Sark de Oro 2018: Repaso al año o Espabilas como Vilas.

Bueno, pues no sé si acabaréis de descubrir estas cosas o si seréis de los que lleváis años leyendo esto. Lo importante es que estáis aquí, que yo también lo estoy y que ahora toca toda esa pila de texto sobre la cosa de los libros de este año.

Pero vamos con el texto de siempre:

Un año más (19 años ya, y parecía que fue ayer cuando empezamos con la tontería) aprovecho el comienzo de año para entregar el “Sark de Oro” al libro que más me ha gustado del año recién concluido

Comienzo con la clásica advertencia así que quien quiera pasar al resumen del año que se salte este párrafo. Las listas de “Lo mejor de…” acaban siendo los resultados de la intersección de los gustos personales con los libros leídos a lo largo del año. La posibilidad de que haya aparecido un libro revelador y no salga en esta lista puede deberse más a no haberlo leído que a criterios de selección. Recapitulando en estos años y para que quede constancia, los anteriores Sark de Oro recayeron en “El Hada Carabina” de Daniel Pennac“Huérfanos de Brooklyn” de Jonathan Lethem“Cíclopes” de David Sedaris,“La Disco Rusa” de Wladimir Kaminer“La Mosca” de Slawomir Mrozek“El Martillo Cósmico” de Robert Antón Wilson “Pégate un tiro para sobrevivir” de Chuck Klosterman, “Las Ovejas de Glenkill” de Leonie Swann, los“Cuentos Completos” de Connie Willis“Al pie de la escalera” de Lorrie Moore, “Mi Tío Napoleón” de Iraj Pezeshkzad, “Los amigos de Eddie Coyle” de George V. Higgins, “Hermana mía, mi amor” de Joyce Carol Oates, “Boston. Sonata para violín sin cuerdas” de Todd McEwen, “Americanah” de Chimamanda Ngozi Adichie, “La hoguera pública” de Robert Coover, “Descolonizar la mente” de Ngũgĩ wa Thiong’o y “Las Mitford” de Charlotte Mosley y “Experimental film” de Gemma Files.

Al final tendré que crear una wiki o un algo para que entren todos. Sin contar con que debería empezar a pensar en poner también los Sark de Plata y las otras dos categorías inventadas, el premio a No-Ficción Sark de No-Oro y el premio a libro en lengua inglesa Golden Sark. Porque esto cada vez queda más largo.

Aviso, también como casi todos los años, de que mis lecturas suelen determinarse por escuderías, es más sencillo que lea algo de las editoriales pequeñas y medianas a que lo haga con lo que sacan PlanetaAlfaguara Anagrama. Vamos, que no pretendo engañar a nadie: No me he leído todo lo publicado ni de lejos. Dicho lo cuál y antes de entrar en los ganadores de este año vamos a repasar lo que han hecho los editores.

En cuanto a los libros…

Lo cierto es que no ha sido mal año, hemos asistido al regreso a España de La Bestia Equilátera, el fantástico sigue funcionando bien Muchas alegrías este año con obras tan distintas como Binti, Gamusinos, Cada corazón un umbral, Micosis o las antologías de Distópicas y Poshumanas, o los títulos de Samanta Schweblin, Carmen María Machado, Octavia Butler, Victor LaValle, la continua recuperación de Daphe du Maurier… En fin, podría seguir un rato pero lo cierto es que ha dado para mucho este año. Incluso en puntos intermedios con otros géneros como ese Las siete muertes de Evelyn Hardcastle de Stuart Turton, que conviene más recomendar que explicar. En cualquier caso y como decía, un gran año aunque en pequeñas editoriales más que en grandes grupos.

Probablemente porque estos últimos estaban muy ocupados imprimiendo internete, actividad esta que no sé yo si será muy rentable -al menos para sus aproximaciones más allá del famoso Coger un puña’o y lanzarlo a ver qué se queda pegado– pero que, desde luego, les ha dejado de lo más entretenidos. Mientras, los libros de estudios culturales siguen ganando tracción. Este año los de música y videojuegos han tenido un despliegue especial, los primeros siguiendo la senda de los últimos años y los segundo con la aparición y crecimiento de toda una serie de editoriales centradas en el tema que, de nuevo, demuestran las diferencias entre los grandes grupos y sus publicaciones generalistas y los pequeños que van a nichos y van tirando con pequeñas cantidades.

Al final todo parece que va avanzando de alguna manera. Tanto que parece que la queerness se va convirtiendo en algo habitual -incluso en obras como Sirenas o El príncipe y la modista– , y que aún hay ánimo para publicar libros feministas  con clásicos como el de Joana Russ. Aunque sea en los grandes grupos que luego sacan ensayos misóginos o lanzan personajes poco fiables dentro y fuera de los libros. La cosa capitalista, supongo.

Por supuesto este es el momento en el que podría ponerme a dar ejemplos concretos. O enviaros a que mirarais cierto listado de recomendaciones del año en el que algo de mano he tenido. Lo cierto es que ha habido un poco de cada. Desde grandes autores como Chabon que han vuelto en una editorial más pequeña de la que espero la gente haya oído hablar porque Moonglow es una de esas recomendaciones fáciles de hacer a la continuación de publicaciones de Vollmann, obras de componente histórico y mucho mérito como Días sin final de Sebastian Barry, Un caballero en Moscú de Amor TowelsLa vuelta al mundo del rey Zibeline de Jean-Christophe RufínLa octava vida (para Brilka) de Nino Haratischwili. Igual que hemos podido disfrutar de libros de ensayo de Ursula K. Le Guin, Wisława Szymborska o Stuart Hall. Además de novelas negras interesante como la recuperación de La Madona de los coches cama de Maurice Dekobra, o la publicación de Yokomizo o Tey, además de los clásicos de la novela policíaca. En fin, la cosa sigue bien por ahí.

Y de cocina, también ha sido un buen año para los libros de cocina aunque fuera solo por la publicación de Sal, Grasa, Ácido, Calor o Made in India en Neo-Cook y el comienzo de iniciativas como la BulliPedia. Ensayos como Las Especias o A la mesa con los reyes, libros sobre bebidas como Los cócteles de Mr. Lyan o los varios y variados de cerveza… No son los únicos pero sí muy notables.

Pero ya está bien de tanto título y tanta cosa, ¡que tampoco habéis venido para que os aburra durante todo el día! Así que pasemos a lo que os interesa de verdad. ¡Los Sark de Oro! Y los ganadores son…

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