Bueno, pues vamos a empezar esto otra vez. A ver hasta dónde llegamos.

Mucha discusión ha traído este Drácula (UK), y no creo yo que se deba a lo que Moffat ha hecho tanto como a lo que Gattis ha permitido que pasara. Cierto es que su último capítulo parece cambiar ese 80/20 de responsabilidad para sacar un final muy Moffat. Pero los aciertos y buena parte de los problemas que trae la cosa esta es más achacable a Gattis y sus gustos, hasta el punto de que muchas de las escenas calcadas han salido en sus documentales sobre terror. En suma, otra de las creaciones de la pareja. Si has visto Sherlock sabes lo que puedes esperar y, sobre todo, lo que no.

La idea detrás de Deputy (USA) -por una antigua ley uno de esos policías que van por libre acaba de jefe- no es mala. El problema es que todo lo que viene detrás es de un rutinario que da hasta un poco de lástima. Sí, muchas de estas series no dejan de ser todo el rato lo mismo, pero al menos podrían esperar más allá del piloto.

Hablando de los más-de-lo-mismo, en Messiah (USA) tenemos una de esas historias de Oh, es la segunda venida de Cristo o es el Anticristo que parece más empeñada en encontrar una manera de estirar el chicle que en innovar en algo de la narración. Eso sin contar con lo desganado que parece todo, pero bueno, supongo que tampoco estaban para mucho discurrir.

Y siguiendo con la tendencia a las series tirando a aburridas con lo que comienza el año, viene Spinning Out (USA) que es bastante menos de competición deportiva que de drama de personajes. La idea del patinaje artístico para una serie ya se ha demostrado que es buena. Ahora, hacer el mismo drama de siempre y esperar que esto lo levante me parece excesivamente optimista incluso para ellos.