Vaya semanita hemos tenido con el lanzamiento de Apple+. Pero bueno, procuraré no quejarme demasiado que, además, uno de los lanzamientos (The Elephant Queen) era un documental y, por tanto, me libro de tener que comentarlo. Decir que la calidad media de la propuesta es una u otra cosa es, quizá, complicado. No hay ninguna serie abismalmente mala ni tampoco ninguna que llegue a lo notable. Son creaciones más o menos aceptables, más o menos mediocres. Para mí una de las más destacables -por deméritos ajenos, me temo- es Dickinson (USA). Un intento de aproximación moderno a una figura clásica como es la de la poeta Emily Dickinson. El invento funciona a ratos, a otros parecemos estar ante un sketch de The Girlie Show. Como en la mayoría de productos que nos traen tenemos a un buen plantel de actores y una idea que no tendría por qué ser mala que luego explota. En este caso por la aparente falta de foco en… todo. Es curioso que a veces uno sospeche que lo que realmente querrían ser es una serie como Gentleman Jack o como Ally McBeal… y al final lo único que consiguen es ser su propio follón.

Justo lo contrario me ha pasado con For All Mankind (USA), la única serie por la que sentía algo de curiosidad del lote y, con mucha diferencia, la que más me ha desagradado. La actuación está en su nuvel de corrección habitual pero la premisa (la URSS llega la primera a la luna así que los USA están heriditos y tienen que explorar más y gritar mucho U-ESE-A para demostrar que esto es porque osn la pera y no por orgullitos) y el desarrollo posterior como ucronía (no vaya a ser que alguien se crea que no llegaron los primeros, señor qué cruz de pueblo elegido) resulta en el mejor de los casos torpe. Luego ya está esa idea de que si es televisiónd e calidad todo puede ir a paso de tortuga porque tota, ver esta serie es suficientemente bueno por sí misma. No sé si el segundo capítulo será mejor, pero sí que a mí no me van a pillar para verlo. Con el piloto he tenido más que de sobra.

Seguimos el lanzamiento con Ghostwriter (USA). Sí, han lanzado series en juvenil/infantil también. No me preguntéis por qué de estas parecen no estar hablando. Porque no son peores que las adultas. Tampoco mucho mejores. Este Ghost Writer, por ejemplo, podría ser fácil de Nick. De hace diez años en Nick, pero de Nick al fin y al cabo. Un grupo de chavales cada cual con su historia, una librería como centro neurálgico de la trama (sí, también sale el colegio/instituto, pero ese es otro tema) y un fantasma dotado de la habilidad de traer a la vida a los personajes de los libros. Serán fundamentalmente libros clásicos porque estas cosas funcionan como funcionan, claro. En fin, no es que sea una mala serie pero tampoco es que hayan intentado aprovechar demasiado la trama o las posibilidades.

Les ha quedado simpático este Hello Ninja (USA) a Netflix. Una creación infantil agradable que, en realidad, es caso lo que se puede pedir en estos casos.

Vamos con Helpsters (USA), que es otra de las creaciones de Sesame Workshop para el canal. Otra serie preescolar que sirve para… bueno… para eso. Personajes entrañables, algo de divulgación, algo de humor blanco. Lo que suelen ser estas cosas. Carece del fondo, el corazón o la intención del programa madre, claro, pero tampoco creo que fuera esa su intención.

Es una pena lo de Killer Camp (UK), porque el punto de partida era bueno. Llevas a un grupo de concursantes al equivalente británico de Love Island pero en un Campamento y una vez ahí les revelas que es un slasher. Lástima que luego los juegos, el funcionamiento y la mecánica de suspense para descubrir al asesino haya sido tan chapucero que incluso siendo un evento limitado a cinco días consecutivos costara aguantar el posible interés. Pero, en fin, quizá para la próxima (si hay próxima) se pongan a arreglarlo.

La ITV2 ha pasado de poner trailer alguno. Otra vez será.
Hay una distancia entre lo que se quiere ser y lo que se es, creada sobre todo de los medios que se ponen para ello.  Cuando The Morning Show (USA) reúne un brillantísimo reparto se olvida de algo que para casi cualquiera puede parecer básico: El piano no compone la melodía. Querer emular a Sorkin sin fichar a Sorkin es algo que se nota. Que se meta por medio un cambio de showrunner -un cambio tan obvio que me fuí a comprobar si había habido juerga y oh, boy– seguro que no ayuda. Pero es una pena, porque esto mismo con alguien con ganas de algo más que hacer un Producto de Prestigio podría haber sido una bomba. Pero si te pones a copiar y encima tomás más notas de The Newsroom que de Sports Night… pues te salen cosas como esta, que para rellenar la tarde de los fines de semana bien pero apra todo lo demás… en fin.

¿Cuántas veces puede ser lo mejor de una serie Kathryn Hahn? Pues parece que aquí seguimos, con Mrs. Fletcher (USA), adaptación de Tom Perrotta del libro de Tom Perrotta. Yep. y aquí la historia de una madre dispuesta a recuperar su propia libertad sexual tras la marcha de su hijo (también con sus propios problemas). El resultado es, en el mejor de los casos, irregular, llevado por la fuerza de Hahn casi siempre -es decir, en lo que ella es capaz de tirar del carro- pero, en ocasiones, ni ella puede lograr que no se vea como lo que es. La historia de lo que Perrotta cree que quiere una mujer de mediana edad. Y lo mismo sí o lo mismo no, pero bueno, allá la HBO. Al menos esta series es limitada.

Netflix estrena -por fin- una serie en mandarin y lo hace, por supuesto, para hablar de la mafia de turno. Esta semana tocan Triadas con Nowhere Man (USA). Es una pena que lo mejor que se puede decir de ella es que les ha quedado bonita. Lamentablemente cuando uno crea bailando sobre huevos con la intención de no romperlos les pasa como a esto, que parece mentira la estupenda tradición de tantos años de magníficas películas de gangsters de Asia Oriental si luego se la van a coger con tanto cuidado. En fin. Quizá para la segunda.

Una vez cada dos meses tendrá lugar Oprah’s Book Club (USA), en el que se hablará a fondo sobre un libro concreto. Dos meses para leerlo y poder asistir a esta conversación en profundidad. Es una lástima que el libro de Coates no esté entre lo mejor de su producción, pero al menos esto significa que alguien ha pensado que un formato tan peculiar como este valía no solo la pena sino, incluso, dinero. Cosas más raras se han visto.

Imagino que alguien habrá supervisado la producción de See (USA). No puedo afirmarlo porque es el más extraño batiburrillo de entre todas las series que han sacado. Parece mentira que el punto de partida sea tan ridículo pero, de nuevo, la capacidad para moverse entre lo que el creador de turno juzga especial e imaginativo y lo que bordea el insulto es así. Por si no fuera poco la cosa esta se vale de todo el rango dramático que puede exhibir Jason Momoa. Así que aún salen bien parados.

Quizá la menos mala de las series de Apple+ sea Snoopy in Space (USA). probablemente porque es un más-de-lo-mismo con intención divulgativa para celebrar los 50 años tanto como para celebrar que hubo una complicidad entre Peanuts y la NASA desde hace tanto tiempo. El resultado es otro especial, más o menos estirado, con todo lo bueno y con los inevitables negativos. Y ya.

Con We Are The Wave (O) (AL) tenemos una de esas historias de adolescentes que tanto gustan a los alumnos. Un grupo de jóvenes, hartos de inacción, deciden formar un grupo al margen de la ley para hacer la revolución. Por supuesto hacer la revolución lleva a dudas morales y al pensamiento de si realmente el fin justifica los medios. Hombreporfavorsolofaltaría. En fin.