En una semana aparentemente tranquila como esta los de Netflix han aprovechado para estrenar Atiye (O) (TR), obra de fantástico (un suponer) turca (esto seguro) sobre una mujer que se empeña en dibujar un símbolo una y otra vez y, por algún motivo, se puede ganar la vida con ello. Esa no es la parte de fantástico (vamos, yo doy por hecho que es de buena familia y mejor eso que montar una estarap) pero si el inicio para algo que no parece tener muchos pies ni cabeza ni nada pero lo mismo es porque han decidido contarlo a poco en lugar de dejarnos ver qué es lo que están contando. O quizá no lo saben, tanto da. Me temo que no es para mí.

En una semana en la que pensaba que no podía espantarme me he encontrado con Fast & Furious: Spy Racers (USA) y, por un lado, me parece una decisión comercial lógica (vamos, si no hay una marca de cochecitos detrás de esto es que no están entendiendo nada) pero como creación logra estar incluso por detrás de Cars 2. Que ya es decir. Sobre todo porque parece… que esa era la idea. Bueno, y una cosa juvenil y variada como cuando los de Burger King decidieron crear un grupo variopinto de jóvenes y metieron a uno en silla de ruedas llamado Turbo. El resultado es similar. En realidad el mejor resumen de todo es que el protagonista se llama Tony Toretto pero, sobre todo, a la imagen de Vin Diesel/ Dom Toretto en esta especie de CGI. Y no es lo más tremebundo de la semana porque resulta que la CBS ha decidido sacar un especial navideño llamado The Price Is Right at Night: A Holiday Extravaganza With the Cast of SEAL Team.


El (más que merecido) éxito que la compañía Mischief Theatre tuvo hace unos años -resumen rápido: se crea en 2008, monta The Play That Goes Wrong en 2012, para 2016 es ya tanto su éxito que tienen tres obras a la vez en el West End-  sirvió para que se montara una versión especial televisiva de Peter Pan Goes Wrong ese mismo año, al siguiente montaron un especial inédito, A Christmas Carol Goes Wrong. Y así llegamos a The Goes Wrong Show (UK), una serie de ‘obra de la semana’ que empieza con un especial navideño (claro) y que tiene todos los puntos fuertes de la compañía: Mucho humor físico, muchos ejercicios acrobáticos de bastante riesgo, un humor muy sencillo con mucho de meta y, citando al clásico, el que solo les falte bajar a hacer cosquillas al público para sacar unas risas. No sé cómo irán el resto, pero dado su pasado (The Comedy About a Bank Robbery no ha sido aún nombrada pero debe de serlo) y este especial -el gag de la canción del muñeco de nieve es tan espectacular que acabé viéndolo dos veces- demuestra que con todas las cosas que se pueden decir de ellos -es decir, que se notan las influencias que tienen clásicas y recientes, y que no deja de ser un espectáculo clown actualizado, lo que no me parece ninguna tontería ni menoscabo- es que espero que tengan un 2020 magnífico entre esto y el estreno de su próximo espectáculo con Penn & Teller Magic Goes Wrong. Yo, desde luego, voy a ir esperándolos con muchas ganas.


Llega la navidad, llega la televisión UK a hacer adaptaciones de cuentos más o menos clásicos. El resultado de este Worzel Gummidge (UK) es un tanto peculiar, es decir, se notan las ganas de actualizar la historia y de buscar una buena producción. Luego ya supongo que depende del interés, que en mi caso no es mucho. Pero, claro, ni soy su público ni creo que fuera esa la idea.



Ponerse a ver A Christmas Carol (UK) lleva rápidamente a buscar quién es el responsable de la adaptación. Una vez descubres que es Steven Knight, conocido sobre todo como creador de Peaky Blinders, todo cobra otro sentido.. Es decir, el estilo oscuro y duro, una forma más directa de hablar de los problemas de los obreros -a ratos incluso parece que deliberadamente actualizados- y un interés por las imágenes impactantes, en todos los sentidos. Así que es una actualización más que elogiable, que ya es decir.


No tengo muy claro qué esperaba, pero Dare Me (USA) viniendo de las hábiles manos de Megan Abbott me parecía que tendría más chicha… pero de momento lo que trae este piloto es una serie sobre malvadas adolescentes animadoras que parece más propia de un Lifetime que de un canal juvenil. En fin, porque de Abbott me quiero fiar y le voy a dar algún capítulo más, que si no…

Hay muy buenas intenciones en este Soundtrack (USA) que, lamentablemente, no se ven acompañadas por los resultados. Ni en el aspecto melodramático con giro relativamente fácil de predecir ni, desde luego, en los momentos musicales que acaban funcionando más por batiburrillo que por decisión consciente. Pero, en fin, supongo que el buen corazón facilita que se le perdonen otras cosas.

Puedo entender, creo, lo que Mike Bartlett quería contar en Sticks and Stones (UK), una historia sobre acosadores que replica lo que sufre un padre en el trabajo con lo que sufre su hija en el colegio. Lamentablemente los actores -que son muy buenos- no acaban de funcionar, y tampoco el mensaje, demasiado mezclado con giros y dobleces como para poder ser considerado o claro o demostrativo de la escala de grises que suele llevar este tipo de historias. Aquí es un abuso continuado y cercano al matonismo que tampoco parece tener más finalidad que ver hasta dónde pueden llevar a la figura central. Y, claro, entre unas cosas y otras resulta casi imposible mantener el interés.

La juerga de la semana ha sido, por supuesto, el festival de lentillas de The Witcher (USA). Una serie que solo puede concebirse desde algún tipo de celebración camp llevada a su extremo. El personaje central va más allá de la caricatura incluso funcionando en serio todo el rato. Las calidades de la serie demuestran que tampoco se iban a gastar tanta pasta pudiendo lograr unos resultados Película de SyFy. Y la mayor parte de la historia está tan deslavazada, tan a trompicones, que tampoco parece que eso les importara mucho. Ahora, si es todo por echarse unas risas -y el humor de la serie parece indicar eso- entonces bien. Porque el hate-visionado ese funciona a la perfección. En fin, no es Galavant, pero tampoco es que eso fuera fácil.


Diez años más tarde regresa The L Word: Generation Q (USA) recuperando a parte del reparto original -lamentablemente no Pam Grier, al menos no de momento-, con algo que he estado por no comentar de tan cerca como está de la serie madre. Casi podrían haber seguido con la numeración de temporadas. Por suerte se han molestado en hacer como en los Degrassi, incorporar personajes nuevos incluyendo el interpretado por Leo Sheng que presenta la perspectiva de un hombre trans asiático-americano. En fin, que si os gustaba The L Word original estáis de enhorabuena porque esto va por los mismos caminos de drama y visibilización.

El otro estreno de la semana, justo a continuación que el anterior y en el mismo canal, es Work in Progress (USA). Reconozco que me ha gustado más, quizá porque está basada en las experiencias de su autora, la cómica de improv Abby McEnany, que sabe acercar todos los asuntos tratados desde un filtro humorísitico sin, a la vez, que los temas y problemas dejen de tener la gravedad que lo requieren. Más aún cuando se están tratando temas queer, salud mental, de representación en los medios (Julia Sweeney y su Pat son una parte importante de la conversación) o de físico. Al final lo que tenemos es un vistazo a la vida de esta mujer, de su entorno, de lo que podríamos llamar la escena artística y queer, y también de su vida amorosa, que centra una buena parte de la historia. Buena parte del éxito está precisamente en el reparto, no solo la protagonista, también Karin Anglin está muy bien como su hermana aunque, como viene siendo costumbre este año, Theo Germaine es quien roba cada plano, hasta el punto de que aunque sospecho que se hablará mucho de esta serie porque Lilly Wachowski es una de las productoras es elle quien me parece que logra sacarle más partido a la serie. Si bien es cierto que pese al buen trabajo que hace en esa mezcla de costumbrismo y humor precisamente es esa relación entre gente que se lleva más de veinte años lo que menos convencido me deja de la serie.Pero en fin, a saber. A ver qué tal evoluciona, pero al menos es un buen punto de partida. (Aunque por mí podría ser un poco menos costumbrista, pero bueno)


¡Libros que Llegan! Kristof, «Las nubes sobre la colina», Ligotti y más

¡Pues aquí estamos de nuevo! Ya con las últimas novedades, en el sentido de que cada vez quedan menos y ya estamos con casi los últimos servicios. Es posible que aún salga algo más en esta pedrea. pero no muy probable. Eso no significa, ni mucho menos, que lo que ha salido esta semana sea menos interesante. Para que lo podáis ver procederé a callarme y decir -sí, a la vez- aquello de:

¡Que entre la pila!

La hora gris y otras obras de Agota Kristof, ed. Sitara
El monstruo y otras obras de Agota Kristof, ed. Sitara

¡El teatro de Agota Kristof en dos volúmenes! Buenísima noticia y una oportunidad estupenda de conocer una cara más de la gran autora húngara. Comprar Comprar

Canciones de un soñador muerto de Thomas Ligotti, ed. Valdemar

¡Nuevo libro de Ligotti, aunque no sea nuevo! Porque recupera dos de sus obras primeras, su primera recopilatorio Canciones de un soñador muerto y la revisión de los clásicos góticos que se va construyendo en La agónica resurrección de Victor Frankenstein, y otros relatos góticos. Dos obras que nos traen de vuelta al Ligotti de sus inicios, ayudándonos más a conocer cómo ha llegado hasta la actualidad. Comprar

Las nubes sobre la colina de Ryōtarō Shiba, ed. Tres Hermanas

¡Novedad de Shiba! Ya tuvimos la suerte de leerle El último shōgun ahora tenemos una historia épica que mezcla la narración de personajes con los aspectos bélicos, una obra sobre lo sucedido tras la Restauración Meiji usando a un par de hermanos, sus vidas y, sobre todo, sus emociones. Comprar

El poder de lo cuqui de Simon May, ed. Alpha Decay

Una reflexión sobre la naturaleza y estilos de Lo Cuqui que busca entender su utilidad y uso en nuestra actualidad como una actualización de ese Camp del que hablara en tiempos Sontag. Porque todo evoluciona y aquí hay mucho que actualizar. Comprar

Goya de Ivo Andrić, ed. Acantilado

Recuperar un par de textos del premio Nobel sobre Goya parece muy buena idea, porque sirve para examinar a uno y para recordar al otro, o viceversa, e incluso para celebrar el Museo del Prado. Si es que hay para todos. Comprar

Libro victoriano de la sangre de John Bingley Garland, ed. La Felguera

Otra de esas rarezas que suele traernos La Felguera, con unas muy particulares ilustraciones a un lado y unos textos igualmente sorprendentes al otro. No es que crea que vaya a tener un público muy amplio, pero el que tenga va a serle muy fiel. Comprar

Rainbow Boys de Alex Sanchez, ed. Kakao Books

Otro de esos libros clásicos de la juventud queer USA que llega por fin a España tras casi veinte años. Tres chavales, cada uno con sus cosas, un ambiente que parece que empieza a abrirse pero que todavía es muy cerrado y, en fin, las historias que suelen contarse en estos casos. Un libro que puede funcionar para todos los lectores pero que espero lleguen a las manos adecuadas. Comprar

Yo te leo y tú me cuentas de Jesús Ballaz y Sebastiá Serra, ed. Algar
Un curioso álbum ilustrado que presenta historias cortas en dos partes, una página con letra cursiva para que los pequeños lean y luego un cuento corto -de alguna manera relacionado con el otro- para que sean luego los adultos los que correspondan. Y, además, las ilustraciones. Una buena idea. Comprar

¡Y hasta aquí! Ya veis que poco pero sustancioso. Con esto casi cerramos el año. El casi es porque, como podéis imaginar, aún caerá alguna cosa en la pedrea. Vamos, al menos yo estoy esperando a que el insigne Francisco Serrano nos dé una alegría. Así que no os preocupéis -que dudo que lo estuvierais, pero bueno- que aún habrá al menos una entrada más antes del obligatorio Sark de Oro. Pero eso, como siempre, será más adelante. De momento vamos a centrarnos en leer los libros que ya tenemos y en despedirnos, como siempre, con un… ¡Nos leemos!


Reconozco que este Astronomy Club (USA) es más depurado de lo que esperaba. Supongo que porque cuando hicieron el programa en Comedy Central estaban más verdes o algo. Pero ahora están aquí. Con un tema central mejor -una suerte de parodia de Reality– y con sketches más elaborados. Y cortos. Lo suficiente como para que puedan ir pasando si alguno no acaba de funcionar del todo. Así que parece otro ejemplo del pequeño renacimiento de los programas de sketches que estamos viviendo este año. Sobre todo cuando es con perspectiva de raza como aquí. Así que a ver si continúa la tendencia en crecimiento.

De entre las cosas que no esperaba yo ver por Netflix estaba una telenovela coproducida con Caracol, pero aquí están Los Briceños (O) (CO), una historia tirando a clásica excepto en que está situada en el mundo de los camioneros. Aunque posiblemente no los que tú crees. Por lo demás, están casi todas las casillas de personaje y sorpresas, al menos para un piloto. Lo que no sé yo es si me veo con mucho ánimo para ver muchos más capítulos de esto. Pero supongo que en Netflix andan con ganas de hacer pruebas. Que me parece una buena idea, por supuesto.

Parece que Clifford (USA) -el perro gigante rojo- sigue siendo un personaje querido por los niños o, en su defecto, por los grupos de ejecutivos que encargan series buscando personajes conocidos. Sea como sea aquí está su nueva serie, con un estilo de animación diferente -aunque quiero creer que deliberado- y todas sus tramas sencillas para los más pequeños. Que, supongo, es de lo que se trataba todo esto.

A favor de The Moodys (USA) está que es una serie sólida, realizada con la mezcla razonable de humor y drama que viene bien en esta época, y que tiene un reparto más sólido de lo que cabría esperar. En contra… que cualquier que haya visto la creación original de los Jungleboys hace un lustro para la televisión australiana ha visto una versión mucho más mejor, más desmadrada, con intérpretes quizá no tan profesionales pero sin duda mucho más divertidos, capaces de transmitir espontaneidad, que lo que aquí se nos presenta. Pero si habiendo visto aquella esta parece OK es que tan mal no estará. Así que supongo que a los que no la hayan visto les parecerá más que aceptable. En cuyo caso… ¿habéis pensando en echarle un ojo a la australiana?

Me encantaría poder decir algo bueno de Reprisal (USA), pero me temo que está más encantada de haberse conocido que interesada en contar algo de una manera que no sea morosa y derivativa, recreándose en lo que parecen decisiones estilísticas porque no se me ocurre otro motivo para conceder tanto espacio y tanto momento de fotografía e iluminación a según qué cosas. En fin. Una lástima, porque con la premisa daba para bastante más.

Este año parece que Netflix quiere probar a ver si puede convertir las películas navideñas en series navideñas. Y dentro de esa tendencia está Home for Christmas (O) (NO), serie Noruega en la que una mujer hace una de esas cosas de las comedias románticas pero, además, poniéndose un límite temporal en navidad. A partir de ahí ‘navegar la vida sentimental en el Siglo XXI‘ blablabla… Yo qué sé. Estas cosas tienen su público, pero no soy yo.

Más amable que divertida, Triad Princess (O) (TW) podría ser otra agradable mezcolanza surcoreana si no fuera taiwanesa. La premisa es más excusa que otra cosa y lo que sucede a continuación sirve más para colocar personajes y hacerles interactuar que para crear una trama real. Pero, bueno, mientras sea para hacer series como está, que nos ofrece algún cambio -sin volvernos locos- con lo tradicional, por mí vale.

De todos los barcos que hicieron zarpar los cantos de éxito de Serial quizá este Truth Be Told (USA) sea la versión televisiva más exitosa. Que tampoco era muy difícil. Octavia Spencer está bien -podría haber estado mejor, pero bueno, hay capítulos por delante- y la historia da la sensación de ser una de esas cosas que los ingleses hacen cuatro veces al año, pero viendo el nivel general de Apple+ ya es algo de agradecer. Me temo Que no es algo muy alentador, pero es lo que tengo. Quizá en un par de capítulos llegue hasta coger ritmo. Quizá.

Una cosa que no deja de sorprenderme es que con todo lo que respeto al Tim Minchin autor de canciones y musicales su labor televisiva siempre me deja más que frío. El último infortunio en aparecer ha sido Upright (AU), que podría haber sido incluso extensión de algunos de las últimas series en las que ha participado. El resultado final es algo tantas veces visto que resulta curioso que se siga haciendo. Un par de personas acaban en mitad de la casi-nada por unos motivos concretos. Tienen que seguir viajando entre penalidades y desconfianzas mutuas. A partir de ahí una aproximación más cercana al drama de toda la vida que a algo mínimamente creíble. No sé, la verdad, ni para qué se molestan.

Estoy seguro de que hay un buen motivo por el que Netflix ha estrenado la adaptación del cómic V Wars (USA), generalmente diría que es por dinero pero aquí ya no sé. ¿Hay un montón de fans de Ian Somerhalder que reclamaban verle haciendo algo de vampiros? Quizá. ¿Estoy entre ellos? Definitivamente, no. Ni cerca. Ni remótamente cerca. En fin, espero que alguien llegue alguna vez con una idea original para hacer una serie sobre vampiros, porque como haya que esperar a esto…

Aquí, en Virgin River (USA), está yendo más allá de hacer lo de Hallmark yéndose directamente a Harlequin. ¿Por qué adaptar una serie de novelas cortas de la famosa marca. Supongo que porque la gente también tiene derecho a sestear algo los fines de semana.