¡Pilotos Deathmatch! David Makes Man y más…

Una vez más, una serie para la que estoy lejos de ser su público objetivo. En este caso una biografía, Apache (O) (AR), de un jugador de fútbol argentino que -supongo- es alguien muy importante para ellos. A mí todo esto del esfuerzo, el entrenamiento y tal si no hay campos kilométricos y jugadas molonas me deja un poco frío pero supongo que a los fanes de las biografías deportivas les irá mejor.

Entiendo que hay muchos nombres detrás de las cámaras -desde Oprah a Michael B. Jordan– pero en realidad todo gira alrededor de Tarell Alvin McCraney, guionista de bastante renombre… dentro de lo que son los guionistas, que hace con este David Makes Man (USA) un ejercicio parcialmente biográfico en el que la posibilidad de salir de la zona deprimida de la ciudad para perseguir un sueño académico se convierte en una realidad central en la que influye no solo -o no tanto- sus propias cualidades como, además, la realidad económica y social USA. Con sus madres trabajadoras hasta la extenuación, las muertes cercanas propias de ese ecosistema y todo lo esperable en un drama de estas características. Además de algunos toques al filmarlo que lo hacen más artístico. Porque parece, además, la creación perfecta para la temporada de premios.

Con su estilo habitual, bombástico y recreativo, el canal History ha puesto en marcha una pequeña miniserie sobre los más importantes creadores de imperios alimentarios de USA o, como ellos lo han llamado, The Food That Built America (USA). Por un lado cuentan la historia de los creadores y las empresas, intentando dejarlas las mejor posible pero sin poder esconder muchas de las cosas que han hecho o hicieron, por el otro montan su mezcla de docudrama y cabezas parlantes para intentar ir guiándolo. Hay que tener ganas de ver un documental sobre este tema, por mucho que hacen por intentar animar el relato en la cadena. Pero para los que estamos metidos en este tipo de Historias de la Comida no puede sabernos mejor. Más allá de sus habituales locuras.

Supongo que algunas narrativas se parecen en todas partes del mundo, así, la colombiana Frontera Verde (O) (CO) funciona un poco dentro de la sección Investigación pequeña en localización espectacular y otro en el lado de Investigación en el borde de los fantástico por el lado de fuera. Mucha introspección de personajes hablando hacia fuera y mucho giro que uno no sabe si busca más lo espectacular o lo especulativo. En fin, una de esas obras.

Lo que más me produce On Becoming a God in Central Florida (USA) es pereza. No sé hasta qué punto era buena idea poner libres los dos primeros capítulos en abierto en YouTube pero aquí seguimos. Una mujer determinada a vengarse de una corporación piramidal que la arruinó parece un buen tema para una serie. La realidad es, me temo, otra distinta. La parte de época, la historia familiar, los personajes… pocas ganas de nada. Pero bueno, ahí están.

No he llegado a mirar si Our Boys (USA) es una coproducción, pero me extrañaría lo contrario. Porque esta historia de unos días conflictivos entre Israel y Palestina tiene todo aquel aspecto de miniserie con sentimientos. Diría que buenos sentimientos pero vamos a dejarlo en sentimientos. Poco más, pero supongo que agosto es el mes de sacar las cosas a ver si rascan premio. Quién sabe.

Esta Why Women Kill (USA) podríamos resumirla como Marc Cherry marcherrieando. Tiene todos sus tics habituales aunque cuenta con un giro que logra ser, a la vez, una ventaja y una desventaja. Esta vez sus esposas desesperadas están en diferentes momentos. De la historia. Los cincuenta, los ochenta y la actualidad. Cada una por su lado y con su propia historia, cortando y saltando de uno a otro lado. Un truco que sirve para mostrarnos tres historias distintas pero que, a la vez, logra que ninguna acabe de funcionar. La contraposición de las otras dos quita interés al que toque y al final parece que más que buscar una unidad o una posibilidad de apoyo hay una división entre la atención, los modos y las maneras. Si CBS All Acess espera que Cherry recupere el toque me temo que más les vale pensar en esto como una serie antológica e ir buscando una vuelta para la siguiente temporada, no solo porque así funcionan las cosas en la época de ryanmurphyar, también porque lo mismo así le da tiempo a verse Marchlands entre medias y ver cómo lo hicieron los ingleses hace casi una década. En fin, si mejora ya me lo contaréis.


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