¡Pilotos Deathmatch! Bloom, The Masked Singer y más

Pues ya estamos de nuevo. Y empezamos el año constatando que los australianos parecen estar a tope. No se puede decir que el canal Stan no lo esté intentando. Lo cierto es que este Bloom (AU) mezcla el misterio con un toque fantástico que recuerda inevitablemente a un telefilme de Stephen King pero en el que el probablemente mayor problema está en la enorme distancia que hay entre los actores ‘mayores’, especialmente la siempre brillante Jacki Weaver, y los ‘jóvenes’. La distancia entre Bryan BrownSam Reid quizá sea menor por punto de partida y llegada y porque siendo superior Brown tampoco es que Reid sea realmente malo. Pero Phoebe Tonkin, que se supone es el centro de la historia, está simplemente correcta. Compararla con la inconmensurable Weaver, especialmente con el papelón que le dan, parece pura maldad. Con esto y todo lo suficientemente interesante e intrigante como para darle una oportunidad.

Parece que The Fosters se ha convertido en algo parecido a un éxito en freeform -la antigua USA Network, etc… ya sabéis- porque tras su cierre este verano se acaba de estrenar Good Trouble (USA) que es algo así como una continuación-no-exactamente-igual o bien un spin-off o lo que queráis llamar. Resumiendo mucho, dos de las hijas de la familia se mudan y comparten piso y entonces empieza una nueva etapa de su vida y una hace cosas de abogados y otra hace cosas de informáticos y puf, crecer. Etc. Pero bueno, eso, supongo que para fanes que quieran seguir parte de la serie pero con menos niños por medio.

Una idea peculiar de VH1 esta de Grown & Sexy (USA). Un grupo de famosetes, influencers y gentes de -en general- la cadena hablando sobre un tema ‘con mucho humor’ y participando en algunos sketches. Es… peculiar. Se entiende lo que está intentando hacer pero no sé yo si lo han pensado demasiado, la verdad.

Acabamos de empezar y ya tenemos “El fenómeno del año“. En fin. Lo cierto es que The Masked Singer (USA) logra hacerse lo suficientemente interesante, con los elementos originales surcoreanos y la americanización a tope USAca, como para que la mezcla de ‘proceso detectivesco’ -je- y concurso de canto -más je- resulte interesante. Por mucho que las constantes pausas publicitarias lo mate un poco. Pero, en fin, no es mal programa. Sobre todo si vamos imaginando lo que nos tocará ver aquí cuando llegue en máximo un año.

Las cosas de la BBC. Es decir, hacer una adaptación como la de Les Misérables (UK) -y tener que explicar que es del libro y no del musical, que eso también ha tenido gracia- ofrece lo que uno podía esperar que se ofreciera aquí: Cuidad producción de época, algún toque para que parezca que están siendo modernos -pero sin pasarse- y fidelidad en donde les da la gana a la historia original. Así que si uno busca entretenerse un rato -es decir, toda una tarde de fin de semana si deciden emitirla así- supongo que es una alternativa válida.Aunque sea solo por ese otro clásico: La enorme cantidad de actores de talento que embuten en la propuesta.

Creo que lo más interesante que ofrece Pinky Malinky (USA) es la historia de cómo se ha acabado estrenando. Creado como corto en 2009 para Cartoon Network, la serie se acaba estrenando en 2019 en Netflix tras una cuerdo con Nickelodeon que llevaba posponiendo su estreno desde 2015. Por si alguien no se imagina el problema principal, lo más interesante que tenía que ofrecer -la mezcla de estilos y animaciones- es algo que en 2009 podría haber significado una diferencia pero a estas alturas… ahm… bueno… sketches no muy largos e historias entre el absurdo y la cosa preadolescente. Pero supongo que el que hayan logrado estrenarlo es bueno. Para alguien.

He perdido la cuenta de las veces que hemos visto versiones del programa que es The Titan Games (USA). Grupos de gentes, pruebas físicas, ‘esto es casi imposible‘, blablabla. Lo que tiene este para diferenciarlo de Ninja Warrior es equipos, y lo que lo diferencia de Los Gladiadores Americanos es, supongo, The Rock. Al final entiendo que va para esos espectadores a los que tampoco les preocupa que sean cosas fácilmente intercambiables. No es como si fuéramos a fingir sorpresa a estas alturas.


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