Tradicionalmente Semana Santa es una semana tranquila en lo que a novedades televisivas se refiere. Pero, claro, alguien decidió que era un gran momento para lanzar Quibi y ahora estamos aquí, con más de una doce de novedades. El maravilloso mundo de las plataformas digitales. En fin.

Pero empezamos con Netflix que por supuesto que ha tenido estrenos también. Concretamente The Big Show Show (USA), una especie de adaptación a comedia noventera de la verdadera falsa vida de Big Show. Que está encantador pero que no logra quitar la sensación de irrealidad de serie juvenil que rodea a todo esto. Supongo que si te van cosas como Padres Forzosos y la WWE es tu serie. Un nicho de mercado, sin duda.

Para Brew Brothers (USA) sí que no se me ocurre ni explicación ni justificación, lo peor de las comedias perezosas que transcurren en un bar desde los años cincuenta se reúnen aquí con chistes que ya entonces eran viejos.

Empecemos la visita a Quibi con Chrissy’s Court (USA), que no tendría por qué tratar porque es un reality. Pero como es uno con suficiente cantidad de humor creo que podemos hablar tranquilamente de este programa que, en realidad, es el clásico programa de tribunal televisivo pero con Chrissy Teigen de jueza. Así que lo que ya suele ser una farsa -recordemos el Veredicto de Ana Rosa Quintana– lo es incluso más claramente, una pequeña juerga entre ¿amigos? sin mucha más intención y llevada por Teigen casi más como si fuera una discusión entre niños.

Hay un hueco para los programas concurso (por decirlo de alguna manera) en Quibi. En Dishmantled  (USA) en realidad tenemos más espectáculo que otra cosa, sobre todo siendo de cocina. En realidad lo que hacen es lanzar un plato (es más fácil verlo que explicarlo, digamos que lo meten en cañones y se lo lanzan a los concursantes) que los concursantes luego tienen que probar, identificar y recrear. El que se acerque más al plato gana. Mientras todo esto se produce el presentador charla con dos invitados. Yo qué sé, al menos parece que entiende el formato y la duración. Como concurso es… bueno. Un concurso.

Una de las mejores propuestas de ficción -tampoco es que fuera muy difícil- de Quibi es Flipped (USA), parodia de los programas de reforma de hogares y de la telerrealidad con un fondo de comedia negra tirando a thriller. El problema es que el piloto indica muy poco hacia dónde van a ir los tiros, realmente hasta el tercero no parece estar todo en situación. Lo bueno es que son episodios lo suficientemente cortos como para darles ese espacio. Pero si hubiera sido una sitcom al uso hubieran desperdiciado todo el piloto. Y es una lástima porque tienen un buen reparto del que tirar, comenzando por Olson y Forte. Pero me temo que no han acabo de entender la idea de la duración de los episodios prefiriendo en su lugar cortar en dos los capítulos de 20 minutos. Y, claro, así no funciona. Pero al menos han entendido lo de los diferentes encuadres según si se tiene en el móvil -¿había dicho ya que Quibi es una plataforma solo para móvil?- en horizontal o en vertical. Algo es.

 Aún con menos sentido de lo que es un concurso, Gayme Show! (USA) es… no tengo muy claro cómo definirlo. Dos heteros compitiendo por gayzarse. No parece que haya detrás un interés más que por hacer chistes y proponer situaciones más o menos ridículas. Si hay suerte y sale algún invitado rápido puede dar algún momento interesante, pero el caos general hace sospechar que les interesa más que haya muchas cosas que el que esas cosas tenga un interés o impacto. Y es que -al margen de otras consideraciones más ensayísiticas que le podríamos hacer sobre el concepto de Cultura Gay que se presenta, se performa o se vende aquí- parecen haberse decidido por la acumulación.

Probablemente el programa de no ficción que mejor partido le saca al formato es Memory Hole (USA). En parte porque lo que hace tampoco es especialmente original -comentarios y montajes a partir de clips televisivos- aunque aquí se centra en los que ya tienen un tiempo frente a, pongamos, la inmediatez de The Soup (probablemente el programa estadounidense mas conocido, y sin duda el más longevo, de estas características). Will Arnett presenta y lo hace con gracia, y al final el único punto negro que se le puede poner es precisamente el que está causando las mayores broncas. La existencias previas de un Memory Hole con una estética similar pero sin ninguna relación ni directa ni como parte consultada. Está siendo el gran escandalito del lanzamiento de Quibi y es una lástima porque probablemente hunda uno de los programas más interesantes que han sacado.

No hay como que te acusen de plagio para eliminar incluso el trailer.
A favor de Most Dangerous Game (USA) está un reparto con Christoph Waltz -estupendo como siempre- y protagonizado por Liam Hemsworth. El problema real es que parece mas una película loncheada a la que tanta interrupción hace pensar en su emisión en alguna cadena generalista, como en que no saca partido del doble formato de pantalla ni, en general, de las cosas que se supone que son propias de esta plataforma. Si le unimos que tampoco es que ofrezca nada especialmente interesante en cuanto a guión -es una película de Caza al Hombre y, desde luego, no es Blanco humano– acabamos teniendo un relleno loncheado que no sé yo cómo de seguible será en la larga distancia. O si nos olvidaremos antes.

Me puse a ver Murder House Flip (USA) pensando que sería algún tipo de sátira. Pero no, es realmente un programa de renovación de casas con un pasado de asesinatos, horror y todas esas cosas. Lamentablemente no está pensado para este formato (es decir, la historia es más grande que la duración así que va por cortes) y no acaba de decidirse entre ser un programa de True Crime o uno de Renovaciones, algo que se nota sobre todo en los presentadores que tienen un tono que choca en todo momento con lo que se está contando. Pero no como una farsa sino como peces fuera del agua. En fin, supongo que si alguien quiere hacer una imagen de esta especie de sátira-distópica en la que vivimos y llamamos realidad sacar a alguien confinado en mitad de una pandemia mirando en un móvil un programa sobre renovación de una casa en la que se cometió un homicidio múltiple puede ser una gran elección.

En Nightgowns (USA) lo que han decidido lonchear es un documental. Porque esta aproximación de Sasha Velour al mundo del Drag -mucho más variada y diversa de lo que suelen ser estas cosas, aunque siempre con ese punto artsy que la caracteriza- no deja de ser eso, menos un programa de variedades que un documental. No es algo malo, ni mucho menos, pero vuelve a demostrar los problemas no tanto del formato como de intentar adecuar el formato al contenido y no al revés.

Justo lo contrario ocurre con Nikki Fre$h (USA), un delirio que dice que es un reality pero que soy incapaz de no ver como una comedia en la que no todo el mundo está informado. Nicole Richie está inconmensurable en un papel que parece puro Amy Sedaris, su desconexión con la realidad -que en estos últimos años suele venir acompañado de una sátira al gwynethpaltrowismo y su goop– y la mezcla de corrientes que le permite hallazgos como decidir hacer una ‘música actual pero para padres, el Parent Trap’ o sobre su propio perfil racial percibido hace que todo este delirio parezca una serie sacada de otros medios (stories de Instagram, vídeos en TikTok) hasta el punto de que parece que el formato se le queda largo para lo que tiene que contar. No sé cuánto tiempo podrán mantener el chiste, pero desde luego es uno de los mejores puntos de partida para alguien que, en teoría, solo se dedica a la telerrealidad.

Volvemos con el loncheado de películas, de verdad que paciencia, pero bueno, Survive (USA) está hecho de una forma que si solo te ves el piloto parece una cosa, si vas viendo más descubres que el pilot no te está vendiendo la película que vas a ver en absoluto así que, ¿qué más da que pongas un formato de diez minutos máximo si luego no vas a desarrollar nada parecido a un arco de diez minutos? Y, sinceramente, para verme una película con pausas cada diez minutos me pongo Antena 3. Ah, sí, esto que en el piloto es la historia de una mujer con PSTD que ha pasado un año en una institución recuperándose tras un intento de suicido y que parece que esconde secretos y que quizá haya algo más en esa institución la podéis olvidar. No porque sea como Gothika, sino porque en realidad va de un accidente aéreo con un par de supervivientes. Ya os había dicho que el piloto aquí no sirve para nada en absoluto.

Hay muy poco bueno que se me ocurre de Tooning Out the News (USA), Prácticamente nada. Los momentos de añadir dibujos a imágenes pre-existentes y no todas. El resto tiene alguno de los peores momentos de creerse más divertidos de lo que realmente son y disfrazarlo como sátira. En fin, será que no hay necesidad de noticiarios satíricos como para presentar esto.

La parte buena de When The Streetlights Go On (USA) es que por lo menos estos parecen haber entendido que tenían que hacer capítulos con un máximo de diez minutos, no filetear una película o, en este caso, lo que parece que iba a haber sido una serie para HULU pero decidieron que no. Lo malo es que tampoco lo que nos cuenta es gran cosa. Sí, hay un pueblecito lleno de secretos, en el pasado (1995 ya es el pasado, 25 años en el pasado, concretamente) y un asesinato. Pero entre que los avisos que hacen de lo que iría sucediendo (prolepsis, pero tanto da el nombre) como la monotonía del narrador deja la historia solo a medias, a la espera de que los actores o algo similar lo rescaten. Porque cuando te encuentras cosas como el Profesor Enrollado que el día después de la muerte de Kurt Cobain toda su clase consistió en poner a sus alumnos de manera ininterrumpida Nevermind, además de sospechar que los guionistas tienen una idea extraña de lo que eso hubiera supuesto, consideras lo que puede llevar a pensar que eso hubiera sido guay. En fin, al menos lo de adaptarse a la duración es un acierto parcial, pero con este contenido en ficción más vale que Quibi se ponga las pilas rápido.