Supongo que habrá algo bueno que pueda decir de Black Monday (USA), es decir… no es propiamente dicha una mala serie. Tampoco es que sea especialmente buena. en general rellena un tiempo y lo hace con ciertas dosis de competencia para, supongo, contar lo que quieren contar. Que parezca más interesada en montar su propia versión de las películas sobre Wall Street y sus excesos sin contar con demasiado a su favor -lo siento por Regina Hall, que parece la única que realmente está interesada en hacer algo fuera de la rutina- que en contar algún tipo de historia -a ratos los personajes de Cheadle y Rannells parecen sacados de una de las series genéricas de Comedy Central- acaba creando la paradoja de una serie que se ha hecho para contar la historia de un momento concreto que da la sensación de que se podría haber rodado en cualquier década.

Estoy más sorprendido de lo que -supongo- debería por Cavendish (CA). No especialmente de manera grata, tiene mucho que mejorar, pero sí interesado en la idea. Es decir, no me interesa el punto de partida -dos hermanos regresan al pueblo de su infancia a vivir con su padre tras cosa de 30 años separados- ni la gran mayoría de personajes -que parecen sacados, y sospecho que en algún caso lo serán, de personajes recurrentes en ‘sketches‘ de improv- pero si el tono general. Un pueblecito pequeño, conocido por un único tema, poblado por gentes pintorescas y que parece esconder bastante, y bastante oscuro, pero tratado todo con un cierto humor. No un humor que me guste, pero humor al fin y al cabo. El aroma a Leage of Gentlemen, Gravity Falls o Hot Fuzz está ahí, y si bien de momento está muy lejos de tan ilustres precedentes… quién sabe, quizá acabe evolucionando para bien. Sólo hay una manera de saberlo.

Por contra Cleaning Up (UK) es pura rutina. Rutina bien actuada y coherentemente montada, pero rutina al fin y al cabo. Una historia de mujeres limpiadoras y enriquecimientos ilícitos que parece montada como el primer capítulo de un libro más largo que, francamente, poco interés logra por lo mucho que suena todo a algo visto y conocido.

Hablando de genéricos, Coroner (CA) es sorprendente que se hagan aún este tipo de series, casi más propias de un banco de stock de series o algo así. El punto de partida es poco creíble, el desarrollo está muy visto, cualquier atisbo de sorpresa es telegrafiado y casi podríamos decir que sólo existe porque con algo hay que rellenar el tiempo.

Los intentos de regresar al pasado ocurren también en Nickelodeon, así Cousins for Life (USA) tiene cierto aspecto de una producción noventera. Empezando por las dos familias reunidas, y siguiendo por… en fin… todo. Supongo que es una nueva forma de abordar la nostalgia. Y el reciclaje.

Es curioso cómo lo que en cómic funciona -no muchísimo pero sí lo suficiente- al llegar a la televisión puede convertirse en… bueno… en algo como Deadly Class (USA), que demuestra los peores tics de un cierto tipo de historia. Por supuesto no llega a ese rascar el fondo del barril de Mark Millar pero tampoco es que se pare muy por encima. El resultado, sin embargo, podría haber sido incluso peor. Lo salva un cierto interés en intentar alguna cosa formal, algún retro de diseño, alguna cosilla aquí y allá que acaba logrando que sea… bueno… forraje.

Más ganas por parte de los actores que de los guionistas hay en Fam (USA), y, claro, si no tienes la suerte de que alguno de los implicados sea un superclase -y no es el caso, el mejor con diferencia es Gary Cole y una cosa es que pueda comerse la serie y otra que la vaya a sacar a flote con el papel que le ha caído-  pues consigues algo como esto, una sitcom familiar y amable que no molesta mucho, no hace muchas olas y, yo qué sé, supongo que sirve para tenerla de fondo mientras cenas.

El docudrama, bueno, la recreación con actores de un hecho real, es casi una institución más de la cultura televisiva británica. Una que toca ver varias veces al año y que ya tenemos en Manhunt (UK) haciendo sus cosas de estar bien -sobre todo en los apartados de producción- y parecer medida y sopesada. Pero poco más.

Entre las excentricidades del Canal Historia está su decisión de pasar a la serie histórica -un decir- mediante Project Blue Book (USA), una suerte de narración del proyecto de investigación de vida extaterrestre (o, mejor dicho, de sus contactos con la humanidad estadounidense) que a ratos parece un capítulo de Expediente X y en otros simplemente un telefilme de sobremesa. Lo cierto es que la propia indecisión entre cómo abordarlo pesa casi tanto en su contra como un cierto aire de haberle dado luz verde a esto porque… no diré que porque Aliens… pero… ¡ALIENS!

El spin-off de algo que no me parece interesante es… bueno, en este caso es Schooled (USA), una serie con mejores actores que sentido común porque dedicar una serie a profesores enrollados y a lo guay que quieren ser y.. en fin, yo qué sé. Será que no soy su tipo de espectador, pero me ha producido más vergüenza ajena -¡por motivos diferentes a los de la serie madre!- de lo que sospecho que pretendía.

Probablemente el plato fuerte de la semana si no en calidad sí en su capacidad para ocupar la conversación, Sex Education (UK) es como la adolescencia. Llena de problemas pero en retrospectiva mejor de lo que parecía en aquel momento. Cierto es que parte de los problemas viene de que es un batiburrillo que intenta alguno de los trucos más viejos del oficio (empezando por el truco de los 2/3 no amenazantes en el trío principal, hay tropos que nunca mueren) y que desconfía tanto del público americano que desaprovecha algunas de las mejores cosas que los ingleses pueden ofrecer. Y aquí entra desde la ambientación a los actores adolescentes. La vergüenza ajena de ver un reparto que parece tener la media de edad de Al salir de clase es de esas cosas que se pegan con la idea de Producción de calidad. Más aún cuando uno echa un breve vistazo a las cosas de adolescentes que han salido los últimos años de UK. ¡Incluso de USA! Pero, en fin, hay cosas buenas, el actor principal es razonablemente competente, Alistair Petrie logra que un personaje que no debiera de funcionar brille y, sobre todo… Gillian Anderson devora la serie. Supongo que ya por ella merece la pena soportar esta oportunidad perdida del enésimo intento de Netflix de lograr el éxito de una serie adolescente. Ahora, como algún día logren ponerle el Netflix Original a, digamos, My Mad Fat Diary lo mismo tienen que comprarse un servidor más grande.

Por lo visto Success (O) es importante por ser la primera serie de HBO Europa. Es algo muy curioso porque la serie parece un genérico de SKY, pero dado que parte de eso parecía ser lo que está intentando últimamente Netflix con sus series entenderé que esta mezcla de producción bien pero sin pasarnos, historia más o menos oscura y con algunas ínfulas pero sin pasarnos, y actores que OK pero sin pasarnos era precisamente lo que querían. Algo que poder poner en el plato, pero sin pasarnos a la historia.

Y seguimos con la semana de genéricos. A veces sospecho que esta semana ha venido tan cargada porque en algún momento había que estrenar las cosas del congelador. En cualquier caso The Other Two (USA) logra algo que no esperaba: Hacer buena a la nueva serie de Marlon Wayans en la CBS. Quizá porque aquella era una serie simplemente aceptable y esta parece coger la idea principal de joven fenómeno de la canción y examinar las desastrosas vidas de los hermanos del joven en un estilo que se puede definir casi más por lo que no es (No es IASIP, no es You’re the Worst, no es I’m Sorry) que por lo que le gustaría ser. Pero, claro, Comedy Central y los genéricos.

Es bueno terminar la semana con Valley of the Boom (USA) porque aunque sea un batiburrillo es uno que tiene buenos actores y que sirve para recordar los inicios de Silicon Valley. No es Halt & Catch Fire, no creáis. Está más cerca de ser el choque de trenes entre un documental con numerosos documentos audiovisuales de aquella época, incluidas cabezas parlantes que logran que pongas los ojos en blanco ante tanta… en fin… y la necesidad de darle una narrativa entre la pseudoépica y La red social. Sin ser conscientes, claro, de que ni el guionista ni el director de esto… en fin… Pero eso, que es una suerte de gallina verde que ladra, ¿cómo no querer echarle un vistazo=