Sark de Oro 2020: Los Premiados

Dicho todo esto, vamos a por lo que realmente está esperando la gente. Bueno… alguien habrá que lo espere, digo yo. Así que vamos con los premios de este año.

Golden Sark

– Mexican Gothic de Silvia Moreno-Garcia, ed. Del Rey Lady

En un año tan complicado lo que he leído en inglés se ha dividido entre unos pocos títulos. De uno de los cuales no puedo decir nada pero que sepas que me lo estoy leyendo. Pero la decisión ha estado entre este y A Libertarian Walks Into a Bear. Al final ha pesado más este porque… bueno, aunque acabará siendo publicado -supongo- creo que el otro también tiene posibilidades. Y este me ha gustado mucho, sobre todo por cómo va haciendo de Lo Gótico otra cosa que mantiene la mezcla de suspense y de horror agazapada, una historia de Dark Old House de la que casi mejor cuanto menos sepáis al cogerlo. Porque espero que lo leáis, claro.

Sark de No-Oro

– Funk sin límites de bell hooks y Stuart Hall, ed. Bellaterra

Qué os voy a contar de Stuart Hall o de belle hooks a estas alturas que no lleve años contándoos. Sí, podría haber elegido alguna otra obra. Es un placer leer lo que no deja de ser una conversación entre gente afín. Una que consiste en ir de los grandes temas a los más mundanos -que no triviales- al final nada es trivial aquí. Y sí, había otros, pero estos -os recuerdo- son mis favoritos.

Sark de Plata

– Villamatojo de Lorzagirl, ed. Foscanetworks

Sí, Lorzagirl es mi amiga. Pero creo que podéis preguntar a cualquiera de mis amigos que escriben -más de los que parecen razonables- si eso ha servido para algo que no sea que les de mi opinión. Precisamente por ello, y tras tantos años, es la primera vez -al menos que yo recuerde- que uno de mis amigos acaba en estos premios. Pero es que Villamatojo ha sido para mí todo un hito. Tras aparecer separado, ahora está junto en una única obra que contrapone los distintos capítulos, los puntos de vista, las historias que se van entretejiendo. Y aquí estamos. Con una historia de zombies en la que los zombies dan igual, una historia que en teoría no es de humor pero tiene mucha gracias, pero sobre todo con una historia de personajes. El único pero que puedo ponerle es que deja con ganas de más. Y no hay más. De momento.

Sark de Oro

– Calypso de David Sedaris, ed. Blackie Books

Hace ¿veinte? años Cíclopes de David Sedaris fue uno de los primeros Sark de Oro. Normalmente no habría habido un motivo concreto para repetir, de hecho es posible que haya mejores libros de Sedaris pendientes de llegar a España -al menos de entre los que he leído en inglés todos estos años- pero creo que este era el que mejor me ha venido. De nuevo relatos cotidianos, con un fondo humorístico, con el reconfortante estilo que Sedaris lleva años perfeccionando. Y es que en un año como este no debería extrañarme que lo que más pueda gustarme sea un libro que sirve de reinicio.

Ahora sí, ya hemos acabado. Esperemos que el año que viene rompa menos reglas. Y que estemos todos. Muchas gracias por vuestra atención y hasta los próximos premios.


Sark de Oro 2020: Repaso al año o ¡Maldito sea el Corona y sus hijos!

No sé si acabaréis de descubrir estas cosas o si seréis de los que lleváis años leyendo esto. Lo importante es que estáis aquí, que yo también lo estoy y que ahora toca toda esa pila de texto sobre la cosa de los libros de este año.

Pero vamos con el texto de siempre:

Un año más (¡20 años ya, qué barbaridad, cómo pasa el tiempo! y parecía que fue ayer cuando empezamos con la tontería) aprovecho el comienzo de año para entregar el “Sark de Oro” al libro que más me ha gustado del año recién concluido

Comienzo con la clásica advertencia así que quien quiera pasar al resumen del año que se salte este párrafo. Las listas de “Lo mejor de…” acaban siendo los resultados de la intersección de los gustos personales con los libros leídos a lo largo del año. La posibilidad de que haya aparecido un libro revelador y no salga en esta lista puede deberse más a no haberlo leído que a criterios de selección. Recapitulando en estos años y para que quede constancia, los anteriores Sark de Oro recayeron en “El Hada Carabina” de Daniel Pennac“Huérfanos de Brooklyn” de Jonathan Lethem“Cíclopes” de David Sedaris,“La Disco Rusa” de Wladimir Kaminer“La Mosca” de Slawomir Mrozek“El Martillo Cósmico” de Robert Antón Wilson “Pégate un tiro para sobrevivir” de Chuck Klosterman, “Las Ovejas de Glenkill” de Leonie Swann, los “Cuentos Completos” de Connie Willis“Al pie de la escalera” de Lorrie Moore, “Mi Tío Napoleón” de Iraj Pezeshkzad, “Los amigos de Eddie Coyle” de George V. Higgins, “Hermana mía, mi amor” de Joyce Carol Oates, “Boston. Sonata para violín sin cuerdas” de Todd McEwen, “Americanah” de Chimamanda Ngozi Adichie, “La hoguera pública” de Robert Coover, “Descolonizar la mente” de Ngũgĩ wa Thiong’o, “Las Mitford” de Charlotte Mosley, «Experimental film» de Gemma Files, «Bienvenidos a Dietland» de Sarai Walker y «En un lugar solitario» de Dorothy B. Hughes.

Al final tendré que crear una wiki o un algo para que entren todos. Sin contar con que debería empezar a pensar en poner también los Sark de Plata y las otras dos categorías inventadas, el premio a No-Ficción Sark de No-Oro y el premio a libro en lengua inglesa Golden Sark. Porque esto cada vez queda más largo.

Aviso, también como casi todos los años, de que mis lecturas suelen determinarse por autores y escuderías, es más sencillo que lea algo de las editoriales pequeñas y medianas a que lo haga con lo que sacan PlanetaAlfaguara Anagrama. Vamos, que no pretendo engañar a nadie: No me he leído todo lo publicado ni de lejos. Dicho lo cuál y antes de entrar en los ganadores de este año vamos a repasar lo que han hecho los editores.

En cuanto a los libros… Vaya año. Quiero decir, al principio parecía un poco lo de siempre, el género del Western parecía que iba a estar muy presente durante todo el año. Se anunciaban libros interesantes de todo tipo y, en general, no daba la impresión de que fuera a haber una ruptura muy importante. Pero resulta que entre la primera semana de marzo y la última de mayo hubo un vacío. Diez semanas sin libros. Bueno, no, con libros en las casas, pero no en las librerías ni en los estantes de novedades. Y mientras el gigante electrónico que se ha mostrado como el clásico estraperlista que aprovecha la desgracia ajena para hacer caja y se saltaba cualquier recomendación sanitaria porque las leyes no van con ellos – al fin y al cabo el ascenso del nazismo siempre va unido a la existencia de una Era de la Impunidad contra los poderosos- el resto sufríamos y buscábamos alternativas. Intentar pararlo combatiendo sus batallas en sus campos no ha sido tampoco la mejor de las ideas, pero al menos se le ha plantado cara. Para bien o para mal mucha gente ha demostrado qué le importaba más, si la salud o el negocio. Y si ha preferido intentar acercar su obra o ayudar a al gente, acompañándola, o bien hacer caja y autopromo gratis.

Para cuando mayo nos devolvió a una tímida apertura y el verano nos goleó en la cara con la inevitabilidad de los tiempos, ya estábamos casi noqueados. Los tres últimos meses del año han sido el intento de ir reconstruyéndonos. Hemos visto publicados títulos en noviembre que tendrían que haber salido en mayo, pasar al 2021 otros y algunos desaparecer de todo plan editorial.

A la vez, muchos lectores entran bien en periodos de bloqueo y de problemas para leer o mantener la atención de la lectura, otros se arrojan a los libros como ruta de huida -aunque me temo que estos son menos- y eso junto con los problemas lógicos económicos y las inseguridades que tienen alrededor, añadiéndolos a la imposibilidad de hacer con seguridad muchos de los actos de difusión, construcción de comunidad y beneficio económico que se desarrollaban en librerías como presentaciones, charlas o clubes de lectura, han puesto en jaque a las independientes. Confío en que la gente sea consciente de lo en el aire que está ahora mismo todo.

Por suerte siempre queda alguna cosa. Lo que salió en Western este año, como decía antes, algunas novelas que han logrado llegar hasta nosotros. Lo que la avalancha final nos ha traído. Siempre quedan libros por llegar. Y aunque este año haya sido complicado dentro y fuera de España -de nuevo, hay alternativas como Wordery o Blackwell’s, pero como cumplen las leyes y uno de los enemigos de editoriales y librerías independientes este año ha sido el Correos de España pues… todo más difícil- siempre nos quedan lecturas.

Narrativa ha estado más parada, aunque hemos tenido buenas noticias como las llegadas de El fantasma y la Sra. Muir, Orfeo, M*A*S*H o varios libros de relatos. Novela negra ha tenido casi más movimiento gracias a recuperaciones como La hija del tiempo, Prótesis o Pánico al amanecer que a las novedades, aunque ahí sí que quiero destacar uno de los que me parecen libros del año: Momoko y la gata. Una obra de gótico japonés basado más en los silencios tensos que en las muertes e investigaciones. Ensayo ha tenido que superar una sobreexposición al virus que ha hecho que parecieran ajenos otros temas, no significa que no haya habido grandes libros tanto ajenos al mismo – Nuestro hombre, Océanos sin ley, Utopía no es una Isla, Libérate, Horas cruentas, La mujer sin sepultura, El vampiro…- como dentro del tema – Epidemiocracia, El mapa fantasma…- o incluso relacionados –Por qué creemos en mierdas, Un paraiso en el infierno…- , también lo ha sentido cocina, que aunque ha visto aparecer un par de buenos títulos –Bazar, Pan Tartine (por supuesto)…- ha ido más lento que en otras ocasiones.

Por suerte también ha habido cosas que han tenido un buen año. En Western hemos tenido, por supuesto, En la costa desaparecida o A lo lejos o La caída de Yellow Black Radio o Diario de los años de plomo son algunos de los títulos que demuestran el buen momento. Juvenil nos ha dado alegrías como la llegada de la (más cercana al infantil, cierto) Hamster Princess de Ursula Vernon -un título que no puedo dejar de recomendar-, El circo de la rosa o un nuevo McManus. Muchas más novedades de intriga, mucho movimiento, muchos saltos entre géneros y demás porque en juvenil y en fantástico había veces difíciles de separar. Y es que en terror las cosas han ido un poco como siempre, con buenos títulos de un puñado de editoriales -estoy pensando en Ella dijo Destruye o Agujeros de sol e incluso la macarrada de Baxter… más la llegada de Obscura que nos ha traído, por ejemplo, Los últimos días de Jack Sparks-, en Fantástico lo más destacado han sido recuperaciones como las de Marge Piercy o la continuidad de Octavia E. Butler y, por supuesto, la culminación de la rehabilitación de Ursula K. LeGuin. Y a ver si siguen con otras autoras, que Connie Willis ya ha asomado la patita y no hemos sabido nada de McMaster Bujold después de que el año pasado se reeditaran sus Vorkosigan. Por supuesto las editoriales pequeñas (Cerbero, Crononauta… han seguido dándonos buenos momentos -y no puedo más que recomendar a todo el mundo lector al que le guste el fantástico que se haga una cuenta de apoyo a Crononauta, porque podrá leer algunos de los mejores relatos del año a razón de dos por mes. Para mí una de las grandes iniciativas del año.)  han seguido tirando del carro. Ofreciéndonos cosas como El demonio en el interior de Siriel, The Poppy War o, yendo a las un poco mayores, Lionheart Qué pasa cuando un hombre cae del cielo.

En infantil La anarquía explicada a los niños, A veces mamá tiene truenos en la cabeza, Un vampiro peligrozo, Unicornio se cree genial  o Las brujas de Ariete han sido buenos ejemplos de la variedad de un año. Igual que en ilustración el regreso con fuerzas de Aventuras Literarias o en cómic o… bueno, si no queréis que esto se convierta en un repaso de títulos mejor echáis un ojo a lo que sale en este índice que también es una buena idea. Incluso aunque sea retorciendo conceptos y procurando no sacar muchas de la misma editorial por bueno que haya sido su año.

Dicho esto y antes de cerrar el capítulo, solo una cosa más que añadir. Hemos visto la mierda de año que ha sido,  pero eso no significa que todo lo fuera. Por supuesto hubiera preferido que no existiera la pandemia a que se crearan estas obras, solo faltaría, pero ya que hemos tenido que sufrir lo uno al menos poemos tener lo otro.

Esta es mi forma divagante y extensa de decir que para mí COnviVIenDo 19 días es el cómic del año a todos los niveles y que si hubiera un Sark de Oro de Cómic él se lo llevaría.

Así que ya está bien de tanto título y tanta cosa, ¡que tampoco habéis venido para que os aburra durante todo el día! Así que pasemos a lo que os interesa de verdad. ¡Los Sark de Oro! Y los ganadores son…


Los premios: El Sark de Oro Tv 2020

Hecho el repaso del año vamos a hablar un poco más de las dos series que han merecido los premios opinión de quien esto escribe. Así que lo que toca ahora es… ¡la explicación de todos los años!

Como cada año he de señalar que el criterio para el premio es tan sencillo o complicado como el mío propio. De entre todas las series nuevas que veo -es decir, que no me quedo solo en el piloto sino que continúo con ellas hasta su final de temporada o, como poco, su hiato de media temporada- elijo aquellas que más me han gustado. Como veis el único miembro del jurado con el que me tengo que poner de acuerdo soy yo. De modo que paso a indicar cuales son estos ganadores de tan simbólico galardón y cuáles han sido los motivos. (Y, por si alguien se lo pregunta, aquí están las listas de Sark de Plata y Oro Tv pasados. Desde que comenzó ElReceptor allá por 2009 en Libro de Notas hemos tenido Sark de Plata y Sark de Oro. Por orden de aparición los Sark de Plata han ido para: Misfits, Justified, Revenge, Bullet in the Face, Sleepy Hollow, Jane the Virgin, Agent Carter, Atlanta, Strong Woman Do Bong-soon, BUSTED!, Just Roll With It! y The Masked Singer. Siguiendo ese mismo orden, los de Oro han recaído en: Better off Ted, Louie, SPY, Moone Boy, The Americans, Inside Nº.9, UnREAL y American Crime Story: The People v. O. J., Claws, Pose y Los Espooky. ¡Mucho más organizadito ahora!)

Tras esta debida precaución vamos a ello. Venga el redoble.

Sark de Plata Tv para…

Home Before Dark

Sé que no es una serie especialmente popular -el día que Apple Tv decida mover lo que contrata no sé cómo me van a pillar- pero ya sabéis que a mí me ponéis un detective juvenil y tenéis por lo menos mi atención. Así que si además presenta un misterio competente, el clásico pueblo lleno de secretos e interpretaciones dignas ya no necesito mucho más. Pero si aprovecha para hacer un policíaco que critica las decisiones policiales de defender a unos ciudadanos frente a la totalidad, se le da un trasfondo de defensa del buen periodismo y se deja claro que hay toda una historia pensada y planificada… ¡Ya es para mí una de las series del año! Algo que sé siempre porque 1) voy mencionándola recurrentemente y 2) ¡a ver qué pasa con la siguiente temporada ya, leches!

Sark de Oro Tv para…

The Goes Wrong Show

Teniendo en cuenta cómo ha sido este 2020 me vais a permitir que haga trampa. O si no trampa sí al menos dejar que sea una serie cuyo primer capítulo se emitió en 2019 -aunque fuera sólo ese capítulo- la que gane por goleada el puesto de mejor serie. Y es que si antes hablaba de hablar recurrentemente de ella y de esperar a la siguiente temporada aquí ya estamos en el campo del proselitismo activo. Sí, son Los payasos de la tele con un mayor conocimiento de los tropos y el metalingüismo, así que no veo qué tiene de malo. Antología en al que cada episodio parodia un género diferente, en el que queda claro lo difícil que es hacer algo que parezca fácil, y en el que lo más fácil es que tengas que vértelo más de una vez para vértelo al menso una vez porque tanto tortazo, caída, juego de palabras, tantos errores acaban siempre provocando carcajadas y ataques de risa que imposibilitan seguir viendo la obra que el Cornley Polytechnic Drama Society está ejecutando. De manera casi literal. Y eso es PRECISAMENTE lo que hacía falta en 2020.

Y, un año más, esto es todo. Ponemos el contador a cero, empiezo a apuntar cosas para los Pilotos Deathmatch y ya veremos dentro de un año con qué nos encontramos.


Repaso televisivo a 2020: El Sark de Oro Tv

Es curioso cómo puedes acabar en un año viendo más televisión -porque supongo que todos hemos visto más televisión este año- y, sin embargo, que no sea tanto el nivel como el año anterior.

A favor de la evolución que llevan estas cosas debo de decir que al menos he visto más pilotos (e incluso series) de procedencia no-anglo, que siempre es una alegría, aunque poco se haya quedado en la memoria. Fundamentalmente la agradable serie taiwanesa Tai Xun Zhe -o The Devil’s Punisher– y la algo anticuada pero llena de corazón serie colombiana Chichipatos.

También ha sido el año de Quibi. No tanto porque haya durado un año como porque ha parecido la creación de algo que tenía una buena idead detrás y mucho (quizá demasiado) dinero para apoyarlo, pero que ha acabado convertida en una historia que se contará durante quizá muchos (demasiados) años. Y no es que careciera de algunos atractivos, había un poco de todo. Particularmente creo que Die Hart tenía una buena mezcla de actores e idea, aunque tuviera el problema habitual de presentar más una película troceada que series de corta duración. Mapleworth Murders era una agradable parodia de series estilo Se ha escrito un crimen llena de los mejores invitados especiales que las conexiones del SNL podían conseguir. Aunque mi favorita fue Nikki Fre$h, mezcla de comedia, musical y algo de ¿reality? en la que nunca parece claro dónde empezaba la ficción.

Lo cierto es que el año empezó con lo que parecía la normalidad. Un musical como Zoey’s Extraordinary Playlist, una continuación como 9-1-1: Lone Star, una de supes como Stargirl e incluso las dos primeras agradables sorpresas del año, las comedias Mythic Quest: Raven’s Banquet Upload por no mencionar lo nuevo de Josh ThomasEverything’s Gonna Be Okay. Y, mira ojalá. Pero no.

En animación hemos tenido un año en el que hemos podido ver Kipo and the Age of WonderbeastsThe Owl House. Incluso se ha llegado a estrenar finalmente Star Trek: Lower Decks, que no acababa yo de verlo claro, la verdad. Y series más o menos juveniles que demuestran lo bien -y lo maduro- que está el género, la cantidad de temas que se pueden tocar. Como en The Hardy Boys pero, sobre todo, con una de las grandes sorpresas del año, The Baby-Sitter Club.

Y hemos tenido también algunas propuestas interesantes, pues claro que sí. Tuvimos Unorthodox, tuvimos Out of Her Mind , tuvimos la peculiar reinvención de Perry Mason y, por supuestísimo, tuvimos P-Valley (de la que ya podemos esperar una más pulida segunda temporada) además, claro, de las dos series que podrían haber estado en cualquiera de los puestos de premio pero no ha sido así.

Queda, sin embargo, su mención como puestos de más que honor. Queden muy recomendados tanto la magnífica Betty como la muy sentida Ted Lasso.

Puede que este año no haya estado tan a tope como otros, pero no podemos decir que hayan faltado novedades que ver. -Y que podremos seguir viendo, aunque no sean novedad- Y al final eso es lo más importante. Supongo.

Así que ya está bien de dar vueltas y hablar de unos y otros y vamos a por aquello a por lo que venís. Digamos ya aquello de: Los ganadores de los Sark de Oro TV 2020 son…


Lo primero, buenos días.

O una charla, según.

Sí, 2020 fue muy mal año. Y no sé lo que nos espera en 2021, pero sí os puedo decir una cosa: Creo que lo que mejor puedo hacer es poner el contador a cero.

Sí, tengo una enorme -muy enorme- cantidad de post con apuntes o a medias o casi nada. Porque se han seguido estrenando series, porque han seguido llegando libros, porque la vida -aunque diferente- ha seguido pasando.

Pero desde  que empezó el desconfinamiento el atropello vital me llevó a centrarme en tirar adelante con el trabajo antes que con esto. Lo primero es lo primero y este blog no deja de ser un ‘al cabo nada os debo’. Así que no sé o no creo saber cuándo podré subir lo que quiera que suba. Tampoco sé cuando saldrá este año lo de los Sarks de Oro. O lo de las películas. Al fin y al cabo Canino, su casa desde que empecé a hacer lo de los locurones -bendito Tones, las cosas en las que le lío-, ha sido una de las bajas de ese aciago 2020.

Me gustaría que fuera hoy, por supuesto, pero no puedo prometer nada.

Sólo que seguiré intentándolo. Es decir, a ver si a partir de este viernes 1 de enero podemos ir recuperando al menos las series y los libros ya que todo lo demás que escribía parece que no va a haber posibilidad de lograr. Ya sabéis, hasta que las cosas vayan mejor y mientras los apoyos lo permitan.

No sé si alguna vez se recuperarán todos aquellos meses perdidos, o si un día me dará la ventolera y publicaré los borradores tal y como están.

Pero esto es lo que hay.