándoles alcohol. Por suerte todo este plástico y exceso en una trama que nunca parece tener claro por qué estilo decantarse hace que, aunque a ratos parezca que estemos viendo una encarnación más family-friendly de Dante’s Cove, su visionado resulte si no placentero al menos sí soportable.


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