Esperaba mucho de esta semana y el resultado ha sido interesante aunque desigual. Por ejemplo, de Los Espookys (USA) reconozco salir con una sensación ambivalente. Es una serie distinta y con muchas cosas interesantes pero no está a la altura de las expectativas que yo solito me había creado debido a la gente que está detrás. Julio Torres en especial, y también Ana Fabregas, son los dos nombres junto al de Fred Armisen, detrás de la serie. Torres es un gran humorista, con un estilo muy peculiar, que está claro que no se traslada bien a esta particular ficción sobre un grupo de creadores de ‘encantamientos’. Los que en cualquier otro punto serían los villanos de Scooby Doo, vaya. El problema es que, quizá por el tono, quizá por la necesidad de venderlo a algún tipo de público concreto, acaba pareciendo una de esas buenas ideas que acaban convertidas en series que no saben a dónde van que pueblan el [adult swim] y, en menor medida, Comedy Central. Le falta esa personalidad que tan acusada tienen sus creadores. Confío, eso sí, que sea cosa de rodaje y en breve pueda estar hablando de su gran trabajo.

Extraordinariamente interesante, por motivos distintos, resulta esta Jett (USA) que tanta referencia setentera parece utilizar. Una puesta en escena cuidada y estética, un guión que intenta recordar a los que Carl Hiaasen o Elmore Leonard podrían haber escrito, y un único problema notable, la extensión con las que juegan y que hace más fácil que al recrearse en la parte plástica de las tomas se dilate la historia más de lo necesario. Pero, con eso y todo, no parece mal punto de partida para una obra. Quizá no muy original, pero al menos con vocación de hacer algo distinto.

Es curioso este Jinn (O) (Lib./Jor.) porque sigue muchas de las ideas de Netflix de meter institutos en una serie vaya de lo que vaya. En este caso hay una historia fantástica -a ratos- detrás, y una serie de giros en suspense y venganza o algo así. En la práctica es más interesante por el mundo que nos muestra, aunque se a de forma parcial, que por la manera en la que crea ese retrato y esos personajes. Quizá porque uno -vamos, yo- suponía que sería más Wishmaster en lugar de… bueno… esto que nos ha llegado en el que tenemos Jinn como podríamos haber tenido tantas otras cosas.

Es curioso cómo funciona Straight Forward (O) (NZ/DN), ejemplo de coproducción a -muy- larga distancia que, a la vez, tira para varios lados a la vez, con otra protagonista principal inesperada y bien llevada. Una timadora que decide vengar la muerte de su padre por culpa de un hampón, sale mal. Tanto que acaba yéndose de Dinamarca a Nueva Zelanda a esconderse, pero entonces descubre que el hampón va a buscar venganza contra su hija y su madre, así que decide volver. Quizá he contando algo más de lo que debería pero no deja de ser el punto de partida. A partir de ahí -o quizá en mitad de ello- tenemos toda una colección de disfraces, acciones de inteligencia y contrainteligencia e idas y venidas que quizá podrían haber dado algo más pero, desde luego, demuestran un interés y ambición por darle una vuelta a algunas situaciones habituales que son siempre de agradecer.

Por contra de Sugar and Toys (USA) todo lo bueno que puedo decir es de la forma y no del fondo. El fondo es una serie de chistes relativamente inanes -es decir, los que no son Mira que Edgelord soy, uy, uy, uy–  y más referencias a figuras populares que un capítulo del SNL. Por el otro lado, la diferente mezclas de estilos de animación, de las más clásicas a pequeños giros o reinvenciones en CGI, etc… tiene bastante más mérito que cualquiera de los guiones que les toca ilustrar, así que, bueno, si le vas a dar un tiento para ver ese humor Comedy Central / [adult swim] que se gasta al menos eso que te llevas.

Estoy seguro que podría decir algo bueno de Too Old to Die Young (USA) pero suficiente duran sus capítulos como para dedicarlos a esto. Sospecho que es solo para superfans. Claro que también me pregunto por la necesidad de poner este orden, si son antológicos, porque, de verdad, si este piloto es lo mejor que tienes que ofrecer a lo mejor podrías haber dedicado los recursos a luchar contra el cambio climático o algo así. En fin, al menos está en un sitio donde no pueden hacer mucho mal: Amazon Prime. Ah, espera, eso explica todo.

Lo bueno de Netflix es que a fuerza de hacer series de adolescentes alguna tenía que ser una serie de adolescentes y no una serie a la que le meten adolescentes a la fuerza. No significa eso que Trinkets (USA) sea una gran serie, pero al menos no es una mala obra. Un grupo de adolescentes, cada una con su historia y sus problemas, reunidas en un grupo de terapia contra la cleptomanía y, a partir de ahí, la creación del vínculo, los estratos estudiantiles y los robos más o menos bien ejecutados. Es difícil saber si alguno de estos temas es el principal, al menos en el piloto, aunque podemos presuponer que Kirsten Smith, autora del libro en que se basa y productora en la serie junto con Amy Andelson y Emily Meyer, se ocupará de que se vea reflejado. Como decía antes, quizá no sea una gran serie pero al menos ofrece una mirada de apariencia más creíble.

Estoy intentando entender a quién -¡y por qué!- le pudo parecer buena idea Wild Bill (UK), supongo que fue por traer una estrella estadounidense a la televisión UK. No se me ocurren muchos más motivos, porque esta teórica mezcla de drama y comedia con policíaco tiene, además de a un protagonista intentando algo con su acento que no tengo muy claro qué es (supongo que quiere sonar texano, no puedo afirmarlo) muy poco interés por lograr que las partes cómicas tengan gracia o las dramáticas tengan tensión. Pero bueno, forraje para el dios del forraje televisivo.

Por suerte concluimos con Year of the Rabbit (UK), una parodia de las series policíacas de época en la que Matt Berry comparte plano con otros buenos actores Susie Wokoma y Freddie Fox sobre todo pero no solo, Keeley Hawes también está estupenda y el número y calidad de sus invitados es más que notable. Así que aunque a ratos parece no decidirse del todo en sumergirse en el sinsentido las veces en las que lo hace y el tono general de la serie es más que de celebrar y agradecer.