Viendo AJ and the Queen (USA) uno tiene claro que lo que mejor hace RuPaul es venderse a si mismo. Porque, desde luego, esto de actuar, buscar un guión decente o tratar de educar… lo lleva regular. Intenta compensarlo con un humor de telecomedia de hace treinta años y unas ideas de los ’90. Pero bueno, cuando uno está tan acostumbrado a prefabricar y vender tampoco se va a molestar mucho en crear contenido.

Empiezan los dramas policíacos británicos, menos mal. Sobre todo porque ya tenemos al incansable Tennant que en este Deadwater Fell (UK) es un médico cuya familia ha sido asesinada. Pero no, esto no es el Punisher, aquí se juega con el quién y el porqué, metiendo mucha oscuridad y dudas sobre los personajes, empezando por supuesto por el suyo. Desde luego la brillante interpretación de Anna Madeley ayuda a dejarnos con ganas de más, de ver por dónde va a tirar luego esto.

Uno nunca sabe por dónde van a salir las series infantiles, pero esta Endlings (USA) parece entender que ahora mismo puedes vender bichos de toda clase. Así que si pones diferentes extraterrestres y a un grupo de chavales que los persiguen, pero como de buen rollo controlado, no sé cómo de comestible será para los chavales esto que parece un producto de comité que mete un poco de cada. Pero está claro que el comité ha decidido apostar por ella.

Qué lástima es FBI: Most Wanted (USA), no solo es peor que la serie original -que ya tiene mérito- sino que, además, desperdicia a un puñado de actores que suelen ser buenos como McMahonCastle-Hughes. Ni a ese pisapapeles de Kellan Lutz logran sacarle partido de tan rutinario como es todo. Parece mentira que detrás de esto ande Dick Wolf -ese hombre-, que a estas alturas debería de saber que el peor pecado de una serie es aburrir.

Hablando de descepciones: Fortunate Son (CA) debería haber sido un drama histórico sobre los movimientos para evitar ir a la Guerra de Vietman y cómo la CIA se infiltró en los movimientos pacifistas. Se supone que es eso, pero lo cierto es que deja mucho que desear a casi cualquier nivel, bien por toda la testosterona que exuda como por lo nada inspiradas interpretaciones, no digamos ya la trama que casi podríamos escribir nosotros sin terminar de ver ni el primer capítulo.

Gracioso y agradable, así es Go! Go! Cory Carson (USA). No tiene mucho sentido -como casi de costumbre- pero al menos no parece que vaya a hacer mucho daño. (Y se han preocupado más por la diversidad de lo que suelen ser las series de cochecitos)

Una semana entera han aguantado en Netflix sin subir una serie de organización criminal, pero bueno, todo regresa a la normalidad. Así, en Jamtara: Sabka Number Ayega (O) (IN) ofrece como interesante el tipo de negocio –pishing telefónico- y que los bajos fondos de India son un tanto diferentes a lo que estamos acostumbrados -tampoco mucho como para justificarlo- y… poco más.

Por lo visto se había adaptado poco y aquí estamos otra vez con Lincoln Rhyme: Hunt for the Bone Collector (USA) que ofrece la ventaja de que en lugar de un par de horas puedes esperar a que se haya terminado la temporada y ya tienes todo el fin de semana hecho. Poco más.

Recuperando personajes de ese momento del campo de década (de la anterior) que salían en Childrens Hospital tenemos ahora Medical Police (USA) que mezcla una idea similar con las que venían de la parte policíaca con las que venían de la parte médica, con un peligroso virus y todo ese blabalbla que se supone en estos casos. El nivel es similar al de aquella, así que si el humor absurdo y norteamericano no te cansa -y, cuanto menos, Childrens era de lo bueno que salió de aquello- es un buen visionado de relleno.

Ha habido un momento de duda porque esta Nurses (CA) me suena a ya vista. Pero no, es una novedad cuyo mayor problema es, precisamente, que ya llevamos muchas series de médicos -o de enfermeras- y a estas alturas es difícil distinguirlas si no traen algo distintivo. Que no. Pero que si te va el género al menos es una entrada sólida.

Tiene bastante encanto esta The Owl House (USA), aunque no está claro hacia dónde quieren llevarlo ni qué hay detrás. Pero al menos es un buen punto de partida para una serie de animación y, en fin, esperemos que tantas cosas a las que apuntan sea porque tienen algo en mente.

Si ya la original Party of Five (USA) era complicada de hacer caso con tanto momento telenovelesco no parece que esta versión latina en la América de TRUMP! vaya a encontrar una forma de mejorarlo. Casi que lo contrario, porque al menos aquella otra tenía unos actores mínimamente componentes, que no estoy convencido de que tenga su reflejo aquí. Excepto el mayor, que es casi tan mal actor como Matthew Fox.

Cuando en Netflix deciden hacer animación la hacen, aún no tengo muy claro si este Scissor Seven (O) (CH) tiene alguna finalidad propia como serie pero al menos demuestra su resolución en diversificar. Ahora solo queda que el resultado sea interesante, que de momento seguimos en las mismas.

Los británicos siempre dispuestos a seguir con sus comedias dramáticas familiares, aquí tenemos The Tuckers (UK) que es un poco lo de siempre de darle un poco de algo. Incluso cuando la serie está tan centrada en que funcione gracias a los personajes antes que a cualquier otro asunto eso no significa que solo por ellos vayan a funcionar.

Rematamos la semana, por suerte, con Zoey’s Extraordinary Playlist (USA). Un inicio de trama para una serie a la que aún le falta mucho para arrancar -bien es cierto que en esta sobrepoblada semana- oficialmente. Por lo demás, una serie encantadora, con muchos buenos secundarios dispuestos a arrebatarle la serie a la protagonista -A Jane Levy siempre le pasa lo mismo- que si bien tiene un punto de partida similar a, digamos, Eli Stone, logra darle un punto de actualización siempre necesario. A ver qué tal cuando se decidan a estrenarla oficialmente.