¡Pilotos Deathmatch!

Veo Fate: The Winx Saga (USA) y no me extraña que hayan decidido usar un sistema personalizable. Porque han decidido coger un genérico de instituto + fantástico y tirar para delante. De hecho, es más parecido a Legacies que a Winx o a WITCH o a cualquier otro intento de asimilar las magical girls a la cultura occidental. Como serie no es necesariamente mala, o buena. Es, simplemente, existente. Ojalá pudiera hablar mejor de ella. Quizá tras varios capítulos o en otras temporadas. Ahora mismo lo único que puedo desear de este Fate es que fuera un poco más…  Acelerado

Que bueno es tener a Joanna Lumley en activo. Ese es mi resumen de Finding Alice (UK), una de esas series inglesas con una cierta trama más o menos de misterio -en realidad no- que envuelve un drama familiar -mucho drama, de hecho- que nos trae a Keeley Hawes en el centro como una mujer que pierde a su marido. Pero, claro, eso lleva siempre al asunto de que los maridos que hacen estas cosas en la televisión suelen dejar cuentas pendientes y blablabla. Qué le vamos a hacer, son sus costumbres.

No podría haber imaginado esto de ninguna manera, pero justo el siguiente estreno alfabético de la semana es Losing Alice (O) (ISRL), una serie israelí que -sinceramente- empieza y acaba ahí lo original que puede ofrecer. Sobre todo con las clásicas narraciones de ‘seducida por una extraña’ o ‘descenso a los infirenos’ y blablabla. Yo qué sé. Es Apple, intentan estas cosas.

Por un lado, casi podemos saber cómo va a ir la serie sin demasiado problema, por el otro, al menos hay algo en Madre Solo hay Dos (O) (MX) de impostada autenticidad que le da puntos a favor. Se que suena paradójico porque lo tenía todo en su contra, pero es tan rutinaria que acaba resultando tan simpática como una de esas películas de echarse las siesta los fines de semana.

Del creador de Queer As Folk y la ¿trilogía? ¿trifecta? Cucumber, Banana y Tofu llega ese momento de ponerse memorialista y sacar It’s a Sin (UK), una obra sobre la ¿crisis? ¿epidemia? del SIDA de los años ochenta que puede parecer traída al momento pero que llevaba años desarrollándose -con el título de The Boys, que han decidido cambiar por a saber qué motivo- y en la que podemos encontrar, resumiendo, lo mismo que siempre de Russell T. Davies. Que no es una crítica, por supuesto, solo faltaría. Simplemente un aviso para navegantes.

Tiene mucho, muchísimo mérito, lograr hacer una serie tan mala como este Walker (USA). Empeñada desde casi el principio en ser un drama familiar y no una serie de acción como la original. Haciéndolo además con personajes tan planos como las interpretaciones de ese almacén de maniquíes que es el reparto de la serie. Y repitiendo una y otra vez la confrontación entre padre e hija con madre muerta al fondo. Y, simplemente, no funciona. Ni como melodrama, ni los dos intentos de acción -tan lamentables que parece mentira que sea en la cadena que más series de superhéroes tiene-, ni… ni nada. No se me ocurre absolutamente nada bueno que decir de esta serie. Salvo que espero haya dado de comer caliente a los implicados. Pobre Mitch Pileggi.

 


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